Venezuela

Civilizaciones y culturas precolombinas

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Plantas medicinales en América

 

¿Es posible que fumar tenga su historia?

 

Bibliografía

Aunque las culturas desarrolladas aquí no estaban a la altura de otras –Mesoamérica, Altiplano andino-, es necesario tenerlas en cuenta en esta hora, puesto que todas merecen ser reconocidas en este recuento, por el esfuerzo realizado para sobrevivir como todos los grupos, por alcanzar la meta de sus vidas. Pueblos del Orinoco y del Oeste sintieron la vecindad de los chibchas colombianos, que ejercieron cierta influencia en la economía y la organización social así como en el plano cultural. Se encuentran trabajos en piedra, collares y pectorales, y una cerámica, la de Saladero, donde predomina el color rojo decorado en blanco, que se considera la más arcaica. Los ceramistas de Barrancas dejaron piezas decoradas en los bordes con motivos incisos o a relieve, temas estilizados de cabezas humanas, aves, animales, con parecido a la encontrada en algunos sitios de Las Antillas. Otra obras de arcilla, esta vez en parte de la región de Valencia, y de una al parecer población lacustre de la cual fue sede, en los montículos en que inhumaba sus muertos en urnas de arcilla aparece un ajuar funerario con vasos de barro rojo o pardo con algunos relieves.

Pequeñas Venues y figuritas femeninas de cerámica, sentadas o de pie han sido halladas, caracterizadas por desproporcionadas cabezas aplastadas, aparecidas en varios lugares del Antiguo Mundo y en nuestro continente, muy conocidas en Centroamérica, México, y Colombia, en las cercanías del Amazonas, algunas hacia la desembocadura del río.

Ocho zonas culturales han sido descubiertas en Venezuela: a la hora de la conquista estaban instalados junto al Lago Maracaibo los guajiros; ayamenes y gayobos, aruacos, caribes de la costa, pescadores, cazadores y recolectores de los llanos; caribes del Orinoco; los otomacos de la familia caribe. Los araucos de las regiones costeras fueron vencidos hacia el siglo XVI por los caribes que continuaron su avance hacia el Sur; pueblo conocido como guerrero, usaba contra el enemigo lanzas y flechas envenenadas, además de cerbatanas, mazas y hondas.

En cuatro regiones venezolanas hubo poblaciones dedicadas a la agricultura, cultivando en terrazas andinas y manteniendo depósitos de agua para el riego a través de canales, sistema muy usado por los caqueticos y los caribes chichinches, influyendo esta técnica de los Andes en los labradores de la costa, manteniendo los caribes una agricultura ambulante en zonas de caza, pesca y recolección, al Norte del Orinoco.

Hacia el Este habitaban pueblos cultivadores del maíz, frijoles, papas y la yuca amarga. La yuga dulce y otras plantas aparecen en la región andina.

Podemos asegurar que la abundancia de frutas era increíble en esta parte del globo, donde aparecen el anón, la guanábana, el mamey, el níspero, las guayabas, las piñas, los hicacos, las tunas, la fruta bomba o papaya, el aguacata e innumerables más, muy apreciadas por nuestros antepasados... y por nosotros...

Abundaban también el cacao, el maní, el tomate, el boniato, la calabaza, la yuca, el cacao y el maíz, cereal con el que preparaban diversos platos, además de otros frutos. Domesticaban aves, y el pavo, la tórtola, las cotorras y los papagayos aparecían por doquier*. Estas últimas aves, poseedoras de plumajes de preciosos colores, plumas dedicadas al adorno corporal o a tejer los bellos mosaicos, las mitras y mantos de plumas...

Y no olvidemos que para estos hombres hubo un valioso producto en la naturaleza elaborado por las abejas: la miel!

En la Venezuela prehispánica se desarrolló la habilidad cestera tan útil y bella, además del tejido del algodón que transformaban en hamacas, redes, bolsos, vestidos. Se adelantaba paulatinamente, cada vez con nuevos aportes o perfeccionando los ya conocidos, por lo que la cerámica ayudó al avance de los pueblos, hasta el punto de ganar fama a través de sus vasos, copas o cuencos, de sus tejidos o de sus construcciones. Pero además de la importancia doméstica del ajuar, de crear con la piedra o la arcilla algunos enseres para la cocina, usaron recipietes de güiras secas, a las que vaciaban su contenido interior raspándolas bien, que luego serían envaces para diferentes productos caseros. Ingeniosamente el hombre se valió del vegetal para suplir en poco tiempo la carencia de algún utensilio...

Las caribas son famosos como buenos navegantes, sus canoas procedían de los troncos de árboles que ahuecaban con fuego, muy útiles para sus viajes a través de los ríos navegables o del mar.

Pero en estos pueblos no todo fue trabajo para sobrevivir, también hacían música, y sus antiguos instrumentos eran flautas, maracas, trompas de cuerno o caracolas, el caramillo y otros ingenios, que sirvieron para amenizar sus momentos festivos casi siempre motivados por las ceremonias religiosas, pero fiestas al fin que animaban sus vidas para proseguir andando.

Varios grupos continúan instalados en Venezuela, otras etnias permanecen en el territorio del Amazonas; su artesanía e instrumentos musicales demuestran sus gustos y habilidades a la hora de confeccionarlos para alegrar sus horas de esparcimiento, y en las religiosas, escuchando o haciendo música.

Son conocidos los caramillos, las flautas, los silbatos, los sonajeros, tambores y otros instrumentos en los que han utilizado para prepararlos juncos de las riberas de los ríos, huesos, cañas, o maderas de las selvas cercanas. Tanto en estos instrumentos musicales como en las obras de arcilla se observa una feliz terminación, lo que refleja sus dotes de observador del detalle que deja impresa la huella evolutiva de sus gustos y avances hacia un artístico buen acabado. Estas agrupaciones autóctonas viven sobre unos 175.750 kilómetros cuadrados del territorio Federal del Amazonas.

Ellos, como los que se encuentran diseminados por toda esta tierra americana, son dignos de alcanzar otra escala en sus vidas, mejor suerte para constituir su nación étnica y permitírseles que continúen su destino como parte integrante de la Humanidad, sin imponerles nuestra civilización pero sí velando por ellos en cualquier crítico trance que se les presente.

Entre los grupos establecidos en estas regiones muchos mantienen lazos con zonas de Colombia y Brasil aledañas a ellos; entre los que se encuentran los makiritares, los cunuanas, los caicos, piaroas guabaibos, instalados cerca del Orinoco o de alguno de los otros ríos que en gran número se encuentran en esta parte del continente, casi todos pescadores y cazadores, algunos con ciertos cultivos agrícolas, confeccionando lanzas y arpones, flechas y otras armas a las que tallan con delicados dibujos; algunas tienen puntas endurecidas por medio del fuego.

Tejen chinchorros los guabaibos y sus confecciones son realmente de calidad, a la vez que preparan el resto de los aparejos para la pesca habitual.

Gran variedad ofrece la cerámica de estos grupos, con ornamentaciones policromadas semejantes a los adornos que llevan en la cabeza y a los tejidos de plumas de variados colores, proporcionadas por aves que habitan estas regiones del planeta. Estas comunidades existen y se reproducen cerca de los ríos y las selvas, practicando su música y mostrando sus obras que revelan su buen gusto al trabajar diferentes materias.

Recordemos que estos Hombres representan nuestro pasado cultural remoto y no muy presentes en muchas memorias, será muy hermoso saberlos cercanos por obra de la amistosa convivencia, sin inmiscuirnos en sus cotidianas existencias ni tratar de transformar sus ideas. Su Destino está trazado hace miles de años: no les impongamos el nuestro por muy bueno que sea para nosotros, que bastante mal hacemos el oficio de ser gobernantes de ricos países. Ellos fueron y deben de seguir adelante siendo LIBRES, AHORA Y PARA SIEMPRE...!

Pero no podemos dejar esta historia sin insertar este hecho de arrojo y valor de un hijo del pasado de la Venezuela actual:

En la segunda mitad del siglo XV se había instalado en el Valle de los Caracas el Jefe de los teque, Guaicaipuro, heroico y legendario personaje que mantuvo su lucha sin desmayo contra los españoles que trataban de conquistar esas tierras, toda una década.

Después de bravos encuentros durante esos años, un día fue cercada su vivienda por las tropas colonizadoras y luego de luchar fieramente con una veintena de sus más adictos compañeros, perecieron todos quemados dentro de la casa, tras prenderle fuego los hispanos para así rendirlos, siendo este otro de los terribles actos con los que la conquista del Nuevo Mundo la ensombrecería más.

Los hijos de este suelo asombroso caerían en una y otra parte de él, víctimas de un odio feroz e irrazonable, lo que sólo se haría con las más feroces fieras al quemar sus madrigueras, se repitió en estos parajes con crueldad inaudita para abonar con sangre del nativo su espectacular encanto y hermosura.

Así cayó Guaicaipuro: su nombre no se extinguirá jamás, y seguirá viviendo venerado por los venezolanos como símbolo de valentía y coraje en la defensa del suelo que lo viera nacer...!

* Tengamos presente lo siguiente: muy pocos de los animales domésticos se sacrificaban en estas sociedades ‘primitivas’, se elegían como compañía o adorno en sus viviendas.