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La Casa de las Comedias


La actual calle Comedias es una de las antiguas calles de la Población que desde la de San Nicolás alcanza el Paseo de Sarasate. De ella arranca, casi al final de su recorrido, la estrecha rúa de Lindachiquía.

Se sabe que en los inicios de aquella Población de San Nicolás, allá por el siglo XII, se localizaba aquí la Tripería. Los modestos triperos, o vendedores de tripas o mondongos se asentaron en este barrio y dieron nombre a una de las puertas de aquel burgo medieval: la Puerta de los Triperos. Aquellos humildes tripicalleros vendían los despojos del matadero después de una ardua preparación. Lo cierto es que tuvieron el honor de haber dado nombre de haber dado nombre a una de las puertas de la ciudad, honor que solamente han alcanzado los canónigos, los zapateros, los carniceros y los tejeros, además de los triperos.

Durante siglos, aquella rúa, hoy de las Comedias, no tuvo nombre propio, ya que en algunos documentos aparece englobada dentro del barrio de las Tecenderías de la Población. En este barrio de tecenderos o tejedores se incluyeron los sederos, hiladores en fino o delicado gremio de tafetaneros. Así pasó a denominarse como calle de las Sederías.

Pero desde principios del siglo XVIII, se instaló en la calle delas Sederías la llamada “Casa de las Comedias”, o primer teatro fijo o estable de la ciudad. Por este motivo, los pamploneses empiezan a llamar a la calle con el nombre por el que hoy todavía la conocemos.

Vamos a hablar de la pequeña historia de aquel corral y de las representaciones teatrales callejeras celebradas con anterioridad en nuestra ciudad. Se conservan abundantes testimonios  de los gastos ocasionados por levantar cadalsos para las autoridades y el tablado o escenario para los cómicos. De ellos se deduce que las representaciones se efectuaban en diversos lugares públicos: en el Rincón de la Aduana, en el Portal de la Taconera (para el auto sacramental de la Degollación de San Juan) o en el lugar más habitual durante las fiestas, que era la hoy Plaza Consistorial.

La historia del primer teatro pamplonés está íntimamente unida a la de los niños doctrinos o niños de la doctrina. Parece ser que en 1580 el Ayuntamiento ya se preocupaba de los niños abandonados o niños “expósitos”. Pero fue en 1594 cuando se decidió por recoger a dichos a niños abandonados en un seminario en el que se les enseñara a leer y escribir y les instruyeran en la doctrina cristiana, para mantenerlos dignamente. Dicho seminario se fundó en 1596, y en 1598 se compró una casa en las Sederías (la que hoy ostenta los números 14 y 16 de Comedias). Aquella casa o seminario estaba a cargo de un clérigo y regida por dos gobernadores y atendida la limpieza y comidas por una mujer a sueldo.

Del mismo modo que para buscar ingresos la Casa de Misericordia instaló un taller de pelairía, levantó un frontón, construyó la plaza de toros y ahora organiza el bingo, en el siglo XVII para mantener a los doctrinos se habilitó como corral de comedias la casa de los niños de la doctrina.

La inauguración de aquel primer teatro pamplonés tuvo lugar hacia de 1623. Está claro que resultó insuficiente, sobre todo por su escaso aforo que impedía que los cómicos obtuviesen sustanciales ganancias. Por este motivo, las compañías teatrales se negaban a actuar en nuestra ciudad. Así pues, el Ayuntamiento decidió innovar y ampliar la Casa de las Comedias, mirando lo que se estaba haciendo por aquel entonces en la ciudad de Valencia, que poseía uno de los mejores teatros de España. Entre 1664 y 1665 se reformaron los palcos, se instalaron celosías pintadas de verde, doradas y adornadas con cordones de hilo verde.

La nueva Casa de las Comedias constaba de las siguientes partes: Cazuela (o gallinero), situada en la parte alta, destinada únicamente a mujeres; Aposento y camarillas (o palcos), en el entrepiso, destinados a las personas de posición, con las reservas pertenecientes al Ayuntamiento (en el aposento central), a la Diputación, al alcalde, al Consejo Real, y al virrey; Patio, destinado únicamente a los hombres. Los asistentes al patio, gente bullanguera y desenfadada, eran llamados “mosqueteros”, porque tenían que estar de pie, igual que los mosqueteros de los tercios españoles, quienes armados con mosquetes permanecían durante las batallas quietos en el sitio designado como si fueran baluartes de carne y hueso. Más tarde se construyó el Palco de Consultores, robando un espacio a la Cazuela y situándolo en el centro, justo encima del Aposento del Ayuntamiento; y también el Palco de la Catedral, ocupando un espacio del Patio (o foso). Como puede verse, ya en el siglo XVII los clérigos pamploneses tenían su localidad reservada (y supongo que gratuita) en la Casa de las Comedias de la ciudad.

En el siglo XIX, aquella Casa de las Comedias resultaba insuficiente para la ciudad, por lo que en 1833 se compró la casa número 100 de la calle Mayor para edificar un teatro de nueva planta, pero las obras se paralizaron.

Así, en 1840, y aprovechándose el proyecto de fachada para el edificio no construido en la calle Mayor, se levantó en la Plaza del Castillo, en el solar del antiguo convento de las Carmelitas Descalzas, el Teatro Principal. De esta manera, la plaza se cerraba en su lado sur. Este nuevo teatro cambiaría de nombre a partir de 1903, pasando a denominarse Teatro Gayarre, en honor al famoso tenor roncalés que murió en 1890, siendo inaugurado en 1841 con la comedia titulada “Un vaso de agua”. Aquel coliseo se comenzó a derribar en 1931, con la intención de abrir el casco histórico hacia el Segundo Ensanche, el nuevo barrio que se edificó tras el derribo de las murallas de esta parte de la ciudad. Al año siguiente, en 1932, el edificio volvió a levantarse muy cerca de su emplazamiento original, tal y como hoy seguimos viéndolo, en la avenida de Carlos III el Noble. La explotación del coliseo fue concedida a la Sociedad Anónima Inmobiliaria de Espectáculos (SAIDE). En 1998 se constituyó la Fundación Municipal Teatro Gayarre, que es la encargada de gestionarlo y administrarlo.

En el año 2003, se inauguró el Palacio de Congresos y Auditorio de Navarra (Baluarte), en los terrenos que habían pertenecido a la Ciudadela, y que tras su derribo parcial a finales del siglo XIX, para construir el Primer Ensanche, quedaron en gran parte en manos de los militares, con la construcción de varios cuarteles. El edificio se llama así por haber aparecido durante las obras el baluarte de San Antón. Se trata de uno de los espacios más grandes de España, capaz de albergar todo tipo de eventos culturales y comerciales, con una superficie total de 63.000 m2, incluyendo las dos plantas de aparcamiento subterráneo con capacidad para 900 vehículos. Se trata de un edificio construido por el Gobierno de Navarra y lleva la firma del arquitecto navarro Patxi Mangado. La actividad cultural del edificio es muy intensa, ya que cuenta con espectáculos de producción propia y además se pone a disposición de promotores culturales privados. La Orquesta Sarasate ofrece en su auditorio los conciertos de ciclo. En la inauguración del edificio intervinieron la soprano María Bayo, la Orquesta Pablo Sarasate y el Orfeón Pamplonés. El Baluarte cuenta con un vestíbulo principal, tres salas de exposiciones, dos salas de congresos, tres salas de conferencias, una sala de cámara y otras salas de prensa. Pero la mayor estancia es el Auditorio Principal, que cuenta con una superficie de 1.252 m2 y un aforo de 1.552 personas. El escenario de esta sala es de 500 m2, cuatro veces mayor que el del Teatro Gayarre.