3345 días hasta
el VI Centenario del Privilegio de la Unión de Pamplona

GRACIAS POR TU VISITA

VISITANTES

CURIOSIDADES‎ > ‎

La Cuesta de la Reina


El origen de la Cuesta de la Reina se remonta hasta el año 1559, fecha en la que concertó el matrimonio del rey Felipe II, viudo por partida doble y con treinta y dos años de edad, con la princesa francesa Isabel de Valois, encantadora niña de doce años de edad. La comitiva de la futura reina de España se puso en camino para llegar a la Corte en pleno invierno. El día de San Silvestre (31 de diciembre) el cortejo llegó a San Juan de Pie de Puerto, y el 3 de enero de 1560 a Roncesvalles, después de atravesar el puerto de Ibañeta bajo una imponente tormenta de nieve. Cuatro días más tarde, el 7 de enero, a las cuatro de la tarde, fue recibida en las proximidades del puente de Santa Engracia, con gran presencia de caballeros y vecinos. El Ayuntamiento, con el fin de hacer una entrada triunfal y cómoda, digna de tan egregia visitante, había preparado una nueva vía de entrada a la ciudad por Costalapea, para de ese modo evitar la molesta subida a la puerta de Santa Engracia, situada donde hoy está la plaza de la Virgen de la O.

Doña Isabel de Valois, hermana del rey de Francia, llegó a Pamplona acompañada del cardenal de Burgos y del duque del Infantado, además de un gran acompañamiento de condes, duques, grandes señores y caballeros. La comitiva fue recibida por los diez regidores de la ciudad y un gran número de vecinos a caballo, más acá del prado que está junto al puente del monasterio de Santa Engracia en el camino nuevo que para su majestad se acababa de abrir.

En 1739, la vieja ciudad de Pamplona recibió también a otra reina, a doña María Ana de Neoburgo (muchos textos la llaman Mariana), que llegó a Pamplona el 25 de septiembre de 1738, y que por enfermedad se vio obligada a permanecer en nuestra ciudad hasta el 3 de abril de 1739. Dicha reina, fue la esposa del rey de España Carlos II, y para agasajarla convenientemente se celebraron diversas corridas de toros, además de otros gastos usados en refrescos, cera para quemar, varas del palio, mantas y colchones utilizados por los guardias y alabarderos, etc. Pero también se tuvieron que arreglar los caminos reales de Burlada, Santa Engracia, Trinitarios y de la Cuesta de la Reina.

En 1935, el Ministerio de la Guerra cedió al Ayuntamiento el uso de los glacis, fosos, etc. del “Campo de la Reina”. Como anécdota diremos que en 1907 se hundieron los glacis de la parte comprendida entre la puerta de la Taconera y la Cuesta de la Reina. Parece ser que el terreno hundido pertenecía a la famosa “cueva del Ran-Ran”. A principios del siglo XX, existían restos de un antro que los mocetes de entonces denominaban con el nombre de “la cueva de la vaca”.

Así pues, el título auténtico fue siempre “Cuesta de la Reina”, hasta que en 1933 se inauguró el campo de deportes de “Larraina”, llamado por los pamploneses “La Piscina”, seguramente por ser la primera que se instaló en nuestra ciudad. Esta sociedad deportiva fue bautizada así por entender que “la reina” era “Larraina”, topónimo vasco que quiere decir lugar de eras. Esta hipótesis tampoco se ajusta a la realidad, ya que los terrenos que en Pamplona siempre se han utilizado para la trilla han sido la Media Luna y la Vuelta del Castillo, aunque en algunas ocasiones se hicieron parvas en las proximidades del Portal de la Taconera, en el lugar llamado “las Horcas” y “las Justicias”, lugar que posteriormente se denominaría como “prado de San Roque”.

Así pues, en 1974, el Ayuntamiento acordó dar el nombre de Cuesta de la Reina (Doña Isabel de Valois) al tramo comprendido entre la avenida de Guipúzcoa (bajada de la Estación) y la Plaza de Juan XXIII.

Como curiosidad diremos también que desde 1925 hasta 1931, ambos inclusive, el ferial de ganado que se celebra durante las fiestas de San Fermín, se instaló en los glacis de la Cuesta de la Reina.