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La Mariblanca


            Esta escultura fue diseñada por Juan de Paret en 1788 como remate de una gran fuente para la Plaza del Castillo. Su representación de la abundancia casaba perfectamente con la sustancial mejora en el suministro que para la ciudad supuso la inauguración de la traída de aguas desde Subiza. Por las fotos conservadas, esta fue la más monumental de las fuentes diseñadas por Paret para el Ayuntamiento de Pamplona

            A finales del siglo XVIII los vecinos de Pamplona son testigos de dos obras públicas que van a transformar radicalmente la propia vida de la ciudad: un nuevo alcantarillado terminado en 1773, y una nueva conducción de aguas desde el manantial de Subiza (en la sierra del Perdón) inaugurada en 1790. La ingeniería de la época nos ha dejado, como testigo del monumental volumen de la obra, el acueducto de Noáin, proyectado por el arquitecto madrileño Ventura Rodríguez (1717-1785), también autor de la fachada de la Catedral. Coincidiendo con la estancia en Pamplona del pintor de la Corte Luis Paret (1747-1797), el Ayuntamiento le encarga los diseños de las fuentes que se iban a construir para la mejora del abastecimiento urbano. En el Archivo Municipal se conservan nueve proyectos de los que se construyeron cinco, dedicados a los lugares más emblemáticos de la ciudad. Curiosamente, ninguna conserva en la actualidad su primitivo emplazamiento: la Mariblanca de la Taconera es lo que resta de la fuente construida en la Plaza del Castillo, aunque de ahí pasó después a la plaza de San Francisco para en último lugar recalar en el parque de la Taconera; la de la plaza Consistorial se trasladó a Recoletas; la de Santa Cecilia a la plazuela de la Navarrería o Zugarrondo; la del Consejo, de menor tamaño que las demás, al jardín del Palacio de los Guenduláin; y por último, la de Taconera, a la plaza del Consejo.            .

(Ver también: RECORRIDOS POR LA CIUDAD – Ruta de los Parques y Jardines – La Taconera)