CURIOSIDADES‎ > ‎

El Palacio Arzobispal


    Edificado en el s. XVII como sede de los obispos de Pamplona, es una de las mejores muestras del barroco pamplonés. Se trata de un gran edificio rectangular con tres fachadas y otras tantas alturas. El zócalo es de sillería, las paredes de ladrillo visto y está rematado por una galería de arcos. Sobre la puerta de entrada al palacio hay una pequeña hornacina en la que se encuentra una escultura de San Fermín, primer obispo de la diócesis pamplonesa. Hoy es la sede administrativa de toda la actividad episcopal, archivo diocesano y vivienda del arzobispo.

    Los datos más antiguos señalan como residencia habitual de los obispos pamploneses al palacio llamado de Jesucristo, del que todavía se conserva una parte junto a la llamada capilla de San Pedro de Roda en la Catedral. Posteriormente pasaron a ocupar el palacio de Jesús Nazareno, que estaba situado en la hoy calle de la Compañía, esquina con la de la Curia. Por eso durante muchos años a dicha calle se la llamó “Calle del Obispo”. En 1198, se trasladaron al palacio real de San Pedro, hoy Archivo Real y General de Navarra, en donde habitaron durante los siglos XIII y XIV, aunque un tanto en precario, porque los reyes durante aquellos años estuvieron intentando recuperar su palacio. En 1427 los obispos dejaron el palacio real y se acomodaron en el nuevo palacio episcopal mandado construir por don Lancelot, hijo bastardo de Carlos III el Noble, en la calle de la Navarrería (en la actual casa número 29), en la que todavía se conserva una robusta bóveda gótica. Más adelante parece que pasaron una temporada sin encontrar una residencia fija y decorosa, hasta que en el siglo XVII se trasladaron a la llamada “Casa del Condestable”, del Duque de Alba, caserón que hoy ostenta el número 2 de la calle Mayor, desde donde en 1736 se trasladaron al actual palacio recién construido y situado en la Plaza de Santa María la Real.

    El Palacio Episcopal se edificó en los solares de unas casas del Marqués de Cortes, en tiempos del obispo don Melchor Ángel Gutiérrez Vallejo, terminándose en 1736. El primer obispo que lo habitó fue el navarro don Francisco de Años y Busto, natural de Viana. El edificio dispone de dos fachadas con dos puertas de acceso, una a la plaza de Santa María la Real, la otra a una plazoleta que le separa de la Casa de la Providencia (antiguo Seminario Conciliar). Hasta el segundo piso está construido en piedra de sillería y con ventanas enrejadas. Las dos plantas superiores son de ladrillos, la primera de ellas con balcones, y el último con balconcillos. Corona el edificio una bonita galería de arquillos. Las portadas, iguales, barrocas, están coronadas por sendas hornacinas con la imagen de San Fermín, primer obispo de Pamplona.

    - Retiro Sacerdotal del Buen Pastor. Los terrenos sobre los que está construida esta casa sacerdotal fueron reservados en 1946, pero no fueron ejecutadas las obras hasta 1952. Este bonito edificio fue levantado por el famoso arquitecto Víctor Eúsa.