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La "Meca"


La Casa de Misericordia es conocida popularmente como Meca, acaso por la abreviatura acostumbrada de Misericordia como Mca. Los niños, numerosos tiempos atrás, recibían el nombre de mecosos. Esta institución benéfica se dedicó a Nuestra Señora de la Misericordia (“Meca” es, por tanto, su abreviatura). En la actualidad, esta institución fundada en 1706 sigue manteniendo el principio de caridad y acogimiento de antaño, dando prioridad a los ancianos sin recursos ni familia, o en situación de exclusión social.

A comienzos del siglo XVIII se inicia la construcción del gran caserón llamado de la Meca en el Paseo de Sarasate. Este edificio comprendía el actual comienzo de la calle García Castañón hasta su cruce con la calle de Fernández Arenas, la casa número 7 del actual Paseo de Sarasate, el antiguo Cine Príncipe de Viana, la Caja de Ahorros de Navarra, la casa número 1 de García Castañón y la casa número 4 de Fernández Arenas.

La fundación de esta Santa Institución tuvo sus orígenes en el año 1692, en que por iniciativa del Ayuntamiento se pensó en recoger a los mendigos y pordioseros que vagabundeaban por la calle y en educarles en la fe católica. Con esta idea inicial y con el apoyo de Autoridades, Cabildo Catedral, Órdenes Religiosas y vecinos de la ciudad se comenzó la construcción de dicho edificio en el año 1702, inaugurándose en 1706. Para su sostenimiento se obtuvieron suscripciones de muchos pamploneses y de todas la Órdenes Religiosas  que aportaban sus limosnas en forma de harina, pan, legumbres, patatas y trigo.

A pesar de todas estas donaciones y limosnas, el sostenimiento de esta Institución fue más difícil de lo que en principio parecía, teniendo que instalar un taller de pelairia (pelaire era el antiguo cardador de paños) para conseguir nuevos ingresos. Con el tiempo, su situación económica llegó a ser bastante precaria, por lo que en 1777 se le concedió el beneficio del Juego de Pelota (trinquete) que se construyó a sus espaldas, en un lugar en el que había habido un taller de canteros hasta esa fecha. La entrada a dicho trinquete estaba en la antigua calle de San Ignacio, hoy calle de Fernández Arenas. Del mismo modo que se construyó este frontón, se hizo posteriormente la Plaza de Toros que hoy, afortunadamente, deja pingües beneficios para la Santa Casa, y más modernamente el Bingo. La explotación de dicho frontón parece que no le dio muchos beneficios, pues en 1797 la Casa de Misericordia seguía teniendo una situación económica angustiosa.

En 1924 el edificio de la “Meca” ubicado en el Paseo de Sarasate sufrió un incendio, por lo que trasladó a todos sus asilados al Hospital de Barañáin, en donde permanecieron hasta el año 1932, fecha en la que la Diputación Foral les cedió unos terrenos y volvieron a trasladarse a un nuevo edificio situado en la Vuelta del Castillo, en el término de la Cruz Negra, lugar en el que nuestra Casa de Misericordia sigue ejerciendo actualmente su humanitaria labor asistencial. Este edificio es obra del famoso arquitecto pamplonés Víctor Eusa.

El edificio de la Casa fue reformado y ampliado con nuevos bloques de habitaciones individuales y de matrimonio en 1976. En 1989 acogía a 585 residentes, de los que 80 eran demenciados y 40 inválidos totales. Es a partir de 1980, cuando la Casa de Misericordia se empezó a dedicar exclusivamente al cuidado de personas de la tercera edad. Desde 1982 no hay niños, que en los últimos cinco años ya no vivían en la Casa, sino en pisos, en pequeños grupos a cargo de un preceptor. La Casa de Misericordia, por estatutos, sigue siendo una institución local, reservada para pamploneses de nacimiento o de vecindad legal, pero siempre ha contado con la ayuda de la Diputación Foral o Gobierno de Navarra. Gobierna la Casa una Junta, presidida por el alcalde de Pamplona y compuesta por los tenientes de alcalde responsables de Sanidad y de la organización de las fiestas de San Fermín, más el concejal de más edad, y un número de vocales vecinos que al menos dobla el de ediles, elegidos por la propia junta. Los vocales se agrupan en comisiones de trabajo; la más numerosa es la taurina. La Meca proyectaba (1989) abrir una nueva residencia con un máximo de 235 plazas, sin alterar la actual, en la Vaguada de Ermitagaña, sobre terrenos cedidos por el Ayuntamiento y con proyecto de Carlos Sobrini.

Para terminar diremos, a título de curiosidad, que el Ángel de la Casa de Misericordia sale a recibir al Ángel de Aralar en su visita anual a Pamplona tras la Pascua, en el Portal de la Taconera, momento que suele estar “pasado por agua”.