El espejo


 

  Al irnos por otro camino nos tranquilizamos más, al ver de que no nos seguía la sombra. Cuando ya pasamos  rato de caminar, en una esquina un poco más aislada del laberinto, vimos algo que brillaba y nos decidimos acercar, al acercarnos más y más nos sorprendió que eso que brillaba era un espejo muy raro que reflejaba un paisaje hermoso. Había un gran lago, un sol, unas casas y pasto. Al ver esto, una de nosotras se atrevió a tocar el espejo y al tocarlo vio que su mano lo atravesó. Cuando observamos,  esto todas quisimos hacer lo mismo y así pudimos llegar al otro lado del espejo.

Estaba el gran lago y bajo de él había un portal. Tuvimos que nadar y también sumergirnos para llegar a él. Cuando se nos estaba acabando el aire, nos dimos cuenta de que podíamos respirar bajo el agua. Fue muy raro sentir eso ya que al principio creíamos que nos íbamos a ahogar.

Nos acercamos poco a poco al portal para ver que sucedia pero no paso nada. Cuando estabamos decididas a entrar, una de nosotras se adelantó y la seguimos. Ahí pudimos entrar y conocer un mundo nuevo, estabamos muy impresionados por lo que había ahy.

 

 

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