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El Chupinazo


   
El Chupinazo nace en 1941. El comienzo de las fiestas de San Fermín tenía lugar, desde hace siglos, cuando las autoridades municipales, acompañadas de maceros, gigantes, músicos y público iban a la iglesia de San Lorenzo a las Vísperas en honor de San Fermín. En 1901 se empezó a tirar cohetes espontáneamente en la Plaza del Castillo. En 1940 el teniente de alcalde Joaquín Ilundáin y el periodista José Mª Pérez Salazar propusieron al alcalde que el Chupinazo se tirara oficialmente desde el balcón del consistorio. Un año más tarde el alcalde prendía la mecha. El Chupinazo es el cohete anunciador del verdadero estallido de las fiestas sanfermineras. A las 12 en punto del día 6 de julio, miles de personas se dan cita en la Plaza Consistorial para vivir un acto relativamente moderno que se ha convertido en una de las imágenes más internacionalmente conocidas de los Sanfermines. Un mar de pañuelos rojos da la bienvenida a nueve días irrepetibles. Un miembro del Ayuntamiento pamplonés, cada año de un grupo municipal diferente, es el encargado de prender la mecha del cohete desde el balcón central del segundo piso. Al grito de “¡Viva San Fermín! ¡Gora San Fermín!”, estalla la alegría. La fachada del Ayuntamiento se engalana con pendones y las enseñas de España, Navarra, Pamplona y Europa. Antes del momento principal, en el balcón central del primer piso del Ayuntamiento, los clarineros dan el toque inmediato al lanzamiento del cohete (casi nunca se les oye por la algarabía que hay en la Plaza Consistorial). Tres minutos antes, sale al balcón superior el concejal encargado de prender la mecha, junto con un ordenanza municipal y el responsable de la Pirotécnica Caballer, de Valencia, fabricante del cohete. La Plaza Consistorial tiene una extensión de 2502 m2. En el momento del Chupinazo se agolpan en ella unas 12.500 personas (cinco por metro cuadrado), lo que da idea de las apreturas. Eso sí, si no vas dos horas antes te será muy difícil acceder a la plaza. Conviene llevar ropa cómoda y ligera porque el calor entre el gentío es sofocante. También conviene optar por calzado deportivo y algo fácil de lavar. Durante casi dos horas te puede caer de todo por encima. Es desaconsejable acudir con niños o personas mayores o si se es propenso a los mareos o a la claustrofobia. Los mozos se dedican durante la espera (y también después del cohete) a descorchar botellas de cava y regar a su alrededor. Se corea insistentemente la consigna “¡San Fermín, San Fermín!” con el pañuelo rojo cogido en alto entre ambas manos y de cara al balcón del Consistorio. Tras el Chupinazo, los servicios de limpieza recogen en la plaza 30.000 kilos de vidrio.

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(Ver también: FIESTAS Y TRADICIONES – Los Sanfermines)