Pablo Raphael:entrevistas del relevo

Edgardo Bermejo - Martín Solares - Antonio Ortuño -

Alejandra Bernal - Tryno Maldonado - Alberto Chimal

Relevos después del neoliberalismo

Pablo Raphael

 

 

"Ahora a todos los que escriben les preguntan por esta cuestión, después se les pide que opinen sobre literatura y mercado y, finalmente, por supuesto, se les pregunta si la novela ha muerto. Desde hace unos días no hago más que responder, de forma ya casi mecánica, a estas tres cuestiones tan "trascendentales". He podido comprobar que, en mi caso, hay una cuarta pregunta esperándome en el fondo del corredor de la muerte (¿de la novela?). Es una pregunta añadida, a veces dicha en tono acusador: "¿De dónde le viene tanta afición por la metaliteratura?

Enrique Vila-Matas

 

 

Para la escritura de Relevos después del neoliberalismo (que aparecerá en Barcelona, publicado en la revista Quimera, en septiembre 2007) hice el mismo cuestionario con distintas variaciones. Aquí van los respondidos por Edgardo Bermejo, Martín Solares, Alejandra Bernal y Tryno Maldonado.

 

Cuestionario contestado por Edgardo Bermejo 

Querido Pablo,

Me tomé demasiado tiempo en pensar y responder a las primeras preguntas de tu cuestionario, que ahora mismo adjunto en documento de Word. Si ya es muy tarde házmelo saber. De no ser así me ocuparé a responder las restantes. Por cierto, tu cuestionario  me recordó enseguida  un artículo de Vila-Matas en Letras Libres y ahora lo reencontré para ti, Aquí un fragmento. (op cit) 

 

1. Existen diversas formas para definir a una generación, desde la de Ortega y Gasset en términos de ciclo vital hasta aquella que entiende a  los nacidos entre guerra y guerra, los nacidos en una década o aquellos que comparten una serie de valores estéticos y filosóficos. Parece que hoy las generaciones se rigen por el mercado. Antes de definir a tu generación ¿qué entiendes por generación? 

Concibo a las generaciones literarias como una asamblea involuntaria y libérrima, en donde de forma casi secreta y por un periodo determinado –elegido casi siempre a capricho del almanaque- confluyen una diversidad de estilos y temperamentos creativos, que al ser vistos en su conjunto forman un palimpsesto  entretejido por ese hilo común al que llamamos el espíritu de una época. De modo que hay  una marca temporal ineludible a la hora de imaginarlas, como también -en menor grado- una exigencia estética y una épica compartida. Las generaciones literarias son eso: la épica desgarrada de una identidad, inestable  y en fuga por definición.

Borges dijo que cada escritor engendra a sus precursores, y lo mismo aplica para hablar de las generaciones literarias: a una generación la delimitan sus precursores y se le puede definir por lo tanto como la suma de coincidencias y diferencias a la hora de pensar en sus afinidades electivas. Ahí donde hay una plataforma común de herencias y rupturas, hay también un atisbo de lo generacional. En otras palabras, las generaciones edifican -con una gran diversidad de materiales y estilos- esa gran Babel a la que llamamos el canon literario de un periodo susceptible de historicidad. 

Entiendo finalmente a las generaciones literarias como un fenómeno necesariamente retrospectivo y entrópico. Retrospectivo porque sólo se les podrá ver el rostro a contraluz y a tren pasado, todo intento por adelantarse resultará a fin de cuentas un despropósito. Entrópico, porque al igual que la leyes de la termodinámica  las generaciones  se enfrentan inevitablemente a un fenómeno de desgaste, por el cual la energía inicial que les impulsa tiende fatalmente a disminuir y a reintegrase al desorden y al caos original que le precede. Implacable entropía por la cual sobrevivirá una mínima porción de energía, que habrá de formar el núcleo duro y trascendente de una generación.

 

2. ¿Cómo entiendes a tu generación? 

A la generación de narradores, prosistas y pensadores mexicanos nacidos en la década de los sesenta y setenta  les  tocó en tarea colonizar y repoblar -que no conquistar- los territorios explorados por la literatura mexicana del siglo XX. Me parece que ese ámbito secular podemos reconocer la mayor parte los registros  y las resonancias de esas narrativas, cuyos principales nombres ya se han definido y difícilmente cambiarán –no  obstante siempre quede lugar  para sorpresas de última hora, reapariciones súbitas o caídas insospechadas, pero esas posibilidades se inscriben en el ámbito de lo excepcional.  

Ya lo dijo Leduc: no haremos obra perdurable, no tememos, de las moscas, la  voluntad. Mucho me temo por ello que no encontraremos bajo el cielo del presente obra perdurable. Toda obra y todo autor se encuentran siempre a disposición del azar  y sus caprichos, más allá incluso de de los talentos. De modo que  nadie pueda garantizar un destino literario, como  tampoco una derrota anticipada. 

Por otra parte, si la nueva narrativa  finca su presunta novedad en  su ubicación en el almanaque, es decir, en un mero accidente cronológico, entonces es justo decir que hay nuevas narrativas profundamente envejecidas, como hay también temperamentos vanguardistas trasnochados. Y hay nueva literatura a secas, que lo es en tanto ha sido escrita recientemente y no por ello desvinculada de su pasado –inmediato  y remoto. 

 Me refiero a esa mínima porción de talento y rigor intelectual puesto al servicio de la creatividad literaria y de la crítica,  que ha  alcanzado la dignidad de sumarse a la saga de la tradición. Una tradición que, por lo demás, no se escuda arbitrariamente detrás de las fronteras territoriales. La generación de  la que hablo,   como otras estaciones de la literatura mexicana del siglo XX, encuentra en el diálogo con lo universal su única posibilidad de subsistencia. Lo comprendió Reyes en el amanecer del siglo; lo comprobaron los Contemporáneos y   Paz; Fuentes y la generación del 32;  o bien Pacheco, o en otro extremo Monsiváis; y eso mínimo archipiélago de soledades e inteligencias que casi todos reconocemos al vuelo a la hora de trazar el mapa de la literatura mexicana excepcional.  

En esa suma de nombres y títulos que ejercen un dominio casi unánime entre los escritores que conozco,  se resume con gran elocuencia el ethos generacional de quienes les tocó comenzar a publicar y darse a conocer en la última década del siglo XX y los primeros años del siglo XXI. 

Encuentro pues a este grupo mas cercanos a la continuidad que a la ruptura, y en riesgo permanente de trocar la creación en imitación. Desconfío de las pretensiones vanguardistas,  las proclamas fundacionales y de los nuevos aspirantes a mandarines. 

 

3. ¿La fragmentación contemporánea sustituye la idea de generación por la de colectivos? 

La fragmentación es, en efecto, contemporánea en su sentido más radical: esclava del presente y de lo inmediato, mira al futuro con ojos miopes. El lector de mediados del siglo XXI no reconocerá “colectivos” entre lo que ahora se gesta, y con dificultad tendrá una idea aproximada de las sucesiones generacionales. Hay por su puesto grupos, corrientes, afinidades, complicidades, pero detenerse demasiado en ello resulta faccioso y extenuante.  

Con todo, aventuro en mi respuesta  un juego de dualidades. Sino colectivos, quisiera proponer al menos un mapa binario de  estilos, proyectos y personalidades que se conjugan y marchan de la mano -o  bien se repelen en un juego dialéctico muy estimulante. 

Tomemos para ello algunas muestras elocuentes  entre la legión de los autores e intelectuales más notables de las ya-no-tan nuevas promociones de las letras mexicanas ´

Por respecto e ignorancia he preferido excluir  de esta selección a los poetas, que son, lo sabemos: privilegiados, seres de otro mundo, y entre cuya grey también hay destacados críticos y ensayistas en mi generación. 

Llamémosle pues a esto “las dualidades virtuosas” de la prosa y la narrativa mexicana más reciente, entre quienes cabria mencionar, por ejemplo: el temperamento intelectual, la voluntad de construir una obra de largo aliento, la hazaña transfronteriza, y la ambición  proverbial  de Jorge Volpi e Ignacio Padilla; la independencia, el rigor experimental, el épico desenfado , la prosa destilada, la conquista de un estilo como de otros territorios, otros lectores y otros públicos de dos autores diametralmente opuestos pero cercanos a mi entender en su proyecto literario: Mario Bellatín y Guillermo Fadanelli; el carácter, el peso, la voluntad de estilo y la reivindicación de lo regional como universal de David Toscana y Eduardo Antonio Parra; la pulcritud estilística y la afirmación de una proyecto intelectual escrito por mujeres y sin concesiones de género de Cristina Rivera Garza y de Guadalupe Nettel; de Ana Clavel y  de Ana García Bergua; el correctísimo español y el culto a la prosa  como forma del arte  de Mario González Suárez y  de Jorge F. Hernández; la invención de un nuevo territorio, un nuevo lenguaje y una identidad huidiza de lo mexicano que encontramos en  Luis Humberto Crosthwaite y en  Luis Felipe Lomeli; la excentricidad, el rigor intelectual, la misantropía fecunda de Pablo Soler Frost y de Daniel González Dueñas; la rabiosa condición contemporánea y cosmopolita de  Mauricio Montiel y de Alvaro Enrigue;  la imaginería y el despliegue creativo de Javier García Galiano y de Alberto Chimal; la pasión crítica, la inteligencia afilada y la razón florida de Rafael Lemus y Armando Gonzalez Torres; el universo intelectual  de  Christopher Domínguez y el laberinto intelectual de Mauricio Molina; el anclaje en la realidad y la reivindicación de lo esperpéntico de Fabrizio Mejía y de Antonio Ortuño; la sabiduría, la visión de lo mexicano y el humanismo erudito de Fernando Escalante y de José Antonio Aguilar Rivera; de Claudio Lomnitz y de  Jesús Silva Herzog-Márquez; la pericia mediática y la credibilidad  de este último, junto con la de Nicolás Alvarado y la de Denisse Dreser. Y en medio de este concierto binario, una brillante individualidad que es  al mismo tiempo trasmisor de las tradiciones y una suerte de mentor generacional: Juan Villoro.

 

4. Tras el desdibujamiento de las fronteras en términos comerciales y el trazo de otras en términos migratorios, pero también ante la globalización en sus distintas acepciones ¿Siguen siendo validas la categorías de literatura nacional? 

Lo son en tanto exista un corpus idiomático, lexicográfico y cultural al que llamemos el español de México, una frontera verbal y espiritual menos delimitada por coordenadas y latitudes geográficas, que por expresiones sutiles, en constante rebeldía, pero no por ello menos persistentes y delatoras de una identidad propia.  

Lamentablemente hay otra forma no menos certera pero si mucho más triste de establecer la condición de una literatura nacional; aquella que remite a la literatura escrita, publicada y leída únicamente por un publico mexicano, aquella literatura insular que es incapaz de insertarse a otros mercados y a otros públicos, por las razones que se quieran. Tal es  la forma  más real y más pesimista  que adopta toda referencia a una literatura nacional.

 

5. ¿Qué te dice el año 1985?  

El mayor lugar común de todos, la catástrofe telúrica de la que se desprende ese otro estropicio al que llamamos generación: el terremoto de la Ciudad de México y su vana leyenda justificadora de un ethos solidario y  generacional del que descreo. A mi más bien la fecha me recuerda mis 18 años de edad, y un dato mucho menos épico pero de una dignidad autobiográfica indiscutible: el 85 representa para mí la pérdida feliz, justa y necesaria, de la virginidad.

 

6. ¿Qué te dice el concepto wikiliteratura? 

Leí una definición insuperable en la red: wikiliteratura como una “ciberpuñeta”.

 

7. ¿Qué te dice el concepto metaliteratura? 

Otra  ciberpuñeta, pero de corte estructuralista, por la que se arroja semen semiótico viscoso y yermo.

 

***

 

Cuestionario contestado por Martín Solares

1. Existen diversas formas para definir a una generación, desde la de Ortega y Gasset en términos de ciclo vital hasta aquella que entiende a los nacidos entre guerra y guerra, los nacidos en una década o aquellos que comparten una serie de valores estéticos y filosóficos. Parece que hoy las generaciones se rigen por el mercado. Antes de definir a tu generación ¿qué entiendes por generación? 

Un grupo de bañistas que construyen balsas para una o varias personas, a veces departen alegremente, a veces se pelean y con frecuencia olvidan que se dirigen de manera irremediable hacia una catarata (estoy optimista). La catarata hace que las generaciones de bañistas, como quería Weber, se renueven.

Si mal no recuerdo, para Weber era un grupo de gente nacida en un lapso concreto de tiempo, que aparece, se desarrolla y da lo mejor de sí mismo en un lapso de quince años, hasta que otros los sustituyen gradualmente. En México hay un ensayo espléndido de Luis González y González, que para mí fue muy esclarecedor: La ronda de las generaciones, en el cual el historiador demuestra la manera en que aparecían, predominaban y desaparecían los bañistas durante el siglo pasado.

 

2. ¿Las generaciones se rigen por el mercado? 

Por el mercado, por la lucha de poder, por los crímenes y por la catarata. Ve a la generación del expresidente Salinas: fracturaron su proyecto de perpetuarse en el poder durante varios sexenios sucesivos al matar a su hijo dilecto, Colosio.

Si las leyes de la oferta y de la demanda mandaran en México plenamente, supongo que la gente podría expulsar de tanto en tanto a sus ineficientees políticos o gobernantes y no tendríamos ahora el caos de violencia, cinismo, latrocinio y corrupción que vivimos.

  

3.  ¿Cómo entiendes a tu generación? 

Bueno, avanza felizmente hacia la catarata mientras pierde el tiempo criticando sus trajes de baño. No me veo ni en la generación que va del 60 para acà ni en la que va del 70 en adelante. A mí lo que me interesa son las islas desiertas, o las novelas a la espera de un escritor que las habite y las cuente.

            En México me parece que estamos presenciando cómo se consolidan nuevas mafias, por un lado, y familias por otro –en el sentido siciliano del término. Veo una lucha feroz entre unos y otros por robarse un pastel.

            Prefiero hablar de mi generación en un plano más amplio: los que me preocupan son los políticos de mi edad, que están resultando tan aptos para el robo, la mentira y el cinismo como sus predecesores. Ahí necesitamos una renovaciòn total, nuevos estilos de trabajar para los otros. Si un autor y un editor hacen mal su trabajo nadie los lee, pero si un político nos roba algo más que nuestro tiempo siempre hay mecanismos para reciclarlos y que sigan en activo, dando la mismas molestias. Necesitamos inventar lectores para quienes escriben la vida política del país, tan lamentable y predecible.

            Creo que ese es uno de los retos de todas las generaciones: hacer bien un trabajo que sirva a los demás habitantes del río. En el caso de un escritor, inventar un universo imaginario, en el cual el lector pueda vivir plenamente durante el espacio de unos días; ofrecer una experiencia que lo transforme en otro, y devolverlo a la realidad con un punto de vista distinto.

 

4. ¿La fragmentación contemporánea sustituye la idea de generación por la de colectivos?  

Ni siquiera ocurre eso. Salvo alguna excepción, lo que tenemos en México no son revistas de intelectuales unidos por sus afinidades. Tengo la impresión de que las revistas mexicanas contemporáneas son fuentes de trabajo, en la que a veces coinciden algunos espléndidos escritores, y punto. Frente a eso es natural que surjan más solitarios o grupos de cómplices.

             

5. Tras el desdibujamiento de las fronteras en términos comerciales y el trazo de otras en términos migratorios, pero también ante la globalización en sus distintas acepciones ¿Siguen siendo validas la categorías de literatura nacional? 

Sólo históricamente. No conozco a nadie interesado en escribir una literatura mexicana, que exprese a la madre patria. Por otra parte, no estoy muy seguro de que, al menos en el medio editorial, las fronteras estén completamente desdibujadas: basta con ver cómo las trasnacionales vigilan sus zonas de caza, y los aranceles que se le imponen a todo libro que entra o sale de cualquier país europeo.

  

6. ¿Qué te dice el año 1985?   

No mucho: el mismo susto que nos llevamos todos, pero en mi caso aún radicaba en provincia, de manera que al comprobar que mis parientes más cercanos se encontraban relativamente bien, suspiré relativamente aliviado –dentro de la tristeza, se entiende. Más que el temblor del 85 para mí hubo otras fechas que me afectaron a largo plazo, como el 89: llevaba un año soportando las discusiones de mis compañeros sobre capitalismo y socialismo. Acababan de concluir que el comunismo tenía más ventajas en general, cuando alguien que escuchaba la radio nos informó que iban a derrumbar el muro de Berlín.

            Para la gente de mi edad, la caída del muro nos libró de caer en la solución fácil, el dejar de pensar por sí mismo, pero es una lástima que muchos cancelaran su capacidad de mirar hacia los lados. Y desde el punto de vista ideológico, lo grave fue crecer con la impresión de que llegas al banquete cuando sólo hay vasos vacíos, y como nadie va a hacerlo, tienes que construir tu propio vino, por regular que este sea. Por mi parte trato de cosechar el mejor material posible para mis novelas.

  

7. ¿Qué te dice el concepto wikiliteratura?  

Es un juego inventado por un mexicano-neoyorquino, un sinaloense-parisino y un defeño-parisino, todos realmente comprometidos con escribir lo mejor que puedan y analizar críticamente a la tradición. Es un juego sano, sin pretensiones de imponerse sobre otros juegos, y que se realiza en solitario. Ayuda a desarrollar la comprensión de las poéticas y nunca ha perdido de vista que estrictamente, todos los escritores, sabiéndolo o no, hacen wikiliteratura al reescribir a sus ancestros literarios.

            Si bien no soy uno de los 3 fundadores de esta corriente, los conozco muy bien, pues nos reuníamos en París cada semana a debatir sobre literatura. En París coordino las reuniones de un grupo de escritores. Durante mucho tiempo me he resistido a llamarme director del grupo, pues no indico ninguna ideología, temática o estilo a seguir, ni los miembros del grupo lo permitirían. Se trata de un grupo de cazadores que se reunen una vez a la semana para compartir lo mejor que han encontrado y para hablar de los problemas que han tenido mientras van a la búsqueda de su propia voz, de sì mismos y su escritura. Cuando me encuentro de viaje seguimos trabajando por chat, todos juntos, una vez cada quince días, pues el grupo trabaja muy bien y esas reuniones del clan se han vuelto adictivas. Ahora estamos saltando de la caza de piezas breves a la persecución de las piezas más exigentes, huidizas y sacras de todas: la escritura de largo aliento que se realiza en solitario.

  

8. ¿Qué te dice el concepto metaliteratura? 

En crítica literaria, muchísimo; en literatura no me viene a la mente otro caso tan afortunado como el de Borges. La idea, en cambio, de una novela que pueda contener a otra novela, o de libros tan amplios como para incluir un librero con otros libros, me parece uno de los guiños más deliciosos y directos que pueden hacerse al lector.

  

9. ¿Qué te dice el concepto literatura militante? 

Me invade un gran ataque de flojera, y pienso en aquellas novelas comunistas y comprometidas que tanto rechazaba Kundera, del tipo “La tractorista ejemplar”. La literatura no puede ser predecible. En lo personal respeto a la literatura que ofrece esplendor estético y que tiene una sensibilidad que compartir.

  

10. ¿Qué te dice el concepto afterpop o surrealismo pop?  

Nada. Las etiquetas que inventan los críticos literarios, si no están apuntaladas con un buen análisis, son tan extrañas como las marcas de productos para limpiar los cristales. Una de las pocas cosas que mi generación debería tener claro es que todos los ismos representan un riesgo, pues funcionan como un propietario que te invita a vivir en su casa, eso sí, pero a vivir de rentado.

  

11. ¿Dónde estamos? ¿En tiempos de la imaginación al poder, en tiempos del poder sin imaginación o en tiempos del poder en la imaginación? ¿Spota o Aguilar Camín? 

A mí no me enloquecen ni Spota, ni Aguilar Camín y sobre todo, ninguna dicotomía. Incluso en ciudades como la grisácea París invernal, cuando me asomo por la ventana veo muchos colores, no sólo blanco y negro, ¿por qué voy a limitarme entre sólo dos opciones?

Creo que tu clasificación en tres tiempos es muy divertida e inteligente, pues permite entender aproximadamente algunos de los fenómenos que han ocurrido en los últimos años en el medio literario mexicano, pero mi impresión es que vivimos la época de “Ni poder ni imaginación, entre otras cosas”. Hay 3 actitudes frente al poder: los que se integran, los que se enfrentan y los que viven al margen en mayor o menor medida. A mí no me interesa el poder. Nunca, tampoco, me he peleado a golpes con nadie. Lo que me enccanta es jugar tenis intelectual con interlocutores como tú, pero no surgen con frecuencia. Lamentablemente muchos miembros de mi generación construyen canchas para el debate intelectual, pero llegado el momento llegan sin raqueta, ignoran en qué parte de la pista se juega el juego, y no saben meter o sacar al adversario de la cancha cuando sea necesario. En todo caso, lo importante no es estar dentro de la cancha, sino sentado, escribiendo.

            Cuando me mudé de Guadalajara al DF tenía la esperanza de encontrar interlocutores que realmente quisieran hablar de literatura, que no se limitaran a inventar chismecitos. Salvo algunos grandes maestros o colegas (Hugo Hiriart, en primerísimo lugar, Guillermo Sheridan, Álvaro Uribe, Juan Villoro), platicar con teatreros, cineastas, chefs, galeristas, artistas plásticos, actrices o diseñadoras me parece más estimulante que esccuchar los chismes de mis colegas.

  

12. ¿Qué posición tienes frente a la sentencia "la novela ha muerto"? 

Me parece que las novelas están muertas cuando son aburridas o innecesariamente pretenciosas, cuando inflan un suceso que cabía en una línea o cuando el autor no se decide a eliminar secciones o a reescribirlas, a fin de no faltarle al respeto a su valiosa inspiración. En esos casos, lejos de mejorarlas sus autores las están matando suavemente con tanto cariño. Si además las novelas no desarrollan un tono de voz personal, que permita reconocer a su autor, y se limita a imitar otras voces, ahí no tenemos un novelista sino un ventrílocuo.

  

13. La tradición romántica nos heredó la idea del genio creativo y la originalidad como categorías que rigieron, incluso, toda la literatura del siglo XX ¿Crees que esta generación hace de la imitación, la intertextualidad y los juegos de provocar realidades para luego nutrir textos, como nuevos mecanismos de mimesis, e imitatio, es decir, de nuevas formas de aprendizaje, placer estético y formas creativas? 

Primero, no estoy seguro de que mis colegas compartan una sola tendencia literaria. Hay un Alain-Paul Mallard escribiendo admirables textos anfibios, mitad ensayo, mitad prosa, cada seis meses, siempre con una seguridad de verdad envidiable; hay un Yépez capaz de avanzar en cuatro vías simultáneas en el mismo texto, y todas brillantes; un Jorge Harmodio que escribe y reescribe sus novelas experimentales e hilarantes durante años, hasta estar seguro del resultado; un Miguel Tapia que aguarda el mejor momento para cazar piezas espléndidas, que traicionan secretamente la tradición. Todos ellos y otros más conviven con otros colegas que pasan demasiado tiempo dedicados a desarrollar el noble arte del sarcasmo, la envidia, y el chisme y la manufactura de càscaras de plátano para sus mismos colegas –en las cuales ellos mismos se resbalan.

            Segundo, más que buscar la originalidad me parece importante no repetir lo que otros ya han hecho, y quedarse con la impresión de que uno inventó el hilo negro.

  

14. ¿Qué opinas del plagio como una de las bellas artes? 

Los únicos plagiarios que me interesan son los que no sólo se roban las piezas de otros, sino que las ingieren pedazo a pedazo, a fin de nutrirse y construir piezas profundamente personales –en las cuales a veces, inevitablemeente, puede detectarse la influencia del original.

  

15. ¿Qué opinas de esta sentencia: "Lo importante es el interés por los instrumentos, escenarios. Hacer del texto un objeto. El libro es un objeto lineal que manifiesta una estética particular, donde incluso la anécdota es accesoria"?  

No creo que pueda haber un libro sin anécdota, pues aunque el escritor haya intentado suprimirlas, el lector va a terminar por imaginarlas, incluso en las obras más crípticas.

            Para mí el libro es un objeto de tres dimensiones que ofrece un umbral hacia la mente de otra persona. Ninguna visita a esa mente ocurre de manera lineal, ni los visitantes vuelven con los mismos resultados. En el campo de la novela en particular las cosas no ocurren sólo de manera lineal. Hay cortes abruptos, premoniciones, recuerdos, puntos de vista contrapunteados, y lo que para mí es el movimiento más propio de la novela: la digresión. Abriendo diversas pistas simultáneas, sembrando bombas de efecto retardado que estallarán progresivamente la novela salta, regresa, vuela, avanza en cada uno de sus carriles y de repente sorprende con palabras o personajes que parecían sepultados y olvidados, dándoles una nueva dimensión.

            Por otro lado, un escritor debe tratar a las palabras como si fueran árboles, y saber disponerlas o prescindir de ellas, a fin de construir una calle que sugiera numerosos espacios habitables a su vera, que inviten a pasear y a pensar.

            Cuando leo una novela demasiado abstracta pero sin dirección pienso en un plato de chipirones en su tinta que no se pueden ver ni comer. Si los autores se regodean en la tinta me digo que son chipirones y cambio de restaurant.

  

16. ¿Cuál es la relación presente de la literatura con la ideología? 

Como te decía, no me interesan los escritores militantes. El único compromiso que se debe exigir a los escritores es el compromiso con su propia escritura. En lo personal no me interesan los autores que construyen casas prefabricadas, sino que además de ser arquitectos son también albañiles, proveedores de material, especialistas en electricidad y cableado, y decoradores del interior, y construyen casas plenamente habitables, planeadas piedra por piedra.

            Para mí lo más difícil es elegir el tipo de ladrillos que voy a utilizar. Trato de usar la menor cantidad de argamasa o cemento posibles, no porque desconfíe de la calidad de los cementos nacionales, sino porque creo que me interesa ofrecer al lector un tipo particular de casa donde la forma, el peso y el orden en que se añadió cada material logró construir una forma hasta cierto punto impecable y coherente.

  

17. ¿Están los escritores siempre en cabal posesión de lo que quieren expresar? 

Nunca, pero pueden imaginarlo, para eso están escribiendo. Si son pacientes y están conscientes de que pueden destruir todo y volver a empezar, probablemente podrán expresar hasta cierto punto lo que se proponían escribir, bajo el lenguaje ambiguo de la novela.

Tengo la impresión de que los mejores novelistas que he encontrado son autores que escriben de sus obsesiones, y que no cierran el libro hasta liberarse de ella. Claro, tienen la cortesía de sintetizar el proceso, y sólo mostrarnos las palabras más interesantes o eficaces, dispuestas en el mejor orden y direccción posible.

            Creo que si bien la novela te permite resolver determinados aspectos de tus obsesiones personales y compartirlas con el lector, no permite que uno muestre sus conclusiones fuera de la propia novela, como un pescador no puede traer jamás a la superficie las algas que vio en lo profundo, sin que estas palidezcan o mueran. Me parece que hay un lenguaje que sólo pertenece a la novela, que sólo se entiende plenamente en la novela. Ese lenguaje construye un mundo submarino.

            A diferencia de otras especies submarinas, la novela es un ser de considerable amplitud, que requiere los mejores materiales para nutrirse, y que puede contener hasta barcos petroleros. A diferencia de otras especies, la novela realiza determinados movimientos que la caracterizan, en líneas generales, como son la digresión, la edición que permite intercalar abruptamente otro punto de vista o historia, las zonas de oscuridad controlada, el cableado sutil de las habitaciones, por mencionar algunas de sus estrategias. Todo dentro de una coherencia y exigencias totales, lo único que la novela no tolera son las palabras que no cumplen una función, pues el lector repara en ellas de inmediato.

 

18. Así como en el romanticismo sucedía con la poesía ¿Por qué la crítica literaria se centra hoy principalmente en la narrativa, dejando atrás al teatro, el ensayo y la propia poesía? 

Porque la novela es la bastarda, la recién llegada, la advenediza que destronó a la poesía en el gusto del lector. Quisiera ddefenerla pero además es mentirosa, irreverente, ilusoria: está hecha de pedazos de verdad, y cínica: construye una mentira que pasa por la realidad.

  

19. Así como el video y el cine son auxiliares de nuevos modelos que funcionan para las artes plásticas (el cine como pieza de museo o el cine al museo) ¿Qué está haciendo la literatura para desbordarse del texto y establecer vasos comunicantes con las demás artes? ¿O crees que ese modelo se agotó en cosas Oulipo, los juegos de palabras, los juegos dadaístas, la poesía visual? 

Creo que uno puede aprender incluso de la manera como están diseñados los juegos de video y los conciertos de Pink Floyd, Ray Charles o Caetano Veloso. Mirando los escenarios, los obstáculos que se le presentan al héroe, el ritmo y la velocidad a la que ocurren las cosas, la música que acompaña los acontecimientos, los colores y los ángulos que ayudan a construir la sensación de verosimilitud uno puede comprender algunos de los errores en los que estaba incurriendo al escribir su novela, o que podrían presentarse. Lamentablemente el márgen de maniobra en los juegos dde video es muy limitado: en Pac-Man, por ejemplo, a diferencia de una novela no puedes saltarte las bardas o construir otra habitación. Otro aspecto negativo es que estos juegos nunca aportan un nuevo punto de vista sobre las personas que uno se encuentra en la calle, ni sobre uno mismo. En lugar de que Mario y Luigi se enfrenten a gorilas que arrojan barriles, tortugas y dragoncitos neuróticos, o que Pac-man siempre huya de los mismos fantasmas, los diseñadores de los juegos de video deberían diseñar rivales que sean como los que, dice Marco Antonio, cada uno enfrenta a diario: un mentiroso, un traidor, un adulador, un pesimista.

Las mejores novelas deben funcionar como un juego de video: darle al lector las palabras que le permitan vivir una vida distinta durante una cantidad determinada de tiempo, que cada cual alarga o acorta con su pericia particular como jugador.

Cada generación inventa sus distracciones y la literatura wiki es un ejemplo de ello: demuestra que es posible darle otro uso al internet. Los practicantes localizan una frase o una construcción literaria en la red, la copian, la estudian a fondo y comienzan a pervertirla, sin salir del orddenador, a fin de retorcerla, esculpirla y cambiar su sentido.

  

20. ¿Cuál es tu opinión sobre el siguiente postulado: “El siglo XXI inicia pulverizado por las opciones y la velocidad, es en los extremos donde habitan la materia más interesante de explorar: la marginalidad, los desdoblamientos, la impostura, los mundos interiores y la existencia de seres límite en situaciones perfectamente normales. Ellos representan la veta más atractiva en un mundo donde el futuro fue substituido por una caída continua en el presente”? 

No estoy seguro de que sea en los extremos donde habite “la materia más interesante de explorar”. Eso tiene sabor a expedición safari, en busca de objetos o animales qué estemos obligados a recolectar para exhibirlos. Además, uno se cansa de la novedad o de la taxonomía. Además no es necesario ir tan lejos. Todos los seres humanos y literarios se encuentran en una situación límite, pues un día o un otro van a caer en la catarata de la que estamos hablando. Cuando escribo novela prefiero a los personajes que viven una situación inusual, que poco a poco va transformando su idea del mundo, aunque sean ex-contadores o trabajen en una comandancia de policía.

            En cambio estoy de acuerdo en que se vive un presente total, que te acostumbra a permanecer en la superficie. A todos se nos olvidó la historia, nadie conoce los mitos, ni está contruyendo utopías.

 

***

 

Cuestionario contestado por Antonio Ortuño

Hola, Pablo.

Voy casi saliendo de viaje, pero te envío estas respuestas. Creo que son bastante arrogantes e idiotas, pero es que el neopostvanguardismo me pone de mal humor. Un abrazo y ojalá podamos platicar más adelante. 

Antonio.

  

1. Existen diversas formas para definir a una generación, desde la de Ortega y Gasset en términos de ciclo vital hasta aquella que entiende a los nacidos entre guerra y guerra, los nacidos en una década o aquellos que comparten una serie de valores estéticos y filosóficos. Parece que hoy las generaciones se rigen por el mercado. Antes de definir a tu generación ¿qué entiendes por generación? 

La palabra generación me hace recordar un chiste de Jardiel Poncela: es la manera de que se

ahoguen juntos los que se iban a ahogar por separado. Y yo aspiro, en todo caso, a ahogarme solo.

  

2. ¿Cómo entiendes a tu generación? 

De ningún modo. Detesto pensar que puedo ser agrupado con escritores que no conozco, no me interesan, no me gustan o abiertamente odio por motivos al margen de mi voluntad –cronológicos, políticos, incluso estéticos.

  

3. ¿La fragmentación contemporánea sustituye la idea de generación por la de colectivos? 

Pienso que en la mente de los científicos (es decir, quienes estudian la literatura con vocación sociológica) todo ha sido sustituido por la palabra colectivos: entiendo que los excita. La ciencia detesta a los individuos, porque resultan vanos o incomodísimos. La literatura no es así, pero ahora se piensa poco en literatura.

  

4. Tras el desdibujamiento de las fronteras en términos comerciales y el trazo de otras en términos migratorios, pero también ante lavglobalización en sus distintas acepciones ¿Siguen siendo validas la categorías de literatura nacional? 

Me parece que esas categorías obedecían –obedecen- a intereses de vindicación nacionalista que han languidecido. Sin embargo, entiendo el orgullo –enloquecido, si se quiere- de escribir en una cierta lengua y no en otra. Me importa más el idioma que el pasaporte, pero no me siento tampoco un defensor de la pureza del idioma. Por otro lado, niego la validez de cualquier categoría literaria más allá de las elementales estupendo/divertido/aburrido/pésimo.

  

5. ¿Qué te dice el año 1985?  

Nada. Los temblores a 700 kilómetros de la propia casa nunca han sido una influencia literaria relevante.

  

6. ¿Qué te dice el concepto wikiliteratura? 

Me hace pensar en aquellos cándidos vanguardistas que escribieron odas a los telégrafos y al tren expreso. Hay gente que nació para entusiasmarse con esas cosas.

  

7. ¿Qué te dice el concepto metaliteratura? 

Pienso en autores con ímpetus de pasar por cultos haciendo citas gratuitas o en profesores al borde de un orgasmo de exegética. Son placeres de los que prefiero privarme.

  

8. ¿Qué te dice el concepto literatura militante? 

Si se tratara de ser un militante de la literatura, lo vería con simpatía: ser un extremista de la prosa, un separatista de los adjetivos y las comas. Si se refiere a la propaganda política, sólo me hace pensar en que la literatura política siempre ha sido un subgénero de la idiotez.

  

9. ¿Qué te dice el concepto afterpop o surrealismo pop? 

Pienso en los críticos musicales que, desconocedores de las escalas o de la menor nota, se limitan a la repetición autista de etiquetas. Aplicado a literatura es una suerte de remedo todavía más torpe: “Mi nuevo libro es kitch-dark-power-xtra-funk”.  

 

10. ¿Dónde estamos? ¿En tiempos de la imaginación al poder, en tiempos del poder sin imaginación o en tiempos del poder en la imaginación? ¿Spota o Aguilar Camín? 

Ninguno de los dos (ambos, pésimos escritores). Ibargüengoitia, mejor: frente al poder, la lejanía y la risa.

  

11. ¿Qué posición tienes frente a la sentencia "la novela ha muerto"? 

Me asombran los desplantes que pasan todavía por vanguardistas y han cumplido ya más de cien años. La primera vez que se dijo que la novela había muerto no había nacido siquiera Joyce. Es una tontera que suena bien porque es agresiva.

  

12. La tradición romántica nos heredó la idea del genio creativo y la originalidad como categorías que rigieron, incluso, toda la literatura del siglo XX ¿Crees que esta generación hace de la imitación, la intertextualidad y los juegos de provocar realidades para luego nutrir textos, como nuevos mecanismos de mimesis, e imitatio, es decir, de nuevas formas deaprendizaje, placer estético y formas creativas? 

Si esta generación lo hace, espero sinceramente que no me invite a la fiesta y no acabar en ella ni por error.

  

13. ¿Qué opinas del plagio como una de las bellas artes? 

Me interesa más el tráfico de órganos. Implica, al menos, cierta valentía.

  

14. ¿Qué opinas de esta sentencia: “Lo importante es el interés por los instrumentos, escenarios. Hacer del texto un objeto. El libro es un objeto lineal que manifiesta una estética particular, donde incluso la anécdota es accesoria”?  

Si le agregamos una portada con la foto de un paisaje blanco, es la receta ideal del libro más aburrido de la historia.

  

15. ¿Cuál es la relación presente de la literatura con la ideología? 

La de siempre: la ideología es asunto de canallas, mártires y tontos. La literatura suele estar en otra parte.

  

16. ¿Están los escritores siempre en cabal posesión de lo que quieren expresar? 

No, por suerte.

  

17. Así como en el romanticismo sucedía con la poesía ¿Por qué la crítica literaria se centra hoy principalmente en la narrativa, dejando atrás al teatro, el ensayo y la propia poesía? 

Creo que se escribe poquísimo sobre narrativa. Vivimos la era del ensayo-parásito: el comentario del comentario del comentario.

  

18. Así como el video y el cine son auxiliares de nuevos modelos que funcionan para las artes plásticas (el cine como pieza de museo o el cine al museo) ¿Qué está haciendo la literatura para desbordarse del texto y establecer vasos comunicantes con las demás artes? ¿O crees que ese modelo se agotó en cosas Oulipo, los juegos de palabras, los juegos dadaístas, la poesía visual?

Yo esperaría que la literatura quisiera seguir siendo literatura antes de mutar repentinamente, por ejemplo, en un hot cake. Sobre todo porque alguien se apresurará a escribir un tratado de 567 páginas sobre la conveniencia de ello y la deseable era en que se torne waffle.   

 

***

 

Cuestionario contestado por Alejandra Bernal. 

El libro no me ha llegado. A lo mejor ya se perdió.

Las respuestas a las preguntas de tu artículo:

bernalllllll

 

1. Existen diversas formas para definir a una generación, desde la deOrtega y Gasset en términos de ciclo vital hasta aquella que entiende a losnacidos entre guerra y guerra, los nacidos en una década o aquellos que comparten una serie de valores estéticos y filosóficos. Parece que hoy las generaciones se rigen por el mercado. Antes de definir a tu generación ¿qué entiendes por generación?

(No hay respuesta)

 

2. ¿Cómo entiendes a tu generación?

(No hay respuesta)

3. ¿La fragmentación contemporánea sustituye la idea de generación por la de colectivos? 

Una generación sólo existe a priori si los miembros eligen ciertos valores comunes. O a posteriori, cuando la crítica encuentra el común denominador.  Creo que la fragmentación contemporánea busca agrupar individuos en  generaciones o colectivos para introducir criterios de intelegibilidad que ayuden a escribir la historia de la literatura. Solo creando intelegibilidad puede generarse un orden histórico que, además, puede venderse a corto plazo.

 

4. Tras el desdibujamiento de las fronteras en términos comerciales y el trazo de otras en términos migratorios, pero también ante la globalización en sus distintas acepciones ¿Siguen siendo validas la categorías de literatura nacional?

Prefiero la categoría lingüística.

 

5. ¿Qué te dice el año 1985?  

« …Yo… caminaré entre las piedras… hasta sentir el temblor… » Y, sí, creo que los grandes eventos históricos marcan a todo individuo que los percibe, por lo tanto pueden crear generaciones.

 

6. ¿Qué te dice el concepto wikiliteratura?

Carencia de autor y de propiedad intelectual, socialismo informático. Maten al autor, queremos la obra. Y literatura orgánica, en constante proceso de evolución, obra abierta. Se parece al fenómeno urbano. Pero esa es teoría  mía.

  

7. ¿Qué te dice el concepto metaliteratura?

Literatura sobre la literatura.

 

8. ¿Qué te dice el concepto literatura militante?

Con ideología. A caballo. Y necesariamente armada a capa y espada (no desnuda).

 

9. ¿Qué posición tienes frente a la sentencia "la novela ha muerto"?

¿La de quién? ¿Cuándo? (Pero, Pablucas, yo no soy experta en nada de esto, así es qué rayos importa mi opinión).

 

10. La tradición romántica nos heredó la idea del genio creativo y la originalidad como categorías que rigieron, incluso, toda la literatura del siglo XX ¿Crees que esta generación hace de la imitación, la intertextualidad y los juegos de provocar realidades para luego nutrir textos, como nuevos mecanismos de mimesis, e imitatio, es decir, de nuevas formas de aprendizaje, placer estético y formas creativas?

Hay dos puntos. Primero, los que todavía creemos en el genio, sabemos que no se puede buscar, simplemente ocurre. Todos creemos aun en la originalidad, pero sabemos que queda poco por descubrir en este mundo desencantado a pesar suyo. La opción lógica es innovar, llevar más lejos lo que ya se ha hecho, lo que ya se entiende. Estar bien informado, evidenciar las influencias, jugar un juego abierto, todo eso se vale. Pero no creo que esta práctica defina nuestro sentido estético, ni que sea nueva. Simplemente estamos muy concientes del análisis paralelo a nuestras acciones, y sabemos ser nuestros propios críticos.

 

11. ¿Qué opinas del plagio como una de las bellas artes?

Nel. Creo que el término plagio no responde al concepto que quieres definir. Se me escapa tu idea.

 

12. ¿Qué opinas de esta sentencia: "Lo importante es el interés por los instrumentos, escenarios. Hacer del texto un objeto. El libro es un objeto lineal que manifiesta una estética particular, donde incluso la anécdota es accesoria"?

En un buen texto nada es accesorio. Aunque la anécdota esté abierta, cada momento se justifica en el todo. Es igual que la vida. Personalidad y estética particular obedecen al mismo paralelo.

 

13. ¿Cuál es la relación presente de la literatura con la ideología?

Depende del autor. Y del uso que la crítica haga del texto.

 

14. ¿Están los escritores siempre en cabal posesión de lo que quieren expresar?

Nunca nadie está en cabal posesión de sí mismo, menos de sus obras o expresiones.

 

15. Así como en el romanticismo sucedía con la poesía ¿Por qué la crítica literaria se centra hoy principalmente en la narrativa, dejando atrás al teatro, el ensayo y la propia poesía?

Porque la crítica está formada de lectores y se escribe para los lectores. Hoy en día, lo que más se lee –y se produce- es narrativa, simplemente porque se identifica mejor con los valores dominantes de nuestro momento cultural: la necesidad de entender, el hambre informativa, la preferencia del texto no ambiguo ni metafórico, sino declarativo, lo más directo y digerido posible. El lector contemporáneo   piensa, "Si pago por algo, quiero al menos saber qué es, y que me reditúe". La narrativa responde a estas necesidades frente a las cuales los demás géneros parecen dudosos. Además, la poesía y el ensayo se sustraen de la categoría del sano entretenimiento, donde incluso las malas películas y canciones reciben prensa y financiamiento.

 

16. Así como el video y el cine son auxiliares de nuevos modelos que funcionan para las artes plásticas (el cine como pieza de museo o el cine al museo) ¿Qué está haciendo la literatura para desbordarse del texto y establecer vasos comunicantes con las demás artes? ¿O crees que ese modelose agotó en cosas Oulipo, los juegos de palabras, los  juegos dadaístas, la poesía visual?

Creo que la literatura es un arte del lenguaje antes que un híbrido posible. El video y el cine son artes visuales, tan visuales como la plástica. Por eso su fusión es directa, y necesaria en nuestro tiempo. La literatura se desborda del texto cada vez que un personaje de película habla. E incluso cada vez que un guionista escribe sus ideas. La literatura actual tiene que ocuparse de defender su calidad formal antes que su capacidad de fusión. Los mejores ejemplos dadaístas son igualmente formales.

 

17. ¿Por qué gustan más los temas descarnados, lo aséptico y la provocación, que el encarar de frente ideas que la generalidad "maldita" acusa de cursis como la amistad, el placer, la idea de Dios o el elogio de la bondad?

No sé si gusten más. Vivimos en una época en que hay muchos lectores para los opúsculos de superación personal y los mensajitos rosas. Frente a ese mercado de baratijas, la comunidad literaria promueve valores opuestos, los trata con calidad y se asegura una identidad legítima e inconfundible. Las obras que depuran los valores positivos –la belleza, la bondad, el amor, lo absoluto- corren el riesgo de interpretarse como “bonitos mensajes” antes de alcanzar el nivel de calidad necesario para que el lector se sienta interesado, aludido y, en el mejor de los casos, honestamente conmovido. Lo descarnado conmociona. ¿Quién querría conmoverse cuando, por el mismo precio, se le garantiza una conmoción?

 

***

 

Cuestionario contestado por Tryno Maldonado

1. ¿Qué te dice 1985?

Lo primero que me viene a la mente es el terremoto de la Ciudad de México. Esa mañana me levanté para ir a la primaria, y mi familia, en vez de felicitarme por mi cumpleaños número ocho (nací un 19 de septiembre), comenzó a hablar del temblor. Ese mismo día moría Italo Calvino. Y el PRI, me parece, comenzó a derruirse igual que los cascajos de los edificios del DF al grado de que perdería las elecciones de 1988 (antes de que misteriosamente se “cayera el sistema”). Miguel de la Madrid (el primer presidente del que recuerdo haber tenido noticia) y la figura hegemónica presidencial quedó rebasada por su propia corrupción intestina y las contingencias por primera vez en décadas para dar paso a una nueva etapa gradual para el país en la que seguimos inmersos como en un limbo.

 

2. Existen diversas formas para definir a una generación, desde la de Ortega y Gasset en términos de ciclo vital hasta aquella que entiende a los nacidos entre guerra y guerra, los nacidos en una década o aquellos que comparten una serie de valores estéticos y filosóficos. Parece que hoy las generaciones se rigen por el mercado. Antes de definir a tu generación ¿qué entiendes por generación?

En efecto. La lógica del dinero es la que hace y deshace desde hace tiempo a las generaciones y movimientos con una facilidad pasmosa: Boom, Next Generation, Young British Generation, McOndo, etc. Antes parecía tener muchas más certezas sobre este respecto. Ahora sólo tengo dudas. Y es que no me gusta pensar en el individualismo por ser uno de los principios básicos del liberalismo y del neo-liberalismo, sin embargo sé por experiencia propia que la literatura y la lectura son inevitablemente ejercicios solitarios (George Steiner decía que la imposibilidad de la educación del ser humano contemporáneo consiste en su dificultad por permanecer solo en una habitación). Las generaciones, sus parámetros y sus coincidencias, deberán inventárselas los académicos dentro de unas décadas. Por ahora sé que tengo un grupo de amigos alrededor del país, de edades cercanas a la mía que escriben y leen cosas muy diversas con el mismo gusto y pasión que trato de hacerlo yo.

 

3. ¿Cómo entiendes a tu generación? ¿Qué opinas de los manifiestos en tiempos del comunicado y al individualismo en tiempos de la multitud?

No creo ya en manifiestos literarios. Ni en el Surrealista, ni en el de la OULIPO (siempre y cuando estos últimos hayan tenido un manifiesto, no sé). Ni siquiera Dogma 95 respeta ya su propio manifiesto. ¿Quieres llamar la atención? Escribe y firma un manifiesto y listo.

Hace unas semanas estuve en una mesa con Nicolás Cabral y Antonio Ortuño y alguien nos preguntó a los tres cómo definíamos a nuestra generación. La gente quedó muy sacada de onda cuando coincidimos en lo diverso de nuestras lecturas y de nuestras voces, de nuestro reniego por la tradición mexicana en general y por haber dicho que lo que más nos unía eran las cervezas que nos tomamos cada vez que algunos de nosotros y nosotras nos vemos. Eso creo. ¡Salud!

 

4. ¿La fragmentación contemporánea sustituye la idea de generación por la de colectivos? ¿Libertades individuales o bien común?

Colectivos siempre han existido. Desde los Goliardos en la Edad Media hasta Nortec hace unas horas, pasando por la época de los grupos de artistas plásticos en México (Marzo, el Grupo sin Grupo, etc.) Los colectivos son producto de afinidades mientras que las generaciones son construcciones mucho más arbitrarias generalmente identificadas y bautizadas por académicos.

Creo en el bien común en cuanto a lo social, pero la mejor literatura desafortunadamente no se hace en muégano.

 

5. Tras el desdibujamiento de las fronteras y la globalización en sus distintas acepciones ¿Sigue siendo válida la categoría de literatura nacional?

Sí. Existe una literatura nacional tanto como es inevitable que exista una literatura sexuada o una condicionada por una realidad histórica o geográfica determinada, por una conciencia histórica, como otras construcciones culturales de las que difícilmente nos podemos desmarcar como individuos. La tradición literaria en México ha sido fundamentalmente cosmopolita. No hay de qué sorprenderse. Pienso en Reyes y pienso en Pitol y pienso en García Ponce y en Elizondo, entre muchos otros. Es obvio que existe una tradición, pero no una a la que yo quisiera suscribirme porque francamente en su mayoría me da mucha hueva.

Es cierto que el mercado pretendió vendernos en últimas fechas una “nueva literatura” mexicana cuyo principal mérito fue “negar todo lo mexicano”, una literatura bañada y restañada por las virtudes lenitivas del neo-liberalismo, pero como fundamento estético y temático me parece bastante patético. He percibido en escritores y escritoras de mi edad (y en mí mismo en las novelas que preparo ahora), en cambio, un regreso a México como tema, pero siempre visto con mucho recelo y siempre a la distancia, desde fuera, desde otros países o desde otras tradiciones, a veces con nostalgia y a veces con una ironía despiadada. No nos puedes culpar a los que somos hijos de la deficiente educación pública y que recibimos toda nuestra educación sentimental de un Libro de Texto Gratuito, pues en la secundaria se encargaron hasta el hartazgo de vacunarnos contra Rulfo o Yánez o Azuela. Yo, en lo personal, como tantos cientos de niños zacatecanos, tuve que memorizar la “Suave patria” de inicio a fin. ¿El resultado? Puf... Hasta la fecha no puedo leer ni una línea de López Velarde sin vomitar o sin atacarme de la risa.

 

6. ¿Tu literatura es mexicana?

Eso dice mi pasaporte, mi acta de nacimiento, mis recibos de la luz y las cuartas de forros de mis libros. Sí. El estudio reciente del genoma zacatecano, que resultó ser el estado más mestizo de México, también. Mis lecturas iniciáticas y las que ahora frecuento, en cambio, casi nunca lo son. Puedo haber tomado a Viena o a China como temas, pero lo cierto es que la mía será siempre una visión determinada por el hecho incontrovertible de que soy un varón de 29 años de clase media-baja, sin capital cultural ni económico heredados, nacido en una ciudad mexicana pobre de 250mil habitantes donde la gente tiene que migrar a EEUU para no morir de hambre, pues el campo está desahuciado y la industria ni siquiera existe. Quizá yo mismo sea un migrante, por eso he pedido exilio en los pocos libros que tuve a mi alcance y en otras tradiciones.

 

7. ¿Qué te dice el concepto wikiliteratura?

El circuito editorial nacional es en su gran mayoría gerontrocéntrico: si estás chavo nadie querrá publicarte. Así me pasó durante mucho tiempo, a pesar de que lo que les ofrecía a los editores era (creo) un libro serio. El internet y los blogs se han convertido en un vehículo alternativo y libre de censura (ése es tema aparte) para exponer y escuchar nuevas voces y propuestas que nunca serían acogidas por el mercado o por las publicaciones dependientes del Estado, por lo que se han vuelto un vaso comunicante múltiple y vertiginoso por el que ha circulado cantidad de información y de relaciones entre los escritores y escritoras de nuestra edad de lugares tan distantes como Tijuana y Oaxaca o Monterrey y Yucatán. En internet el centro del país no existe y el patriarcado vertical y hegemónico al que nos tienen acostumbrados “nuestros mayores” se ha ido desdibujando.

La wikipedia, por su parte, vino a darle un giro a la noción tradicional y anquilosada del sistema enciclopédico: lo wiki-wiki es lo rápido, vertiginoso pero no por ello defectuoso ni impreciso, información creciendo a caudales en cada nuevo minuto por un editor cuyo nombre es legión. El manifiesto de la Literatura Wiki del Taller de París puede que sea una gran broma o un sabroso divertimento (en el que yo mismo he participado alguna vez en mi blog), pero no está nada lejos de lo que viene haciendo por ejemplo Enrique Vila-Matas en sus libros y columnas: una suerte de amanuense que rescribe, extiende o re-mixea textos y citas de otros autores. Yo mismo he hecho en mi primer libro “variaciones” sobre “temas” literarios originales de otros autores pero re-loaded, re-mixes. Y me divertí mucho. Si dios existiera, como dice la rolita de Faithless, sería un DJ.

 

8. ¿Qué te dice el concepto metaliteratura?

Un recurso solamente, una herramienta bastante trillada que ya dio todo de sí y que quizá los últimos que lo hayan aplicado de forma notable a su obra sean Piglia o Vila-Matas. Es difícil a estas alturas darle una vuelta de tuerca a la viejísima mise en abyme de Las mil y una noches o del Quijote y venderla como novedad otra y otra vez.

 

9. ¿Qué te dice el concepto literatura militante?

Antes que literatura militante me viene a la mente la noción de literatura comprometida, como quería Sartre. Creo en esa noción cuando me doy cuenta de que vivimos en un país lleno de miseria, de abandono y de desigualdades insultantes, como la flagrante discriminación hacia las mujeres y su consecuente violencia y cosificación en nuestro país.

 

10. ¿Qué posición tienes frente a la sentencia “la novela ha muerto”?

A la novela la vienen matando desde hace décadas y yo francamente la noto bastante sana y rozagante, nutriéndose de los otros géneros, siempre y cuando aún existan, en efecto, los géneros literarios. Me basta leer una nueva entrega de Vila-Matas, Coetzee o de McEwan para ratificarlo.

 

11. La tradición romántica nos heredó la idea del genio creativo y la originalidad como categorías que rigieron, incluso, toda la literatura del siglo XX ¿Crees que esta generación hace de la imitación, la intertextualidad y los juegos de provocar realidades instrumentos para luego nutrir textos, como nuevos mecanismos de mimesis, e imitatio, es decir, de nuevas formas de aprendizaje, placer estético y formas creativas?

Definitivamente. Creo en la noción de que somos enanos parados sobre hombros de gigantes, aunque esa sea también la premisa de la idea occidental de progreso. Creo en el texto literario no como palimpsesto sobre el que uno borra para después rescribir, sino en el texto como una sobre-imposición enorme de capas de cristal que deja traslucir todos los otros textos originales debajo de sí. Heriberto Yépez le llama “neo-memoria” y es la ilusión sobre la que “Oxidente” ha creado una falsa noción de unidad. Cuando estás frente a la página en blanco escribes sobre los esténciles con las líneas de los muertos y de los vivos, ni modo.

 

12. ¿Qué opinas del plagio como una de las bellas artes?

Yo, con Borges, creo en el plagio. Con Vila-Matas, creo en el plagio de lo previamente plagiado. Pierre Menard era un DJ haciendo scratch sobre un LP viejo y rayado.

 

13. ¿Qué opinas de esta sentencia: Lo importante es el interés por los instrumentos, los escenarios. Hacer del texto un objeto. El libro es un objeto lineal que manifiesta una estética particular, donde incluso la anécdota es accesoria.

Algo de esto platicaba el otro día con una amiga. En narrativa, prefiero cada vez más la “honestidad” (como le dicen los escritores gringos, aunque no como la entendemos nosotros, creo) y la fuerza de una voz, antes que el mero artificio. En mi búsqueda actual por una voz propia me identifico con los autores y autoras que van más allá del artefacto narrativo, que vuelven el lenguaje, a sus personajes y situaciones, un vehículo orgánico que al final del día estremece y sacude al lector, que trastoca la manera en que ve el mundo al levantar la mirada de las páginas. Desconfío y bostezo cada vez más de la literatura ascética y abúlica que sigue sistemas predefinidos, que nada cuenta y que nada dice y que tan de moda está. Creo cada día más en Don DeLillo y en que uno debe escribir como si diera un gancho a la mandíbula.

 

14. ¿Cuál es la relación presente de la literatura con la ideología?

Siento que en la actualidad es muy mal visto ser congruente con las convicciones personales. Yo trato de serlo en la medida de mis posibilidades y en la medida de que la censura en este país lo permite.

 

15. ¿Están los escritores siempre en cabal posesión de lo que quieren expresar?

No. Yo ni siquiera estoy muy seguro de lo que quiero decir y cada vez con mayor frecuencia termino diciendo incluso todo lo contrario a lo que pretendía a través de mis personajes (el oximoron y el silencio son también herramientas bastante expresivas). Eso en cuanto a temas y vehículos expresivos. Por otra parte, también el Estado ha jugado (para mal) un papel decisivo en nuestra tradición literaria. No creo que en ningún otro país a la figura del escritor (de por sí tan inofensiva y patética) se le dé tanto peso e importancia. Un gran escritor extranjero al que admiro me lo puso así: los escritores mexicanos son en su mayoría pusilánimes y tibios porque tienen miedo de perder sus pocos privilegios (bequitas, intercambios, patrocinios, residencias artísticas, sistema nacional de creadores y toda esa mierda). Ah, qué razón tenía... Parafraseando al chino de las metanfetaminas, puedo decir que hay dos vertientes fundamentales dentro de la tradición literaria mexicana: “O COOPERAS O CUELLO”.

 

16. Así como en el romanticismo sucedía con la poesía ¿Por qué la crítica literaria se centra hoy principalmente en la narrativa, dejando atrás al teatro, el ensayo y la propia poesía?

De nuevo el Dinero, como diría John Self, el fuckin’ Dinero, el mercado. El mercado nos dice qué leer y al mercado le conviene que leamos novela. ¿Por qué? Porque representa un producto mucho más fácil de consumir, de promocionar, de difundir y de adaptar a otros medios con grandes réditos pecuniarios de paso, porque está visto que las epidemias de manía lectora en Europa de siglos pasados han brotado gracias a la Novela, esa invención europea a la que Estados Unidos respondió con el Cuento. Mientras que la poesía, o el ensayo o el cuento, por su parte, son archipiélagos que demandan cierto esfuerzo intelectual y conocimiento de las tradiciones, la novela sigue siendo casi siempre un animal torpe y dócil con el que cualquier lector casual puede caer enamorado e identificado.

 

17. Así como el video y el cine son auxiliares de nuevos modelos que funcionan para las artes plásticas (el cine como pieza de museo o el cine al museo) ¿Qué está haciendo la literatura para desbordarse del texto y establecer vasos comunicantes con las demás artes? ¿O crees que ese modelo se agotó en cosas Oulipo, los juegos de palabras, los juegos dadaístas, la poesía visual?

Con Italo Calvino, creo en la novela como un vehículo de conocimiento (mas no didáctico). Mario Bellatin en nuestro contexto me parece el escritor que más hincapié está haciendo en estos esfuerzos por hacer que su discurso traspase las páginas. Pero al final lo que queda es el texto autónomo y desnudo que deberá defenderse por sí mismo.

 

***

 

Cuestionario contestado por Alberto Chimal 

Espero que estés bien y te mando un abrazo de vuelta. Gracias y suerte,

Alberto

 

1. ¿Cómo está la salud de la literatura fantástica en México?

Regular. Hay libros de interés, hay autores consistentes, pero son pocos, al igual que los lectores. Ahora bien, la cuestión es más compleja de lo que esta respuesta tan escueta podría dar a entender. Si me lo permites, me explico.

Para empezar, lo que yo llamo literatura fantástica, lo que me interesa como escritor y como lector, no es lo que habitualmente se etiqueta en las librerías o los puestos de revistas con esas mismas palabras, y que se puede reducir, en estos días, a las imitaciones de Tolkien y de J. K. Rowling. Al pensar así, ya lo sé, soy parte de una minoría muy pequeña, pero todas esas historias de calabozos y dragones, de escobas mágicas y aprendices de mago, me parecen horribles, impresentables como obras literarias y además muy poco "fantásticas". Siempre he entendido lo fantástico como la exploración de los límites de la realidad, es decir, de nuestras visiones del mundo, con el consiguiente asombro, pasmo o terror en el momento en que se descubre que cualquier imagen de la existencia tiene efectivamente límites, zonas más allá¡ de las cuales está lo inefable, lo numinoso, lo terrible. Y estos libros de pacotilla no tienen jamás un descubrimiento semejante: son rehechuras de un puñado de argumentos convencionales, con base en un mismo conjunto estrecho de conformidades y principios "inamovibles". Lo fantástico está más, me parece, en autores como Borges, Poe, Pavic, Murakami; o bien Dante, Shakespeare, o bien, en México, Salvador Elizondo, Francisco Tario, Emiliano González, el Rulfo de Pedro Páramo.

Por estas razones, desde hace años me siento cada vez más incómodo con el hecho de que mi trabajo pueda quedar clasificado en una categoría que no lo representa. Prefiero, para llamarlo de otro modo, hablar de "literatura de imaginación" o cuando me da por inventar mis propias etiquetas de "realismo anamórfico" o de "irrealismo sucio". Cualquier cosa menos "fantasy", "ciencia ficción" y otras lindezas parecidas.

Para volver a la salud de lo fantástico: cualquier diagnóstico de la situación en México es engañoso si se va a comparar lo que aquí­ se publica con lo que hacen circular las industrias editoriales de otros países.  Nuestro país no tiene una industria comparable y difícilmente podrá tenerla, al menos en el futuro previsible: al mismo tiempo que las editoriales extranjeras son mucho más fuertes que cualquier iniciativa de las que podrán surgir entre nosotros en este momento de crisis y desprecio generalizado de la lectura (un puñado de editoriales lanzaron colecciones de autores nacionales en los años noventa, y todas fracasaron miserablemente), "competir" implicaría producir lo mismo: las mismas imitaciones de Tolkien y Rowling, y los escritores mexicanos parecen estar en gran desventaja a la hora de importar e imitar ese tipo de historias, que tienen tantos elementos de culturas totalmente ajenas a la mexicana; por lo menos, todos los libros que conozco y que lo han intentado son malísimos, meros pastiches superficiales.

Lo verdaderamente interesante que se produce en el ámbito de lo fantástico mexicano tiene más que ver con la tradición de lo fantástico latinoamericano: Cortázar, Felisberto Hernández, Borges mismo, etcétera, así­ como con los precursores más canónicos de éstos. Esto significa que es una literatura minoritaria, y además una que no está¡ en sincronía con los temas de moda. En todo caso, los libros de los escritores consistentes que mencionaba arriba se sostienen solos y en muchos casos son considerados en las historias literarias y los recuentos críticos, lo que supone un enorme progreso desde el ninguneo general de hace veinte años. Varios de esos autores relevantes (y en cuya compañía tengo el gusto de aparecer con cierta frecuencia) son Verónica Murguía, José Luis Zárate, Tryno Maldonado, Emiliano González, Socorro Venegas, Gonzalo Lizardo, Mario González Suárez, Guadalupe Nettel, Ignacio Padilla, etcétera.

 

2. ¿Existe en tu obra una metafísica particular que relacione lo intersticial y lo fantástico con la realidad?

Sí, aunque nunca se me había ocurrido llamarla así. Una regla fundamental para mi proyecto de trabajo dentro de lo fantástico es la de que las historias no pueden "creerse" sus propios postulados ni favorecer la interpretación literal de sus situaciones: en el momento en el que esto sucediera, el texto dejaría de ser literatura para convertirse en mitología o (peor aún) en doctrina, y perdería todo su carácter provocador. Y la mejor manera que he encontrado de mantener esta tensión entre lo contado y el lector de manera que el texto no pueda reducirse fácilmente a una sola metáfora de "otra cosa", o asimilarse a un subgénero previamente establecido “es dedicar los textos no a inventar mundos "nuevos" (lo que por lo demás es una tarea imposible) sino a buscar, o inventar, intersticios en este mundo: a mostrar desde dentro de la propia realidad incluyendo la realidad subjetiva la mente, y la realidad de los textos como parte del mundo, sus perforaciones y sus puntos ciegos.

 

3. ¿Qué te dice el concepto metaliteratura?

Mucho, porque también es esencial para mi proyecto como empecé a describirlo arriba. La tarea de encontrar puntos ciegos y perforaciones en una idea de la realidad implica la posibilidad de transformar la realidad: de jugar con ella y distorsionarla y ampliarla, pero todas estas operaciones son operaciones del lenguaje. Y muchas de ellas deben plantearse deliberadamente a contrapelo de clichés, convenciones genéricas, influencias literarias. Con todo esto quiero decir que mis historias, casi siempre, tratan de moverse por territorios poco explorados, por ideas e implicaciones de ideas que no están desarrolladas ya, digamos, en subgéneros establecidos o en obras muy conocidas. No hay nada de malo en hacer variaciones sobre temas del realismo sucio (o del realismo mágico, o para el caso de los libros de Tolkien o de Rowling), pero a mí no me interesa escribirlas: en cambio, me interesa buscar en donde esos textos difundidos e imitados por todas partes no pueden llegar, y en muchos casos esos experimentos deben pasar por diversas formas de la metaficción: nuestra época asume que la realidad es un texto (o tal vez una imagen), luego es necesario intervenir esas representaciones, rebuscar de dónde provienen, jugar a partir de ellas a recrear todo aquello en lo que influyen.

Un solo ejemplo: tengo un cuento, "La Pasión según la sombra", en el que una representación de la Pasión de Cristo en la semana santa se ve intervenida, por así­ decirlo, por una presencia misteriosa, que cambia los parlamentos que dicen los diferentes actores por una pequeña antología de citas del teatro de occidente de todas las épocas, desde los griegos hasta Heiner Müller. El ritual católico de la Pasión, en el que nadie se fija realmente porque es sólo una parte de la verbena popular, se equipara con el ritual antiguo del teatro, en el que pocos reparan actualmente. Sólo uno de los actores, con un conocimiento fragmentario del teatro y de las citas que salen de sus labios sin que él se lo proponga, llega a entrever el hecho milagroso.

 

4. ¿Y el concepto wikiliteratura?

Me parece una idea de lo más interesante, pero no porque suponga una revolución de ningún tipo, sino porque podríaa conducirnos a una nueva relación con el canon y con textos que en este momento corren el peligro de perderse, de olvidarse. No he encontrado todavía un wikitexto que valga la pena por sí mismo: las novelas wiki (A Million Penguins y otras que han surgido a semejanza de ésta) no han conseguido dar la impresión de una sola voz ni siquiera de una polifonía rica, y no creo que lo consigan; los textos wikificados, las modificaciones y variaciones con base en textos conocidos, tampoco acostumbran ser comparables a los originales. Pero los segundos, sobre todo, representan una posibilidad nueva, menos reverente pero más intensa de lo habitual, de acercarse a textos de la tradición. Para wikificar es necesario leer primero, y es notable que numerosas personas que se llaman escritores en estos días (el problema es acuciante en México, creo) no se molestan en leer.

 

5. Si tuvieras que escoger una mitología o elaborar un diccionario que seleccionara los temas literarios favoritos de tu generación ¿Cuáles serían?

La mitología sería pobrísima: de hecho, no creo que haya un conjunto colectivo de símbolos y mitos propios de los escritores, ni de los lectores, más allá¡ de algunos lugares comunes que de cualquier manera tienen más difusiónn en los medios masivos. Algunos escritores tienen hermosos universos particulares, pero la mayoría son inexpresivos, demasiado complacientes consigo mismos, o tan preocupados por complacer a otros que nunca llegan a escribir nada que valga la pena. (Como verás, no creo que el mérito comercial sea suficiente para juzgar a un escritor.)

Los temas literarios favoritos son más bien pocos: la violencia, la abulia cotidiana, el nihilismo (entendido muy imperfectamente), la superficie de la realidad política. La sociedad mexicana, creo, está en una crisis muy profunda, que la lleva a negarse cualquier aspiración y cualquier posibilidad de cambio, aplastada como está por varios poderes fácticos (los medios, los empresarios, los políticos) que no tienen ningún interés en el bienestar de las personas y bloquean sistemáticamente cualquier iniciativa que perjudique sus propios intereses. En este contexto, además, tiene lugar un retroceso que parece incontenible de las humanidades y un empobrecimiento terrible del lenguaje y de la visión del mundo de la mayoría de los habitantes del país.

Para sobrevivir, la mayoría de los escritores está optando por el comercialismo más craso; la imitación de las modas o por crearse diminutos "mercados cautivos", desde el grupo de exalumnos de tal taller hasta los asistentes habituales a tal espacio marginal. El crítico Rafael Lemus descalifica a absolutamente todo el mundo “habla de un país de "lápices chatos“ pero creo que semejantes exabruptos son menos metáforas adecuadas que síntomas de esta realidad paralizada en la que estamos. Por lo menos, yo sigo pensando que el lenguaje, la creación mediante el lenguaje, es la única forma de combatir la parálisis.

 

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Cuestionario contestado por Daniel Espartaco Sánchez

te mando mis respuestas, pablo, pero temo ser demasiado conservador al final de cuentas

pues estamos en contacto, mientras un saludo y te esperamos en octubre

mandanos algo para hermano cerdo, que pronto espero salga en papel

 

1. Existen diversas formas para definir a una generación, desde la de Ortega y Gasset en términos de ciclo vital hasta aquella que entiende a los nacidos entre guerra y guerra, los nacidos en una década o aquellos que comparten una serie de valores estéticos y filosóficos. Parece que hoy las generaciones se rigen por el mercado. Antes de definir a tu generación ¿qué entiendes por generación?

Podemos pensar como generación a un conjunto de personas que nacidas en una misma época comparten valores estéticos, ideológicos, culturales, diferentes de otras personas nacidas en otro tiempo. No creo que estos valores sean únicos o totales, sino hegemónicos. Existen ideas que se imponen sobre otras, pero conviven con ideas viejas e ideas nuevas. El problema de generación en la materia llamada historia de la literatura es la tendencia a encasillar a individuos en una generación. Mientras que el desarrollo de la Historia como ciencia nos ha enseñado que no podemos dividir el desarrollo de la humanidad en bloques cronológicos, sino en estructuturas de larga duración o corta duración, o estratos de historia, la historia de la literatura sigue siendo tribal, y en el peor de los casos, teleológica. Respecto a que las nuevas generación se rigen por el mercado, esto es cierto. Pero creo que el arte y en concreto, la literatura, desde Gilgamesh hasta ahora, se ha regido por el "mercado"; es decir: por la demanda. Incluso en los países socialistas los escritores escribían realismo socialista porque era lo que exigía el cliente principal: el Estado. Lo que cambian son los mercados; incluso ahora, hay diferentes tipos de mercado, desde el masivo, hasta el mercado local. Y la lógica del mercado no es siempre de compra venta. En círculos cerrados, como en una pequeña ciudad de provincia, la economía literaria funciona algunas veces como trueque.

 

2. ¿Cómo entiendes a tu generación?

Partiendo de esto mi generación se diluye en la anterior y en la que le sigue, y es transitoria. Existen características dominantes que excluyen a otras más; su eje cronológico son los nacidos en los años setenta, haber crecido durante el apogeo del neoconservadurismo, y vivido en una especie de destape en los noventa que no llegó a nada. Los noventa nos dejaron la política de las identidades y el capitalismo salvaje. Al mismos tiempo, somos una generación que tomó por ciertas muchas aseveraciones: como el fin de la historia, y la muerte de las utopías, y que se subió al carro de la ideología dominante sin cuestionarla. Por supuesto, muchos otros no, pero como dije antes, hay características dominantes. Por consecuencia, somos apolíticos, y no sólo reproducimos en nuestros escritos la apatía, el nihilismo y el desencanto, sino que además es el tipo de literatura que consumimos. Formamos parte de un complejo mecanismo.  

Reproducimos de una manera más agresiva la ideología liberal de la generación  anterior, que es la del crack. Pretenderemos liberarnos de ellos, pero reproduciremos los mismos contenidos…

 

3. ¿La fragmentación contemporánea sustituye la idea de generación por la de colectivos?

No estaría tan seguro de esa fragmentación, es una fragmentación de formas pero no de contenidos. Y ahora paradójicamente, "una fragmentación" inspirada en las forma es un bloque único. Es fácil perderse al ver la variedades. En el pasado las generaciones literarias iban con propuestas estéticas parecidas y también ideológicas. Ahora sólo lo ideológico es constante, las formas varían.

 

4. Tras el desdibujamiento de las fronteras en términos comerciales y el trazo de otras en términos migratorios, pero también ante la globalización en sus distintas acepciones ¿Siguen siendo validas la categorías de literatura nacional?

Las sociedades no van en una sola dirección, por más que haya estructuras que la guíen hacia ciertos rumbos. No hay que simplificar. Lo nacional no desaparece sino que se transforma. En algunos lugares prevalece en su versión decimonónica. Podemos hablar de idiomas, también, y de dialectos. La literatura más interesante y la mas influyente en la actualidad es la de habla inglesa, y su vitalidad se debe al mercado. Pero lo que nos interesa de escritores como Naipaul o Martin Amis, es su nacionalidad, su identidad local, como inglés, escoses, neocelandés. La literatura cosmopolita piensa localmente. Un literatura sin naciones sería aburrida, y además imposible, pues no importa cuánto cambien las fronteras, el escritor siempre es hijo de una situación concreta. Un escritor puramente cosmopolita no tendría identidad. Las nacionalidades cambian o se trasladan; creo que todavía son válidas estas categorías. Ruben Dario, por más cosmopolita que fuera, nunca dejo de ser un Nica con pretensiones afrancesadas.

 

5. ¿Tu literatura es mexicana?

Sí, siempre va a ser mexicana, aunque viva en Alemania, mis personajes serán mexicanos que viven en Alemania. Así lo hizo Henry James y Turguéniev: dos escritores cosmopolitas. Graham Green exportó personajes ingleses a todos los sitios que fue. Sin embargo, yo también aspiro a otra identidad, la literatura latinoamericana, con sus vasos comunicantes.

 

6. ¿Qué te dice el concepto wikiliteratura?

Todas las nuevas formas que pululan en internet no son exactamente nuevas. El hipertexto, por ejemplo, ya existía desde antes. Recuerdo un diccionario de mitologías que tenía de niño, ibas de un lado a otro, buscando los nombres, y cada nombre se multiplicaba en otros más con sus respectivas historias. Lo que sucede es que ahora sólo haces un click. No es revolucionario, sino más rápido.

 

7. ¿Qué te dice el concepto metaliteratura?

Para mi Borges es metaliteratura. Las mil y una noches es metaliteratura. Pero no quiero creer en el texto en si mismo, desvinculado de otras tantas cosas que me interesan.

 

8. ¿Qué te dice el concepto literatura militante?

Existen muchos tipos de literatura militante, desde aquella que te llama a apoyar cierta causa; la que denuncia. Hay una literatura que en el nombre de la crítica se vuelve a su manera militante. La literatura arte por el arte puede ser militante cuando es radical. Hay dos opuestos en los que se comenten abusos.

 

9. ¿Qué posición tienes frente a la sentencia "la novela ha muerto"?

Una vez más esta idea del fin que tanto nos seduce: el rock ha muerto, la socialdemocracia ha muerto. Naipaul dice en Leer y Escribir que la novela como género literario ya es anticuada, y que sólo subsiste gracias al mercado. Hay una tendencia a volver a Sheresade en la novela, que particularmente me gusta. Es la fragmentación de la que hablas. Sin embargo, pensar que la novela ha muerto cuando Harry Potter vende millones es como decir que el gótico ha muerto en el siglo XIII. Si no está en su apogeo artístico, sigue en su apogeo comercial y compite con el cine y la televisión.

 

10. La tradición romántica nos heredó la idea del genio creativo y la originalidad como categorías que rigieron, incluso, toda la literatura del siglo XX ¿Crees que esta generación hace de la imitación, la intertextualidad y los juegos de provocar realidades para luego nutrir textos, como nuevos mecanismos de mimesis, e imitatio, es decir, de nuevas formas de aprendizaje, placer estético y formas creativas?

No creo que existan más formas, sino nuevas combinaciones de formas; formas híbridas. Esta generación podrá hacer muchas cosas pero sólo perduraran, como siempre ha sido, las formas más sólidas y sencillas. El error esta en creer que la originalidad depende vitalmente de las nuevas formas. Para mí la originalidad esta en la capacidad del autor para retratar su tiempo y su situación cultural, y las emociones humanas; esto, creo, forzosamente debe manifestarse en la forma.

 

11. ¿Qué opinas del plagio como una de las bellas artes?

Pues el plagio siempre ha existido, se llama tradición. Plagiar puede ser una manera de aportar algo, al menos, plagiar muchas veces es una forma de llamar la atención sobre algo olvidado, o intervenirlo.

 

12. ¿Qué opinas de esta sentencia: “Lo importante es el interés por los instrumentos, escenarios. Hacer del texto un objeto. El libro es un objeto lineal que manifiesta una estética particular, donde incluso la anécdota es accesoria.”?

Son experimentos interesantes. El libro por supuesto es un objeto. Respecto a la anécdota, pues a mí no me gusta leer libros sin anécdotas, me parecen aburridos, y lo que el hombre siempre ha buscado desde siempre son las historias. Si la novela prevalece es porque es uno de los medios más eficaces para contar historias.

 

13. ¿Cuál es la relación presente de la literatura con la ideología?

Nos han hecho creer que no existen las ideologías, y eso es una ideología. De la ideología no se puede escapar, y muchas veces no lo sabes, porque como dijo Marx: no saben lo que hacen. Toda obra conlleva la ideología de su tiempo.

 

14. ¿Están los escritores siempre en cabal posesión de lo que quieren expresar?

No creo, de la idea a la palabra siempre se escapa algo.

 

15. Así como en el romanticismo sucedía con la poesía ¿Por qué la crítica literaria se centra hoy principalmente en la narrativa, dejando atrás al teatro, el ensayo y la propia poesía?

Por el mercado. La critica se publica en los periódicos. Los periódicos deben publicar lo que la gente pide. La gente quiere leer reseñas o criticas sobre novelas porque la gente lee novelas, eso es todo.

 

16. Así como el video y el cine son auxiliares de nuevos modelos que funcionan para las artes plásticas (el cine como pieza de museo o el cine al museo) ¿Qué está haciendo la literatura para desbordarse del texto y establecer vasos comunicantes con las demás artes? ¿O crees que ese modelo se agotó en cosas Oulipo, los juegos de palabras, los juegos dadaístas, la poesía visual?

Siempre hay artistas y poetas trabajando en esas cosas. En el marco del mainstreem, el cine y la literatura tienen una relación de cien años. El cine no sería lo que es hoy sin la novela, incluso creo que la novela ha influido más en el cine que el teatro. La relación con el cine se ha vuelto reciproca, también.

 

17. ¿Por qué gustan más los temas descarnados, lo aséptico y la provocación, que el encarar de frente ideas que la generalidad "maldita" acusa de cursis como la amistad, el placer, la idea de Dios o el elogio de la bondad?

Supongo que de alguna manera buscamos lo real. Buscamos muchas historiar reales, aunque en el nombre de la realidad caemos en la irrealidad. Existen obras, sin embargo que contienen todo esto. Lo descarnado y la provocación, junto con el placer, la idea de Dios y la bondad se pueden encontrar en los hermanos karamasov y Guerra y paz. Si hemos renunciado a la otra parte, no es porque el mundo sea peor que hace cien años, sino porque los escritores hemos perdido algo. Se trata de seguir ciegamente las tendencias, sin capacidad crítica, no creo que estemos pasando por una etapa pesimista.