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PLAZA CONSISTORIAL

Antiguamente se llamó plaza de la Fruta, por ser el lugar en el que ésta se comercializaba. También fue durante años centro de ejecuciones y disputas. No es una plaza como tal, sino el espacio que antiguamente quedaba libre en la confluencia de los tres burgos. Preside la plaza el Ayuntamiento. El Ayuntamiento de Pamplona o Casa Consistorial se encuentra localizado en el mismo centro del Casco Viejo de la ciudad. El Privilegio de la Unión, promulgado por Carlos III el Noble en 1423, determinaba de forma exacta el emplazamiento que debía tener la casa municipal, el mismo lugar en el que hoy se encuentra: en lo que era foso y por tanto tierra de nadie y de todos, confluencia de los tres sistemas defensivos de la Navarrería, San Cernin y San Nicolás. A pesar de haber estado siempre en el mismo lugar, el Ayuntamiento de Pamplona ha sufrido varios derribos y remodelaciones.

            TRES DERRIBOS

La primera Jurería, lugar donde los jurados celebraban sus sesiones, se levantó en el siglo XV y resistió hasta 1752. Ese año se ordenó la construcción de la nueva Casa Consistorial, que de nuevo fue derribada en 1951, salvo la fachada. El proyecto original de ésta es del clérigo pamplonés José Zay y Lorda, que no llegó a ejecutarse totalmente, lo que explica que tenga dos estilos distintos: barroco tardío con predominio escultórico, abajo, y purismo arquitectónico que preludia el neoclasicismo, arriba.

EL RELOJ MÁS ESPERADO

La mirada de pamploneses y visitantes se detiene cada 6 de julio, momentos antes del mediodía, en este reloj que ocupa el centro del frontón de la fachada. Cuando da las doce en punto, el cohete anunciador de los Sanfermines es prendido desde el balcón del segundo piso y estallan las fiestas. Data del siglo XVIII, aunque su maquinaria fue reemplazada en 1991.

LA FAMA CON EL CLARÍN ENTRE DOS HÉRCULES

En cada uno de los tres pisos, los estilos dórico, jónico y corintio diferencian los juegos de columnas de los balcones. En el remate, obra de Juan Lorenzo Catalán, destacan las dos grandes representaciones de Hércules (los originales se conservan en la sede de Cultura de la calle Descalzos 72) y, en el centro, una figura de la Fama con clarín, pregonera de fastos y glorias. La rodean las armas heráldicas de Navarra y Pamplona sostenidas por leones. Los balcones de la fachada están protegidos por barandados de herrajes adornados con leones dorados, el símbolo municipal.

LA PRUDENCIA Y LA JUSTICIA

Dos estatuas de piedra realizadas en 1754 por José Jiménez jalonan la entrada principal. La Prudencia, con espejo y serpiente; la Justicia, con balanza y espada. Son muy populares en la ciudad. En el zaguán, escenario de las bodas civiles, destaca un escudo de madera policromada con las armas heráldicas de los Borbones (1735). Sobre el dintel de la puerta interior del zaguán, se puede leer: “Patet omnibus janua, cor valde magis” (“la puerta está abierta para todos, pero sobre todo el corazón”). En la escalinata de doble tiro (1756) de José Marzal se sitúan las vidrieras con los escudos de los burgos. Dos placas en la parte inferior de la fachada, junto a las esculturas, indican la altitud de la ciudad: 443,80 m. sobre el nivel del mar en Santander y 444,67 m. en Alicante.

VIDRIERA DE LA UNIÓN

En el Salón de Plenos, en el primer piso, se celebran sesiones cada 15 días. Destaca una vidriera reciente que conmemora la unión de los tres burgos en 1423. Es obra del artesano vidriero Rafael del Río. Sobresalen también un Calvario de Enrique Zubiri (1923), y los escudos de los Burgos en yeso policromado.

BANDERA OFICIAL

El despacho del Alcalde, en la planta noble, guarda las siete llaves del antiguo recinto amurallado (seis de los portales de las murallas más una de la antigua Casa de Toriles de la Plaza del Castillo), una bandera oficial bordada y las tres mazas de plata de la ciudad, que salen en los cortejos procesionales.

EL SALÓN DE RECEPCIONES

Varios retratos destacan en la más suntuosa sala del edificio: dos anónimos de Isabel II y su consorte, otros dos de Sarasate y Gayarre, ambos de Salustiano Asenjo (1883), y un lienzo que representa a San Fermín, de la escuela madrileña del siglo XVII. Junto al Salón de Recepciones, en la Capilla, que sólo se abre dos veces al año, se encuentran reliquias de San Fermín y San Saturnino, y una cruz de plata de 1560, de Luis Suescun, que es una de las mejores de la orfebrería pamplonesa del XVI.