853 días desde
Fin del trabajo

Conclusiones

Tras analizar todos los datos que hemos obtenido en esta relación de preguntas, llegamos a ciertas conclusiones. La primera de ellas surge tras analizar las preguntas 1 y 4 (cómo se practica actividad física y expediente académico). Tras esto, podemos concluir con que; de los alumnos que realizan actividad física o deporte en un club,  el mayor porcentaje de éstos obtienen los mejores resultados académicos, estando todos ellos entre el notable y el sobresaliente. Con esto llegamos a la conclusión de que estos alumnos, además de rendir académicamente obteniendo unos resultados exquisitos, también se ven expuestos a dedicar una número determinando de horas a la semana a las sesiones de entrenamiento, ya que al practicar actividad física o deporte en club, deben seguir un ritmo de entrenamiento y una disciplina, lo que hace que desde que llevan practicando una determinada actividad física sepan cómo organizarse mentalmente y estructurar sus horas libres para dedicar tiempo tanto al estudio como al deporte y rendir en ambos ámbitos de una manera notable.

Sírvanos como referencia los siguientes ejemplos:

Celia Martín Bravo, de 17 años de edad, que actualmente está cursando 2º de Bachillerato. Jugadora de Voleibol y Vóley-playa desde los 11 años en la población de San Pedro de Alcántara, Marbella (Málaga). Siempre ha destacado en el instituto por su exquisito expediente, que es de sobresaliente. Durante sus primeros años de instituo, cursando 1º,  2º y 3º de la ESO fue convocada numerosas veces a jugar con la selección Malagueña y la  selección Andaluza. Es en 4º de la ESO, en la temporada (2009/2010) cuando acude al campeonato de España de Vóley-playa obteniendo el primer puesto y proclamándose campeona de España de este deporte en categoría cadete. No quedándose corta, pasa a formar parte de la cantera de la selección española de Vóley-playa. Es el verano de 2011 cuando acude representado a nuestro país a los campeonatos del mundo de este deporte en Puerto Rico, obteniendo el primer puesto y proclamándose campeona del mundo en su categoría. Actualmente, con sus 17 años, cursa 2º de bachillerato siguiendo con su buen expediente y continuando con la práctica de su deporte favorito en un club marbellí. El curso que viene tiene el deseo de ingresar en la Universidad para estudiar Medicina. Para ella, lo primero son sus estudios, como siempre ha afirmado. No obstante, desde pequeña ha sabido compaginar tanto deporte como instituto, dedicándole a ambas actividades un gran número de horas.

Del mismo modo, nombraremos a varios sujetos de los que han realizado las encuestas que destacan por su buen expediente académico y su rendimiento deportivo. En 2º de la ESO encontramos a una chica de 13 años de edad que practica gimnasia rítmica la cual obtuvo una media académica de sobresaliente. Esta chica, con tan solo 13 años ya ha participado en el campeonato de España de su categoría de G. Rítmica.

Igualmente, nombramos a dos chicas de 14 años de edad y que cursan 3º de la ESO, las cuales obtienen una media de sobresaliente y notable. Actualmente entrenan en un club de balonmano toledano, habiendo asistido, aun con su corta edad, a campeonatos nacionales de este deporte.

Por último, comentar el caso de una chica de 4º de la ESO, que con 15 años de edad obtiene unos resultados académicos de sobresaliente. Esta chica destaca por haber asistido al campeonato de España de Hípica, deporte que practica en la actualidad en un club.

Con estos ejemplos citados arriba queremos llegar a la conclusión de que sacar buenas notas y practicar actividad Física de forma constante y controlada (como es necesario en un club) es totalmente compatible. En este sentido, entra mucho en juego como el alumno es o no capaz de estructurar sus horas libres y repartirlas por igual de tal manera que consiga unos buenos resultados en ambos aspectos, el deportivo y el académico.

En cuanto a los alumnos que realizan actividad física tan solo en las sesiones de E.F. podemos llegar a la conclusión de que en todos los cursos, obtienen un expediente académico ligeramente menor que el de los alumnos que los hacen en un club, salvo excepciones. Estos alumnos que realizan actividad Física solo en clase obtienen unas notas que oscilan entre el bien y el notable.

Por último, los sujetos que realizan actividad Física por libre tienden a tener un expediente más repartido en cuanto a las notas. En los cursos  1º, 2º y 3º de la ESO obtienen unos resultados de notable y sobresaliente. A medida que aumentamos el nivel escolar, 4º y 1º de Bachillerato, los resultados académicos descienden ligeramente, encontrándose entre el bien y el notable. Este colectivo destaca por realizar actividad física no programada y estructurada. Es decir, no llevan un ritmo de entrenamiento estricto. Ellos se marcan su propio ritmo. Esto puede desembocar en que a medida que aumenta la exigencia académica desciende las horas dedicadas al deporte por tener que dedicarlas al estudio.
 
Una de las cusas por las que creemos que se debe este descenso en la práctica de actividad física en las edades comprendidas al curso primero de bachillerato, es debido a la disminución del tiempo, ya que los estudios en esos niveles exigen un mayor rendimiento académico, lo que conlleva dedicarle más horas al estudio. Esto lo podemos observar en García Ferrando, M. (1980-1995) en el que observamos en una tabla que hay un tanto por ciento elevado que respondía como motivo de abandonar la práctica deportiva, el que los estudios a estas alturas son mas exigentes.
 
Ramírez, W. , Vinaccia S. , Ramón Suárez, G. (2004)  nos comentan que tras realizar el estudio llevado a cabo por el departamento de educación del estado de California en los EEUU, han llegado a la conclusión de que existe una cierta relación positiva entre la actividad física y el rendimiento académico. Además añaden que la práctica regular de la actividad física produce beneficios de otro tipo en los niños, como: mejora en el funcionamiento cognitivo del cerebro, en la autoestima y en la acumulación de energía.

Según Linder (1999), el cual pasó un cuestionario a estudiantes de entre 9 y 18 años, tras analizar los resultados llegó a la conclusión de que existía una cierta correlación positiva, pero baja, sobre todo en las mujeres. Conclusión que se verifica en nuestros datos de los ejemplos puestos anteriormente sobre “actividad física y rendimiento escolar”, los cuales son todas mujeres.

En otro estudio realizado por Shepard (1984) se compararon dos grupos de estudiantes: el primer grupo realizaba actividad física en el colegio y el segundo grupo no realizaba actividad física. Y tras analizar los resultados se vio que el primer grupo mostraba mejor salud, autoestima, actitud y funcionamiento académico que el segundo grupo.

Como anexo, nos pareció interesante además analizar qué tipo de deportes priman entre los practicados por los alumnos. Podemos observar que la mayoría tiene una clara tendencia a realizar deportes colectivos con respecto a los deportes individuales. Sírvanos de ejemplo la serie de gráficas que adjuntamos a continuación:

 


En cuanto a los deportes colectivos, hemos querido destacar los deportes más practicados por los alumnos y alumnas a los cuales les hemos pasado la encuesta y estos se resumen en el siguiente gráfico:

 

 

Y respecto a los deportes individuales, también hemos destacado los deportes más practicados por los alumnos y alumnas  a los cuales les hemos pasado dicha encuesta y estos se ven en el siguiente gráfico:

 

 

 

Nos ha parecido interensante resaltar la estadistica que hizo pública el Ministerio de Cultura en 1986 sobre los hábitos de los españoles; en este estudio habla de que cada vez aumenta más el número de personas que practican algún tipo de deporte y que existen diferencias entre las personas que lo practican desde el punto de vista académico ya que el porcentaje de personas que practican deporte y poseen una carrera universitaria supera 59% mientras que el porcentaje de personas que practican algún tipo de actividad física sin poseer estudios es de un 11%. Debemos tener en cuenta que este estudio fue realizado en 1986 y debido a su antigüedad quizás no de valores que puedan ser del todo correctos en la actualidad pero nos puede servir para hacernos una idea sobre esas diferencias que hemos encontrado de las notas en las edades escolares entre los que practica deporte en clubs o con frecuencia y los que no. (Ministerio de Cultura 1986)

Nos ha parecido de gran interés comentar además cierto estudio que realizó Montenegro Riquelme, T. A. (s.f.), profesora de educación Física, sobre la importancia de la actividad física en el rendimiento escolar. En primer lugar decir, que según esta autora, la práctica deportiva, en la etapa escolar, mantiene una estrecha relación con la mejora del rendimiento académico, ya que permite mejorar el desarrollo correcto del niño y evitar, así mismo el riesgo de padecer ciertas enfermedades, como vienen a ser, la obesidad, hipertensión,…
Esta autora cita además a Pivarnik, J. (s.f.), el cual realizó un estudio en estudiantes de educación media, llegando a la conclusión, según los resultados obtenidos en dicho estudio, que aquellos alumnos que realizan actividad física a una intensidad moderada obtienen un mayor rendimiento escolar, en comparación con aquellos compañeros que no practican actividad física.

El científico realizó el siguiente estudio: realizo un seguimiento a 200 estudiantes de educación media durante el primer semestre, de los cuales 100 impartieron clases de Educación Física, en cambio los otros 100 no la impartieron. En el segundo semestre se invirtieron los papeles.

Los resultados fueron que ninguno de los dos grupos mostró un retraso en materia de desempeño escolar. Sin embargo, cabe señalar que aquellos alumnos que realizaban actividades físicas a una intensidad vigorosas fuera del horario escolar (fútbol, baloncesto, tenis…), mostraron un rendimiento académico superior al de sus compañeros, especialmente en asignaturas como matemática, ciencias, inglés y comprensión del medio social.

También destacar que aquellos alumnos que realizaban actividad física de manera intensa, al menos tres veces por semana, son los que tienen un mejor rendimiento escolar. No obstante es importante mencionar, que "el hecho de que un estudiante no realice actividad física de ningún tipo no implica que vaya a obtener un peor resultado escolar".
 
En la misma línea podríamos citar a Aznar Laín (2011), que cita a algunos autores como Sibley, B.A., Etnier, J.L. (2003), Sallis, J.F., McKenzie, T.L., Kolody, B., Marchall, S., Rosengard, P. (1999) o Cole, D.P. et al (2006). Estos mantienen que los niños con niveles altos de actividad física tienen una mayor probabilidad de desarrollar el funcionamiento cognitivo. Además, esta autora sostiene que no se han encontrado resultados que justifiquen que la práctica de actividad física sea perjudicial para el rendimiento académico.
 
Con todo esto queremos llegar a la conclusión de que son muchos los autores, como se dijo en el apartado de la introducción, que han investigado la relación entre deporte escolar y rendimiento académico. En este trabajo hemos seleccionado a aquellos que nos han parecido interesantes. Como podemos comprobar, los estudios concluyen con que la práctica de actividad física suele ir unida a una mejora del rendimiento académico. Eso no quiere decir que los que no practiquen actividad física tengan peores resultados. Lo que sí es cierto es que no hemos encontrado ninguna fuente bibliográfica en la que se plasme que la actividad física es incompatible con el rendimiento académico o que practicar algún deporte supone tener un peor expediente académico. Al contrario, todos los autores que hemos encontrado que hablan de este tema concluyen con que el resultado de la práctica de actividad física es beneficioso cuando lo relacionamos con el rendimiento académico. Con todas las bases bibliográficas que hemos encontrado y después de haber analizado nuestros datos llegamos a la misma conclusión. Sabemos que nuestra muestra de sujetos no es significativa de tal modo que podamos generalizar nuestros datos, y somos conscientes de que se podría haber hecho un gran estudio con todos los datos que hemos obtenido de las encuestas. No obstante, por falta de medios y de tiempo, decidimos ajustarnos al objetivo final del presente trabajo, y centrarnos más en aquellas preguntas que nos permitirían saber un poco más sobre si la actividad física y el rendimiento académico guardan alguna relación.
 
Podemos concluir con que nuestros datos obtenidos tras el análisis de los sujetos se ajustan a lo ya comentado por otros autores, es decir: ambas actividades no son incompatibles, incluso el realizar actividad física, en un procentaje muy alto, favorece un mejor rendimiento acádemico.


Comments