CURIOSIDADES‎ > ‎

El Pozo Blanco


            El “pozo de la Salinería” o “Pozo Blanco” fue, junto a los de Zugarrondo o San Saturnino, uno de los pozos más significados del Casco Viejo. Su cita como referencia topográfica es habitual en los documentos y crónicas históricas por lo menos desde el siglo XV. Su nombre lo relaciona con la “Torre de la Salinería”, antigua denominación de la calle Zapatería. Lógicamente todos estos topónimos urbanos quedan vinculados al comercio y almacenamiento de la sal, bien muy preciado en la Edad Media. De ahí también su segunda denominación como “pozo blanco”. Al parecer desapareció en torno a 1870 en el curso de las reformas realizadas por el Ayuntamiento para mejorar la circulación de la calle. Hasta la traída de Aguas de Subiza, fechada a fines del siglo XVIII, sólo había en la ciudad dos fuentes con caudal estable y abundante: la del León (en la Taconera) y la de Santa Cecilia. El suministro, claramente insuficiente sobre todo en verano, se suplía con el agua tomada del río y los pozos, que llegaron a alcanzar la cifra de medio millar. Todavía en 1870 se catalogaban 348 “casi todos ellos con agua”. Su irregular salubridad y la traída de aguas de Arteta (fines del siglo XIX y 1920) certificaron su desaparición casi total en los primeros años del siglo XX.

            Recientemente, tras las obras de peatonalización y construcción de la galería de servicios subterránea por las calles del Casco Histórico, aparecieron los restos de este viejo pozo, quedando expuestos tras un grueso cristal que posteriormente fue tapado para evitar percances mayores.

(Ver también: RECORRIDOS POR LA CIUDAD – Ruta Histórica)