La "fiebre del oro" en Baja California

La "fiebre del oro" en Baja California durante la década de 1850: su impacto sobre el desarrollo del territorio

publicado a la‎(s)‎ 8/5/2011 10:44 por Carlos Alberto Gutiérrez Aguilar


(Revista Región y Sociedad, de El Colegio de México)

En general, los estudios sobre la minería de oro en Baja California se han enfocado al periodo de las últimas décadas del siglo XIX y las primeras del XX. Entre las obras relativas a la historia de la minería en el norte de la península destacan las de Chaput, Mason y Zárate Loperena (1992), Romero Gil (2001), así como el ensayo extenso de Heath Constable (1998). Con respecto a las áreas mineras específicas, la mayoría de los estudios se han centrado en los minerales de Real del Castillo (1870) y El Álamo (1889), donde ocurrieron los dos descubrimientos de oro más grandes en la historia de Baja California. Entre los trabajos sobre estos dos pueblos mineros, cabe destacar los de Heath Constable (1999) y Padilla Corona (1999). También existen algunos estudios de otros tipos de minerales, como los de Romero Gil (1991) y Taylor Hansen (2004).

Con respecto a la minería de oro en particular, los historiadores han aseverado que el primer auge fue en Real del Castillo, iniciado en 1870, en el rancho de Ambrosio del Castillo, situado al este de Ensenada, donde se descubrieron ricos filones de oro y plata. Dicho esplendor duró hasta principios de la década siguiente, cuando la producción empezó a decaer. Los historiadores afirman que el segundo gran descubrimiento sucedió en El Álamo y el valle cercano a Santa Clara, a unos 64 kilómetros al sureste de Ensenada. Mientras que la fiebre del oro1 de Santa Clara duró unas seis semanas en 1889, las operaciones mineras de El Álamo se prolongaron hasta 1906 aproximadamente, con una producción cada vez más descendiente. La región de El Álamo y Santa Clara, que llegó a tener cientos de minas y denuncias durante su periodo de producción máxima, constituyó la zona minera más productiva en la historia de Baja California (Chaput, Mason y Zárate Loperena 1992,92–102, 137–151; Heath Constable 1999, 266–279; Padilla Corona 1999, 120–121 y 128).

En realidad, el lapso de la fiebre del oro en la península comenzó mucho antes de los descubrimientos en Real del Castillo y El Álamo. Durante la primera mitad de la década de 1850 hubo una serie de hallazgos de oro en sitios distintos del Partido Norte de Baja California, que dieron lugar a varios movimientos de buscadores de oro, desde California hacia el sur de la frontera, con la esperanza de encontrar una bonanza.

El propósito principal del presente artículo es analizar esta serie de movimientos y su importancia para el desarrollo de la región norte de Baja California a mediados del siglo XIX. La atención se centra, en particular, en el trasfondo de los acontecimientos y las circunstancias que los originaron. También se considera la repercusión que tuvo la entrada de los buscadores de oro al Partido Norte en su estabilidad y orden interno. Al mismo tiempo, se examinan las relaciones entre los descubrimientos de oro y los ataques filibusteros en el noroeste de México, que constituyeron una amenaza externa para la seguridad e independencia de la región. 


* Profesor–investigador de El Colegio de la Frontera Norte
Gambusino.

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