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el VI Centenario del Privilegio de la Unión de Pamplona

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Barrios y Topónimos




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ABEJERAS

    La calle de Abejeras ha arrancado siempre de la Cruz Negra, junto a la avenida de Zaragoza. Hoy se confunde este lugar con la Plaza de los Fueros. El antiquísimo nombre de Abejeras es una traducción del vasco Erleteguieta, de “erle” (abeja), “tegui” (lugar) y el sufijo abundancial “eta”. Por tanto la traducción sería la de “lugar donde abundan las abejas”. Abejeras es el terreno que se halla a partir de la Cruz Negra tanto a la izquierda de la calle Abejeras como a su derecha  hasta llegar a la calle de Esquíroz y llegando hasta el puente de Esquíroz o Puente de Otsandazubia o Puente de Ochandazubi (este puente es el que hay que cruzar para entrar en las instalaciones deportivas de la Universidad de Navarra). La Cruz Negra es una cruz de término que desde hace muchos años persiste en el arranque de la calle Abejeras. En 1637 se puso esta cruz de madera que se mantuvo hasta 1756, fecha en que se cambió por otra de piedra, mientras que la de madera se trasladó al mojón de Cordovilla, junto al camino real (la hoy carretera de Zaragoza). Para que no hubiese confusión entre ambas cruces, el Ayuntamiento decidió darle a la de piedra un baño de pintura negra para recordar que dicho término era el de Cruz Negra. Sin embargo, la primitiva cruz de madera se decidió pintarla de color verde. Esta primitiva cruz de madera que fue pintada de verde se empezó a llamar a partir de entonces como Cruz Verde. El motivo de pintarla de color verde fue que había documentos de 1667 en los que se hablaba de dicha cruz verde en la muga con Cordovilla. La Cruz Verde original fue cambiada por la antigua Cruz Negra de madera que luego fue pintada de verde, seguramente por hallarse en malas condiciones.

    ACELLA

    Además del Sario, el Sadar está ocupado por los dos campus universitarios de la ciudad, el de la Universidad Pública de Navarra y el de la Universidad de Navarra. El primero de ellos se encuentra delante del campo de fútbol donde juega Osasuna, mientras que el segundo campus universitario se halla localizado entre el Sario y la desembocadura del río Sadar en el río Elorz, en término de Echavacoiz. Este último campus se encuentra enclavado en su mayor parte en la margen derecha del río Sadar, mientras que en la otra margen izquierda del río es donde se encuentra el término de Acella, antiquísimo topónimo hoy ya casi olvidado, que era un poblado situado a orillas del río Elorz, frente a los terrenos en los que hoy está situado el barrio de Larraskuncea. Existen dos puentes por los que pasa el Camino de Santiago: el Puente de Acella (sobre el río Elorz) y el Puente de Acellalanda (situado sobre el río Sadar, muy cerca e inmediatamente anterior al de Acella).

    ARANZADI (Vuelta de)

    Significa “lugar de espinos” (del vasco “arantz” y “di”). Es una desconocida zona rural dentro de la ciudad, desde la que se aprecia la majestuosa panorámica de las fortificaciones del Redín. Se trata de un camino que recorre por dentro el meandro del río Arga, entre huertas, casas de labranza y fincas de recreo. Se trata de un verdadero oasis rural dentro de la ciudad. Donde hoy está el Colegio El Redín, hubo durante la última guerra carlista un cementerio provisional en 1874, ya que los carlistas que sitiaban la plaza habían robado el caballo del coche mortuorio cuando llevaban a enterrar dos cadáveres al cementerio de Berichitos. En 1875, se dejó de utilizar aquel cementerio provisional y se trasladaron los restos hasta el camposanto de Berichitos. Hoy en día, toda esta zona va a verse afectada con la creación del Parque Fluvial de Arga, por lo que desaparecerán algunas de las casas que hoy todavía existen.

    ARGARAY

    Se trata de una pequeña zona residencial situada en el Segundo Ensanche, al final de la avenida de la Baja Navarra, en las proximidades de la Media Luna. Argaray es un antiquísimo topónimo pamplonés que viene del vasco “Arga” y “garay”, que significa “altiplanicie sobre el Arga”. Aquel término comprendía los terrenos entre la actual avenida de la Baja Navarra y las eras de la media Luna (hoy avenida de San Ignacio) hasta la Ripa de Beloso. Primitivamente su título era Obietagaña, cuyo significado es el de “encima de las fosas” (del vasco “obi”, “eta” y “gaña”). Curiosamente, este último término es perfectamente aplicable a la zona, ya que existieron en ella vestigios de un antiquísimo cementerio.

    ARROSADÍA

    Este antiguo topónimo pamplonés engloba la ladera comprendida entre el Fuerte del Príncipe, el río Sadar y la avenida de Zaragoza. En una parte de este término se levanta el barrio de la Milagrosa, anteriormente del Mochuelo. El nombre Arrosadía procede del vasco “arrosa” (rosaleda) y “adi” (sufijo abundancial). Este topónimo aparece documentado desde 1489. La zona de Arrosadía comprendida entre el barrio de la Milagrosa y la Universidad Pública de Navarra es lo que se llamó hace ya algún tiempo como Plan Sur, y en estos momentos se está empezando a urbanizar.

    AZPILAGAÑA

    Significa “alto de peñas redondas” o “encima del boj”. Azpilagaña limita con el campus de la Universidad de Navarra, y es un barrio que se encuentra situado entre los de Iturrama y Milagrosa, pero al lado derecho de la Avenida de Zaragoza (según bajamos la cuesta). Su construcción data de los años 80.

    BELOSO

    Significa “gran precipicio”. Se trata del barranco formado por el Arga entre Pamplona y Burlada. Hay 4 Belosos: 1º Beloso Alto (meseta que domina el río en la que hay una urbanización de chalets, dos clínicas y el Cuartel de la Policía Nacional); 2º Beloso Bajo (zona llana junto al río que está ocupada en su mayor parte por el Club Deportivo Amaya). Antiguamente, en el siglo XIV se le llamaba Ripabe o Ripabe de Ius Beloso; 3º La hoy conocida como Cuesta de Beloso es la carretera que une Pamplona con Burlada y que atraviesa los dos Belosos anteriores; y, 4º La Ripa de Beloso es la ripa o talud que desde el Parque de la Media Luna se precipita hasta la orilla izquierda del río Arga. En esta Ripa de Beloso, en 1336, se despeñaron y murieron un capellán y un buey. ¿Qué haría allí un capellán con un buey?

    BERICHITOS

    Significa “vado pequeño”, del vasco “ibiru” (vado) y “chito” (pequeño). Aquí se encuentra situado el cementerio de la ciudad, al pie de la meseta donde se ha construido el barrio de Ermitagaña-Mendebaldea. Tras el cementerio están los viveros de la Diputación y el antiguo Puente de Miluce.

    Cementerios hasta el siglo XIX: En el término de Obietagaña o Argaray, en la zona comprendida entre las calles Amaya, Leyre, Olite y Arrieta, aparecieron en 1895 (con motivo de excavar zanjas para la conducción de Aguas de Arteta) más de un centenar de tumbas que fueron catalogadas como Necrópolis hispano-visigoda e hispano-árabe de Pamplona. Posiblemente ésta sea la necrópolis más antigua que se conoce en Pamplona.

    Hay testimonios de la existencia de camposantos junto a las iglesias e incluso dentro de ellas. Así el Cementerio de Santa María ocupaba el atrio de la Catedral y el tramo final de la calle Navarrería. El cementerio de la Población ocupaba la plazuela de San Nicolás y el tramo final de la calle San Miguel. Junto a la iglesia de San Lorenzo, donde hoy está la capilla de San Fermín hubo más de 200 sepulturas. También San Cernin tenía cementerio. Posteriormente, en las parroquias los vecinos del barrio tenían asignado un lugar fijo como tumbo. Por ello, cada año el día de todos los santos, las familias depositaban un robo de trigo y un hacha de cera que se mantenía encendida aquel día y el siguiente. El que quería podía pagar no en grano sino en dinero la cantidad de 50 ducados de una vez, haciéndose propietario de la tumba, a la que señalaban con la letra D (“Dotada para siempre”). Los pobres tenían entierro gratuito y tumba en las iglesias.

    La Judería pamplonesa, ubicada donde hoy está el Palacio Arzobispal, disponía de una puerta en la muralla denominada de Garci-Marra o del Río, que comunicaba la Judería con la Magdalena y con el llamado “Fosal”, al que se accedía por un camino bordeado de viñas de cristianos.

    Cementerio de Berichitos: Estas antiguas costumbres se mantuvieron hasta 1804, fecha en la que se prohíbe inhumar en las iglesias. En 1808 se estrenó el nuevo cementerio con tres cadáveres, y ninguno de ellos era de Pamplona. Ese día murieron dos vecinos de Pamplona, pero para no ser enterradas en el cementerio se las llevó a inhumar a las iglesias de Ainzoáin y Villava. En 1832 se construyó la capilla y la casa del capellán y de los enterradores. Posteriormente, el cementerio de ha ampliado en diversas ocasiones. En 1922, Ramón Arcaya levantó a la entrada del cementerio una escultura dedicada a la “Vida y Muerte”. Entre 1965 y 1969, los servicios del camposanto estuvieron atendidos por los Hermanos Fossores.

    Cementerio provisional de los Pinos: En 1808, cuando las tropas napoleónicas ocuparon la ciudad, establecieron un pequeño cementerio en el término llamado de los Pinos (la que luego fue Granja Provincial y hoy es Instituto).

    Cementerio provisional de la Rochapea: Entre 1823 y 1828, durante el bloqueo de las tropas francesas y algunos años después, se estableció un pequeño cementerio en el prado que fue de las Agustinas Recoletas. En 1828 se trasladaron los restos de este cementerio hasta el de Berichitos.

    Cementerio provisional de Aranzadi: Donde hoy está el Colegio El Redín, hubo durante la última guerra carlista un cementerio provisional en 1874, ya que los carlistas que sitiaban la plaza habían robado el caballo del coche mortuorio cuando llevaban a enterrar dos cadáveres al cementerio de Berichitos. En 1875, se dejó de utilizar aquel cementerio provisional y se trasladaron los restos hasta el camposanto de Berichitos.

    BIURDANA

   "Bihur" ("torcido") hace referencia al meandro del río.

    BUSTINCHURI 

   La construcción de un barrio es la gran oportunidad que esperan los antiguos topónimos de Pamplona para pasar del olvido a la fama. Hace bien poco tiempo que se está levantando un nuevo barrio entre Berriozar, San Jorge y Rochapea. En ese espacio se distinguían dos parajes, denominados en los documentos antiguos como Euncechiqui o Euncechipi (popularmente Unzutxiki, del euskera euntze 'prado' y txiki 'pequeño') y Buztinchuri (buztin 'arcilla' y txuri 'blanca'), olvidado ya entre los pamploneses.

   CASCO ANTIGUO 

   Es la suma de las 3 viejas ciudades de origen medieval: la Navarrería, San Cernin y San Nicolás.

    CHANTREA

    Este término se llamó anteriormente Cascallera o Cascalleta, topónimo procedente del vasco “cascaillu” (cascajo) y “eta” (sufijo abundancial). La traducción sería “cascajera”. El nombre actual del barrio se debe a que se levantó sobre los terrenos que antiguamente pertenecían a los “chantres” de la Chantría de Pamplona. “Chantre” = canónigo que dirigía y también cantaba en el coro de la catedral, además de recoger y repartir los libros de canto. “Chantría” = coro de la catedral. La primera piedra se colocó en 1950 y fueron los mismos vecinos quienes se construyeron sus propias casas. Se formó el patronato Francisco Franco, que puso el suelo y los materiales de construcción para que los vecinos pudieran fabricar sus propias casas, siguiendo el modelo de casa de dos pisos y huerta. El resultado fue un barrio que parecía un pueblo cerca de Pamplona. Pero la Chantrea también tiene bloques de pisos altos: son las 3 agrupaciones de ORVINA (Organización de Viviendas de Navarra). Además, este barrio es muy trabajador y activo, siendo el primero que tuvo sus propios gigantes, cabezudos, txistularis y dantzaris. Como curiosidad diré que para poder construirse los vecinos su propia casa tuvieron que trabajar en domingo, para lo que necesitaron de una dispensa del obispo. La Chantrea se comunica con el centro de la ciudad por un puente que se abrió al tránsito en 1960.

    DONAPEA

   Dentro de la jurisdicción de la capital pamplonesa y frente a los términos de Esquíroz y Cordovilla, perduró el topónimo Donapea. Perteneció antiguamente a la villa de Acella (despoblada tempranamente). Allí debió de existir una ermita dedicada a Santa Pía (Dona Pia) desde el siglo XIII y con este nombre se le llamó a dicha zona, hasta que en el siglo XVIII se vasconizó y se sustituyó "pía" por "pea".

    ECHAVACOIZ

    Viene de “etxe” (casa) y “bakot” (único), derivado de “bat” (uno) = única casa. De hecho, este lugar ha estado muy poco poblado. En 1864 esta zona fue utilizada por la artillería de la ciudad de Pamplona para realizar ejercicios de tiro (más concretamente la zona situada más debajo de la cadena del Camino que dirige a Puente, pasada la Venta de los Adobes). Era un concejo de la Cendea de Cizur que se incorporó a Pamplona el 8 de septiembre de 1953. En 1990 arreglaron la carretera a Estella que atraviesa el barrio y colocaron la escultura de un pelotari (remonte). Al grupo Urdánoz (1969-70) se le llamó barrio “Katanga”, debido a que vinieron unos negros a estudiar Artes Liberales a la Universidad de Navarra y se alojaron en estos pisos. En 1972, el antiquísimo puente de Echavacoiz resultaba insuficiente para la intensa circulación, por lo que fue reformado y ampliado.

    Barrio de Larraskuntzea: Esta zona, hoy convertida en colonia de chalets, pertenecía al Concejo de Cizur Menor hasta el 4 de octubre de 1958 en que se anexionó a Pamplona.

    ENSANCHES

    En el siglo XVI, al construirse la Ciudadela y las nuevas murallas que, desde el final de la hoy calle Estafeta y plaza de la Virgen de la O, empalman con la nueva fortaleza, reincorporó a la ciudad la Taconera (hoy jardines del mismo nombre, paseo de Sarasate y zonas próximas), vasta extensión de terreno libre, dedicado en su mayor parte a parque, y en la que se construyeron a finales del siglo XIX las primeras casas: primeras casas de la actual avenida de San Ignacio, la Basílica del mismo nombre, la caseta del portalero de San Nicolás, la casa de los Carros (posteriormente Alhóndiga o Descargue), la casa de los Pastores, la Meca, el Vínculo, el juego de Pelota, la casa de los Baños y las casas números pares del paseo de Sarasate. A esta zona podríamos llamarle como el primer ensanche de la ciudad.

    Zonas Polémicas: En el siglo XIX, nuestra ciudad estaba encorsetada por los cuatro costados y no podía edificar tanto dentro de las murallas (por falta de solares), como fuera (por las llamadas zonas polémicas). Los militares ponían impedimentos para construir fuera de las murallas de la ciudad. No se podía construir junto a los fosos y defensas exteriores; un poco más lejos se permitía construir, pero con maderas, con zócalo de mampostería o ladrillo de medio metro de alto; en las zonas más alejadas se podía hacer casas de un piso, con zócalo como el anteriormente descrito y con paredes de me dio ladrillo de espesor. En 1884 vino a Pamplona el rey Alfonso XII, procedente del balneario de Betelu, y el Ayuntamiento le pide suavizar estas normas tan rígidas. A consecuencia de ello, se dio permiso para edificar en la Rochapea casas de hasta dos pisos con 10 metros de altura, aunque sólo de medio ladrillo de espesor, sin sótanos, cuevas, pozos profundos y en calles de dirección radial (en abanico con respecto a la ciudad). Posteriormente, en 1900, se permitió construir los barrios de la Magdalena, Rochapea y Estación con casas de hasta 16 metros de altura.

    Primer Ensanche: La línea de defensas fortificadas seguía estancando el desarrollo urbano durante el siglo XIX. La ciudad crece hacia arriba y hacia adentro, en sobrepisos y patios, o en alguna barriada relativamente alejada del recinto, como la Rochapea. Las complicadas negociaciones entre el Ayuntamiento y el Ejército, empeñado en mantener la seguridad incluso después de la derrota de los carlistas, tuvieron el primer éxito con la construcción del Primer Ensanche (1888). Dos años después, desaparecen dos de los baluartes de la Ciudadela (el de San Antón y el de la Victoria). Los mejores arquitectos locales del momento diseñan allí proyectos modernistas, según la moda. Son el símbolo del ímpetu expansivo de una ciudad que en 1900 superaba los 30.000 habitantes.

    El modernismo como movimiento artístico tuvo escasa repercusión en Pamplona y los pocos testimonios que todavía se conservan fueron exportados en su día a Barcelona, la ciudad española modernista por excelencia. Sus principales representantes locales fueron Ángel Goicoechea y Manuel Martínez de Ubago (1869-1928). Éste diseñó en 1899 el edificio del nº 72 de la calle San Nicolás, si bien del original sólo se mantiene en pie la fachada (destaca en él la balconada del tercer piso, un mirador de madera con formas redondeadas; este edificio se encuentra actualmente en proceso de rehabilitación). El mejor ejemplo modernista de Pamplona, con todo, es el que acoge a la Delegación de Hacienda del Estado (calle General Chinchilla), obra también de Ubago y fechada en 1900. En él destacan la variedad de formas, materiales y elementos y las torres, una cilíndrica y otra troncocónica que conforman la fachada. El interior del portal presenta una decoración vegetal. Hoy en día este edificio se está rehabilitando para albergar en su interior la Escuela de Música Joaquín Maya y se le va a volver a colocar el remate original de la torre cilíndrica. De Martínez Ubago es también un edificio de viviendas ubicado en la calle José Alonso 4, que llama la atención por el contraste del ladrillo rojo y la madera y el hierro. También en el portal se repite la decoración con motivos vegetales. La Joyería Idoate, de la calle Chapitela, realizada por José María Aramburu en 1920 y la farola de los Braseros, en la Plaza del Vínculo, completan la relación.

    Segundo Ensanche: Aquel Ensanche Viejo o Primer Ensanche, por desgracia, no solucionó el problema de la vivienda. Se construyeron sólo cinco manzanas de casas para gente acomodada, el Palacio de Justicia (hoy Parlamento Foral) y otros edificios de uso público como la Alhóndiga, la Academia Música, la Escuela de Artes y Oficios y el Tránsito Municipal. Para construir el Ensanche Nuevo fue preciso obtener los terrenos tras el derribo de las murallas. Al principio, en 1904, las autoridades militares sólo dejaron construir fuera de las murallas la Cárcel (ésta estaba situada dentro de las llamadas Zonas Polémicas), el Manicomio y el Hospital. En 1905 se dejó ensanchar los portales de la ciudad, dejando así de ser una ciudad medieval cerrada herméticamente del crepúsculo al alba. Para no decir no, los militares daban largas diciendo que para realizar el nuevo ensanche de la ciudad era necesario encerrarlo dentro de unas nuevas murallas desde la Ciudadela, por la Cruz Negra, hasta el Fuerte del príncipe y de allí hasta la Ripa de Beloso. El hacinamiento y la insalubridad eran cada vez mayores dentro de la ciudad. Por fin, el 25 de julio de 1915, se produjo el derribo de la piedra en el Baluarte de la Reina. En 1920 se colocó la primera piedra del nuevo ensanche en el nuevo muro de contención de la bajada de Tejería, sobre el que se construyó dos años más tarde la actual plaza de toros. El proyecto de este nuevo ensanche fue obra del arquitecto don Serapio Esparza, constando de 96 manzanas y 800.000 metros cuadrados. La mayoría de las calles iban a tener 15 metros de anchura, aunque algunas llegarían a los 20, 25 y hasta 30 metros. Las alturas máximas serían de 16 metros (para las calles de 15 m) y de 21 metros (para el resto). Se empezó a construir a partir de 1920. En 1925, los castizos denominaban al Nuevo Ensanche como barrio de Bolonia, por la gran profusión de bolas de piedra y cemento utilizadas en la ornamentación de su primera fase (Plaza de Toros y otros edificios cercanos).

   Las avenidas de la Baja Navarra y de Carlos III, que se cruzan en la Plaza de las Merindades, son los ejes del Segundo Ensanche. Éste responde al esquema de cuadrícula que se impuso hacia 1925, después de que el Ayuntamiento decidiera derribar el cerco amurallado original para permitir el crecimiento de la ciudad. Es el corazón comercial y administrativo de la ciudad.

    ERMITAGAÑA

    Significa “lo de encima de la ermita”, palabra híbrida del castellano (“ermita”) y del vasco (“gain”, “gan” o “gañ”, que significa “encima”). La ermita que dio nombre a este término era la de San Miguel de Valle Clara, que estaba situada en esta zona, cerca del término municipal de Barañáin. En esta ermita o pequeño santuario vivieron las monjas de Santa María de Acella cuando abandonaron aquel primer emplazamiento. Está separado de San Juan por el Parque de la Vaguada, nombre que viene de la hondonada que había antes y que servía al tren Plazaola para subir a la meseta de la ciudad desde la Rochapea. Ermitagaña es un término que ocupa el terreno comprendido al norte del camino que por entre campos va a la fuente de Barañáin (hoy Ronda de Ermitagaña), por encima del riñón de Berichitos. La zona de Ermitagaña es más moderna que la de San Juan; era una gran extensión de campos de trigo cuando las casas de San Alberto y Martín Azpilicueta ya estaban habitadas. El barrio surgió en los años 70. Por esta razón, fue planificado de una forma más ordenada y cuenta con mejores servicios que el de San Juan.

    ITURRAMA

    Significa “madre de la fuente” o “manantial”. Hasta los años 70 del siglo XX hubo dos Iturramas distintos: el Viejo y el Nuevo.

    El barrio de Iturrama Viejo era el que quedaba a mano izquierda de la calle de la Fuente del Hierro, según se entraba desde la Vuelta del Castillo. Era un barrio que se formó con chalets, casetas, huertas y modestas casas de una a dos plantas. Este barrio quedaba delimitado por la avenida de Sancho el Fuerte y por las calles de la Fuente del Hierro, Iturrama e Íñigo Arista.

    El Barrio de Iturrama Nuevo estaba localizado a la izquierda de la avenida de Pío XII, después de pasar el cruce con la Vuelta del Castillo. También estaba formado por casas y huertas que también han desaparecido. Su extensión abarcaba los terrenos hoy delimitados por las avenidas de Pío XII, Sancho el Fuerte, la calle de la Fuente del Hierro y la Vuelta del Castillo.

    Actualmente, Iturrama es uno de los barrios más modernos de Pamplona. Antes, todo eran huertas, como San Juan, Mendebaldea y el Mochuelo, y por aquí también pasaba el Plazaola. Todavía quedan algunos edificios de aquella época, entre ellos el antiguo frontón López, que se ha conseguido conservar. Este frontón es de uso gratuito y público, y simboliza el pasado reciente de esa zona, pues pertenecía a una de las antiguas fincas privadas. El barrio de Iturrama surgió en los años 70 en pleno “boom” demográfico y especulativo del terreno en donde hasta entonces sólo había casas de campo en torno al camino de la Fuente del Hierro. Los bloques más o menos uniformes con pocos espacios verdes acogen hoy a familias de clase media acomodada de la ciudad. Al ser uno de los barrios más modernos, también está mucho más ordenado y planificado que los demás. También es agradable que hayan dejado amplios espacios abiertos entre los bloques de viviendas con zonas verdes. La floración de bares y “pubs” de marcha nocturna y la cercanía de la Universidad de Navarra han configurado también su carácter de barrio entre universitario y familiar. En este barrio abundan las calles con nombres de reyes y pintores navarros.

    IRUBIDE

    Topónimo vasco que viene de “iru” (tres) y “bide” (camino). Este es el punto en el que el antiguo camino de la Magdalena se bifurcaba hacia la Chantrea (por la hoy llamada calle de la Magdalena) y Capuchinos (hoy calle del Padre Adoáin). Este topónimo es moderno y no aparece documentado. Su origen se debe al dentista pamplonés don Serapio Dutor que en 1918 edificó una casa de recreo en unos terrenos que tenía, poniéndole el nombre de “Irubide”, por la gran similitud que tenía con un lugar guipuzcoano que tenía dicho nombre y en el que existía también la confluencia de tres caminos.

    LANDABEN

    Este término municipal se transformó en polígono industrial en la década de los años 60 del siglo XX. El nombre procede del vasco “landa” (vega) y “ben” (más baja). En realidad, se trata del terreno más bajo de Pamplona, ya que está en la ribera del Arga, justo donde éste sale del término municipal de Pamplona.

    LARRASKUNCEA

    Esta zona, hoy convertida en colonia de chalets, pertenecía al Concejo de Cizur Menor hasta el 4 de octubre de 1958 en que se anexionó a Pamplona. Hoy queda englobada dentro del barrio de Echavacoiz, como un pequeño apéndice.

    LEZCAIRU (Soto de)

    En el antiquísimo término de Lezcairu existe aún un pequeño y modesto barrio construido a mediados del siglo XX. Anteriormente sólo había   unas pequeñas casas de labranza. Hoy se está urbanizando el nuevo barrio residencial de Lezcairu. El término de Lezcairu estaba unido al de la Fuente de la Teja, formando uno sólo. Esta fuente debe su nombre a la forma de su caño. Desde tiempo inmemorial ha sido una de las fuentes más concurridas. Muchos pamploneses acudían a ella a pasar la tarde, llegando el Ayuntamiento a comprar los terrenos adyacentes con el fin de transformar aquel manantial en un lugar agradable (1865). Recientemente se eliminó con motivo de las obras de acondicionamiento del nuevo barrio residencial de Lezcairu. La palabra Lezcairu viene del vasco e indica un lugar en donde abundan los juncos, “lezcas” o aneas. Este nombre aparece documentado desde el siglo XIII. En 1900 la Madre María de la Pasión fundó en el Soto de Lezcairu un convento de Madres Franciscanas Misioneras de María. Mientras se edificaba el convento estuvieron residiendo en la Casa de los Baños del entonces Paseo de Valencia, hasta que en 1902 se trasladaron al nuevo convento. Por el color del hábito, los pamploneses les bautizaron como “las Blancas”. En 1952 las Blancas se trasladaron a un nuevo edificio situado en la calle Aoiz, junto al Sagrado Corazón, pero en 1972 se tuvieron que volver al antiguo convento del Soto de Lezcairu, debido a que el nuevo se lo vendieron a las Madres Ursulinas. Hasta 1936 hubo una costumbre muy popular consistente en bajar la tarde del día 12 de octubre (festividad de la Virgen del Pilar) al Soto de Lezcairu, donde se merendaba ajoarriero y magras con tomate, se bailaba, se saltaba a la cuerda y se divertían jugando a inocentes juegos como el de la gallina ciega y el de las prendas.

    MAGDALENA

    El Vergel: Ya se habla de él en el poema de Aneliers en 1276, y de él se deduce que este término se aplicaba al Arrabal del siglo XIX, nombre con el que se conocía a los barrios de las orillas del Arga: la Rochapea y la Magdalena.

    Este término se ubica en una antigua zona de huertas que ya existía en la Edad Media desde el s. XV. La “Magdalena” era un antiguo hospital de leprosos, situada cerca del puente del mismo nombre, cerca de las puertas y de la muralla de la ciudad. La historia de este barrio va unida durante siglos a la leprosería de la Magdalena situada al otro lado del puente del mismo nombre que cruza el río Arga, aproximadamente en el lugar en que hoy está el convento de las Josefinas. La lepra era endémica desde tiempo inmemorial en China, India y posiblemente en Egipto, desde donde se extendió en la época de Cristo a Europa y la invadió completamente para el siglo III. En 1048, el Papa Dámaso II fundó la Orden de San Lázaro con el fin de atender a los enfermos de lepra que vivían abandonados y aislados de la sociedad, obligados a vestir con trajes especiales y a anunciar su ingrata presencia con una esquila colgada del cuello. Aquellos religiosos de San Lázaro fueron fundando lazaretos que bautizaban con los títulos de “casas de San Lázaro” y “casas de la Magdalena”. Estas instituciones se asentaban a las afueras de los núcleos urbanos, en el lado opuesto de los ríos. Así se fundó el lazareto de la Magdalena que dio nombre al barrio. Su fundación se remonta al siglo XI. Aquel barrio se fue formando con unas pocas casas de hortelanos y labradores que se fueron instalando a orillas del Arga.

    MENDEBALDEA

    Significa “el oeste” de la ciudad. Al otro lado de la variante (Avenida de Navarra) se ven las casas de Ermitagaña. Mendebaldea, junto con Ermitagaña, forma parte del barrio de San Juan. Tiene edificios muy modernos, calles peatonales y está situado junto a la zona hospitalaria. Entre la zona de los hospitales y Mendebaldea discurría la antigua carretera de Barañáin, que era muy estrecha y que ahora se ha convertido en una amplia avenida. Aquí es donde está ahora el nuevo Planetario de Pamplona.

    MENDILLORRI

    Significa “espino de monte”. Mendillorri es un monte cercano a la zona de Lezcairu y es donde se encuentran los depósitos de agua de Pamplona. Este nuevo barrio fue construido dentro del término municipal de Egüés, y desde el 1 de julio de 1998 pertenece a Pamplona. Sus edificios se sitúan entre grandes zonas verdes y alrededor de un precioso palacio medieval, junto al cual hay un lago artificial.

    MILAGROSA

    El “Mochuelo” era una zona que hoy forma parte del barrio de la Milagrosa, y, se llamaba así porque era el mote que tenía un famoso guerrillero liberal (Urbano Igarreta) que solía atacar durante la noche, como los mochuelos, en el transcurso de las guerras carlistas. El apodo de los vecinos del barrio era el de mochuelos, cosa que no les gustaba, por lo que en 1937 decidieron cambiarle al barrio de nombre. Así, pasó a llamarse como la iglesia de la Virgen Milagrosa, construida en 1928 por los Padres Paúles. El barrio actual se formó hacia los años 50 del siglo XX. Antes era, como San Juan, Iturrama o Ermitagaña, un terreno dedicado a huertas, con casas de hortelanos y algún chalet. Hoy sin embargo, se ha convertido en un barrio muy poblado, con casas muy apiñadas y mal distribuidas. La mayor parte de los vecinos proceden de pueblos de Navarra. La Avenida de Zaragoza divide el barrio en dos partes y supone un grave problema por el tráfico que tiene. Al ser una de las principales salidas de Pamplona, se colocaron a un lado y otro de la carretera de Zaragoza industrias y talleres. De todas formas, la construcción de la variante y de varios parques alrededor del barrio (sobre todo el que está junto a la Universidad Pública de Navarra) ha hecho que esta zona sea más acogedora. En este barrio abundan las calles con nombre de ríos y músicos de Navarra.

    MILUCE

    Sabiendo que en los siglos XII y XIII existía el topónimo de Miluce, se ha superado y eliminado la popular versión de que Miluce (lenguas largas) procedía de los ahorcados en 1351 por mandato del rey Carlos II. Para Baleztena, Miluce procede del vasco “amil”, “mil”, “bil” (precipicio o derrumbadero) y “luce” (largo). Martín Ugarte significaría “lenguas largas” (“mii” y “luce”), pero no las humanas, sino las lenguas de tierra o arena. En 1939 este puente de Miluce se declaró Monumento histórico-artístico nacional.

    MOCHUELO

    En el siglo XIX este barrio constaba de unas tejerías, una venta y alguna que otra chabola diseminada. “El Mochuelo” era el mote de un guerrillero liberal llamado Urbano Igarreta. A principios del siglo XX el barrio continuaba casi sin habitar. A partir de la segunda década, muchos jubilados compararon huertas e hicieron pozos para poder regarlas, construyendo chabolas y setos alambrados. Después se edificaron casuchas y modestos chalecitos, todos con sus pozos y sus huertas. Todo ello configuraba un endemoniado laberinto de caminos numerados del 1 al 8, contados según se bajaba por la avenida de Zaragoza a mano izquierda. La absurda urbanización del barrio se debe, en parte, a que el trazado de las nuevas calles se hizo siguiendo la trayectoria de aquellos caminos. Conforme se habitaba el barrio, a sus vecinos les molestaba el nombre de Mochuelo y pidieron en 1937 que lo cambiaran por el de Milagrosa, la Virgen titular del convento e iglesia de los padres Paúles.

    ROCHAPEA

    Desde el siglo XIII hasta el siglo XV se llamaba Jus la Rocha o Ius la Rocha, expresión que en la lengua de oc, romance occitano o lengua charlina, quería decir debajo de la Rocha, o sea debajo del barrio o torre de la Rocha. Posteriormente esta expresión se vasconizó con la palabra “pea” (debajo de), que con los años se impuso. La “Rocha” era una importante torre de las antiguas murallas del Burgo de San Cernin que daban a esta parte del río Arga, pero además también era el nombre de un barrio medieval situado en el ángulo nordeste del burgo de San Cernin, donde hoy se halla el Museo de Navarra. En el poema de Aneliers, en 1276, se habla de “El Vergel”, y de dicho poema se deduce que este término se aplicaba al Arrabal del siglo XIX, nombre con el que se conocía a los barrios de las orillas del Arga: la Rochapea y la Magdalena. La calle principal de aquel viejo barrio de la Rochapea era la actual calle de Joaquín Beunza, que desde Errotazar llegaba hasta el Puente de Santa Engracia. Aquí hubo una taberna llamada “el Estanco” en la que antiguamente se jugaba a bochas y a la rana, y donde Sarasate acudía cuando estaba en Pamplona a pasar la tarde y a comer magras y ajoarriero. Desde 1861 estuvo aquí la fábrica de gas que por tubería suministró dicho combustible a la ciudad hasta la segunda guerra carlista, y que luego se cerró y fue comprada en 1898 para transformarla en los corrales para los toros. Errotazar ha pertenecido a la Magdalena, aunque se puede incluir en la Rochapea. Siempre hubo una Rochapea hortelana (desde tiempo inmemorial), otra industrial (desde finales del siglo XIX hasta finales del siglo XX, destacando, entre otras la fábrica de servofrenos y la de Ingranasa, esta última de margarina y de mahonesa) y otra pesquera (entre los puentes de San Pedro y Santa Engracia se solían pescar barbos, madrillas, chipas y anguilas).

    La Rochapea es hoy en día uno de los barrios más grandes en extensión de Pamplona y se halla bordeado por el agua del río Arga, de ahí que antiguamente fuera la huerta de la ciudad. En la actualidad quedan sólo unas 20 hectáreas de huertas, y ya, el Parque Fluvial es una realidad. Aquí vive mucha gente; sobre todo a partir de la industrialización de Pamplona, el barrio creció mucho, ya que se construyeron muchas casas en torno a las nuevas fábricas; pero creció también de forma bastante desordenada. La mayor parte de sus habitantes, como ha ocurrido en otros barrios, procede de otras provincias de España. Hoy está sufriendo un profundo proceso de remodelación urbana que ha transformado la fisonomía del barrio.

    SADAR

    Sadar es una palabra vasca que viene de “zador” (profundo), ya que en casi todo su recorrido, este río tiene un cauce estrecho y profundo. Toda la zona sur del término municipal de Pamplona se encuentra atravesado por el río Sadar o “río al revés” y se llama El Sadar al terreno comprendido entre el antiguo camino a Tajonar (hoy calle Tajonar) y la avenida de Zaragoza. Aquí es donde se encuentra el campo de fútbol del equipo local (Osasuna), inaugurado en 1967. El campo de fútbol del Club Atlético Osasuna tiene 27.000 localidades y se inauguró en 1967 (antes había estado el campo de fútbol en San Juan, frente a donde hoy está el Colegio San Cernin). Osasuna, que significa “salud”, es algo más que un equipo de fútbol: goza de un grado tal de identidad con la sociedad navarra que lo convierte en elemento de unión por encima de cualquier otra discrepancia. El club nació en 1920 en la Plaza del Castillo, donde mantiene su sede social y sus oficinas. Desde entonces ha militado en la primera y segunda división de fútbol español, ha participado dos veces en la Copa de UEFA y ha contado con cuatro estadios. Actualmente milita en la primera división, tras el ascenso logrado en la Liga 1999-2000. La hinchada “rojilla” es una de las más fieles, simpáticas, ruidosas y originales de la Liga.

    SAN JORGE

    Desde tiempo inmemorial hubo una ermita dedicada a Santa Lucía debajo de la colina del mismo nombre. Aquel término se llamaba Zandúa (vasconización de “el santo” o “la santa”). Este topónimo terminó quedando englobado en el de San Jorge. En esa ermita se reunieron unos cuantos caballeros de forma ilegal para realizar una serie de peticiones al rey Carlos II en 1365.

    Basílica de San Jorge: Solían realizarse una serie de procesiones votivas con la imagen de San Jorge a Zandúa, por lo que terminó levantándose una basílica dedicada a este santo. En 1325 hubo una plaga de langosta que arrasó los campos del sur de Navarra, llegando hasta Tafalla. Los vecinos de San Cernin decidieron (dos días antes de San Jorge) ir en procesión hasta la ermita de Santa Lucía en Zandúa cada año, yendo sin comida ni bebida. En 1326, al celebrarse aquella rogativa, cayó tanta agua e hizo tanto frío que se extinguió la plaga. Al unirse los Burgos medievales, el Ayuntamiento asumió aquella promesa como propia y construyó (en el siglo XV o quizá a principios del siglo XVI) una basílica de piedra, que se situaba cerca de la fuente de San Jorge (ésta se encontraba en el prado del mismo nombre, cerca de la estación de Renfe y de la orilla derecha del río Arga). Por tanto, la nueva basílica no se construyó donde estuvo la de Santa Lucía. Esta basílica sufrió múltiples reparaciones y obras, hasta que en 1771 se levantó una nueva que, más tarde, en 1794, fue derribada por motivos estratégicos (guerra de la Convención Francesa). Cuando se levantaba la veda de pesca, los pescadores acudían a una misa solemne a la basílica de San Jorge junto con el Ayuntamiento. Durante el siglo XVII, los alcaldes y concejales de la ciudad no se acordaban que la procesión había que hacerla sin comida ni bebida, celebrando un copioso banquete el día de San Jorge.

    El actual barrio de San Jorge está situado entre el río Arga y la vía del ferrocarril. Tiene dos zonas claramente distintas: una corresponde al antiguo barrio que se creó en torno a la estación; la otra es la de los bloques de pisos altos que fue edificada como consecuencia del plan urbanístico que elaboró el Ayuntamiento en los años 70. El tráfico es uno de los grandes problemas del barrio, porque lo atraviesan dos carreteras de mucha circulación: la Avenida de Navarra, que se une después a las Autovías de San Sebastián y Vitoria; la otra es la Avenida de San Jorge, por la que se va al Polígono Industrial de Landaben. Tal era el peligro para los peatones que, donde se juntan las dos carreteras, se tuvo que construir un paso subterráneo. Además del tráfico, el barrio ha quedado como encajonado entre el río, la vía del tren y la variante. Habiendo una gran densidad de población, faltan muchos servicios para sus habitantes. Últimamente, al igual que la Rochapea, el barrio de San Jorge está sufriendo un profundo proceso de remodelación urbana que está transformando la fisonomía del barrio.

    SAN JUAN

    San Juan de la Cadena: El barrio pamplonés de San Juan de la Cadena era un antiguo topónimo que correspondía a un humilde arrabal fuera puertas de la ciudad, cuyos pocos vecinos se dedicaban a la labranza y al pastoreo en 1786. Se situaba frente a la Puerta de la Taconera y tenía una corraliza del Ayuntamiento y una basílica dedicada a San Juan de la Cadena. Este barrio fue demolido (junto con otros barrios extramurales) en 1795, durante la guerra de la Convención Francesa, ya que se encontraba muy cerca de las fortificaciones de la plaza, y así se evitaba que el enemigo se refugiara en él. Hay que tener presente que la ley prohibía construir a menos de mil varas de las defensas fortificadas. Por tanto era un barrio meramente “tolerado” que tenía sus días contados. También fueron demolidos las basílicas de San Roque y San Jorge, y el convento de Trinitarios Descalzos. Este barrio de San Juan de la Cadena pertenecía al de las Cuchillerías del Burgo (actual calle de San Lorenzo), y todos los años, al ser elegidos los dos nuevos mayorales, además del cargo de prior, uno había de ser vecino de las Cuchillerías y el otro de San Juan de la Cadena. Este barrio aparece ya citado en 1318.

    Origen del Topónimo San Juan de la Cadena: El barrio de San Juan de la Cadena toma su nombre de la ermita extramural situada más o menos en la bifurcación de los caminos de Barañáin y Acella (este lugar se llamó durante el siglo XX con el nombre de “la Longaniza”), delante de la puerta del que fuera campo de Osasuna. La basílica daba culto a San Juan Bautista y estaba dedicada a la memoria de las cadenas del bienaventurado precursor de Jesucristo. Por eso se le llamó San Juan de la Cadena. Por tanto, no es aceptable que provenga de la cadena o portazgo situado hasta finales del siglo XIX en el punto de unión del camino llamado de la Longaniza con la carretera a Estella (donde hoy está la Clínica Universitaria).

    La zona ocupada hoy por este barrio la ocupaban hasta los años 40 una gran cantidad de huertas, chalets y pequeñas casas con jardín, de modo que era un lugar de residencia secundaria donde algunos pamploneses pasaban el fin de semana o las vacaciones. El actual barrio tiene sus orígenes en el Plan General Urbano de 1956, cuando ya se estaban construyendo los barrios de la Chantrea y la Milagrosa. Las primeras casas que se construyeron, para obreros que trabajaban en las industrias de Pamplona, fueron las “casas de Eguaras” (en la calle Monasterio de Irache). Después se organizaron varias cooperativas de viviendas, como las del grupo San Alberto, donde viven también en su mayor parte familias de trabajadores. Pero también hay edificios nuevos; son las casas construidas en los últimos años y son de mayor calidad. Pese a ello, este barrio del III Ensanche da una gran sensación de desorganización, de falta de panificación urbana. Tampoco tiene muchos servicios, y los que tiene son bastante recientes. Antiguamente, hasta 1967, estuvo aquí el antiguo campo de fútbol de Osasuna (estaba situado entre las avenidas de Bayona y Barañáin, cerca de la Plaza de Juan XXIII con la estatua dedicada a Pompeyo. En este barrio abundan las calles con nombres de Vírgenes y Monasterios de Navarra.

    SAN PEDRO

    El Barrio de San Pedro extramuros se llama así por estar situado en las proximidades del Monasterio de San Pedro de Riba, en la actual calle de Errotazar. A mediados del siglo XX, en el triángulo comprendido entre la avenida de don Marcelo Celayeta y las calles de Errotazar y Ansoáin, existe un barrio de viviendas construidas por el Ayuntamiento en sustitución de las antiguas chabolas existentes en aquel lugar. Este barrio se llama de San Pedro, conservando el antiquísimo topónimo de San Pedro de la Riba.

    SANTA LUCÍA

    Es una colonia de modestísimas viviendas situadas en la colina de Santa Lucía, al norte de la carretera que del Puente de Miluce conduce a Orcoyen. Esta colina se llamó primitivamente Zandúa (el santo o la santa), por haber existido en ella una ermita votiva. (Ver San Jorge). En la actualidad, se está construyendo una nueva cárcel en dicha colina, que sustituirá a la actual que aún existe en la calle de San Roque. Posiblemente se inaugure para el año 2011.

    SARIO

    La palabra “sario” es una voz vasca que equivale a pastizal. Se trata del tramo del río Sadar situado en las proximidades del puente del Mochuelo, donde se hallan los Viveros Municipales. Hasta mediados del siglo XX se conservaban allí los corrales del mismo nombre. Desde tiempo inmemorial los toros que se habían de correr en las fiestas se conducían por medio de cabestros y pastores desde las más lejanas ganaderías hasta las proximidades de la ciudad. El Soto de Salinas era uno de los más utilizados para pastar el ganado los días anteriores a las corridas. En el siglo XIX se traían al soto del Sadar o Sario, en donde se construyeron unos corrales. Durante el día, las reses pacían en el soto y abrevaban en el Sadar. En las madrugadas de los días de las corridas, partía la torada del Sario, conducida por un pastor a caballo y por varios más a pie. Lentamente enfilaban por el camino de Esquíroz hasta la Vuelta del Castillo siguiendo por las proximidades de la puerta de la Taconera, y por el antiguo campo de San Roque hasta la Cuesta de la Reina; bajada ésta, subían hasta el portal Nuevo y por la Bajada de las Tenerías (Cuesta de Curtidores) alcanzaban los corrales de la Rochapea, hoy oficialmente llamados de Jus la Rocha, de donde salían con el estampido de los cohetes hacia la plaza de toros. A partir de 1899 se utilizó la antigua fábrica del Gas para desencajonar y encerrar los toros castellanos y andaluces. El Sario se continuó utilizando sólo para ganaderías navarras hasta los comienzos de la tercera década del siglo XX.

   Por otro lado, no se debe olvidar que el edificio El Sario, no está en el lugar donde estuvo el verdadero Sario, sino en Mugazuri 'mojón blanco'. El auténtico estuvo enfrente del Pamplonica, y hasta hace poco los mayores recordaban la existencia de los corrales. No deja de tener gracia imaginarse el edificio El Sario como un moderno "corral" al que acuden puntuales cada mañana los cientos de empleados de Trabajos Catastrales, Riegos de Navarra, y universitarios de la UNED. Las etimologías de los topónimos suelen jugar en ocasiones este tipo de trastadas.

    TRINITARIOS

    Se llama así al terreno comprendido entre la Cuesta de la Reina, la avenida de Guipúzcoa y la orilla del río Arga que mira hacia San Jorge. Antiguamente había un convento de la Orden de los Trinitarios, aunque su nombre más antiguo es “Costalapea”. En la actualidad, además del Convento de las Oblatas, hay unos viveros y algunas naves industriales. También se encuentran los puentes del Plazaola, de las Oblatas, de Cuatrovientos y de Santa Engracia.

    Convento de Trinitarios: A principios del siglo XVII, los religiosos descalzos de la Santísima Trinidad de redención de cautivos, intentaron establecerse en nuestra ciudad, pero no pudiendo lograrlo decidieron establecerse en una ermita situada en la falda de un monte próximo a Añézcar. En 1608, pidieron a la ciudad licencia para instalarse aquí, obligándose a la asistencia de los enfermos del Hospital General, pero les fue denegado el permiso, aduciendo motivos como que no eran de lengua vascongada o que había muchas mujeres enfermas y nodrizas y no podrían ayudarles como a los hombres. Mientras tanto, se instalan junto a la capilla de San Fermín de Aldapa, situada cerca del Palacio de los Virreyes. Aunque allí estaban bien, prefirieron irse al terreno que les entregaron en Costalapea. En 1664 inauguran la iglesia del convento. A una de sus capillas se trajo el Cristo del Perdón, traído de Valladolid, que alcanzó fama de milagroso y en varias ocasiones se sacó en rogativa en tiempos de sequía y de guerra. En 1794, al aproximarse a la ciudad el poderoso ejército de la Convención francesa, el Virrey don Martín Álvarez de Sotomayor, Conde de Colomera, ordenó derribar el convento de Trinitarios, pero también el de Santa Engracia, la ermita de San Jorge y otras muchas casas y casuchas extramurales. Se tuvieron que ir tan rápidamente que no pudieron guardar nada del patrimonio artístico que atesoraban. En 1799 los trinitarios obtuvieron en propiedad el antiguo convento de San Antón (localizado donde se encuentran las calles de San Antón, Nueva y Taconera).

   UNZUTXIKI

   La construcción de un barrio es la gran oportunidad que esperan los antiguos topónimos de Pamplona para pasar del olvido a la fama. Hace bien poco tiempo que se está levantando un nuevo barrio entre Berriozar, San Jorge y Rochapea. En ese espacio se distinguían dos parajes, denominados en los documentos antiguos como Euncechiqui o Euncechipi (popularmente Unzutxiki, del euskera euntze 'prado' y txiki 'pequeño') y Buztinchuri (buztin 'arcilla' y txuri 'blanca'), olvidado ya entre los pamploneses. Unzutxiki ha llegado hasta nosotros gracias a las escuelas que allí se construyeron y que tomaron su nombre. Unzutxiki forma también parte de la pequeña historia pamplonesa, ya que ahí se mató el último lobo que anduvo por Pamplona a principios del siglo XX.

    El que sea un nombre antiguo, además de popular, es razón más que suficiente para que Unzutxiki sea la denominación adoptada para el nuevo barrio, tal y como lo propuso la Comisión de Toponimia del Ayuntamiento de Pamplona, pero con una evidente modificación, en vez del popular Unzutxiki la forma propuesta fue la etimológicamente correcta Euntzetxiki. Ocurre, sin embargo, que este nombre, así escrito, resulta difícil de pronunciar para gran parte de los pamploneses, por lo que parece que va a ser finalmente relegado al olvido en favor de Buztintxuri, nombre menos conocido, pero más fácil y que describe perfectamente la zona arcillosa ubicada junto a la antigua Tejería Mecánica.