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el VI Centenario del Privilegio de la Unión de Pamplona

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El Vínculo


Esta institución local, creada por el Ayuntamiento, se fundó el 12 de septiembre de 1527, con la única y exclusiva finalidad de suplir la carestía de harina y combatir la especulación en el precio del pan, que hoy sigue siendo un alimento básico en la dieta de las personas.

En 1665, el rey Felipe IV concedió al Ayuntamiento un privilegio para la exclusiva venta de pan, detal modo que “… ni los Virreyes, ni el Real Consejo, ni ningún tribunal, por muy superior que fuese, pudiera, en tiempo alguno y bajo ningún pretexto poner la mano en el ramo”.

A pesar de este privilegio, el Vínculo tuvo que luchar continuamente contra los panaderos, que buscaban toda clase de medios para contravenirlo. Esta lucha llegó a tal extremo que, en 1764, el Vínculo construyó un edificio donde se instalaron los hornos necesarios para la elaboración del pan, junto a la Casa de Misericordia, la cual, por aquel entonces, se ubicaba en el Paseo de Sarasate. A este edificio se le denominó “casa de los hornos” y los “hornos de la ciudad”.

Durante la Guerra de la Independencia, el gran suministro a las tropas francesas agotó las reservas económicas del Vínculo, el cual dejó de existir, quedando en libertad la fabricación del pan.

Poco tiempo después de terminar dicha guerra contra los franceses, en 1815, faltó el pan en la ciudad, lo que motivó una gran manifestación de queja contra el Ayuntamiento. Los componentes de la corporación municipal, que estaban reunidos en sesión, salieron al balcón de la Casa Consistorial, prometiendo al pueblo solucionar tan grave problema de abastecimiento. Efectivamente, comprando harina cara y vendiendo el pan a su precio, los pamploneses tuvieron pan y el Ayuntamiento restó a sus arcas 4.000 pesos.

Con el fin de evitar que se volviera a repetir esta misma situación de carestía, el día 1 de marzo de 1818 el Vínculo reanudó sus funciones de mantener todo el año el pan al mismo precio y en las cantidades necesarias. En 1855 se modernizaron los hornos y se instalaron amasadoras mecánicas del sistema Rolland.

Después de estas innovaciones sólo quedaba anticuado el viejo caserón, el cual se hallaba en tal lastimoso estado que en 1862 se encarga la construcción de un nuevo edificio que se lleva a cabo poco tiempo después. Este nuevo edificio del Vínculo ocupaba los solares en los cuales hoy se encuentran el edificio de Correos y las casas números 3 y 5 de la actual Plaza del Vínculo.

Antes de la segunda guerra carlista, en 1873, el Casino Principal tenía sus locales en el Vínculo, con amplios salones en los que podían bailar más de cien parejas. Eran tiempos en los que se daban elegantes bailes de sociedad.

Ya en el siglo XX, la mitad de este gran edificio del Vínculo fue cedida por el Ayuntamiento al Estado para levantar sobre su solar la nueva casa de Correos y Telégrafos. El derribo de esta parte del Vínculo se llevó a cabo en 1918, mientras que la otra mitad del edificio albergó en su planta baja la panadería hasta el día 20 de marzo de 1933, fecha en la que el Vínculo cesó en sus funciones, después de 400 años de servicios a los pamploneses.

Durante la Guerra Civil, en dicho edificio estuvo instalado un batallón de Bersaglieris italianos, los cuales hacían guardia en la puerta, con cascos de acero adornados con plumas y tercerolas cruzadas bajo el brazo. En el año 1939 comenzó el derribo de este caserón, que quedó completamente derruido en abril de 1940.

Por otro lado, debemos decir que la actual Plaza del Vínculo se halla ubicada en las proximidades del Paseo de Sarasate, entre los límites de los ensanches Viejo y Nuevo. Hasta la segunda mitad del siglo XVI esta zona estaba localizada “fuera-puertas”, en la Taconera. Al construirse la Ciudadela, se convirtió en los glacis de la misma, como hoy la Vuelta del Castillo, pero en la zona urbana, dentro del cerco amurallado. A comienzos del siglo XVIII tenía un frondoso y agradable bosquecillo, como ocurre con la Taconera. En esa época fue cuando se construyó al sur de la actual plaza un cobertizo para almacenar la madera de las fortificaciones. En 1764 se edificó, como ya hemos dicho, el edificio del Vínculo en su lado este. El almacén de madera antes dicho se usó después como depósito de balas que se traían desde la fundición de Eugui y, finalmente se transformó en cuartel de caballería en 1787. Este cuartel fue habilitado como hospital militar en 1793, en previsión de una guerra con Francia. Al final, el Cuartel de Caballería de San Nicolás fue derribado en 1934.

En 1850 y 1851, las corridas de toros se celebraron en la hoy plaza del Vínculo en una plaza de toros portátil. Como anécdota diremos que durante esos dos años el encierro se corrió por delante del cuartel de Caballería y las reses hicieron su entrada por el Portal de San Nicolás. El famoso Cúchares fue uno de los diestros que toreó en aquellos dos años en esa plaza de madera.

En 1852 se construyó la “casa de baños”, quedando la plaza del Vínculo delimitada por tres lados (ahora por el norte).

Ya sólo quedaba libre la zona oeste de la plaza del Vínculo, la que mira hacia los glacis de la Ciudadela. Allí fue donde se instaló el Salón Viejo de la Taconera, entre lo que hoy es la plaza del Vínculo y los glacis. En ese lugar existía una arboleda atravesada diagonalmente por una zona libre titulada con el nombre de “salón viejo de la Taconera”. La anchura de este salón se prestaba a establecer en él la espaciosa cancha necesaria para el juego de pelota a largo (1854), pero la autoridad militar no concedió los permisos necesarios. No obstante, los aficionados comenzaron a jugar a la modalidad de pelota a largo y así, en 1881, por el precio de una peseta se podían contemplar los partidos que se celebraban a las ocho de la mañana, como el famoso que enfrentó a Santiago Valcarlos, Martín Taberna, José Garráus y Eusebio Garráus contra Francisco Jaunarena, Benito Gortari, Sebastián Ascobereta y José Echeverría, que jugaron con pelotas de la acreditada casa de don Modesto Sáinz. Por fin, el juego de rebote a largo se inauguró en 1869, aunque duró pocos años, ya que en 1894 desapareció para construirse en ese lugar el gran caserón de la Alhóndiga, Tránsito y Escuela de Artes y Oficios.

A mediados del siglo XIX, en el centro de la Plaza del Vínculo había dos abrevaderos. Téngase en cuenta que  el Cuartel de Caballería se habilitó para cuatrocientos caballos a los que había que abrevar dos veces al día. El auténtico abrevadero, el que se conservaba hasta la década de 1930, el “asca” (del vasco “aska”, artesón, gamella, cuezo o pesebre), era lugar de reunión de mocetes para limpiarse los embarrados zapatos después de los disputados partidos de fútbol en la Vuelta del Castillo. El “asca de caballería” fue construida en 1870 y tenía 25 metros de largo por 1,20 metros de ancho. Se encontraba rodeada de un adoquinado de 3 metros de anchura, y en ella se podía abrevar 80 caballos de manera simultánea. En el extremo más próximo al Paseo de Sarasate disponía de un grifo y una pequeña pila. Aquel rincón de la ciudad era concurrido preferentemente por carreteros, reatas, galeras, carros, soldados y caballos del cuartel próximo. En 1890 fue bautizado con el nombre de “Plaza del 22 de Agosto”, en recuerdo de la concesión a Pamplona de los terrenos de los glacis interiores de la Ciudadela en la Taconera, así como los resultantes del derribo de los baluartes de la Victoria y San Antón, y del revellín existente entre ambos (revellín de Santa Teresa) para la construcción del Primer Ensanche o Ensanche Viejo. El Estado, no obstante, se había reservado lo necesario para la construcción de los cuarteles.

A pesar del nuevo título, los pamploneses seguían llamándola Plaza del Vínculo, pero tras el traslado a esta plaza de la Alhóndiga Municipal, muchos empezaron a llamarla “Plaza de la Alhóndiga”.

En 1949 se cambió oficialmente el nombre de plaza del 22 de agosto por el de “Plaza de la Argentina”, por el cariño que sentía la ciudad por la nación hermana. En esta plaza conocimos muchos de nosotros la concentración de paradas de autobuses urbanos o estación de autobuses al aire libre a partir de 1965, motivo por el que muchos la denominábamos como Plaza de las Villavesas.

En 1974 volvió a recuperar el nombre de Plaza del Vínculo, que todavía hoy ostenta. La farola que durante muchos años estuvo en el Paseo de Sarasate frente a la Diputación, se desmontó y se trasladó en 1958 al centro de la plaza del Vínculo, hasta que en 1965 se suprimió para instalar las paradas de autobuses. Curiosamente, tras la reciente remodelación de esta plaza, dicha farola ha vuelto a ocupar el lugar de preeminencia que anteriormente tuvo en dicha plaza.