BUENOS AIRES CATASTRÓFICA:INUNDACIONES Y ¡TORNADOS!"
Lic. Diana Durán

La aglomeración de Buenos Aires representa el mayor continuo urbano de nuestro país con un tercio de la población nacional en un radio de 35 km a partir del puerto. Por su localización en la "puerta de la tierra", las condicines de drenaje en reación con su expansión urbana la han hecho altamente vulnerable al problema de las inundaciones. En trabajos anteriores (Durán, Buzai, 1998, La Argentina Ambiental. Buenos Aires: Lugar Editorial) elaboramos un arículo sobre "El medio construido y las inundaciones en la aglomeración de Buenos Aires" en el que aplicamos la tecnología SIG para correlacionar relieve, hidrografía y expansión urbana de la ciudad. Allí concluíamos que el saneamiento de un área metropolitana requiere una gestión integrada, tanto a nivel espacial cuanto a sus temáticas concretas. Redes de infraestructura, formas e intensidad de ocupación del suelo, vías de circulación, provsión de equipamiento, normas de construcción no pueden ser objeto de lógicas distintas ya que la ciudad es una sóla. Por lo demás, la ciudad toda funciona como una unidad impermeable en la que el agua escurre con escasas posibilidades de retención e inflitración, por lo que el agua sigue la pendiente concentrándose geográfica en focos inundables como los barrios de Villa Crespo o Palermo, entre otros en la Ciudad Autónoma y en tantas áreas más vulnerables de expansión urbana sobre espacios riesgosos de la Región Metropolitana.

El proceso de urbanización de la aglomeración de Buenos Aires ha tenido una influencia global sobre las inundaciones que naturalmente se producían desde tiempos inmemoriales en el área, pero que resultaron intensificadas según el espacio construido avanzó sobre las curvas de nivel más bajas (de 0-10 m y más), como es fue  posible comprobar a través del cruce de las capas temáticas correspondientes al medio construido en cada corte histórico (1869, 1895, 1914, 1947, 1960, 1979, 1980 y 1991) y el mapa de curvas de nivel. (Durán, Buzai, 1998)

Mucho se ha dicho en estos últimos días a raíz de las últimas inudaciones en la ciudad, siempre con enfoques parciales y especialmente con la finalidad de evadir responsabilidades políticas.

Sin dar tregua a a población, la imprevisión de quienes detentan el poder, domina desde tiempos inmemoriales la gestión hídrica a pesar de los avances tecnológicos que ha registrado nuestro país en el ámbito científico. Como es sabido, nuestos expertos sólo son consultados durante los eventos catastróficos por los medios de comunicación y felicitados por las autoridades en ocasión de recibir premios internacionales.

Y ahora, los tornados

Osvaldo Canziani, uno de tales expertos -específicamente en la cuestión del cambio climático-, fue consultado ayer por el tema del tornado que afectó a la ciudad y que no causó estragos porque su trayectoria se limitó a un itinerario no tan desarrollado. El especialista señaló que el tornado “es una enorme cantidad de energía que desestabiliza la atmósfera, y genera enormes nubes", y agregó que se produce "cuando los vientos son prevalecientes del sudeste". Asimimismo, sostuvo que la falta de equipos para predecir estos fenómenos hacen difícil definir cual va a ser su trayectoria. Eterna falta de equipamiento para los problemas sustantivos en nuestro país. Canziani señaló también que si el tornado ingresaba a la ciudad podría haber producido un gran desastre. 

Ayer, las imágenes televisivas hacían recordar a la película Twister, pero esta cuestión no es de película, es una realidad que los habitantes de Buenos Aires no percibían antes. Se debe tener en cuenta que las estaciones meteorológicas de observación, que podrían aportar datos sobre la intensidad o la velocidad del viento, están muy separadas entre sí, y las tormentas pasan entre medio de ellas. Además, no existe en el país una tecnología de observación que pueda, ni siquiera con unas horas de anticipación, alertar sobre la posibilidad de un tornado. En cambio, esta tecnología sí existe, por ejemplo, en los Estados Unidos, donde los radares Doppler pueden determinar el lugar exacto donde está desarrollándose una tormenta severa.

Tal vez sea más fácil lidiar con los impredecibles tornados que con la, desgraciadamente, siempre predecible falta de recursos para la tarea tanto operativa como de investigación aplicada, según lo han estudiado especialistas de Ciencias de la Atmósfera de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UBA.

Inundaciones y tornados, así como tantas otras cuestiones de prevención ambiental derivadas de los riesgos, amenazas y vulnerabilidades de nuestra ciudad deberían requerir de las acciones integradas de expertos, especialistas y políticos, cuestión que cada vez parece más difícil y, consecuentemente, los resultados más catastróficos para los atribulados pobladores de la gran ciudad.

Lic.Diana Durán