- Plaza de Toros


El Ayuntamiento estaba buscando en el siglo XIX un lugar donde construir una plaza de toros estable, ya que desde 1335 todos los espectáculos taurinos se celebraban en la Plaza del Castillo, instalando al efecto un cierre provisional de madera, de modo parecido al que se emplea en nuestros pueblos de la Ribera. A partir de 1843 se empieza a construir una plaza de toros en los terrenos que habían quedado libres tras el derribo del convento de las Carmelitas Descalzas (estaba ubicado en la zona lindante con el Baluarte de la Reina). Esta plaza de toros ,que era provisional al tratarse de una zona estratégica, se inauguró en 1844. El gran Cúchares fue el encargado de celebrar la última corrida de toros en la Plaza del Castillo y también la primera en esta nueva plaza de toros. Entre 1850 y 1851 los militares dieron permiso para construir otra plaza de toros de nueva planta en aquel mismo lugar. Mientras duraron las obras, se usó una nueva plaza de toros provisional que se levantó frente al Cuartel de Caballería, en los terrenos de la actual Plaza del Vínculo. La nueva plaza de toros, la que podríamos llamar definitiva, se inauguró en 1852. Esta plaza de toros, con los años, empezó a resultar de poca categoría para nuestra ciudad, y por ello, dicen, fue incendiada intencionadamente en 1921. El Ayuntamiento inauguró otra nueva plaza de toros en 1922, la actual.

Se trata del segundo coso taurino de España, sólo superado en capacidad (unas 20.000 localidades) por el de las Ventas. Es propiedad de la Casa de Misericordia y fue inaugurado el 7 de julio de 1922. En 1967 se amplió. Se utiliza para espectáculos taurinos los siete días de San Fermín y el resto del año permanece cerrada, salvo los días en que se celebra en ella algún concierto o algún tipo de espectáculo. Antiguamente, la Plaza estaba justo al final de la calle Estafeta, detrás de la Plaza del Castillo, pero la construcción del Segundo Ensanche obligó a su traslado. En 1920, la Casa de Misericordia encargó el proyecto al arquitecto donostiarra Francisco Urcola. De corte totalmente clásico, el edificio se asienta sobre una estructura de hormigón armado. La ampliación de 1966 es obra del arquitecto navarro Rafael Moneo.


Monumento a Hemingway

Una vuelta completa por el exterior del coso taurino nos descubre, a la izquierda de la puerta principal, el busto dedicado al escritor norteamericano Ernest Hemingway, el hombre que dio a conocer internacionalmente los Sanfermines a través de las páginas de su célebre novela “Fiesta”. El monumento fue realizado por el escultor Luis Sanguino e inaugurado el 6 de julio de 1968 en un acto que contó con la presencia de la viuda de Hemingway, Mary. La obra consiste en un gran bloque de piedra rematado por una cabeza de bronce  del novelista americano, que es representado como presenciando una corrida de toros, apoyados los brazos en el muro que separa la localidad de la barrera del callejón. En la piedra se puede leer: “A Ernest Hemingway, Premio Nóbel de Literatura, amigo de este pueblo y admirador de sus fiestas que supo describir y propagar. La ciudad de Pamplona. San Fermín, 1968”.