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San Fermín


            San Fermín era el hijo de un senador romano llamado Firmus que gobernó Pamplona en el siglo III. Según la leyenda y la creencia popular, Firminus (Fermín), se convirtió al cristianismo y fue bautizado por San Saturnino en el lugar que hoy se llama popularmente como Pocico de San Cernin. Fermín fue ordenado sacerdote en Toulouse (Francia), regresó luego a Pamplona como obispo y murió decapitado en Amiens el 25 de septiembre del año 303. La talla de madera venerada por los pamploneses en la iglesia de San Lorenzo es en realidad un relicario del siglo XV que fue guarnecido en plata en 1687. En el óvalo del pecho se conservan reliquias de San Fermín.

            A pesar de que la religiosidad ha decaído, el grito de “¡San Fermín, San Fermín!” es habitual en fiestas para acallar los disturbios o enfrentamientos. El refranero popular también recoge al Santo desde hace muchos siglos. El ejemplo más claro es la frase “le ha salvado el capotico de San Fermín, en alusión a alguien que ha escapado de una desgracia por su intercesión, en particular de ser cogido por un toro en el encierro.

            La costumbre de celebrar la procesión del santo pudo haberse iniciado en 1189, tras la llegada de la primera reliquia de San Fermín. En el siglo XVI el Ayuntamiento acudía a recoger al cabildo de la Catedral para asistir a la procesión y a la liturgia en San Lorenzo. En 1599, tras una epidemia de peste, se produce el voto de la ciudad a San Fermín y el compromiso de asistir a las vísperas y a la procesión en agradecimiento al santo.

            La Capilla de San Fermín (1696-1717), ubicada en el interior de la iglesia de San Lorenzo, fue construida por encargo del Ayuntamiento. El proyecto se encomendó a los arquitectos Santiago Raón, Fray Juan de Alegría y Martín de Zaldúa. Tiene planta de cruz griega inscrita en un cuadrado. En ella llama la atención el juego geométrico de sus cúpulas y la linterna que corona la parte superior. Sucesivas reformas le han restado barroquismo y le han dado un aire neoclásico, más elegante y menos ornamental.

            La imagen del santo se colocó en esta capilla el 6 de julio de 1717, y desde allí sigue saliendo en procesión todos los 7 de julio, festividad de San Fermín. Es una talla de medio cuerpo realizada en madera policromada que data de finales del siglo XV. No se sabe con certeza si la imagen original mostraba un santo negro o si el rostro del santo se ha ido oscureciendo con el humo de las velas de la iglesia y el paso del tiempo. En cualquier lugar, en un santo “moreno”. La imagen lleva un baño de plata con una esmerada decoración floral que no suele estar a la vista, ya que el santo porta una capa roja y dorada que le cubre. En el óvalo del pecho se conservan varias reliquias llegadas de Amiens en el siglo XVI.


(Ver también: FIESTAS Y TRADICIONES – Los Sanfermines)