Portada

Desde este portafolio digital se podrá seguir una parte sustancial de la narración que vaya realizando de mi labor docente. Equivale a una programación de aula, pero en formato web.

Una programación no nace en un documento (o una web) y se implementa en el aula. Es justo lo contrario. Es algo que nace en el aula y termina reflejándose en algún documento. Por tanto, su vocación es ser real. Reflejar lo que acontece, ser copia fiel del original. Que es el aula. Y recoger el aula para conectar un curso y el siguiente.

Esta programación de aula, este portafolio, nació en años pasados. Y este curso evolucionará conforme descubramos nuevos territorios educativos, conforme consolidemos los que ya hemos ocupado, conforme abandonemos los que no nos sean necesarios. No es inmutable este documento. Al contrario, nace para cambiar. Cada día. Y también para que ese cambio sea narrado.

Sus destinatarios son, por un lado, las personas con las que estoy implicado profesionalmente este curso: mi alumnado, sus familias, el profesorado con los que comparto equipos educativos, el profesorado de mi departamento, los departamentos de Orientación y DFEI de mi centro, el equipo directivo de mi IES, la inspección educativa, y cualquier instancia de la Administración que pudiera estar interesada.

Pero por otro, hay mucho, muchísimo profesorado activo en la red. Y su alumnado. Y sus familias. Y alumnado de otros años que quiera seguir vinculado, de algún modo, a los aprendizajes que propongo. Y otros agentes sociales muy diversos (locales, andaluces, estatales, internacionales) que han demostrado un alto interés por la educación. Esos no son destinatarios menores ni mucho menos. Es la gente con la que me formo día a día, que me ha hecho crecer personal y profesionalmente. Son, definitivamente, los destinatarios principales.

Y una última cosa. Este portafolio está elaborado desde el convencimiento de que en educación son más necesarios principios que metas. Unos principios que no sean dogma sino fruto de un proceso de evolución y convicción. Teniendo metas el camino no importa, lo que importa es llegar. Teniendo principios lo que más importa es que el camino que se siga sea coherente con ellos. ¿A qué lugar se llegará? Pues... ¿Y qué más da, si no tenemos ni idea de cómo va a ser el futuro? Y cuando se dice futuro no se habla de 2030; ni siquiera de 2020... No, no. Mucho más cercano. Los principios (no dogmáticos) y la coherencia son las principales armas para afrontar futuros inciertos.

Por cierto... Me llamo José Luis Castillo Chaves. ¿Y en qué centro trabajo? Mi centro es la red... y todo aquel en el que haya gente que quiera colaborar. ¡Incluido el mío físico, por supuesto! :)