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Las Belenas


Esta palabra, que procede etimológicamente de la francesa venelle (callejón), sirve para designar estrechos pasadizos de uso público y privado que unen diversas calles o patios del Casco Viejo. Herederas de la tradición urbana medieval, se conservan todavía las de Pintamonas, Santo Domingo, y Mayor-Jarauta. Como el Burgo de San Cernin y la Población de San Nicolás trazan sus calles principales de Este a Oeste, las belenas servían para cruzarlas de Norte a Sur. Este es el origen, por ejemplo, de las calles San Miguel y Eslava.


Las belenas, por tanto, eran antiguamente unas calles estrechas que cortan las calles anchas y largas para comodidad del tránsito de unas a otras y para evitar el rodeo. Además, en caso de que los enemigos invadieran la ciudad, impedían su avance. Para ello, solían tener cadenas y algunos ciudadanos se colocaban a ambos lados de las estrechuras de dichas callejuelas, con el fin de atajar la entrada en la mayor parte de la ciudad.


LA BELENA DE LA NAVARRERÍA


Sabemos que existió una “belena travesana” en la ciudad de la Navarrería. Ésta iba desde la puerta media del castillo hasta la casa del arcediano de tabla de la Catedral. La casa del arcediano estaba en la actual calle Dormitalería, y con la denominación de “el Arcedianato” llegó hasta tiempos recientes, ya que fue derribada hacia 1970. La puerta media del desaparecido castillo erigido por el rey Luis Hutín en 1308 habría que situarla hacia la calle Estafeta, junto a las escalerillas de la Plaza del Castillo. Por lo tanto, podemos identificar esta antigua belena con la actual Bajada de Javier. A esta belena se le conoció con otros nombres diferentes al actual: belena de Sant Climent, calle del Horno Blanco o del Horno de Alambex, Bajada de San Agustín (en 1809). Por fin, desde 1886 se la conoce con el nombre de San Francisco Javier.


LA BELENA DEL BURGO


Las belenas del Burgo constituían el límite entre las dos parroquias de San Cernin (o San Saturnino) y San Llorente (o San Lorenzo). Hasta mediados del siglo XIX las Belenas constituían un estrecho y lóbrego espacio que conservaba en buena parte su carácter medieval, desde la plazuela de San Francisco hasta la calle Descalzos. Recibía los nombres de belena de la calle Mayor (en el tramo comprendido entre San Francisco y Mayor), belena de Pellejerías (entre Mayor y Jarauta) y belena de Descalzos (entre Jarauta y Descalzos). En 1879, el Ayuntamiento ensanchó estas callejuelas a costa de las casas de la acera de la izquierda (mirando desde San Francisco hacia Descalzos). Hay que recordar que, hasta el derribo de la antigua iglesia de San Francisco en 1842, existía también la belena de San Francisco, que iba desde la calle Nueva hasta la de Cuchillerías (hoy San Francisco).


Las belenas conservaron el nombre primitivo hasta 1883, fecha en la que se dio a toda su longitud el nombre del músico don Hilarión Eslava. Como curiosidad diremos que fue tanta la alegría que produjo la ampliación de las belenas, que los vecinos de aquellos barrios solicitaron al Ayuntamiento que denominase a la nueva calle con el título de “Calle de mil ochocientos setenta y nueve”. Lo cierto es que se lo pensaron más despacio y en 1883 dieron a la nueva vía, que va desde San Francisco hasta Descalzos, el nombre con el que actualmente la conocemos.


LA BELENA DE LA POBLACIÓN


Las belenas del burgo de San Cernin tenían su prolongación en la población de San Nicolás, desde el foso que separaba los recintos de ambos enclaves urbanos (actual calle Nueva) hasta la muralla y portal que se abría junto a la iglesia de San Nicolás. Esta belena de la Población coincidía con el trazado de la actual calle de San Miguel.


OTRAS BELENAS


A parte de estas belenas principales, que tenían el carácter de calles públicas, sabemos que en los siglos XVI y XVII hubo muchas otras, repartidas por la ciudad, que podríamos identificar con los callejones se separación entre casas vecinas pero no adosadas, o simplemente con callejas, patios interiores o traseras.
Así, sabemos que en 1598 había una belena a callizo situada entre la huerta de los canónigos (en la actual Dormitalería) y la nueva casa que se estaba construyendo el marqués de Cortes. Y en 1659 un vecino se quejaba de otro por haber levantado una pared contra su casa en la calle de los Baños (probablemente sería la actual Mañueta) “sin guardar belena”. Del mismo modo, en 1564 un vecino se pleiteó con otro para que no vertiera inmundicias en la belena de la calle Bolserías (hoy San Saturnino) en perjuicio de la entrada a la casa del demandante.


Se conservan muchos documentos en el Archivo de Navarra relacionados con los pleitos entre vecinos de las belenas por abrir puertas o ventanas hacia ellas, por verter agua de manera indebida, por levantar tapias o paredes o por arrojar basuras.


LA BELENA DEL IRUÑA


La otra belena conservada, la del Café Iruña, se llamó antiguamente Rincón de Vélaz porque una de las dos casas entra las que se abre (la que ocupaba el solar del antiguo Café Kutz) perteneció al ilstre linaje de los Vélaz de Medrano. La otra casa, la que estuvo donde hoy existe la del Café Iruña y el Casino Principal, era de propiedad del mayorazgo de los Sarasa. Esta belena es conocida en nuestra ciudad con el popular nombre de “Calleja de Pintamonas”.

(Ver también: RECORRIDOS POR LA CIUDAD – Ruta Histórica)