La herencia de nuestros antepasados




En todos los tiempos, los hombres quieren dejar huellas de su paso por la vida. Cuando no sabían escribir, buscaron formas de dejar mensajes. Aprovecharon las paredes rocosas de los resguardos o cuevas donde pasaban parte de su tiempo. Esto ocurrió en todo el mundo y en Mexicali, los primeros pobladores también plasmaron esas huellas. Es la herencia que  nos dejaron y que nosotros debemos cuidar.

Si recorres los cañones del desierto o los resguardos de la sierra, encontrarás pinturas rupestres. Figuras pintadas en las rocas. Las pinturas de los alrededores de Mexicali son pequeñas y representan formas humanas y geométricas. Los colores que usaron fueron el blanco, rojo y negro. ¿Sabes cuáles materiales usaban para hacer las pinturas? Para el blanco molían cal, para el rojo la piedra hematina y para el negro usaban carbón.

También podemos observar petrograbados; que son figuras talladas en las rocas. Muy cerca de Mexicali, en las sierras Cucapá y Juárez, en los cañones que rodean la Laguna Salada como el de Guadalupe, Santa Isabel y Palmas de Cantú, encontramos estas manifestaciones culturales de nuestros antepasados.
 
En las rocas se encuentran los morteros que usaban para moler alimentos. Los morteros eran hoyos, más o menos profundos, que se hacían en grandes rocas para machacar semillas. En las tierras cercanas a la comunidad El Mayor Indígena Cucapá, hay profundos morteros que todavía a principios del siglo XX eran usados por este grupo. También en los alrededores se han encontrado metates.

Pinturas rupestres, morteros y metates forman la herencia que nos dejaron nuestros antepasados. Son el patrimonio cultural de los mexicalenses y todos tenemos la responsabilidad de preservarlo.