7.3) La edificación de la comunidad cristiana

        Para poder ofrecerle al Señor, cuando nos llame a su presencia, un buen reporte de servicios de la misión que nos envió a desempeñar es preciso estar bien conscientes de que Dios no solo desea capacitarnos con herramientas espirituales para que vivamos una vida limpia y recta, sino que además desea entrenarnos en el buen uso de estas herramientas espirituales, ya que el propósito de esta capacitación es que participemos activamente en la edificación espiritual de una comunidad cristiana apoyando el crecimiento espiritual de otros creyentes.

        Las diferentes etapas del proceso de crecimiento espiritual requieren que la comunidad ofrezca diferentes programas de servicio para apoyar el crecimiento de sus miembros en cada una de estas etapas. Es conveniente que la comunidad ofrezca un programa de Cristianismo Básico para la edificación de los nuevos creyentes, mediante un curso de unos dos semestres con un contenido semejante al curso en diez pequeños libros llamado “Los Diez Grados Básicos del Desarrollo Cristiano” publicado por la Cruzada Estudiantil y Profesional para Cristo, o el curso “El Discipulado Cristiano” publicado por Los Navegantes. Para apoyar el proceso de capacitación que le sigue posteriormente conviene que la comunidad ofrezca un programa de discipulado semejante al descrito en el libro “La Dinámica de Adiestrar Discípulos” de Gary Kuhne, cuya duración puede variar de uno a dos años. Y para apoyar el proceso de entrenamiento que viene a continuación conviene que la comunidad ofrezca un curso semejante al curso de seis libros llamado “Perfeccionando a los Santos” publicado por Los Navegantes, cuya duración puede variar también de uno a dos años, o el curso de 18 libros llamado “Programa de Servicio Cristiano” publicado por el Instituto Internacional por Correspondencia/Global University.

        Los cursos de Cristianismo Básico de la Cruzada Estudiantil para Cristo y de Los Navegantes, mencionados en el párrafo anterior, son especialmente interesantes porque distribuyen los temas básicos del cristianismo en los cinco temas que se consideran los cinco medios de crecimiento o desarrollo espiritual para los nuevos creyentes. Estos cinco medios son: a) la oración, b) el estudio bíblico, c) el compañerismo con los cristianos, d) el testimonio a los no cristianos, y e) la obediencia a Dios. El grupo de Los Navegantes los representa mediante los cuatro barrotes o rayos de una rueda de carreta, conocida como “La Rueda de los Navegantes”. Es interesante señalar que estos cinco medios de crecimiento espiritual de la Cruzada y de los Navegantes concuerdan con los cinco propósitos de la iglesia, y los cinco propósitos de la vida cristiana que se describen en los populares libros de Rick Warren “Una Iglesia con Propósito” y “Una Vida con Propósito”. La completa armonía que guardan estos enfoques con el enfoque de este ensayo se muestra en la tabla del Apéndice 13.

        Uno de los aspectos más interesantes del enfoque presentado en este ensayo, consiste en que las diferentes etapas de percepción de la revelación gradual de Dios, por parte de cada creyente, determinan las diferentes etapas de crecimiento espiritual, y estas etapas de crecimiento, a su vez, determinan los programas de servicio que conviene que la comunidad de creyentes ofrezca para apoyar el crecimiento de sus miembros, y estos programas de servicio a su vez, determinan la estructura organizacional que conviene adoptar la comunidad para ofrecer un servicio eficiente a sus miembros. El Apéndice 10 muestra gráficamente estos conceptos.

        Aquellos lectores que estén interesados en continuar leyendo más sobre el tema que hemos desarrollado en este ensayo, pueden consultar la extensa bibliografía del Apéndice 14, en donde los libros referentes a la edificación de comunidades de vida cristiana se distribuyeron temáticamente, y la bibliografía del Apéndice 15, en donde están distribuidos en orden cronológico, de acuerdo a la fecha de publicación en su idioma original.

        Es conveniente que el programa de estas reuniones incluya los elementos que incluían en sus reuniones los cristianos del Nuevo Testamento: la oración, la alabanza, la enseñanza, la edificación y el compañerismo: “La palabra de Cristo more en abundancia en vosotros, enseñándoos y exhortándoos unos a otros en toda sabiduría, cantando con gracia en vuestros corazones al Señor con salmos e himnos y cánticos espirituales. Y todo lo que hacéis, sea de palabra o de hecho, hacedlo todo en el nombre del Señor Jesús, dando gracias a Dios Padre por medio de él.” Colosenses 3:16

       Es también muy conveniente que las reuniones se realicen en grupos pequeños de 6 a 12 personas con el propósito de que cada uno de los miembros del grupo tenga frecuentes oportunidades de participar durante la reunión, tanto para edificar a otros como para ser edificado por los demás. Los grupos en los que se reunían los cristianos del Nuevo Testamento eran también grupos pequeños ya que sus reuniones las realizaban en las casas de Ninfas, de Filemón, de Priscila y Aquila, de María la madre de Juan Marcos, etc. “Saludad a los hermanos que están en Laodicea, y a Ninfas y a la iglesia que está en su casa…al amado Filemón, colaborador nuestro… y a la iglesia que está en  tu casa…saludad a Priscila y Aquila…saludad también a la iglesia de su casa.” Colosenses 4:15; Filemón 2; Romanos 16:3,5

        Si bien existe una variedad muy amplia de formas de estructurar las reuniones y de los materiales de estudio disponibles, queremos ofrecer aquí una forma posible para hacerlo. Una forma en que se podrían incluir las sugerencias ofrecidas en los párrafos anteriores, sería mediante una reunión semanal de dos horas dividida en tres periodos de unos 30 o 40 minutos cada uno. Convendría iniciar con un periodo de alabanza y adoración para entrar en la presencia del Señor, después se tendría un periodo de enseñanza en que cada uno de los miembros pueda participar, y se terminaría con un periodo de edificación en el que puedan orar y tener compañerismo unos con otros dando oportunidad a que los dones y los frutos de todos los miembros proporcionen los servicios y se desarrollen las relaciones apropiadas. En el caso de que el grupo fuera grande podrían tener el tiempo de alabanza todos juntos y después podrían separarse para el tiempo de enseñanza y de edificación en células o grupos pequeños conforme a los diferentes grados de crecimiento espiritual. Esta situación se ilustra gráficamente en el Apéndice 11.

        Al programa básico de edificación de la comunidad cristiana que hemos descrito brevemente pueden agregársele algunos otros detalles, teniendo cuidado de que estén de acuerdo con las enseñanzas de la Biblia y tengan la finalidad de edificarse unos a otros espiritualmente. El programa de edificación que hemos descrito no pretende ser normativo, se ofrece simplemente como un ejemplo o punto de partida para que la comunidad de creyentes se mueva hacia el propósito de Dios de formarse un pueblo santo para sí mismo.

        En el Apéndice 9 se ilustran gráficamente los principales elementos constitutivos del Plan de Desarrollo de Dios; y en el Apéndice 12 se ilustran estos mismos elementos mediante una tabla que proporciona un mapa conceptual o una visión panorámica de la Biblia conforme al Propósito de Dios.

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