3347 días hasta
el VI Centenario del Privilegio de la Unión de Pamplona

GRACIAS POR TU VISITA

VISITANTES

CURIOSIDADES‎ > ‎

El Pino de la Diputación




En el jardín del Palacio de Navarra, que mira hacia la avenida de San Ignacio, existe desde hace muchísimos años un grandioso árbol conocido por todos como “el pino de la Diputación”, que viene a ser como un auténtico símbolo de nuestros seculares Fueros. En realidad se trata de una secuoya gigante. Con sus cerca de 40 metros de altura y 7 de perímetro, es el árbol más alto de la ciudad. Tiene más de 150 años. La trajo a Navarra desde América don José María Gastón y Echeverz, quien la plantó en el jardín de su casa-palacio en Irurita (Valle de Baztán). Al ser elegido Diputado Foral en 1855, la llevó a Pamplona, trasplantándola desde su finca hasta los jardines del palacio. Por tanto lleva aquí en nuestra ciudad 157 años (año actual de 2012). La noche del 9 al 10 de septiembre de 1933, en el transcurso de una tormenta, le cayó un rayo que la desmochó, pero, gracias a la intervención que se le hizo, se consiguió cicatrizar la herida y se pudo lograr que una de las ramas superiores hiciese de guía a partir de entonces. Todavía es visible la “cicatriz” dejada por el rayo.
En Estados Unidos, a este árbol se le llama “redwood”, por el color pardo rojizo del corazón de su madera. Antiguamente se usaba para la construcción, pero hoy se usa en ebanistería. Son muy apreciadas las mesas hechas con la sección transversal del tronco de un solo árbol. La madera de las secuoyas constituye la parte más importante de los lignitos, ya que en la Era Terciaria estuvo muy difundida por todo el hemisferio norte. Esta especie arbórea llega a alcanzar grandes alturas cercanas a los 100 metros, aunque en nuestras latitudes no llega a tanto su desarrollo. En la actualidad se encuentra restringida a California. Su crecimiento es muy lento, llegando a cumplir edades bíblicas de entre 2.000 y 3.000 años. No obstante, el récord de longevidad lo tiene el “Pinus aristata” (con 4.700 años), un árbol que vive en sierra Nevada, California, cerca del hábitat natural de las secuoyas. Las secuoyas son los árboles más altos del mundo y el mayor árbol conocido medía 120 metros de alto y 20 metros de perímetro (Árbol Mamut de la costa). Su área natural se corresponde con la costa oeste de U.S.A., desde Oregón hasta California Central. La secuoya gigante sólo vive en las laderas occidentales de Sierra Nevada en California, formando un cuadro impresionante. Es famosa la imagen del túnel para los coches que se hizo en una de estas secuoyas.
Existe una leyenda relacionada con el nombre de este género de plantas, que está dedicado a “Seequayah”, indio de la tribu cheroquee que vivió entre 1770 y 1843 y que, educado en Georgia con el nombre de George Gist, inventó un alfabeto para el dialecto de su tribu.  Tras descubrirse a estos “gigantes”, varios presidentes de U.S.A. se interesaron por la conservación de estos árboles gigantescos.
Como curiosidad diremos que en los Estados Unidos de América se encuentra el conocido como Parque Nacional de las Secuoyas (“Sequoia National Park”), el primero del mundo en ser declarado Parque Natural, que tiene una extensión de 155.663 hectáreas. Fue establecido en California en 1890, al sur de sierra Nevada, al oeste del monte Whitney, para garantizar la protección de las grandes secuoyas que cubren las montañas.
En Pamplona destacan, entre otros, 2 ejemplares de secuoyas: los famosos “Pino de la Diputación” y “Pino de la antigua Escuela de Magisterio”. Éste último fue también partido por un rayo hacia el año 2004 y, por seguridad, se le cortó la mitad superior del tronco.
Existen 2 tipos de secuoyas. En primer lugar, tenemos la Secuoya roja o de California (Sequoia sempervirens), de hojas aciculares, y que es la que más crece en altura. Por otro lado se encuentra también la Secuoya Gigante (Sequoiadendron giganteum), de hojas escuamiformes, y que es más pequeña, pero más gruesa y vive más, pudiendo llegar a pesar más de 2.000 toneladas. Nuestro querido y admirado ejemplar se corresponde con este segundo tipo de secuoyas.
Después de todo lo dicho hasta ahora, está claro que nuestro famoso “Pino de la Diputación” es todavía un ejemplar muy joven de secuoya gigante al que le quedan muchos años de vida por delante, siempre que no vuelva a suceder lo que le ocurrió en 1933. Como es lógico de suponer, hoy en día es un árbol protegido y declarado Monumento Natural que, además, dispone de un pararrayos que evite un nuevo impacto que lo vuelva a herir de muerte.

(Ver también: RECORRIDOS POR LA CIUDAD – Ruta de los Edificios de Interés)