CAMBIO CLIMÁTICO Y MEDIOS MASIVOS DE COMUNICACIÓN
DANIEL GARZA - ESTUDIANTE UNIVERSIDAD NACIONAL DE RÍO CUARTO

Nos hallamos en presencia de una comunidad científica especializada en el tema del Cambio Climático Global (CCG) fraccionada y enfrentada desde el antagonismo. El rol protagónico de los medios masivos de comunicación y su “apoyo masivo”[1] hacia una de las posturas logra que, en el imaginario social, incluso en el supuesto de comunidades científicas no especializadas en la temática, se incline solo hacia una de las “verdades”. ¿Acaso nos referimos a un tema que presenta “muchas verdades”?

 

Desde la ciencia se presentan dos posturas enfrentadas independientemente de la influencia de los medios masivos de comunicación. Por un lado están aquellas que se relacionan con tendencias apocalípticas y catastrofistas, en las que el panorama que se advierte es netamente negativo y la tesis o idea central de estos discursos es que no hay “vuelta atrás” y que la responsabilidad de toda “catástrofe ambiental” ocurrida es antrópica. Es decir, se trata de mostrar al CCG como un fenómeno acabado, una especie “castigo ambiental” imposible de revertir. En el otro extremo se encuentran las posturas que tienden a relativizar los problemas acarreados por estas cuestiones globales, basándose principalmente en la crítica de aquellas que, en muchos casos, carecen de fundamentos realmente contundentes. A estas últimas se las relaciona con los llamados investigadores “escépticos”.

 

Son dos miradas totalmente contrastantes, asimétricas, y como ya se adelantó precedentemente: antagónicas.

 

Con la denominación de Cambio Climático Global, los apocalípticos-catastrofistas, justifican todo tipo de hechos ocurridos en del Sistema Climático Global (SCG), desde: precipitaciones abundantes o escasas, sequías, inundaciones, tornados, granizadas, nevadas extremas, y todo tipo de fenómeno meteorológico que podamos imaginar, ocurridos en la troposfera.

 

Los medios masivos de comunicación al referirse a esta problemática, no distinguen conceptualmente las diferencias que ella acarrea. Se trata de una temática que conlleva un gran caudal de conceptos propios como; calentamiento global (CG), efecto invernadero, anomalías, fluctuaciones, oscilaciones y variaciones climáticas, entre otras. Bajo un mismo término seleccionado por los periodistas y comunicadores, como cambio climático (CC), se va perdiendo el manejo adecuado -sobre todo a nivel social- de la diferencia conceptual existente para encarar los discursos que hacen alusión a la problemática.

 

Como si todo esto fuera poco, los medios masivos de comunicación tienen un rol social demasiado importante que es el de generar y orientar la opinión pública. En otras palabras, no sólo se está tomando el fenómeno con irresponsabilidad, sino que se comete el grave error de englobar e incluir todos los conceptos en uno (cambio climático). De esta manera, se simplifica el fenómeno pensando –y haciendo pensar- que al liberar gases industriales a la atmósfera, ésta se calienta sobrenaturalmente; ¡y ya todos deberíamos relacionarlo con el cambio climático!

 

En el nivel medio educativo se trabaja generalmente con las teorías apocalípticas haciendo alusión también a la situación climática actual. Fundamentalmente se trata al “efecto invernadero” como sinónimo de calentamiento global (CG), y éste, a su vez, como término equivalente a cambio climático global (CCG). Las otras teorías (escépticas), que muchas veces se presentan como enfoques radicales en congresos especializados, no alcanzan su difusión en todos los niveles de educación, mucho menos en el nivel referenciado precedentemente, ni son relevantes en los medios. 

 

¿Qué nos presentan los medios de comunicación?

 

En la actualidad, resulta extraño abrir un periódico, una revista, o encontrarnos en algún sitio en donde no se hable reiterativamente sobre el cambio climático. Se trata de uno de los temas más difundidos y populares. Lo habitual es encontrarse que en esos ámbitos no se tienen fundamentos realmente contundentes sobre tal temática; pero lo cierto es que la opinión pública ha optado por apoyar la tesis de la apocalipsis mundial.

 

Periodistas de diversos medios gráficos cometen errores conceptuales al hacer alusión a la temática y no presentar fundamentos contundentes sobre las afirmaciones expuestas. Para ilustrar con un ejemplo, podemos traer a colación la siguiente cita del periodista Miguel Ángel Ferrari (2005)[2], que intenta escribir una explicación conceptual, pero, exponiendo todo lo contrario, es decir, difundiendo un concepto erróneo:

 

“(…) es frecuente que se hable sobre el cambio climático y el calentamiento global sin saber a ciencia cierta en qué consisten y cuál es el factor que los provoca. Bien se podría decir que el cambio climático global es un proceso causado por la acción de los seres humanos, cuya actividad está mutando aspectos importantes del medio ambiente. La evidencia más importante que sustenta esta teoría está relacionada con el incremento de las temperaturas que se viene observando desde comienzo de la primera Revolución Industrial”.  

 

A simple vista, lo que dice parece razonable. Pero en realidad no es así. En un principio incluye como sinónimos “cambio climático” y “calentamiento global”, sin marcar diferencias conceptuales. Si bien ambos están relacionados, no significan lo mismo. También se propone explicar qué es el “cambio climático global” y, evidentemente sin saberlo, está exponiendo en gran parte la simplista definición de “calentamiento global”. 

 

Otro de los innumerables ejemplos existentes sobre la incierta equivalencia conceptual es el que se presenta en el siguiente párrafo publicado en el diario LA CAPITAL (2006)[3]:

 

“Organizada por la ONU, la semana entrante se celebrará en Nairobi una conferencia mundial sobre cambio climático a fin de buscar nuevos modos de luchar contra el calentamiento global”. Está a la vista que se consideran sinónimos a CCG y CG.

 

Cabe aclarar que nadie está en contra de la preocupación y atención que la calidad del medio ambiente merece, muy por el contrario. Con lo que sí podemos discernir, es  precisamente con la falta de formación crítica a la hora de encarar la lectura y análisis de material de esta naturaleza (donde las diferencias conceptuales “brillan por su ausencia”) y no sólo en el momento de abordar interpretaciones con “literatura” de esta tipología, sino también frente a panoramas científicos generadores de inquietudes intelectuales al lector.

 

Las confusiones terminológicas y los discursos erróneos que las mismas generan, suelen propagarse por los distintos medios de comunicación, legitimado por ciertos sectores de la comunidad científica. De esta manera, se genera una opinión pública mal informada en el orden científico.

 

Nos preocupa profundamente que estas tendencias discursivas puedan llegar a materializarse en una propensión a la yuxtaposición de conocimiento científico y vulgar, sin diferenciar uno de otro. Si bien tenemos conciencia de que ambos se retroalimentan (incluso con el conocimiento filosófico), es necesario que no perdamos de vista que no se los interpela, ni se llega metodológicamente a cada uno de ellos, de la misma manera. Esta preocupación no solo se circunscribe a la indiferencia conceptual, sino también a la asimetría discusiva que la ciencia nos asegura desde cada posición.

 

Se plantean, entonces, dos cuestiones fundamentales a encarar y una idea final:

 

Las cuestiones que exigen atención, son:

-        La imperiosa necesidad de develar, desde la criticidad, aquellos discursos generalizadores de conceptos de los que venimos hablando; y repasar, aclarar o construir (según la necesidad del grupo que aprende y se informa), aquéllos términos fundamentales afines a la temática desde la educación formal e informal.

-        En segundo lugar, creemos sumamente importante alcanzar una situación intelectual superadora frente a la negación de la negación, propia de una situación dialéctica. 

 

Idea final

 

Lo expuesto supone la necesidad de aprender a dialogar desde la apertura, y en consecuencia abrirse a las posibilidades de un nuevo pensamiento, todo ello dentro de un ámbito reflexivo, dentro y fuera de las aulas.



[1] Cuando se hace referencia al apoyo por parte de los medios masivos de comunicación; se está comenzando a advertir que estos medios de difusión optan en su mayoría por una de las dos posturas que presenta la ciencia. Esta postura es la apocalíptica y/o catastrofista.

[2] FERRARI, Miguel, A. 2005. “Cenizas bajo el sol” (pág. 10) en: ACCIÓN. En defensa del cooperativismo y del país. Primera quincena de Julio de 2005. Buenos Aires.

[3] El cambio climático puede afectar el movimiento económico mundial”. En: LA CAPITAL, Sección Información General, miércoles 1° de noviembre de 2006. Buenos Aires.