- Palacios Barrocos


               
PALACIO DE LOS NAVARROS-TAFALLA (Zapatería 50)     

    Barroco, con una gran puerta.

                PALACIO DEL CONDE DE GUENDULÁIN (Zapatería 53) 

                Escudo nobiliario y carroza rococó.

                ZAPATERÍA 40 

                Cierto interés arquitectónico. Suele haber exposiciones temporales.

                PALACIO DEL MARQUÉS DE ROZALEJO (Carmen 17)

                Se construyó a principios del s. XVIII. Perteneció a Fernando Daoiz Guendica, Capitán General del Departamento de Cartagena, y que murió en Madrid en 1818. Tiene colocado su escudo sobre el portón.

                PALACIO DEL CONDESTABLE (Mayor 2) 

                Fue residencia arzobispal en el s. XVII y principios del s. XVIII. También fue sede provisional del Ayuntamiento entre 1752 y 1760, mientras se edificaba la nueva Casa Consistorial. Hoy alberga a la entidad cultural y musical "Los Amigos del Arte".

                PALACIO DE LOS REDÍN Y CRUZAT (Mayor 31)   

Restaurado en el s. XVII. Tiene una placa en la fachada dedicada a Martín Redín Cruzat, que fue Gobernador y Capitán General de Galicia y alcanzó la dignidad de Gran Prior de la Orden de Caballeros de San Juan. Este ilustre personaje murió en la Guayra en 1651.

                PALACIO DE LOS EZPELETA (Mayor 65)

                Construido en la 1ª mitad del s. XVIII. Portal y escalinata. Vivió en él don José Ezpeleta y Galdeano, nombrado conde en 1797 por Carlos IV, y que llegó a ser Capitán General, Virrey de Nueva Granada, Cataluña y Navarra y abuelo del Duque de Ahumada (el fundador de la Guardia Civil). Es el edificio más barroco de la ciudad. El Palacio de Ezpeleta o de los Marqueses de Aguayo es un edificio del siglo XVIII situado en la calle Mayor del Casco Antiguo de la ciudad de Pamplona. En la actualidad es sede del Consevatorio Profesional de Música. El palacio se comenzó a construir en 1709 por el cantero Pedro de Arriarán y el escultor Domingo de Gaztelu para la familia de Agustín de Echeverz (marqueses San Miguel de Aguayo), gobernador y capitán general del Nuevo Reino de León en el virreinato de Nueva España. Está dentro del espíritu de la Ilustración en el que Pamplona renovó sus edificaciones, demoliendo buena parte del caserío de los siglos anteriores. En esta etapa de gran actividad constructiva que irrumpió con fuerza un urbanismo con interés por las panorámicas, las vistas, las grandes plazas y parques, y la disposición escenográfica de los conjuntos monumentales.

                La fachada es plenamente barroca y se compone de un gran cuerpo de piedra con almohadillado rústico, piso noble de ladrillo con balcones y remate con óculos en el ático. Destaca la gran portada de Domingo Gaztelu, de piedra blanca de Olza, que en 1843 Víctor Hugo calificó como «una égloga adornada con balas de cañón». Esto es debido a que lo componen motivos alusivos a la actividad militar —cañones, trofeos y guerreros— de sus primeros propietarios. La sirena también aparece con reiteración. A su descripción hay que añadir la escalera que parte del zaguán de porte noble y un gran patio posterior, que todo ello hace a este edificio uno de los ejemplares más notables de la arquitectura civil de la ciudad.

                 En 1800, el marqués de San Miguel de Aguayo que residía en México vendió el inmueble al conde de Ezpeleta, que le ha dado nombre hasta hoy, y que colocó sus armas sobre el dintel de la portada. Años más tarde pasó a ser propiedad del marqués del Amparo, y desde 1918 hasta 1999 fue colegio de la Compañía de Santa Teresa de Jesús.           

                En el 2004 fue reformado por Manuel Enríquez Jiménez y Javier Barcos Berruezo, rescatando los elementos arquitectónicos de mayor interés. Desde el 2005 es la sede del Consevatorio Profesional de Música.