Presentacion

Civilizaciones y culturas precolombinas

Antes de iniciar el relato sobre los pueblos establecidos en estas tierras, esnuestro deber explicar lo que confiamos no lastime a ninguna persona o gobierno, que es la necesidad de meditar profundamente, todos y cada uno de nosotros, sobre lo siguiente: Se hace impostergable que a los descendientes del Hombre precolombino les sean reconocidos sus derechos verdaderamente y no sólo en escritos, que permanecen guardados dentro de la cartera de algún funcionario... Y es que los carapálidas invadieron los territorios ocupados desde hace unos 40 000-35 000 años por los ‘indios’, dueños absolutos de estas tierras y sus destinos. Por que esta pudo ser una conquista amistosa, una incorporación a otra cultura si en lugar del abuso de la fuerza por los extraños hubiese predominado el de una alianza limpia y franca, sin violencias.

Se trasladaron ideas europeas o hispanas, para aclarar aún más; una cruz en el Nombre de Aquél crucificado que fue víctima de las crueldades cometidas por otro imperio del pasado. Pero Jesús no podía estar de acuerdo con la pacificación, con el exterminio de poblaciones enteras que no merecían esta destrucción, que como ratas malsanas fueron tratados los nativos de las tierras nuestras! ¡Cómo rebosaría de Amor el Corazón del Cristo al sentir el dolor de sus hermanos!

¿Cómo hacer para borrar de la memoria colectiva los recuerdos grabados con el ignominioso látigo de la esclavitud del ‘indio’, con los hierros candentes, con las marchas forzadas, con las minas y las injusticias de las encomiendas? ¿Cómo hacer para que confíen en los blancos, aún cuando éstos llevan la sangre mestiza dentro de sus venas? ¿Y cómo hacer que los carapálidas comprendan que estos hombres valen tanto como ellos aunque vistan harapos sus endebles cuerpos que copian los de ascentrales Jefes de Imperios, Reinos o pequeñas poblaciones, pero que los hace vivir la eterna espera de que los cielos se abran sobre ellos derramando Justicia para calmar la pena honda incontenible y viva que lacera sus almas desde entonces...?

Usted, gobernante de una y de todas las Repúblicas forjadas en este continente, ¿no va a colocar sobre sus Leyes ese limpio granito de arena necesario para la jugada? Que los hombres de fines de este siglo se encuentran en el insoslayable deber de colocar en el amplio tablero de la América, razas en conjunción y no en venganza, sangres renovadoras y orgullosas, pero limpias y altas como estrellas, en merecidos sitiales igual al suyo, de Verdad y no en los documentos, se lo pido... !

Las manos: hay que darlas, ir hacia ellos, para inclinados, pedir perdón ante sus dioses y ante ellos, y comprender que los ‘indios’ no solamente necesitan pan: hay otro pan que el alma necesita!, renovar los conceptos y legislar teniéndolos en cuanta, que su voz tiene voto ante la Historia y también ante el Dios que aprendimos a amar y a respetar!

¡Arriba, hombres del mundo americano, desde el Océano Ártico hasta el Polo Sur! Arriba, que ya es hora de comenzar a lavar las humilladas plantas del nativo, de restañar heridas en el nombre del daño que se ha hecho a quienes no pidieron jamás el descubrimiento y mucho menos la conquista si es que ellos conceden aceptar nuestras disculpas, y el perdón a las culpas otrogarlos!

El primer crimen que cometió el hombre blanco, cuando encontró otros seres como él fue el de matarlos..., así, sencillamente, eliminarlos como si hubiesen sido alimañas... ¿Por qué y para qué cometió ese asesinato? ¿Qué logró con la eliminación física de tantos seres, si solamente el color y las lenguas eran diferentes, como tenía que ser, naturalmente? Matanzas imperdonables: Hoy, ¿no seríamos mejores de conciencia si no se hubiesen realizado esos crímenes...? Si los hubiésemos respetado entonces, porque, ¿con qué se paga ese delito ante la Humanidad, un día? La Historia recoge los hechos, las noticias; todo está escrito y lo que no lo está se le adivina: muchos grupos humanos fueron totalmente exterminados por los blancos, ¿con qué derecho?, antes que los gobiernos acudieran a ‘protegerlos’ en reservas!

Hay que tener en cuenta que solamente en Norteamérica antigua se hablaban 60 lenguas*diferentes, y que en toda la América sumaban 1 500 idiomas entre todos!, que demuestran la variedad de pueblos y culturas, de hombres y de naciones, de razas y sociedades que lo integraban, algunos extinguidos para siempre. Todos dotados por el Hacedor del derecho a ser Hombres, a la vida y al respeto de parte del ajeno.

Pero no todo ha muerto: entre las antiguas poblaciones nuestras han quedado los que rehacen la fina cerámica** que los caracterizó un día como María Martínez, del grupo Pueblo; los cesteros; los tejedores de ponchos; los que danzan en honor de Viracocha.

El Hombre ancestral vive en cada uno de los individuos de este gran continente. En este recuento aparecen unas pocas obras de los miles de hombres que formaron parte de los grupos culturales existentes: de muy pocos de ellos se conocen apelativos: hoy yacen en el polvo de los siglos como una brizna más de nuestra Tierra que un día fue despojada de sus Hijos...!

* Frederik Iravej Baraga, esloveno (1797-1868) lingüista, misionero y luego obispo, fue uno de los primeros autores de gramáticas y diccionarios de las lenguas amerindias del Norte.

**María Martínez, del grupo humano Pueblo, rehace la fina cerámica que caracterizó a su etnia, iniciando desde 1950, el renacimiento de la alfarería, manifestación artesanal de las gentes de su raza.