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El Paseo de los Enamorados


El Paseo de los Enamorados era un antiguo camino arbolado que desde el puente de San Pedro llegaba hasta el último tramo de la calle de Joaquín Beunza, en el barrio de la Rochapea. Hoy se mantiene prácticamente todo su recorrido, aunque ya no se trate de un camino rural como antaño fue. En su lugar, se ha convertido en calle asfaltada (en su primer tramo), zona peatonal (en su tramo intermedio) y zona ajardinada dentro del Parque de los Enamorados (en su tramo final).

Este título de Paseo de los Enamorados, impuesto por los pamploneses, pudo tener dos orígenes: el de ser un camino solitario apto para platicar las parejas enamoradas o, lo más probable, por haber existido en sus aledaños una casa de mujeres “enamoradas”, nombre que desde la segunda mitad del siglo XVI se utilizaba para designar a las mujeres públicas.

En Pamplona existieron en el pasado varias casas de mujeres enamoradas o públicas de mancebía. En 1514, a estas mujeres se les denominaba “buenas mujeres”, título irónico o impuesto con una gran dosis de eufemismo. En 1534, aparece el nombre de “mujeres del partido”. Estos títulos aparecen expresados de esa manera en los libros de las cofradías de Santa Catalina de San Cernin y de San Nicolás.

En la segunda mitad del siglo XVI, Pamplona contaba con casas de lenocinio organizadas oficialmente por el Ayuntamiento. Esto que hoy nos extraña, no parecía entonces tener tanta importancia como el caso requería, ya que, públicamente, en las sesiones municipales, se hablaba, se discutía y se organizaba tan vil comercio. Como decíamos antes, esto se debía a la “gran necesidad que en esta ciudad hay de casa pública para mancebía en el Barrio Nuevo…” De hecho, alquilaron una casa a costa de la ciudad y en ella hicieron las obras necesarias para construir los aposentos que eran necesarios para dicho efecto. Por aquel entonces, se denominaba Barrio Nuevo al que anteriormente había sido Judería, y era el formado por las calles hoy llamadas Merced, Tejería, Dormitalería y Labrit, en sus zonas más próximas a la hoy plaza de Santa María la Real.

Parece ser que el Ayuntamiento no sólo ejercía su proxenetismo en el Barrio Nuevo, ya que en 1580 se tiene constancia de la existencia de otra casa donde solían vivir mujeres mundanas, entre las dos calles que van al Hospital General y al portal de Jus la Rocha. Las calles a las que nos estamos refiriendo se corresponden con las actuales de Santo Domingo (en su zona próxima al actual Museo de Navarra) y la bajada a la Rochapea, frente al actual Departamento de Educación del Gobierno de Navarra.

Indudablemente, en el siglo XVI existía (en la explanada que hoy se extiende frente al Museo de Navarra) una pequeña manzana de sórdidas casuchas que posteriormente fueron derruidas. En aquellos tugurios vivirían, o mejor dicho, malvivirían aquellas pobres mujeres, y de ellas saldrían después de oscurecer a ejercer públicamente su vil comercio.