Las armas de nuestros nativos

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Bibliografía

 

Es interesante conocer algunas de las armas con que se defendieron nuestros hombres a la hora de la conquista por el español. Mientras que los europeos además del caballo portaban armas de fuego y espadas filosas, los amerindios, menos desarrollados y sin agresividad marcada, hicieron frente a la invasión extraña, con armas muchas veces más endebles ante la fuerza y la violencia del otro.

Esas armas serían el arco y la flecha, útiles para la caza pero no en esta guerra, considerado uno de los primeros inventos del hombre, conocido en todas partes de la Tierra. Algunas puntas de flechas encontradas en Venezuela fueron usadas 8 mil años antes de Cristo. El arco pudo ser simple o de doble curvatura, como el usado en las llanuras norteamericanas. Otro arco, para bolear piedras es el pedraro o el de bola. Las puntas de flechas aparecen aguzadas, de madera endurecida al fuego, de piedra, de espinas de pescado o de hueso, en las que solían poner el veneno eliminando así al enemigo, que fue, generalmente, el curare.

En Mesoamérica, Panamá y Colombia hacían uso de la estólida y la tiradera, o Atlatl para los aztecas. Con frecuencia se la considera más antigua que el arco y la flecha, conocida por diferentes pueblos del mundo antiguo: Europa del Este, Siberia, Australia; en nuestro continente, en Norteamérica y extensas regiones amazónicas, descubriéndose en territorio continental puntas de lanzadardos, con una antigüedad de 10 años a.Cristo. Se usó extensamente en México y Perú este tipo de arma, capaz de perforar la malla de acero que protegía al soldado español.

Los araucanos se defendían con lanzas y azagayas, que es más corta. En Río de la Plata los charrúas tenían una lanza que alcanzaba tres metros de largo; otros grupos portaban otras lanzas más largas que las señaladas. Las puntas aguzadas, estaban bifurcadas o arponadas. Los taínos caribeños usaban también estas lanzas.

La cerbatana o tubo de madera, arroja dardos muy agudos cuando se sopla, a los que aplicaban curare, veneno que paralizaba al hombre o animal que lo recibe. Se cree que los caribes de la Guayana iniciaron su uso y que lo emplearon contra los conquistadores.

Un palo originó la macana, la más antigua de las armas conocidas por el hombre, semejante a un bate o garrote, lo usaron nuestros antiguos pobladores de largos diferentes, tan altas como un hombre o cortas como las de las Guayanas; redondeadas con un extremo acodado, con ángulos o facetas duras y cortantes, siendo las de los habitantes de La Española como afiladas espadas, de madera.

La espada mexicana o macahultl, y la de los cakchiqueles o achcayupil, era la célebre espada de navajas, fabricada con puntas de piedra afiladas y colocadas a ambos lados de un báculo de madera, los filosos bordes en capacidad de cortar lo que se presentara ante el guerrero.

El champi o porra de Perú y la región andina, se usaba en las peleas cuerpo a cuerpo: era una maza rematada en un extremo por una bola o anillo estrellado, como un martillo de madera, piedra o metal. Estas porras o rompecabezas cuyo extremo semejaba un erizo, fue la más común de las armas usadas por los andinos, que de los mochicas heredarían los incas, empleada también por los tarascos y los zacatecas, que en la Guatemala de la época llamaban cahibalché.

Las boleadoras se empleaban en Perú y en Ecuador; también los patagones y en las pampas argentinas, de donde procedía esta arma propia para las cacerías, en las que usaban dos o tres bolas. La bola única, de piedra, se perdía siempre, no así las otras bolas, que se recuperaban, ya que iban unidas a la cuerda o boleadora, muy usada en los llanos argentinos y adoptada por el gaucho, matando por los golpes producidos por las bolas, desde gentes hasta animales. La honda, como propulsora de piedras, fue útil por lo simple y veloz que era su tiro, arma utilizada por los montañeses mexicanos, en los Andes, y parte Sur de Chile, que sembraba el terror entre los españoles al divisar los grupos de honderos apostados en las alturas sudamericanas!

Para luchar contra el hispano y en todo el continente, usaban las hachas de piedra, palos, garrotes, o arrojadizos al estilo del bumerang. Acumulaban piedras entre los altos cerros que empujaban al paso de los extranjeros; o se valían del humo producido al quemar ajíes picantes o sustancias tóxicas logrando una especie de gas nocivo que afectaba a las tropas, acudiendo también a los cuchillos de piedra como armas ofensivas contra los colonizadores españoles.

Para su defensa personal protegían sus cuerpos con el escaupil, o armadura de algodón, corazas usadas en México, Centro América y Perú, que consistía en una cota de algodón acolchado que protegía el tórax contra golpes o armas punzantes o cortantes.

Los olmecas se envolvían el brazo con vendas de algodón y protegían sus cabezas con cascos de madera esculpidos: algunos pueblos guerreros usaban cascos semejantes a cabezas de águilas o de jaguares, como emblema de la clase militar a que pertenecían.

También confeccionaban armaduras de cuero curtido o placas de madera. Las cotas de cuero eran las más usadas para defenderse de una agresión. Zeteniche decían los quichés a la armadura de madera que los cubría.

Los escudos aparecen con diversidad de formas entre los guerreros prehispánicos: Redondos y pequeños, cuadrados, rectangulares. En Perú, una veintena de soldados podía ocultarse detrás de los paveses que confeccionaban. En las costas de México, los carapachos de tortuga eran usados como escudos. Se han descubierto hermosos escudos decorados con mosaicos de plumas de colores y oro, a manera de escudos simbólicos.

Los iroqueses trabajaban sus armaduras con varitas de madera que acompañaban con perneras de cuero y armas consistentes en el hacha y el arco y la flecha para combatir.

Estas son, a grandes rasgos, las armas con que contaron nuestros abuelos nativos, para enfrentarse al entonces poderío español...