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El Mochuelo


El barrio de la Milagrosa está ubicado al sur de la ciudad, debajo de los terrenos del Fuerte del Príncipe, a la izquierda de la avenida de Zaragoza. Llega hasta el río Sadar. Más de la mitad de este terreno permanecía sin construir durante gran parte del siglo XX, ya que dentro de él se encuentran los terrenos conocidos como Plan Sur, terrenos cuyo desarrollo urbanístico lleva planeado muchos años, pero que hasta fechas muy recientes (principios del siglo XXI) no se han empezado a urbanizar.
El barrio de la Milagrosa puede presumir de ser el peor construido de la ciudad y el mayor desastre urbanístico de Pamplona. Lo malo es que no podemos culpar a nuestros antepasados de este fracaso, ya que todavía no está terminado y se comenzó a construir en la segunda mitad del siglo XX.
En el siglo XIX, este barrio de Pamplona era conocido con el nombre de barrio del Mochuelo y constaba de unas tejerías, una venta y alguna que otra chabola diseminada. La venta, llamada de “El Mochuelo”, fue la que dio más tarde título al barrio. Su origen fue el siguiente: El Mochuelo era el mote o apodo de un guerrillero liberal llamado Urbano Igarreta. Mientras los batallones carlistas, durante la primera guerra civil, defendían las líneas de Los Arcos, Zubiri, Irún, Valmaseda, etc., el cerco de Pamplona estaba encomendado a unas cuantas partidas de infantería y algunas parejas de caballería. Para contrarrestar la labor de estos guerrilleros, el gobernador militar de Pamplona ideó formar una contrapartida, compuesta por unos navarros “poco aprensivos”, quienes aprovechando la ausencia de los sitiadores, recorrían los pueblos exigiendo impuestos, cogiendo prisioneros e incendiando las cosechas y casas de los que tenían hijos voluntarios en la “facción”. El jefe de ellos fue el célebre “Mochuelo”.
Se hizo famoso el encuentro de la partida del Mochuelo con la carlista de Andrés Bruno, cuando aquél fue al pueblo de Anoz a quemar la casa de su contrario. En este encuentro quedó gravemente herido el guerrillero liberal y fue muerto su segundo, Ángel Sauca.
En otro encuentro, el comandante Osma de Lanceros de Navarra, que estaba al mando de una compañía de flanqueadores de caballería nacional y que imprudentemente se había apartado de su escuadrón llegando hasta cerca de Echavacoiz, murió luchando él sólo.
Al comenzar el siglo XX, aquel barrio del Mochuelo continuaba casi sin habitar. A partir de la segunda década, muchos jubilados y más que no lo eran, invirtieron sus modestos ahorros en comprar cuatro palmos de tierra para transformarlos en huerta. Las lechugas les resultaban más caras que en el mercado, pero a aquella honrada y laboriosa gente que estaba acostumbrada al trabajo duro, aquella labor a ratos libres les resultaba un pasatiempo y una distracción. Así pues, el Mochuelo era un terreno dedicado a huertas, con casas de hortelanos y algún chalet, al igual que sucedía en otros barrios como los de San Juan, Iturrama o Ermitagaña. Como podemos ver, se trataría por tanto de las antiguas versiones de las huertas de ocio que existen actualmente en el barrio de San Jorge. En pocos años, una gran zona del Mochuelo se llenó de pozos, chabolas y setos alambrados. Después se construyeron casuchas, pequeños y modestos chalecitos, así como chamizos y barracas, todos con sus huertas y pozos. En aquel lugar serpenteaban una serie de caminos (numerados del 1 al 8, contados según se bajaba por la carretera de Zaragoza a mano izquierda) que configuraban un endemoniado laberinto. El primero de esos caminos, el bautizado con el número uno, subía por la hoy calle de Gayarre (entonces campos de cultivo), en donde doblaba a la derecha para continuar por la orilla de trigales hasta llegar a un punto en donde se iniciaba un descenso brusco (hoy calle de Isaac Albéniz), bordeado por una serie de edificaciones de una y dos plantas, hasta cruzarse con otros caminos. La absurda urbanización del barrio se debe, en parte, a que el trazado de las nuevas calles se hizo siguiendo la trayectoria de aquellos caminos. Conforme se habitaba el barrio, a sus vecinos les molestaba cada vez más el título de Mochuelo, hasta el extremo de que en 1937 solicitaron al Ayuntamiento que cambiase el nombre del barrio por el de “Milagrosa”. Así que, desde esa fecha, el barrio cambió el título del antiguo guerrillero liberal por el de la Virgen Milagrosa titular del convento e iglesia de los Padres Paúles, que en 1928 habían empezado a construir ambos edificios y en 1930 los inauguraron. Hoy la Milagrosa se ha convertido en un barrio muy poblado, con casas muy apiñadas y mal distribuidas, en el que resulta casi imposible circular con coche por muchas de las actuales calles de la Milagrosa y es totalmente imposible circular con un camión o con un autobús por bastantes de ellas. La Avenida de Zaragoza divide el barrio en dos partes, lo que supone un grave problema por el tráfico que tiene. Al ser una de las principales salidas de Pamplona, se colocaron a un lado y otro de la carretera de Zaragoza industrias y talleres que han ido dejando paso a nuevas edificaciones. De todas formas, la construcción de la variante (Avenida de Navarra) y de varios parques alrededor del barrio (sobre todo el que está junto a la Universidad Pública de Navarra) ha hecho que esta zona sea más acogedora. En este barrio abundan las calles con nombre de ríos y músicos de Navarra. La mayor parte de los vecinos procedían de pueblos de Navarra, aunque muy recientemente la situación ha cambiado radicalmente, ya que en los últimos años este barrio se ha convertido en uno de los más solicitados por la población inmigrante recién llegada a nuestra ciudad.

(Ver también: RECORRIDOS POR LA CIUDAD – Ruta Urbanística)