Plantas medicinales de America

Civilizaciones y culturas precolombinas

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Plantas medicinales en América

 

¿Es posible que fumar tenga su historia?

 

Bibliografía

Los pueblos que componían la Humanidad americana, hacían uso con frecuencia de ciertas plantas para curar sus males, que han rebasado los siglos, y que hoy continúan curando o aliviando enfermedades.

En el Brasil encontramos hoy en día al grupo étnico gé, que conoce y usa la genipina, sustancia que se extrae del gemipapo, árbol que ofrece a la vez que un pigmento, un producto que posee importantes propiedades bactericidas.

Solamente en Brasil se conocían hasta 1979, 120 000 variedades de plantas entre las que se encuentran las que ayudaron en el pasado para ‘envenenar’ las flechas utilizadas en las cacerías, el curare que, por ejemplo, por vía bucal es inocuo, mientras que inoculado en la sangre una sola gota, paraliza a la víctima sin que esta muera, pues actúa sobre los músculos relajándolos, debido al bloqueo de los impulsos nerviosos en las uniones mioneurales.

Entre 1630 y 1654, los holandeses Mauricio de Nassau y su médico, Willen Pies, describieron diversas plantas medicinales brasileñas entre ellas la ipecacuana, el jaborandi y el tabaco.

Así como en Sudamérica, también utilizaron plantas medicinales las culturas de México. El Códice Barberini, en la Biblioteca Vaticana, es un curioso y singular exponente dejado en 1552 por Martín de la Cruz y Juan Badiano, en manuscrito redactado en lengua náhuatl, que pasó a España, de donde el Cardenal Francesco Barnerini lo añadió a los fondos de la Biblioteca del Vaticano en Roma. Las páginas de este bello testimonio, ilustradas a colores, muestran los nombres de las plantas que presenta, pero no indican sus propiedades curativas.

Entre nuestra variada flora medicinal se encuentra el Bálsamo del Perú, la Zarzaparrilla, la Cinchona, la Quina, la Coca e innumerables nombres más, usándose actualmente el curare en algunos casos médicos.

También las plantas aromáticas eran muy conocidas y utilizadas por nuestras poblaciones, con el objetivo de perfumar el aliento, la piel y los cabellos, lo que movió al extranjero a la certeza de que los nativos eran gentes muy limpias, aseadas y cuidadosas de su presencia como ser humano, mujer o varón.

Marini Bettele, científico italiano, lanzó un pedido hace algunos años con la recomendación de llevar a cabo un estudio profundo acerca de los medicamentos naturales usados por los hombres de este continente antes del ‘descubrimiento’. Sería muy importante dedicarse a ello con rigor científico, por su alto valor humano, ante las enfermedades que aún azotan, y la posibilidad de curación y erradicarlas.

En nuestro Archipiélago los nativos usaron el almácigo, el manajú, la güira y otras muchas plantas que continúan al alcance de la población actual. En el Perú, muy pronto los hispanos conocieron las bondades del árbol de la quina para las ‘calenturas’ del soldado, -las fiebres palúdicas que con tanta frecuencia padecían las tropas de la España.

Todo un mundo vegetal medicinal hemos dejado sin señalar, el que probó la experiencia secular del poblador ameirindio, que con sabiduría empírica poseía el legado legendario recibido de sus antepasados y que hoy lo mostramos en este siglo que agoniza ya...