Brasil

Civilizaciones y culturas precolombinas

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El deporte en Mesoamérica

 

Geografía humana de la Sierra Nevada de San Marta

 

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Plantas medicinales en América

 

¿Es posible que fumar tenga su historia?

 

Bibliografía

  Poblaban esta parte del continente varios grupos humanos entre los que se destacan los tupís, los tapuyos y los arawaks, ocupando la cuenca Amazónica y extendiéndose hasta la costa Atlántica. Pero además de estos grupos otros hombres habitaban esta inmensa región: los lágidas, bororos y nambicuara, amazónicos. Los gé, caribes, tucanos y tupí-guaraníes, distribuídos desde el Sur del Amazonas y el Paraná Occidental, regiones de Lagoa Santa e interiores de la meseta brasileña; los del Matto Grosso; los de la meseta central, los de la Amazonia y los de las Costas y la Amazonia del Sur. Algunos de estos grupos practicaban la caza, la pesca y una agricultura itinirante; otros permanecían como recolectores en el interior de las selvas.

Tanto Mesoamérica como el Altiplano andino presenciaron el avance de antiguas grandes culturas; en ese aspecto, el aporte cultural del Brasil es menor pero no desechable: como túmulos funerarios artificiales de la Isla de Marajó, en la desembocadura amazónica, de donde proceden urnas con espléndidos modelados, una diversa y exquisita decoración en colores blanco, rojo, negro y gris para los motivos estilizados y de seres humanos y zoomorfos y algunos curvilíneos diseños geométricos. Procede de Santamen, ciudad cercana al río Tapajó, una cerámica ricamente ornamentada, diferente a la de Marajó por sus temas naturalistas y formas curiosas, donde está ausente la pintura. No hay urnas funerarias y el estilo procede de otras culturas que se dieron en Las Antillas y Centroamérica, que se hace evidente en los restos hallados demostrando la influencia ejercida por esos pueblos. En la zona Sur aparecen obras de piedra en forma de ídolos y estatuas, discos perforados, morteros que aparentan haber tomado su estilo de otros pueblos situados desde Río Grande do Sul hasta Sao Pablo por el Río Grande.

Los tupí habían alcanzado la fase agrícola aunque practicaban la pesca; buenos navegantes y guerreros, usaban poca ropa y se tatuaban. Los tapuyos eran más atrasados, llevando una vida nómada de caza y pesca; los epinages, robustos, de buen cuerpo, largas cabelleras recortadas sobre la frente, acostumbraban a depilar cejas y pestañas y la barba, de tez trigueña y ojos achinados; se perforaban el labio inferior y el lóbulo de las orejas, colocando en éstos pequeños círculos de madera; se liman los dientes. No está bien definida su religión y tampoco sus dioses; como costumbre funeraria, envuelven en esteras los cuerpos de sus muertos y acompañados de copiosas libaciones, lo depositan en una fosa que cubren con maderos y tierra.

Danzan casi todos los días al son de flautas de caña y un instrumento similar a la ocarina; un penacho de plumas lucen para el baile y de semillas, y dientes de jabalíes, confeccionan los collares que exhiben en el cuello, y así adornados y alegres, bailan de día y de noche estos hijos del Brasil.

Podemos darnos cuenta de cuántas y diversas poblaciones se establecieron en esta parte Sur de América, testigos y víctimas de la entrada del colonizador portugués que, con hispanos y africanos esclavos y otros colonos provenientes de Europa, invadieron ese territorio casi tomándolo por asalto y no para protegerlos o ayudarlos al avance; hoy, el conglomerado humano de este país solamente alcanza un 2 por ciento de nativos: qué pocos quedan!

Aunque aquí hay que considerar que no están todos en los resultados de los censos, como ocurre en la parte Norte del Continente. De todas maneras, luce escalofriante la cifra de los que quedan vivos, porque desbordado el río de las ambiciones humanas, los han acabado, destruído fatalmente! Apenas si quedan formando parte de los herederos de la Nueva Tierra!, que dejaron grabados y pinturas rupestres de temas geométricos y naturalistas, descubiertos cerca de ríos con cascadas y rápidos, de la cuenca amazónica, y se estiman de dudoso origen brasileño; además, el arte plumario continúa practicándose por nativos instalados en el Norte y la Alta Amazonia. Son gentes que pintan sus cuerpos con motivos geométricos que llevan a los instrumentos musicales, recipientes y remos, a las máscaras de madera o arcilla a los muñecos de cerámica, tallando la madera de forma curiosa estos pobladores del Pantanal.

Estos descendientes de los precolombinos están establecidos hacia el Norte y el Oeste del país; actualmente viven grupos tupí, aruacos, caribes y gés, cuatro etnias, de las cuales algunas ya se han integrado a la civilización: tanto los tupí como los caribes son belicosos; sus lenguas y religiones son diferentes, y viven los primeros entre los ríos Madeira y Tecantina, y al Norte del Amazonas los caribes. En el Tecantina se establecieron los gés y otros grupos que permanecen en el habitat elegido, a resguardo de nuestro avance cultural... Hombres de paz, excelentes alfareros y expertos agricultores, los aruacos permanecen en la parte Sur de la Florida, Las Antillas, Sur de Venezuela y Norte del Brasil, con una mitología lunar y una sociedad matriarcal.

...Se requiere de una elaboración completa y honesta... para solucionar los problemas que enfrentan ‘los indios’ brasileños y los de todos los países tanto del Norte como del Sur de la América: Instruídos o no, sedentarios o nómadas, Ellos merecen sus tierras, y permanecen aislados, sumisos o violentos por que han sido despojados, privados de los sitios nativos, los que poseían antes del arribo de otra cultura...

Una nueva agrupación humana ha sido descubierta en la selva del Estado del Amazonas, con un claro color en su piel. Explorando difíciles regiones boscosas, los descubridores encontraron algunos poblados desconocidos en los mapas, a orillas del río Bacaja, habitados. En unos de esos pueblos encontraron más de 80 personas, contando un total de más de 500 individuos todos varones, ya que habían ocultado a las mujeres y a los niños... Son de tez clara, pequeña estatura pero fuerte complexión, barbas pelirrojas, cubiertos con taparrabos, dedicándose a la producción de vasijas de cerámica o de piedra, tallar armas de caza y útiles agrícolas. Su alimentación es a base de maíz, yuca, maní y otros frutos y plantas.

Su lengua no tiene parecido con ninguna otra del continente, y han sido bautizados ‘Asurimis bajos’, por el nombre de la selva donde habitan. Los investigadores afirmaron /1970-1971/ que los hombres recién descubiertos los acogieron amigablemente.

En 1974 el científico Raimundo Alves descubrió un nuevo grupo humano de piel blanca, ojos azules y cabellos castaños, estimándose que pertenecen a los Assurimis. De las ocho personas encontradas, seis de ellas eran totalmente blancas y dos de color cobrizo, con las mismas costumbres de los asurimis y muchos rasgos comunes, además de vivir en la misma región. Se cree que el fenómeno del color del cutis podría ser explicado por la presencia de blancos en épocas remotas.

El hombre prehistórico habitó Brasil hace más de 32 000 años, afirmó la arqueóloga Nieden Guide de la Universidad de Campinas. Hasta el pasado año /1986/ los arqueólogos estimaban que América del Norte había sido poblada por el hombre hace 20 000 años y América del Sur en no más de 13 000 años.

Más, recientes descubrimientos en el Estado brasileño de Piaui, sometidos a pruebas de Carbono 14, permiten afirmar que ya había seres humanos o humanides instalados allí desde épocas muy remotas.

En el Estado de Bahía, noroeste de Brasil, la arqueóloga María Beltrán descubrió en 1995 lo que parece ser un observatorio astronómico, cuya construcción data de hace más de dos milenios, en la que se utilizaron piedras negras talladas, siendo erigido sobre una llanura calcárea de gran amplitud, observatorio que se estima fue utilizado en ceremonias místicas para rendir culto al Sol.

Hoy, que se cumplen quinientos años del ‘descubrimiento’ lusitano, los descendientes de los antiguos pobladores de este continente, están en pie, clamando JUSTICIA, pan, salud y educación, junto con los miles de Sin TIERRA, que claman también por un pedazo de la inmensa tierra brasileña, que a tantos que sufren les ha sido negada y merecen la recompensa de poderla sembrar para seguir viviendo... Hoy es abril 22 del 2000.