La "fiebre del oro" en Baja California

The Baja California Gold Rush of 1889

publicado a la‎(s)‎ 19 jul. 2015 21:49 por Dhiré   [ actualizado el 19 jul. 2015 21:50 ]


San Diego in the late 1880s served as a jumping off spot to the supposed riches of Baja California gold mines. Many thought a boom comparable to that of 1849 would result. (www.sandiegohistory.org).
Word got out in February 1889 that gold had been discovered in the Santa Clara mountains about sixty miles southeast of Ensenada in Baja California. This immediately started rampant rumors about the size of the area and its richness. The farther the rumors spread, the more incredible became the stories of the gold discovery. Ultimately men were being informed that the Baja California gold strike was comparable to that of 1849. Old miners who had panned for gold in the Sacramento area came south looking for new excitement. They helped to further exaggerate the claims to gold richness in Baja California. One old miner was reported to have said, "Of course the rumors about this Santa Clara mining excitement are rather vague and unsatisfactory, but this is the year for a big find and I am confident that it has come."1 Providence seemed to play a major role in the minds of men in regard to this discovery.

Many new Southern Californians who had come west encouraged by the California land boom of the 1880s listened attentively to the opinions and philosophies of the seasoned old-timers. With all their naivete and ignorance they told themselves that if experienced miners felt this was the year of the big finds then who could dispute their sentiment?

Man can rationalize almost anything, and Lower California, a mere extension geographically of the North American state that had seen millions of dollars worth of gold extracted from its depths, lent encouragement to the El Dorado legend simply by its proximity.


Las minas de oro en Baja California

publicado a la‎(s)‎ 19 jul. 2015 20:51 por Dhiré   [ actualizado el 19 jul. 2015 21:32 ]


Sitios mineros del Partido Norte de Baja California. (De: "La 'fiebre del oro' en Baja California durante la década de 1850: su impacto sobre el desarrollo del territorio", de Lawrence Douglas Taylor Hansen, publicado en la revista Región y Sociedad).
La existencia de oro en la parte nordeste de Baja California era por mucho tiempo conocida. Mapas antiguas enseñan un lugar general de distritos que daban oro en ese territorio ubicado en una linea directamante entre San Diego y la desembocadura del Río Colorado y directo hacia el este de Ensenada.

En 1870 placeres (sitios donde se encuentra oro) fueron descubiertos en el valle de San Rafael, causando un entusiasmo que atrajo a muchos inmigrantes a Baja California, y también causó que una linea de diligencia corriera allí en San Diego. Esta diligencia trajo desventajas correspondientes en forma de incentivas para depredaciones por los indios y los bandidos.

En su libro El Penínsular California el señor Charles Nordhoff escribió lo siguiente: “Hay en varios puntos sobre la península considerables depósitos de placeres y cuarzo que prometen bien, y últimamente han habido descubrimientos de depósitos de cobre en la parte al norte que se creen ser tan ricos como aquellos sobre la costa del golfo. El color de oro se puede encontrar en casi todos los barrancos y las quebradas en la península; y cuando los recursos minerales sean mejor conocidos, probablemente se va a encontrar que la península sólo es una extensión del gran yacimiento de oro del Norte de California.”


El oro que brilla desde el otro lado: aspectos transfronterizos de la fiebre del oro californiana, 1848-1862

publicado a la‎(s)‎ 19 jul. 2015 20:37 por Dhiré   [ actualizado el 19 jul. 2015 20:41 ]


Fiebre del oro en California. (Foto: historiapedia.com).
La fiebre del oro californiana fue uno de los acontecimientos más sobresalientes en la historia del desarrollo del oeste de Estados Unidos y del continente americano en general. Constituyó no sólo la migración en masa más grande en la historia de Estados Unidos -de alrededor de 80 000 personas en 1849 hasta unas 300 000 en su momento de apogeo en 1854-, sino que también fue una de las más grandes del mundo entero en el siglo XIX. Cabe señalar que la historiografía sobre este tema es más extensa que con respecto a cualquier otro tema en la historia de Estados Unidos, con la posible excepción del periodo de la guerra civil.

A pesar de la bibliografía muy amplia que existe sobre este fenómeno, en general los investigadores han ignorado el aspecto transfronterizo de este fenómeno, es decir, el hecho de que tuvo repercusiones importantes tanto del lado estadunidense de la frontera como del lado mexicano. Si bien el descubrimiento de oro en California condujo a la migración de miles de personas de México y de otros países hispanoamericanos a los campos auríferos, también condujo a una migración de buscadores de oro —principalmente de Estados Unidos pero también de otras áreas como Europa y las colonias británicas de América del Norte—, que cruzaron la frontera en la dirección contraria, es decir, hacia México, en busca de metales preciosos.

Este último movimiento asumió la forma, por un lado, de grupos de "argonautas" u overlanders que optaron por seguir rutas a California que pasaban por México —sus experiencias durante estos viajes constituyeron, con la excepción de algunos de ellos que eran veteranos de las campañas del ejército estadunidense en México durante la guerra de 1846-1848, sus primeros contactos con el pueblo mexicano-; por otro, la segunda forma de este tipo de movimiento ocurrió cuando, con el agotamiento progresivo de los placeres de oro en California, varios grupos de gambusinos de Estados Unidos y de otras nacionalidades comenzaron a cruzar la frontera a Baja California y Sonora en busca de oro y plata. Los movimientos de los buscadores de oro extranjeros a través de México para llegar a California y la penetración de otros a las regiones del noroeste de México tuvieron, a la vez, un impacto significativo sobre el desarrollo de estas entidades durante el periodo de la fiebre del oro californiana. 


La "fiebre del oro" en Baja California durante la década de 1850: su impacto sobre el desarrollo del territorio

publicado a la‎(s)‎ 8 may. 2011 10:44 por Carlos Alberto Gutiérrez Aguilar


(Revista Región y Sociedad, de El Colegio de México)

En general, los estudios sobre la minería de oro en Baja California se han enfocado al periodo de las últimas décadas del siglo XIX y las primeras del XX. Entre las obras relativas a la historia de la minería en el norte de la península destacan las de Chaput, Mason y Zárate Loperena (1992), Romero Gil (2001), así como el ensayo extenso de Heath Constable (1998). Con respecto a las áreas mineras específicas, la mayoría de los estudios se han centrado en los minerales de Real del Castillo (1870) y El Álamo (1889), donde ocurrieron los dos descubrimientos de oro más grandes en la historia de Baja California. Entre los trabajos sobre estos dos pueblos mineros, cabe destacar los de Heath Constable (1999) y Padilla Corona (1999). También existen algunos estudios de otros tipos de minerales, como los de Romero Gil (1991) y Taylor Hansen (2004).

Con respecto a la minería de oro en particular, los historiadores han aseverado que el primer auge fue en Real del Castillo, iniciado en 1870, en el rancho de Ambrosio del Castillo, situado al este de Ensenada, donde se descubrieron ricos filones de oro y plata. Dicho esplendor duró hasta principios de la década siguiente, cuando la producción empezó a decaer. Los historiadores afirman que el segundo gran descubrimiento sucedió en El Álamo y el valle cercano a Santa Clara, a unos 64 kilómetros al sureste de Ensenada. Mientras que la fiebre del oro1 de Santa Clara duró unas seis semanas en 1889, las operaciones mineras de El Álamo se prolongaron hasta 1906 aproximadamente, con una producción cada vez más descendiente. La región de El Álamo y Santa Clara, que llegó a tener cientos de minas y denuncias durante su periodo de producción máxima, constituyó la zona minera más productiva en la historia de Baja California (Chaput, Mason y Zárate Loperena 1992,92–102, 137–151; Heath Constable 1999, 266–279; Padilla Corona 1999, 120–121 y 128).

En realidad, el lapso de la fiebre del oro en la península comenzó mucho antes de los descubrimientos en Real del Castillo y El Álamo. Durante la primera mitad de la década de 1850 hubo una serie de hallazgos de oro en sitios distintos del Partido Norte de Baja California, que dieron lugar a varios movimientos de buscadores de oro, desde California hacia el sur de la frontera, con la esperanza de encontrar una bonanza.

El propósito principal del presente artículo es analizar esta serie de movimientos y su importancia para el desarrollo de la región norte de Baja California a mediados del siglo XIX. La atención se centra, en particular, en el trasfondo de los acontecimientos y las circunstancias que los originaron. También se considera la repercusión que tuvo la entrada de los buscadores de oro al Partido Norte en su estabilidad y orden interno. Al mismo tiempo, se examinan las relaciones entre los descubrimientos de oro y los ataques filibusteros en el noroeste de México, que constituyeron una amenaza externa para la seguridad e independencia de la región. 


* Profesor–investigador de El Colegio de la Frontera Norte
Gambusino.

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