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El Mesón del Caballo Blanco


Existió un primitivo Mesón del Caballo Blanco que estuvo ubicado durante la Alta Edad Media en la rúa Mayor de los Cambios (actual calle Mayor). Pero este edificio de aspecto gótico medieval data en realidad de mediados del s. XX (tan sólo son medievales las ventanas y la bóveda del interior) y ocupa el lugar que antaño fuera el cuerpo de guardia del Redín, cuyos soldados eran los custodios de esta zona de las murallas de la ciudad. Este bello edificio fue diseñado por José Yárnoz Larrosa, arquitecto historicista que en Pamplona levantó también la parroquia de San Miguel y el Monumento a los Caídos. Como director del Servicio de Monumentos de la Institución Príncipe de Viana estuvo ligado a las principales restauraciones del patrimonio arquitectónico navarro, entre las que destacan las del Palacio de Olite y el Monasterio de Iranzu. Pero no todo el mesón es fruto de la inspiración romántica de este arquitecto. Tanto la bóveda de cañón apuntado que cubre el interior del bar como uno de sus vanos pertenecían  a los bajos del Palacio de Aguerre, derribado en 1958 para construir el Hotel Maisonnave. Dicho palacio acogió durante años el “Chacolí de Culancho”, uno de los locales más castizos y tradicionales del Casco Viejo durante la primera mitad del siglo XX. En la fachada del edificio del Mesón del Caballo Blanco hay un escudo de la ciudad de Pamplona que perteneció, en el pasado, al antiguo matadero municipal ubicado junto al puente de la Rochapea o curtidores. En la actualidad, el bar tiene como especialidad las tapas de hojaldre y en la terraza exterior se organizan en verano conciertos y actuaciones al aire libre.
    En 1961 el Ayuntamiento acordó dar el nombre de “Mesón del Caballo Blanco” al edificio construido en el solar en que se alzaba el cuerpo de guardia del Redín. Este mesón se hizo con una de las bóvedas aparecidas al derribarse el antiguo palacio de Aguerre en las Tecenderías Viejas (actual calle de Ansoleaga), en las que estuvo el famoso chacolí de Culancho. Existen antecedentes de una casa u ostalería del Caballo Blanco en Pamplona. Esta antiquísima posada estuvo en la actual calle Mayor y tenemos constancia de ella desde 1377. En 1968, la explanada del Redín en la que se encuentra ubicado el Mesón, tomó el nombre de Rincón del Caballo Blanco.
- Cordeleros: Eran los artífices del cáñamo y la rueda. En sus orígenes los cordeleros estuvieron gremialmente unidos a los basteros. Más adelante se separaron y los cordeleros constituyeron una cofradía en honor de San Bernardo en el convento de San Agustín. En un primer momento, los cordeleros trabajaron en los fosos del Portal de San Nicolás, donde hoy se halla el tramo de la calle Cortes de Navarra próximo a San Ignacio. Allí estaban protegidos del cierzo y llegó a haber hasta 50 ruedas. Los aprendices giraban ininterrumpidamente la rueda mientras los oficiales, que llevaban el cáñamo en el vientre, iban elaborando los delgados cordeles, siempre andando hacia atrás, cara a la rueda que seguía girando. Estos cordeles los usaban los boteros y alpargateros, mientras que las sogas, más o menos gruesas,  eran utilizadas por los albañiles y labriegos. En 1917, al comenzar el derribo de las murallas, algunos cordeleros trasladaron sus ruedas a las de Tejería, donde hoy está el frontón “Jito-Alai”. Posteriormente, se trasladaron hacia el Redín, en donde el gremio de los cordeleros desapareció en 1968. El último artesano de la rueda y el cáñamo fue Juan Ángel Elizari.


(Ver también: RECORRIDOS POR LA CIUDAD – Ruta Histórica)