Perseo y la cabeza de Medusa

1. Mirar



2. Escuchar

Recordemos que Dánae había sido recluida por su padre Acrisio en una torre para evitar que tuviera relaciones con ningún hombre ya que, según el oráculo, Acrisio habría de morir a manos de su nieto. Pero Zeus había logrado sortear la vigilancia de Acrisio y llegar a Dánae en forma de lluvia de oro, fecundándola y dando lugar al nacimiento de Perseo. Ambos habían sido arrojados al mar, y es así como madre e hijo llegaron a la isla de Serifos, donde fueron recogidos por Dictis, hermano del rey Polidectes.

El propio rey, andando el tiempo, deseó unirse a Dánae, pero Dánae se resistía, no accedía a los requerimientos del monarca, que poco a poco iban volviéndose más y más violentos. Irritado, el rey Polidectes pensó que si se libraba de Perseo, ya todo un mozalbete, le sería más fácil conseguir su propósito aunque fuera a la fuerza.

En ocasión de una fecha especial, Perseo, como buen súbdito, le preguntó al rey qué regalo deseaba. Polidectes vio entonces la oportunidad que esperaba y le pidió la cabeza de la Gorgona Medusa. Bien sabía el rey que encomendaba una misión imposible, pues la Gorgona Medusa era una joven hermosísima que tenía serpientes en vez de cabellos y que convertía en piedra a todo aquel que osaba mirarla. Era imposible que Perseo regresara sano y salvo y, sin embargo, aceptó el encargo.

Los dioses Hermes y Atenea, hermanos de Zeus, quisieron ayudar al muchacho. Para ello, le sugirieron que fuera en primer lugar a la morada de las Grayas, pues ellas le darían una información muy valiosa. Perseo llegó ante las Grayas, tres deidades ancianas y feas que compartían un solo ojo y un solo diente. Astutamente, les robó su único ojo y les instó a que le dijeran dónde vivían las ninfas, ya que ellas podrían proveerlo de tres objetos imprescindibles en su tarea. Las Grayas no tuvieron más salida confesar su secreto y es así como Perseo se presentó ante las ninfas y consiguió de ellas los tres preciados objetos: unas sandalias aladas (que permitirán a Perseo desplazarse a gran velocidad), una alforja (donde depositar, llegado el momento, la cabeza de Medusa), y el casco de Hades, que permitía volverse invisible a su portador. Además de todo ello, también los dioses le dieron sus regalos: Hermes, una hoz muy afilada, y Atenea un escudo tan reluciente que podía hacer las veces de espejo.

Pertrechado con todo ello no le fue difícil a Perseo llegar adonde vivían las Gorgonas, pero en vez de hacerlo de frente –y exponerse así a verse convertido en piedra-, lo hizo de espaldas, usando el escudo de Atenea como espejo que le permitía ver lo que había tras de sí. Cuando vio en él reflejada a la Gorgona Medusa sacó raudo la hoz, le cortó con ella la cabeza y la metió en la alforja. Provisto del casco que le hacía invisible y de las sandalias aladas pudo escapar sin ser perseguido.

El camino de vuelta no estuvo libre de dificultades. Cuentan algunos autores que Perseo se las vio con el mísmísimo Atlas, guardián del huerto de las manzanas de oro quien, temeroso de que le fueran robadas por Perseo, pretendió enfrentársele con violencia. Pero al parecer Perseo sacó su mortífera arma, la cabeza de Medusa, y lo convirtió en piedra. Fue así como Atlas se transformó en la cordillera del Atlas, en cuyo costado descansa el océano que también de él recibe el nombre: el océano Atlántico.

En lo que sí están de acuerdo todos los autores es en que, al sobrevolar Etiopía, pudo ver Perseo a una joven encadenada a una roca junto al mar. Descendió para preguntar de quién se trataba y por qué estaba expuesta a semejante peligro, y le explicaron que se trataba de Andrómeda, hija de los reyes de Etiopía. La muchacha había sido castigada por culpa de una afrenta hecha por su madre a las diosas, ya que se había proclamado superior en belleza a ellas. Por este motivo las diosas –tal vez Hera- le habían pedido a Poseidón, dios de los océanos, que inundara las tierras, que sólo se verían libres de las aguas con el sacrifico de Andrómeda. Cuando Perseo sobrevoló la costa etíope Andrómeda estaba a punto ya de ser devorada por un horrible monstruo marino.

Perseo, súbitamente enamorado de la joven, decidió rescatarla y casarse con ella. Pero en pleno banquete de bodas apareció Fineo, tío de Andrómeda, con la que tiempo atrás estuvo comprometido, y se la reclamó a Perseo. Se desató entonces una verdadera lucha entre Perseo y los partidarios de Fineo, que fueron vencidos cuando Perseo recurrió de nuevo a la cabeza de Medusa y los dejó a todos convertidos en piedra.

Perseo se instaló con Andrómeda en Etiopía durante algún tiempo, hasta que finalmente decidió regresar a la isla de Serifos. Allí fue recibido por Polidectes, quien se extrañó de ver a quien ya daba por muerto. Preguntó Polidectes a Perseo por el regalo prometido, la cabeza de Medusa, y Perseo le respondió sacándola súbitamente de su alforja y reduciendo a pura piedra a quien repetidamente había tratado de violar a su madre.

A Polidectes le sucedió como rey su hermano Dictis, que tan bien había protegido a Dánae, la madre de Perseo. En ese momento, Perseo decidió regresar a la tierra de su abuelo Acrisio.

Cuando llegó a Argos, se estaban celebrando allí unas famosas competiciones deportivas. Participó en ellas Perseo, decidiéndose por el lanzamiento de disco. Pero con tan mala fortuna que, en uno de sus lanzamientos, el disco fue inexplicablemente desviado de su trayectoria para acabar alcanzando y dando muerte a Acrisio, abuelo de Perseo, a quien, como ya vimos, los oráculos habían vaticinado que moriría a manos de su nieto.



3. Conversar

La historia de Medusa. ¿Y por qué Medusa tenía serpientes en vez de cabellos? ¿Por qué castigaba tan cruelmente a quien osaba mirarla?
  • Investiga la historia de Medusa y comenta luego en pequeño grupo qué te ha parecido su historia.
  • Busca otras imágenes de Medusa en la pintura o la escultura y compara qué efecto producen unas y otras en quien las contempla: miedo, aprensión, compasión, etc.

La historia de Andrómeda. El Museo del Prado alberga un cuadro cuya protagonista es Andrómeda.
  • Localízalo, anota quién es su autor y en qué año se pintó.
  • Andrómeda de nombre también a una constelación. Investiga qué forma tiene y dibújala junto a la reproducción del cuadro.