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El Barrio de Santa Engracia


El Puente de Mazón o de Santa Engracia es un antiquísimo puente de estilo gótico, anterior al siglo XIII, por el que se salía de la ciudad hacia el norte cuando todavía no existía el puente de Cuatro Vientos. El Molino de Santa Engracia estaba situado en la orilla izquierda del Arga, a la izquierda de la entrada del puente, desde la hoy llamada Avenida de Guipúzcoa. Originalmente se le denominó como Molino de Mazón, al igual que sucedió con el nombre del puente.

En 1227, un tal Elías David, el Mayor, vecino de Pamplona y casado con una Cruzat, donó por su alma y la de sus parientes el sitio de más allá del puente y el molino de Mazón para la construcción de un monasterio de la Orden de San Damián. Se trata del Convento de Clarisas de Santa Engracia. Hacia 1227, como hemos dicho antes, unas cuantas jóvenes piadosas de Pamplona formaron un beaterio, fundando el primer monasterio de Clarisas fuera de Italia. Este convento ocupaba la parte derecha de lo que hoy llamamos Cuatro Vientos, desde la orilla del Arga hasta la calle de Carriquiri. En aquella época no existía el puente de Cuatro Vientos, y la salida de la ciudad era por el puente de Santa Engracia, entonces llamado de Mazón.

Después de más de 560 años, a consecuencia de la guerra con Francia y ante el temor de que los enemigos se refugiasen en los sólidos edificios de las cercanías de las murallas, el virrey Conde de Colomera ordenó derribarlos, desapareciendo, entre otros, los conventos de Trinitarios y Santa Engracia. Las monjas salieron en 1794 y, tras varias localizaciones en Pamplona, Tudela y Villava, se terminan quedando en Olite, donde ocupan el antiguo convento de los antoninos del siglo XIII (desde entonces llamado de Santa Engracia).

Entre el convento y el puente, los pelaires de la ciudad tenían un batán en el que, aprovechando la corriente del río Arga, ponían en movimiento una serie de gruesos mazos de madera para golpear, desengrasar y enfurtir los paños. Como hemos dicho anteriormente, hasta que se instalaron las Clarisas en su convento de Santa Engracia, se llamaba Puente del Mazón, pero a partir de entonces cambiará a su denominación actual. Hasta la reciente remodelación del barrio de la Rochapea, el puente de Santa Engracia terminaba en la calle de Joaquín Beunza, aunque hoy lo hace en la calle Río Arga. En ese lugar, al otro lado del puente, había un viejo edificio llamado Casa de Cuatro Vientos en el que existió el matadero municipal hasta el siglo XVI.

Desde tiempo inmemorial, el primer degolladero o matadero estaba junto a Santa Engracia. Suponemos que estaría en la orilla derecha del Arga, en las proximidades del puente de Santa Engracia, aunque a partir de la última década del siglo XVI se construyó un nuevo degolladero en un paraje más cercano a la ciudad, también en la orilla derecha del Arga, al otro lado del puente de la Rochapea, entre el río y la plaza de Arriasco o de Errotazar, cerca de donde hoy se levantan los Corralillos del Gas. Así pues, el viejo degolladero acabó convirtiéndose, en 1599, en el único horno de pan existente en todo el barrio de Jus la Rocha. Ese mismo año la epidemia de peste se apoderó de la ciudad, por lo que el Ayuntamiento decidió instalar un hospital en el degolladero nuevo y volver a utilizar el viejo degolladero para matar las reses, previa indemnización al dueño del horno de pan. Tras la epidemia, el Ayuntamiento volvió a utilizar el nuevo degolladero sin interrupción hasta 1908, año en el que se inauguró un nuevo matadero en la calle San Roque, junto a la cárcel.

La presa que hay en el río, junto al puente de Santa Engracia, alimentaba el molino municipal donde se fabricaban las harinas destinadas a los hornos del Vínculo para elaborar el pan. Aquel molino harinero se transformó en central eléctrica municipal en 1888. En 1940 se instaló en ese mismo lugar una fábrica de caucho, incendiada y reedificada en 1953.

Parece ser que en las cercanías del convento de Santa Engracia, citado anteriormente, habitaban varias familias. Ya hemos hablado del batán de los pelaires, del molino y del matadero primitivo. En 1366 hay constancia de la existencia de 8 fuegos, que aumentan a 22 en 1427. A este barrio se le denominó Barrio de Santa Engracia de Jus la Rocha. Pero años más tarde, en 1646, aparecen los dos barrios por separado: el Barrio de Santa Engracia y el Barrio de Jus la Rocha.