Introduccion

Civilizaciones y culturas precolombinas

Como bibliotecaria dedicada a la investigación de nuestro pasado, contemplaba, en el transcurso de los años, el considerable número de informaciones sobre aspectos y temas seleccionados por nosotras, en toda una diversidad de literaturas aparentemente no afines con nuestros propósitos. Nos dimos a la tarea, pacientemente, de recopilar lo que resultaría de utilidad en un momento dado, sorprendiéndonos el flujo de los datos destinados al trabajo. Las notas, localizadas al azar, fueron clasificadas para evitar enojosas tareas ulteriores. Los apuntes serían divididos para la proyectada obra, constituída por tres títulos, que a grandes rasgos éste será su contenido: Escenario del Hombre antiguo y de América: Historias antes de la Historia; la Escritura: tabletas de arcilla, papiros, pergamino, papel; el Alfabeto y sus difusores; las Bibliotecas y el Libro, sin omitir el entorno cultural de aquellas civilizaciones y culturas de que hablamos, que crearon las materias enunciadas, destacándose muy interesantes avances que alcanzaron los Hombres a través de milenios.

Y mientras confeccionamos estas cuartillas tratando de explicar los pasos de nuestro antecesor sobre la Tierra, en pos de su perennidad, vamos infiltrándole a nuestro quehacer el amor que profesamos a nuestra especialidad, que no es otra que la honrosa herencia de salvaguardar y difundir el gigantesco caudal cultural de todos los pueblos desde su remoto pasado, por medio de la máxima creación humana –como lo definió alguien- la Escritura, y por consiguiente su Hijo, el Libro, que corresponden a toda la Humanidad sin distinción alguna. Porque nadie puede impedir la difusión del conocimiento ni coartar la sed de saber o el ansia de recrearse, de la mujer o el hombre, con la lectura de una obra poética, de la novelística o de una biografía, como alimento espiritual. Ningún pueblo del mundo se verá sujeto a trabas o prohibiciones que impidan ampliar su acervo cultural por medio de la comunicación silenciosa con el intelecto de los escritores de ricas obras, atesoradas en Bibliotecas, páginas legadas para el enriquecimiento íntimo, los Libros! Por que leer es el enlace entre el lector y las instituciones, lugar donde permanecen los impresos alineados en largas estanterías, aguardando a ser elegidos para sostener un diálogo en la intimidad de los salones silenciosos y convenientemente iluminados. Aquí, las más puras sensibilidades y los sentimientos, se dan cita, comulgando los signos impresos con el alma del que interpreta la lectura, plácidos mente y espíritu, rodeados por la paz, por una paz soñada, cuyos cimientos se encuentran desde los escritos antiguos y que continúa como ideal de todas las generaciones, que ansían y esperan la realización de sus deseos, para entonar un canto en acción de gracias, desde las Bibliotecas de la Tierra toda...

En los planes educacionales de la UNESCO este Organismo Internacional ha conferido suna importancia a las bibliotecas, consideradas parte integrante de la labor educativa en favor de un clima de Paz. Señala que ‘el papel esencial de la UNESCO consiste en servir a la paz por medio de la cultura internacional. Su auxiliar natural es la biblioteca pública’. Como paso previo este Organismo ha creado bibliotecas experimentales en diferentes países, haciendo posible el servicio circulante, con buenas y variadas colecciones de libros; se van creando más bibliotecas nacionales, universitarias, públicas, escolares, y especializadas, móviles y de servicios de préstamo a domicilio para las personas incapacitadas para desplazarse y los enfermos hospitalizados.

Ante estos ejemplos y decisiones de carácter global, donde la cultura forma parte relevante para prevenir o evitar conflictos locales o mundiales, se ha creado esta obra con la convicción de que al llegar al lector su conciencia le dicte otros métodos o formas de conducta para que, en evitación de aquéllos males, ponga todo su empeño y su voluntad toda. Las guerras comienzan en los hogares, entre los esposos y con los hijos, se extienden al barrio, a los poblados, a las ciudades, los países y el mundo... Si se adquiere alguna cultura, si se conocen las personas a través de las relaciones de familia, amigos o los semejantes de otras etnias y culturas, sean por medio del trato familiar, de la lectura, o por el estudio de otros pueblos, estamos en condiciones de respetar, comprender y admirar a los que no conocemos todavía, a nuestros vecinos, a nuestros hijos, padres, abuelos y hermanos. Por que debemos respeto y consideración a todos, por pequeños que sean, por altos que se encuentran en la escala social, a los pobres o a los de pujante desarrollo: todos deseamos una existencia que nos permita vivir y crear, trabajando rodeados de un clima sosegado, armónico y pacífico, que sea capaz de ofrecernos el sitio que debemos ocupar en el conglomerado familiar, colectivo o a escala universal.

Por todo ello, esta colección ha sido concebida con ese fin, recreando desconocidas civilizaciones al lado de otras culturas que benefician todavía nuestro mundo con inventos milenarios, imposibles de desprender dentro de un mundo de avanzadas tecnologías a las puertas de un nuevo milenio, lo que condujo a dividir este trabajo en tres tomos, aunque es posible que fuera de su formato este tomo se encuentre con él publico como caso inesperado, al ocupar este sitial por una razón muy poderosa, cuando por cuestiones subjetivas y azares de la vida misma, este título, concebido para ocupar el segundo lugar, surge en primer plano en esta trilogía histórica, como quién necesita que le escuchen de inmediato.

En este caso no se enumeran las primeras causas y sí se subrayan las siguientes: las condiciones sociales, políticas, económicas, y culturales que han sumergido a nuestros hermanos son pésimas, debatiéndose miles y miles de nativos no sólo entre misorias materiales, las morales que agobian, agotando los valores del ser humano, mientras concluye el siglo XX dando paso a la vez que al XXI, al Milenio Tercero de la Era Cristiana...!

Los pueblos amerindios y los que no lo son, sufren como aquéllos, y conocen en carne propia en todas sus formas y magnitudes, toda la infelicidad que generan los males de estas sociedades; ellos tienen derecho a ser recordados, teniendo en cuenta que son pobladores vivos de un planeta en el cual no son reconocidos sus valores como seres que ansían mejorar para continuar existiendo bajo el sol, como hombres dignos, no pisoteados por uno y otro grupo de políticos, en la inmensa sucesión de gobernantes que han impuesto sus férreas y despiadadas manos sobre los hombros de los infelices, e incumplen las promesas de solucionar problemas y necesidades vitales, como son requeridas por cada ser en el mundo en que vivimos, algo reconocido en las Cartas Magnas, en Leyes y en la Declaraciones de la ONU.

América: Historia antes de la Historia ocupa este lugar por una razón muy poderosa y muy sencilla: es que siendo la autora nativa de este continente, creyó mucho más fácil, dentro de la dificultad que esto entrañaba, preparar esta sección sin más demoras, dedicada no sólo al poblador adulto de mujeres y hombres adoloridos, también en estos pensamientos tiene cabida esa triste infancia latinoamericana, rasgada su inocencia por los mil delitos que producen el mal actual de muchos entes, rostros de niñas o varones con los rasgos de los antiguos dueños de estas tierras, en los que se reflejan como exponentes fieles, el desamor y la crueldad de muchos... Ha sido así, porque nuestro pasado está plagado de olvidos e injusticias; ya no es posible postergar a los cruelmente marginados durante infinitos lustros, consideramos que el público encontrará en estas páginas, hilvanadas con los recuerdos recogidos por los cronistas y lo revelado por la arqueología, como semblanzas del pasado, en las que se mezclan los mitos y leyendas que contribuyen a develar enigmas culturales. Comenzamos con ellos, porque es conocido que todos los relatos procedían del Viejo Mundo, dando a entender que desde allí se iniciaban todos los anales y si bien es cierto que después del encuentro fue introduciéndose paulatinamente otra forma de vivir, crear, pensar y hasta de hablar, y hoy disfrutamos del legado del antiguo mundo europeo, no es menos cierto que los nuestros crearon sus propias civilizaciones y culturas, siguiendo patrones diferentes, heredados de antiguas civilizaciones, de lejanas experiencias más viejas de lo considerado hasta hoy.

Como nota curiosa apuntamos que en una conferencia ofrecida sobre Aztecas y Mayas por Felipe Pichardo Moya, refiere que Plinio y Pomponio Mela relatan que en tiempos antiguos ‘arribó a las costas de Germania una barca tripulada por hombres de una raza desconocida, capturados por el rey de los suavos y enviados como prisioneros al entonces procónsul de la Galia, Metelo Celer. La imagen de uno de estos hombres, acusando características físicas indoamericanas, se conservó en una situla de bronce, que en 1859 los anticuarios la catalogaban entre las curiosidades del Museo del Louvre...’

¿Estamos aquí en presencia de unos habitantes del desconocido continente, que por obra de un huracán, de las corrientes marinas, o por propia voluntad, emprendieron un viaje a través del Océano Atlántico hasta tocar las costas de la Europa antigua...? ¿Quién puede responder estas preguntas...?

Europa, en este caso, fue ajena a la vidas a que nos referiremos, o por lo menos, no se confirma hasta el momento contacto alguno con nuestros nativos, aunque existen unas cuantas evidencias acerca de ello, algo que debe ser bien definido. Por ello estimamos que nuestra decisión de comenzar partiendo de este continente, sea bien acogida, al deber estas Historias a los hermanos por la ingratitud mostrada hacia los que sentaron bases culturales que hoy forman parte del mestizaje que existe sobre estas tierras no conocidas por civilizaciones ya históricas, que es, según nuestra opinión, la única manera de ser justos al hacer el recuento de las regiones habitadas, usando prismas con matices adecuados al empeño. Ellos no lo han pedido, no lo solicitan, se adivina en sus cantos y los silencios que se imponen. Merecen recordarles, por lo que eran antes del encuentro de las dos culturas.

Para el cumplimiento de esta deuda muchas dificultades han salido al paso: es tratar de tejer una bandera en la que faltan muchas de sus puntadas más seguras, que hay que dejar hebras de hilo suficientes a los que tomarán la antorcha, para los puntos perdidos en la urdimbre y recoser lo que se encuentra débil en parte del tejido. Es hacer una Historia lo más cercana a lo que fuera antaño; trabajar para llenar vacíos, que han quedado con el paso de los tiempos, trabajando con celo y entusiasmo, con rigor. Situados como estamos en esta parte del Planeta, sentimos el sagrado deber de iniciar estos relatos partiendo de nuestro propio y grande entorno. Después, continuaremos con los pueblos surgidos hace cerca de 7 000 años, y las que van forjándose en cada ciclo que transcurre, de importancia para nuestro saber –que es muy bueno sondear ese pasado ignorando hacia dónde seremos conducidos... Egipcios, Sumerios, India, China así como otros hombres compartirán el tomo segundo –Hebreos y Greta, Etruria y Grecia, Roma, Celtas, además de otros grupos culturales, no menos influyentes, marcados profundamente por civilizaciones primigenias, aportarán su desarrollo cultural nuevas ideas religiosas, formas de vida, conocimientos y experiencias, además del arte y la poesía que han brindado a nuestros afanes desde hace varios años, el añejo sabor de macerado vino, culminando este empeño deseando con calor que el Ideal que inspiró estas letras alcance hasta la última conciencia que vibra en esta Tierra!

Situándonos sobre el vasto territorio que forman las Américas, podemos contemplar hacia Occidente a la Europa y entre los Océanos Atlántico y Pacífico, nuevas tierras donde moraban otros hombres con civilizaciones desarrolladas algunos, otros en proceso de evolución, que desde el punto de vista europeo eran extrañas, designándolas con el denominador común de ‘salvajes’. Eran, es la verdad, diferentes; algunas de estas culturas poseían escritura y libros, constando así su historia, religiones, dioses, etc., consignados en sus códices desaparecidos, con signos pictográficos o sistema jeroglífico, destruidos por el dictado de los conquistadores... Si alguno de estos pueblos se encontraba en la etapa primitiva –y todos los grupos humanos lo estuvieron un día-, debieron comprender los invasores que estas culturas apenas si tenían contacto con las grandes civilizaciones continentales, ni con las culturas desconocidas del otro lado de la Tierra.

A merced de sus impulsos pero dirigidos por cierta conciencia de avance se desarrollaron paulatinamente a través de las eras; ignorarían los refinamientos espirituales, las profundas ideas sobre ética, filosofía o religión, que colmaron las mentes y espíritus Orientales con intensas y grandes evoluciones del espíritu humano acerca del pensamiento y la fe religiosa, que ha inspirado al Hombre desde su alborear terreno.

Juzgadas como bárbaras, las culturas recién conocidas simplemente eran distintas, con formas y costumbres peculiares, más no por eso a nuestro juicio y visión actuales, menos dignas de respeto como humanos, por distantes que estuvieran sus ideas de las que conocían desde el siglo XV. Y aún cuando nos resulte desagradable la ofrenda de un semejante a los dioses, también los hombres del antiguo mundo –lejos del nuestro-, cometieron faltas de esta índole en nombre de leyes inhumanas y absurdas como la hoguera, el empalamiento, la guillotina, la horca y otras...

Si volvemos la mirada hacia la parte Septentrional del continente, encontramos que tanto Islandia como Groenlandia y las Islas adyacentes, muy bien pudieron, en remotos tiempos, pertenecer a nuestra América. En estas Islas, sobre todo en la segunda, existen establecimientos inuits que datan de antiquísimas edades, y pudieron servir en un momento dado, en este caso Groenlandia, como trampolín para que los vikingos penetrasen en territorio amerindio hacia el 900-1000 después de Cristo, dejando su impronta en Anse aux Meadows, Norte de Terranova, Canadá hoy. También los vascos señalan que en fecha imprecisa, posiblemente anterior a Colón, pescadores vascuences dieron nombre a una parte del Estuario del Río San Lorenzo: Anse aux Basques.

Dadas las condiciones de vecindad geográfica, tomamos la decisión de incluir estas regiones que nunca conoceremos, como no sea a través de los relatos que atrajeron nuestra atención desde la lejana infancia...

La parte mayor y más Septentrional del Nuevo Mundo la constituyen Canadá y los EE UU de Norteamérica, que limitan con el Océano Glacial Ártico al Norte, al Este con el Atlántico, al Sur con el Canal de Panamá y hacia el Oeste con el Océano Pacífico. Esta parte cuenta con costas irregulares, bahías, penínsulas y golfos, considerándose la Bahía de Hudson como un Mar Mediterráneo.

La penínsulas más importantes son las del Labrador, Florida y Yucatán, en el Océano Atlántico; Alaska y Baja California en el Pacífico. Numerosas islas rodean la América Septentrional: Groenlandia en el Océano Glacial; entre ésta Isla e Islandia, el Estrecho de Dinamarca, y la Tierra de Baffin que divide el Estrecho de Davis.

En este Océano se encuentran, además, el Archipiélago Ártico, cubierto de hielo casi todo el año; la Isla de Terranova en el Atlántico, separada de la Península del Labrador por el Estrecho de Belle Isla; el Archipiélago de las Bermudas y el Archipiélago de las Antillas.

Las Islas de Vancouver, Reina Carlota y Príncipe de Gales se encuentran en el Océano Pacífico; el Archipiélago de las Aleutinas al Sudoeste de la Península de Alaska. El Estrecho de Hudson se halla entre la Península del Labrador y la Tierra de Baffin. El estrecho de Yucatán y el Estrecho de la Florida, separan la Isla de Cuba de Yucatán y la Florida respectivamente.

En la parte Norte del continente se encuentran, actualmente, Canadá, EE UU de Norteamérica y México.

Entre los istmos de Tehuantepec y el de Panamá, se extiende un largo territorio bañado por el Mar de las Antillas y el Océano Pacífico, constituído actualmente por Guatemala, Honduras, El Salvador, Nicaragua, Costa Rica y Panamá, son las Repúblicas Centroamericanas de hoy.

Regiones naturales de la parte Norte son la Llanura Central, que limita al Este con el Sistema Apalache y el Sistema Laurentino, y con el Rocoso del Oeste, que se extiende desde Alaska hasta Río Grande del Norte. La Meseta del Anáhuac se levanta al Sur del Río Grande y termina en el istmo de Tehuantepec. Entre éste y el Istmo de Panamá tenemos el sistema montañoso centroamericano, y desde el Estrecho de la Florida se extiende el Archipiélago de las Antillas.

El Sistema Rocoso, la Gran Llanura Central, los Apalaches y la Meseta del Anáhuac, forman parte importante de estos territorios, pero ya bajo el dominio del geógrafo. En cambio, la hidrografía merece un recuento, por que por lo general todas las instalaciones humanas se formaron en la cercanía de los lagos, ríos y mares, exceptuando algunas, como lo demuestran los establecimientos descubiertos. Podemos ver en Canadá ríos como el MacKenzie y el Nelson, al Norte; el San Lorenzo al Este; el Frazer al Oeste, que vierten sus aguas en el Océano Artico, la Bahía de Hudson y el Mar de Bering respectivamente. Entre sus numerosos lagos tenemos al Este los Cinco Grandes Lagos, además del Superior, Michigan, Hurón, Erie y Ontario, que limitan con EE UU de Norteamérica y desaguan en el Río San Lorenzo. Por el Oeste encontramos los lagos del Oso, el Esclavo, el Winnipeg, Athabaska y otros.

Los principales ríos de los Estados Unidos de Norteamérica son el Mississipi y sus afluentes, el Columbia, el Colorado, Sacramento, San Joaquín, Hudson, Delaware, Potomac y otros. Vierten sus aguas en el Océano Atlántico el San Lorenzo, Merrimac, Conneticut, Hudson, Delaware, Potomac, James, y Sevanah. En el Pacífico desaguan el Columbia, el Colorado, Sacramento y San Joaquín. En el Golfo de México desembocan el Mississipi y sus afluentes el Rojo, Ohio, Arkansas, Missouri y Río Grande del Norte.

La Meseta del Anáhuac está ceñida por la Sierra Madre Oriental y la Sierra Madre Occidental; al Sur de la Meseta se contemplan volcanes como el Tláloc, el Telepan, Papayo, Tacamac, Iztaccihuatl y Popocatepetl, con alturas que alcanzan de 3 000 hasta 5 452 metros el último.

México tiene grandes ríos y entre los más importantes están el Río Grande del Norte, y el Colorado en el límite con EE UU de A.; el Lerma o Santiago, el Yaqui, el de las Balsas, Usumacinta y el Grijalva. Los lagos mexicanos no son muy grandes aunque sí muy interesantes, como el Chapal, con sus cataratas llamadas de Guanacatlán. La América Central es montañosa con una llanura costanera al Este, una serie de cordilleras que interrumpe el lago Nicaragua, además de volcanes en casi todos los países que integran Centroamérica.

El Archipiélago de las Antillas presenta una curva dilatada extendida desde la entrada del Golfo de México hasta la América del Sur, dividida en dos grupos: Las Bahamas, con numerosas islitas y cayos situados sobre un bajo submarino, y el de las Antillas Mayores, compuesto por Cuba, Haití-Santo Domingo, Jamaica y Puerto Rico, además de las Antillas Menores cercanas a Sudamérica. El hemisferio menor corresponde a la parte Sur del continente; los límites del mismo son, hacia el Norte, el Mar de las Antillas y el Océano Atlántico, que además baña sus costas del Este y el Sur. El Océano Pacífico hacia el Oeste, bordeando las costas de Colombia, Perú, Chile y Argentina.

Las pocas islas que rodean la parte Sur de América son Trinidad, Tobago, Margarita, Curazao y otras más. Las islas Malvinas, el Archipiélago de Magallanes, la Tierra del Fuego, las islas Wellington, Chiloe y el Archipiélago de Chonos, se encuentran hacía el Sureste y Sudoeste. Islas de Juan Fernández y las Galápagos son oceánicas, así como la Isla de Pascua, chilena, todas en el Pacífico.

Sudamérica semeja un enorme triángulo con el istmo de Panamá, Cabo Blanco y Cabo Hornos en sus tres puntas. Sus penínsulas y golfos no son importantes, pero en cambio cuenta con la Cordillera de los Andes, la Cuenca del Orinoco, la Meseta de Guayanas, la Cuenca del Amazonas, la Meseta del Brasil, la Cuenca del Plata y la Meseta de Patagonia.

La Cordillera de los Andes se divide en Andes Septentrionales, Venezuela y Colombia. Andes Centrales, Ecuador, Bolivia y Perú. Andes Meridionales: Chile y Argentina. Los picos más elevados son el Tolima, el Chimborazo y el Aconcagua, la montaña más alta del Sur. Entre Bolivia y Perú encontramos la hondonada que ocupa el Lago Titicaca.

Vías fluviales de América del Sur que vierten sus aguas en el Mar de las Antillas son, el Magdalena y el Orinoco. En el Océano Atlántico desembocan el Amazonas y sus afluentes Tapajoz, Madeira Putumayo, Yupará, Negro, Ucayali, San Francisco, Negro, Colorado, Paraná, Uruguay y La Plata.

Lagos principales: Venezuela, Maracaibo. Del Perú: Titicaca. De Bolivia: Aullagas.

Analizando el proceso del desarrollo humano solemos ver que toda la realización de este ser en su bregar constante milenario, como creador, lo llevó a cabo dirigido por un cerebro evolucionado, alcanzando los progresos de que disfrutamos actualmente. Porque fue el Hombre el iniciador de las distintas etapas de su ascenso como entidad pensante, testigo consciente del gradual avance de su grupo así como de cambios en su entorno, efectuados con el fin de hacerlo habitable como persona humana y para la sobrevivencia como agricultor y ganadero, testimoniado por los restos arqueológicos que revelan con los estudios siguientes, cada estadía cultural de los diferentes establecimientos del hombre; allí, donde realizó las tareas encomendadas por la evolución, los valiosos testimonios aparecen en los sitios elegidos hace incontables soles, construyendo su mundo y dejando hitos como seres pensantes y creadores de un modo de vida diferente señalada hace miles de años. Así, hace más de 12 mil años que el hombre americano hacía uso del arpón para cazar los grandes animales que lo sustentaban, al proseguir, proporcionó a los suyos y a la comunidad, cuencos de barro, tejidos de fibras diversas, o instrumentos que aparecen cada vez mejor concebidos, sacando partido de piedras, maderos, huesos y conchas y del subproducto de sus avances agrícolas como cuando cazador, compartía con sus hermanos de raza la carne o la piel, como en el transcurso del tiempo de búsqueda eterna, lo que ha logrado. Quinientos años atrás la parte nórdica continental estaba poblada por grupos humanos diversos, de inuits y de ‘indios’, integrando los pobladores más antiguos que se conocen de esta vasta y fría región, donde se contaban a millares los habitantes de etnias y lenguas diferentes: de su permanencia en aquellos lugares han quedado los nombres de lagos, ríos y montañas, además de animales y aves.

¿Qué ha sido de esos hombres, de esos grupos humanos instalados allí según algunos, hace miles de años? Tan dignos y orgullosos de su pasado, tan pobres hoy, necesitados de la comprensión del blanco en su soledad y desamparo. ¿Cómo viven, cuál es su estado ahora, en los meses finales de 1999, ya próximo a nosotros el año   2000? Otro siglo, un milenio que se inicia con un Año Santo, ¿va a recibir a estos pobres seres desvalidos y solitarios como todos los años anteriores? ¿Puede decirnos alguna persona una palabra sobre ellos, los niños y los padres de estos pueblos, en los umbrales del siglo XXI? Una palabra solamente, en los últimos meses de esta centuria, en los tiempos que corren, en los que la comprensión humana no florece, palabra al parecer olvidada por nuestros congéneres, o muy pocos son las personas que se detienen a meditar en su significado o a buscar soluciones con las cuales se pueden mejorar las relaciones, la sociedad en que transcurren esas vidas –niños, madres y padres y abuelos... -sean cual fueren sus credos o sus razas! Un milenio, un ciclo que surge en una época plena de conflictos, donde medran la envidia y la ambición... ¿Por qué si es nuestro deber sentirnos como hermanos y no como enemigos en acecho? ¿Qué será de aquéllos que aún existen en las heladas soledades del Ártico lejano...?

Por todo ello, no podíamos dejar a un lado las civilizaciones y culturas de nuestro continente: o mejor, iniciar con ellos este recorrido por las tierras que vieron nacer a pueblos tan lejanos y tan cercanos a nosotros los que poblamos hoy a nuestra América, al sentirnos herederos de sus valores culturales, de sus costumbres, creencias y sentires, ideas y por último, del apasionado amor por su libertad con que luchaban.

Lamentable es tener estos vacíos en medio de los restos arqueológicos que estamos recibiendo de las culturas que nos precedieron. Hoy sabemos que el Hombre el Nuevo Mundo marcó una pauta en la Historia Universal, por que al tocar Cristóbal Colón nuestras tierras, completamos la esfera con todos los continentes habitados. Y sea cual fuere la procedencia de las poblaciones encontradas, mezcláronse en la inmensa región originando así el tipo racial precolombino que sirvió para engrosar la Humanidad.

Digamos que el espíritu que animó a este libro incita a solicitar de todos los hombres y mujeres del planeta el pleno reconocimiento de los valores autóctonos que hoy poseemos, que no por la desaparición de algunas etnias deja de tener vigencia en esta hora. Más atención, más aprecio, más comprensión y también más lealtad y simpatía de parte de los blancos hacia los que lo merecen todo desde siempre!

Miguel Angel Asturias se refiere a nuestros pueblos vistos a través del mensaje de sus códices, que no puede ser más claro y más profundo: ...No podría sintetizarse mejor la concepción de nuestros antepasados y mejor no podríamos expresar la soledad, la tristeza, el desamparo de nuestros pueblos decapitados y acéfalos...

Se escuchan muchas voces en esta América, voces que se difunden por el continente y se expanden a lo lejos, por el Orbe. Tenemos conciencia de que existen movimientos ‘indígenas’ -¿por qué no suprimir esa palabra por la de nativos?-, que solicitan un puesto bajo el Sol como merecen!

Independiente es nuestro pensamiento y libres las ideas, que no se inclinan hacia ninguna otra vertiente que no sea la de la comprensión y la justicia hermanadas con la compasión más profunda, por los males que afligen a los pueblos y a la Humanidad entera... Existen, para salvar esas distancias, muchas naciones y personas numerosas, verbo de féminas y varoniles, clamando a sus gobiernos por su derecho a vivir como otros muchos: con dignidad! Entre esas voces están Rigoberta Menchú y María Saransing, que estimulamos con el aplauso nuestro, como a toda palabra que se eleve para alcanzar el nivel que le corresponde en esta relación que de su antiguo mundo hemos llevado a cabo, venciendo dificultades y tropiezos, careciendo de informaciones al respecto. De esta forma en América: Historias antes de la Historia, hacemos patente nuestra admiración y nuestro respeto con el deseo inmenso de que se transformen en realidad lo que anhelan desde hace muchas décadas: un sitio honroso dentro del conglomerado internacional y nacional.

En esta parte del planeta, el día 12 de Octubre de 1492, tuvo lugar el encuentro de dos mundos: de nuestra parte, civilizaciones intactas, desconocidas; del otro, los españoles al mando del genovés Cristóbal Colón. Lo que ocurrió después es una larga, durísima y difícil, narración, llena de dolor y lágrimas, de sangre y crueldad, de desamor e inhumanidad. Los europeos daban fin a una etapa de su vida para hacer entrada en el Renacimiento, dejando atrás conceptos válidos en una época señalada como ‘noche sobre el mundo’; se abría un renacer del pensamiento clásico y nuevos modos de enfocar los problemas que atañen tan de cerca al hombre en su complejo físico y psíquico. Y fue un renacer. Solo, que los habitantes de las recién descubiertas tierras tuvieron la desdicha y la desgracia de ser colonizados por algunos hombres que llevaban dentro rezagos bárbaros y medievales, y el morador pacífico y feliz se enfrentó entonces con la crueldad y la traición de aquellos ‘dioses blancos y barbados’, que desde el Oriente llegaron inesperadamente. Y así, vieron reducirse gradualmente el número de sus grupos étnicos por desconocidos males, por el suicidio o bajo el látigo feroz del colono blanco que los obligaba a rendir tareas que ellos, en su libre vivir no solían emprender. Y desde entonces, el Nuevo Mundo, en el que se ignoraban formas novísimas de vida, de costumbres, de atuendos, males y creencia, fue decayendo tristemente, en cuerpos y almas del nativo nuestro, todo su alegre y valeroso ánimo vencidos y robados por la rapiña humana que en barcas arribaban hasta las azules y serenas playas...

Para saldar en parte nuestra deuda, vienen a estas páginas los hechos de los hijos de estas tierras que, perdidos en el anonimato de los tiempos iniciaron grupos culturales y civilizaciones no desdeñables; a nuestros vecinos de antes y de ahora les decimos que porque nacimos aquí es nuestro deber filial llamarlos como hermanos, al convivir bajo este mismo cielo, entre las variadas y complejas a la vez que idénticas condiciones naturales, los que hoy formamos este continente que encontró Colón...

El hombre descubierto por el genovés llevaba instalado en este territorio de 20 000 a 40 000 años. Por el Estrecho de Bering, por las Islas Aleutinas, desde la Tierra del Fuego, o desde algún otro lugar del mundo no importa la dirección del punto cardinal, -contando con que nuestro hombre no es un producto autóctono como lo creyó el sabio Florentino Ameghino, pudo proceder de otras latitudes, más se fundió aquí, como en crisol genial y gigantesco, haciendo posible el nacimiento o la fusión de variadas culturas como encontró el hispano. Porque fue admiración y asombro contemplar el desarrollo cultural y agrícola, los productos artesanales, la flora y la fauna, los templos y palacios, lo extenso de los reinos, las artes, los dioses, los ritos y costumbres diferentes pero dignos de ser considerados como aportes novísimos al nuevo pensamiento humanista de algunos genios de la época. Lo creado, lo descubierto, lo inventado serían nuevos aportes a los conocimientos y experiencias del colonizador, obra de estas poblaciones instalados en esta parte del planeta, y encontrados en 1492, 507 años ha...

Mucho se ha escrito sobre el ‘descubrimiento’. Sin que el hecho y la hazaña del Almirante sufran mengua, repasando diversas noticias derivadas de hallazgos arqueológicos a través del continente, nos atrevemos a asomarnos a las Notas publicadas por la Prensa, sobre posibles visitas anteriores a la del marino genovés Estimo que el lector debe tener acceso a estas cuestiones, en la seguridad de que entre la cantera joven ha de surgir una mujer o un muchacho inclinado hacia estas investigaciones, y armado con las técnicas novísimas a las que tendrá acceso cuando sea mayor, será capaz de desentrañar enigmas, como los que rodean a algunas de nuestras culturas amerindias, ¿y quién puede negar su aporte en el futuro, ante algunos hallazgos que confirmen las interrelaciones que gravitan sobre las lenguas precolombinas y las interrogantes que acosan nuestras mentes ahora?

Después de excusarnos ante doctos especialistaspor hurgar en materias que no son de nuestro dominio pero que nos inquietan desde hace media docena de lustros, exponemos que existe un instinto que dirige los encuentros: como Schliemann que, impulsado por la lectura de una obra de Homero, después de excavaciones, paladas de escombros, restos de una y otra ciudad bajo la tierra, siempre en busca de una ciudad famosa, se descubrió después de incontables esfuerzos, la ciudad de los troyanos, la del épico poeta de La Ilíada, y también de Micenas y el tesoro. Hay, existe, un instinto que dirige, es infalible.

Han sido publicadas noticias sobre si egipcios y asirios, fenicios y frisones, hebreos y celtas, romanos y árabes, malayos y polinesios, africanos, japoneses y chinos arribaron a nuestras costas en épocas remotas. Y no hay que dudarlo; muchos. pudieron sacar provecho del viento, de las corrientes marinas, de las olas o de las tempestades... No podemos probarlo más, asomémonos a algunos curiosos descubrimientos...

A 20 kilómetros del Pan de Azúcar, Brasil, encontraron, en 1982, los restos de una nave romana que naufragó 1 700 años antes de Colón. Además, monedas romanas se han encontrado en la América del Norte...

Diodoro y otros escritores antiguos recogieron en sus obras versiones de que más allá del Mar del Oeste había inmensidad de tierras.

En 1984 se publicó que el antropólogo argentino, Dick Ibarra Grosso afirmaba que en el año 140 de nuestra Era, Ptolomeo elaboró un mapa en el que aparecen las costas de América desde México hasta Perú, mapa que Ptolomeo copió de otro fenicio y del que los portugueses obtuvieron copia en 1511, cuando conquistaron Malasia.

En el Códice, San Brandán, monje irlandés, narra la larga travesía marítima que le llevó nueve años; relata sus descubrimientos entre los que se encuentran los dorados edificios decorados con figuras de animales; y lo que al parecer son erupciones volcánicas que pudieron ocurrir en Islandia 1 400 años atrás. Asímismo cita su arribo a una tierra de uvas y cereales, donde peces, aves, y animales eran muy mansos; parajes de intenso verdor todo el año, que conduce el pensamiento a un clima edénico como el de algunos lugares de este continente.

Existen informaciones que dan cuenta que hacia la década de los años 50 fueron descubiertas huellas lingüísticas celtas en EE UU de Norteamérica, al encontrar raíces de palabras célticas en algunos dialectos precolombinos.

¿Cuántos acontecimientos que no han sido develados pudieron ocurrir dentro de las fronteras de este inmenso territorio, desde el mismo instante, hace cerca de 40 000 años, que el Hombre puso su planta sobre esta tierra hermosa...?

La historia de los vikingos se remonta, para nosotros, a los siglos VIII-XI de Cristo, cuando arribaron ypoblaron Islandia; luego, cuando Erik el Rojo descubrió Groenlandia, la Tierra Verde que intentó poblar, al conquistar numerosos compañeros que con sus ajuares domésticos y sus rebaños, llenaron varios barcos, decididos a pasar a través del Estrecho de Dinamarca, turbulento y peligroso, en un intento de alcanzar la helada Isla en la cual comenzar una nueva vida; más, solamente unas pocas naves lograron llegar a su destino -las tormentas hundieron unas cuantas y las otras, con su carga humana, los enseres y su ganado, prefirieron regresar a Islandia.

Los vikingos fueron arrojados marinos, dejando muchos de sus compañeros de aventuras durmiendo el sueño eterno en otros suelos o en los mares, para honrarlos, tallaban sus hazañas sobre grandes piedras, rindiendo así el tributo merecido a sus amigos...

Las Sagas Islandesas son. el legado cultural de aquéllos hombres fundadores de la nación: Islandia, los normandos, los noruegos que conocemos hoy como vikingos, los que iban no sólo en travesías piratas, también en busca de lugares donde establecer sus tiendas, llevando como posesión el hierro, metal apreciado por los hombres desde siglos anteriores. Formas de vida diferente, costumbres y hábitos los acompañaban, cambiando al asentarse aquel entorno, al comenzar a laborar para establecerse en él.

Desde Groenlandia los escandinavos continuaron sus viajes; sea por una tormenta o para alcanzar nuevos horizontes, entre los siglos primeros del año 1000 aproximadamente, culmina otra experiencia cuando tocan la Costa Oriental del Norte de América: eso pudo ser, aparentemente, el primer descubrimiento del Nuevo Mundo, pues es conocido que los Pieles Rojas no permitieron a los escandinavos su permanencia allí. La arqueología ha verificado este hecho al descubrir al Norte de Terranova una instalación noruega, Anse aux Meadows, en la Baie de Epaves, donde existen restos de construcciones, entre las que figuras talleres, fraguas, diversos objetos de piedra, cobre y bronce, un alfiler de esta aleación y la cuaderna de una embarcación de madera netamente escandinava, datada del siglo XI.

Deteniéndonos un momento en el descubrimiento de Anse aux Meadows podemos recordar que los vascos refieren que en el Estuario del Río San Lorenzo quedó el nombre de Anse aux Basques, como seña del arribo de pescadores del pueblo vasco a esa región desconocida entonces, sin fecha señalada. También decimos que nombres vascos que datan del pasado permanecen vigentes en la Isla de Cuba, estos se refieren a un pueblo, ríos y el hermoso salto de Soroa; Zulueta y los ríos Sagua, Zaza y Jústiz...

Los europeos radicados en Groenlandia, por uno u otro motivo, se arriesgaron a pasar al continente amerindio, haciendo contacto así con el habitante de nuestro territorio, varios siglos antes de que La Niña, La Pinta y La Santa María, condujesen a Cristóbal Colón con sus marinos hasta esta tierra dormida sobre el misterioso Mar del Oeste... Cuentan que Colón visitó Islandia en 1447, ¿pudo el genial marino genovés tener acceso a cartas de navegación, relatos de normandos aventureros de todos los mares conocidos, o la rica fuente de información de las Sagas Islandesas, que recogió todas las leyendas y tradiciones de aquéllas eras!

Al recordar los arriesgados hombres que, aventureros o piratas o los que ansiaron encontrar nuevos terruños, que arriesgaban sus vidas en pos de islas paradisíacas o de redescubrirlas, debemos mencionar a Firdtjof Nansen (1861-1930), explorador noruego, que atravesó el Estrecho de Dinamarca que separa Islandia de Groenlandia, arribando a esta última Isla con elpropósito de recorrerla en trineo hasta llegar a su parte Occidental, donde creía que al clima era más benigno, pues es tan extremadamente fría que se ha considerado a esta Tierra Verde, como un continente de hielo, tal es la abundancia de nieve, hielo y glaciares.

A Nansen, que visitó el Polo Norte en sus viajes como explorador, rendimos homenaje en estas páginas por su singular personalidad, su valor y humanismo, su desinterés y noble corazón, que dedicó a la Humanidad. Sus aportes científicos y observaciones a medida que entraba en contacto con personas de otras regiones, al conocer grupos humanos necesitados de su auxilio, en cualquier parte del planeta, le hicieron merecedor del reconocimiento del mundo. A este hombre ejemplar debemos conocerlo mejor, que las jóvenes generaciones comprendan su mensaje e imiten su decidido amor hacia toda la humanidad. El decía que ...Lo verdaderamente importante es encontrarse uno mismo...

Y Nansen lo logró; ese fue el objetivo de su vida: viajar, explorar, descubrir, conocer, investigar, como científico y ser humano. Sobre todo, su deseo de bienestar para todos los seres de la Tierra, y ¿lo dudan? para la Humanidad que nada necesita, pero primero para la desvalida, sufriente, llorosa y abandonada a su triste destino, parte Humana de aquélla Humanidad feliz!

Se escuchan los clamores de los pueblos, o los grupos étnicos que quieren la independencia de lo que podemos nombrar el país-madre. Aparte se esgrimen los pedidos de una integración de todos las nociones... Dos formas diferentes de enfocar -quién sabe- un nuevo deseo, tal vez no definidas en su expresión más íntima, para continuar latiendo como Patria en todo corazón muy bien nacido.

Más, en el último caso, ¿qué clase de conciencias y cerebros formarán el Gobierno Mundial si se llevase a cabo la integración deseada...? ¿Gobernarán los que hoy o los que están hechos a sus medidas, que actualmente llevan los poderes de los países más desarrollados del mundo? ¿La inestable y decadente raza, el conocido género humano, quienes gobernarán entonces...? Hombres justos, pensadores, éticos, humanistas, puros e íntegros, honestos y comprensivos, no egoístas o retrógrados... Bastante mal ya han hecho al Hombre; inmenso mal al Mundo vegetal, las aguas y la atmósfera... Si bien hay que saldar deudas también hay que evitar incurrir en otras... Un equilibrio entre conservaciónyliberalidad es lo correcto, lo adecuado, lo necesario: Se pueden mantener unidos esos dos conceptos, pero nunca permitir que prevalezca uno de ellos.

Falta muy poco para que nos domine el siglo venidero, el XXI; sobre los pueblos se volcarán de un lado ambiciosos planes de dominio, del otro el sello bondadosos de una unión basada en la hermandad y el respeto mutuos, que si el vecino vive una hora de penurias, el que a su lado está le ofrezca en algún sitio, una labor que haga llegar hasta su mesa lo esencial para la vida: pan!