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el VI Centenario del Privilegio de la Unión de Pamplona

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- Conventos y Monasterios



CONVENTO DE LAS AGUSTINAS RECOLETAS

    A finales del siglo XVI y comienzos del XVII, al construirse el nuevo recinto amurallado entre la Ciudadela (también en plena obra) y la ciudad, quedaron inservibles y ruinosos los fosos y murallas primitivas del burgo de San Cernin, entre la iglesia de San Lorenzo y la Plaza de la O. Felipe IV hizo donación de esos terrenos para que se construyera en ellos el convento, con la condición de que nunca se levantase en la plaza ningún otro edificio. Por esto la actual Plaza de Recoletas ha sido siempre propiedad del Convento. Sobre estos terrenos donados por el rey, don Juan de Ciriza y su mujer Catalina de Alvarado decidieron levantar un monasterio de Monjas Recoletas de la Orden y regla de San Agustín y bajo la advocación de la Concepción de María. La Madre Mariana de San José se encargó de formar la comunidad con monjas procedentes del convento de Eibar. Terminado el cenobio (1634), don Juan de Ciriza construyó la casa pegante al convento que hace esquina con la calle de las Recoletas, en donde habitó algún tiempo, y hoy sirve de residencia al capellán de las Recoletas. En el interior del convento se halla la Virgen de las Maravillas. Cuentan que ésta fue encontrada por un fraile carmelita mientras pedía limosna por las calles. Se la encontró envuelta en un  trapo sucio y loco de contento se la llevó a la iglesia de las Recoletas.

    En el siglo XIX este convento se utilizó como cárcel. En la primera Guerra Carlista estuvo presa con sus tres hijas la mujer del general carlista Zumalacárregui. Durante la “francesada” (Guerra de la Independencia), más de mil personas estuvieron detenidas dentro de sus muros.

    En el centro de la plaza de Recoletas está la fuente que diseñó Luis Paret en 1788 con motivo de la traída de aguas de Subiza. Durante el siglo XIX en esta plaza estaba el mercado del carbón vegetal procedente de las carboneras de las montañas navarras. Hoy en día, este antiguo mercado del carbón se transformó en el lugar de la mayor contratación de ajos de Pamplona, ya que durante los Sanfermines se venden ajos cuyos beneficios son para la Casa de Misericordia. Ésta, agradecida, les enviaba a las monjas recoletas helado de postre el día de San Agustín. Posteriormente se cambió el helado por un donativo económico.

CONVENTO DE CAPUCHINOS

    Los capuchinos se establecieron en Pamplona en 1607 en un lugar situado a la orilla del río Arga, próximo al convento de San Pedro de Rivas. La donación del dinero para su construcción corrió a cargo de Gabriel de Amasa, un rico hacendado natural de Lesaca que vivía en un palacio de la Plaza de la Fruta (hoy Consistorial). En 1820 los capuchinos fueron exclaustrados y en 1834 fueron expulsados de España hasta 1879. Durante ese período la iglesia del convento se utilizó de almacén de maderas. Madrazo cuenta que cuando visitó Pamplona en 1865, el convento se había convertido en parador público y trinquete. La fachada del vetusto convento fue modificada en 1923 y en 1955.

CONVENTO DE LAS SIERVAS DE MARÍA

    Esta congregación llegó a la plaza de San José en 1878. El edificio del convento se empezó a construir en 1909, obra de Florencio Ansoleaga, e inaugurado en 1910. En este mismo lugar se ubicó en el pasado una de las dependencias de la antigua canonjía: la casa del “chantre”. Estas monjas se dedican al cuidado de los enfermos durante las noches.

CONVENTO DE LOS CARMELITAS DESCALZOS

    En 1587 llegaron a Pamplona los frailes Descalzos, instalándose en el barrio de la Magdalena, en una finca que había pasando el puente de la Magdalena a mano derecha, entre los caminos que van a Burlada y a las pasarelas del río que hay frente al Molino de Caparroso. En aquel paraje estuvieron los frailes hasta 1638 en que se trasladaron durante dos años a unas casas situadas en la Taconera, donde en la actualidad están los últimos números pares del Paseo de Sarasate. De ahí se volvieron a trasladar al convento actual en 1640. Donde hoy está la iglesia y la huerta del convento, estaba ocupado en la primera mitad del siglo XVII por una parte de la antigua Pobla Nova del Mercat, o modestísimo núcleo urbano habitado en sus orígenes en el siglo XIII por labradores y posteriormente por humildes artesanos. Entre aquellas casas miserables corría, desde el final de esta calle hasta la actual plaza de la Virgen de la O, una calleja denominada Zacuninda o Rúa de los Sacos. Los Carmelitas obtienen permiso para derribar aquellas casuchas, con el fin de poder construir la iglesia y ampliar el convento. Con el tiempo, la presencia de los frailes Descalzos en el barrio fue motivo suficiente para que el pueblo llamase a la calle con el apelativo de aquellos Carmelitas sin calzar que hoy todavía perduran en dicho convento.

CONVENTO DE LAS CARMELITAS DESCALZAS

    En 1583, Teresa de Jesús envió a Pamplona a la madre Catalina de Cristo a fundar un convento de Carmelitas Descalzas, instalándose inicialmente en la calle de Santo Domingo. Entre 1600 y 1601 se trasladaron a un nuevo edificio el cual se construyó sobre los amplios terrenos hoy ocupados por el Palacio de Navarra y la Caja de Ahorros, el Banco Central, Avenida de Carlos III, Teatro Gayarre y casas colindantes. Más de las dos terceras partes de todo este terreno lo dedicaron a huerta para el cultivo de hortalizas, mientras que el convento propiamente dicho estaba ubicado en la parte más cercana a la Plaza del Castillo y a la actual calle de Espoz y Mina. En su arquitectura, el convento de las Carmelitas sería del mismo estilo que todos los de su época: triple puerta enrejada, hornacina con la imagen de San José, ventanas protegidas por celosías y fachada sencilla y austera rematada por un frontón de sillares coronado con una cruz. Después de 250 años, aquellas religiosas dedicadas a la oración y a la meditación que vivían aisladas del mundo junto al cadáver incorrupto de su fundadora (la Venerable Madre Catalina de Cristo), se vieron afectadas como todas las órdenes religiosas por la desamortización y venta de los bienes de las comunidades religiosas que llevó a cabo Mendizábal en 1836. A nuestras Carmelitas les confiscaron sus bienes y el convento, el cual fue derribado. En la misma época, los frailes Carmelitas de la Calle de los Descalzos tuvieron que salir de España, y fue a su convento, recientemente desalojado, adonde se trasladaron las Carmelitas desde el suyo de la Plaza del Castillo, donde permanecieron hasta 1900, fecha en la que regresaron los frailes Descalzos a su antiguo convento ahora ocupado por ellas. Así pues, las Carmelitas se tuvieron que volver a trasladar a un nuevo convento, llevando en andas el cuerpo incorrupto de su fundadora. Ese convento de San José fue el mismo que ahora ocupan en la Calle Salsipuedes.

    Por el padrón de 1862 sabemos que en la Calle Salsipuedes estaba el Cuartel de Carabineros.

MONASTERIO DE SAN PEDRO (Las Petras)

    El convento de San Pedro se encuentra próximo a la calle del Monasterio Viejo de San Pedro, al que debe su nombre. Según tradición, en 1213, Francisco de Asís con sus compañeros Lupo y Aldeario fundaron cerca de Sangüesa el primer eremitorio franciscano español, llamado de San Bartolomé de Rocaforte (trasladado más tarde a Sangüesa). Dejando aquel pequeño cenobio al cuidado de Fray Bernardo de Quintaval, el “Poverello” marchó a San Juan de la Peña, en donde una enfermedad le obligó a permanecer durante dos meses. Esto le impidió visitar Tudela personalmente a don Sancho, rey de Navarra, quien tras recibir a sus discípulos les pide que venga a Pamplona para intentar apaciguar los Burgos. Llegaron los tres y lograron apaciguar y tranquilizar a sus vecinos. Con motivo de este viaje, los tres franciscanos se instalaron en una ermita dedicada a San Pedro de la Riba, llamada así por estar situada en una pequeña riba de la orilla del río Runa (hoy Arga). Así se establecieron los franciscanos en Pamplona, quedándose Aldeario al cuidado de aquel lugar. Todo lo dicho hasta ahora pudo haber sido leyenda, pero es historia que en 1230 los discípulos de San Francisco se establecieron en la ermita de San Pedro de Riba, hasta que en 1247 se trasladaron a un nuevo convento en la Taconera, fuera de la puerta de San Lorenzo, en el lugar donde hoy está el Bosquecillo. La primitiva ermita de San Pedro fue ocupada por unas religiosas que, después de haber habitado el convento de Santa María de Acella, ocupaban la ermita de San Miguel, que llamaban de Valle Clara, en las proximidades de Barañáin, por lo que las llamaban Señoras o Dueñas de Barañáin. El obispo les dio la Regla de San Agustín, por lo que en adelante se llamaron Canónigas Agustinas de San Pedro, aunque los pamploneses cariñosamente les llamaron “las Petras”. En 1969 la comunidad de las Petras se trasladó al nuevo edificio que hoy habitan, construido por el arquitecto Fernando Redón en la Vuelta de Aranzadi. En el viejo convento se ha venerado con gran devoción la efigie de Nuestra Señora del Río, llamada así por haberse aparecido en el Arga a mediados del siglo XIV. La priora Madre Isabel, estando enferma, veía salir de noche un resplandor desde el fondo del río que al llegar a la superficie tomaba la forma de la imagen de la Virgen. Al intentar cogerla se sumergía en el fondo del agua. La priora sana milagrosamente al ir a ver el prodigio en procesión junto con el resto de la comunidad. Al llegar al río, la imagen se acerca ella sola hasta la orilla y hasta los brazos de la priora, que se la lleva al convento. La imagen se encuentra actualmente en el nuevo convento de la Vuelta de Aranzadi. Su efigie es de pequeño tamaño, románica, sedente y lleva el Niño en su regazo.

CONVENTO DE SAN FRANCISCO

    Según la tradición, en 1214 y a petición de Sancho VII el Fuerte, llegó a Pamplona San Francisco para pacificar los Burgos. Lo cierto es que en 1230 los discípulos de San Francisco se establecieron en la ermita de San Pedro de Riba, hasta que en 1247 se trasladaron a un nuevo convento en la Taconera, fuera de la puerta de San Lorenzo, en el lugar donde hoy está el Bosquecillo, pero fuera de los terrenos donde hoy está el Hotel Tres Reyes, pues al edificarse éste no aparecieron restos de cimentaciones antiguas. Parece ser que el convento estaba donde hoy se halla una cruz de piedra, entre la iglesia de San Lorenzo y el Portal de la Taconera. El Papa Inocencio IV, en 1245, les permite edificar un nuevo convento con la única condición de que pidiesen permiso al obispo del lugar, y, que en caso de negativa, podrían solicitarla a cualquier obispo católico. Los frailes, sin previa licencia del obispo construyen el nuevo convento y esto provoca una auténtica guerra entre la curia y los franciscanos, llegando el obispo a excomulgarles y a acusarles  de falsarios, herejes, etc. Incluso fueron hechos prisioneros y azotados algunos de los frailes. Al final, los franciscanos consiguieron que el Papa les diera a ellos la razón.

    En 1460 este convento fue derribado por motivos defensivos de la ciudad y sus frailes se ubicaron dentro del recinto amurallado en unas casas del barrio de la Burullería (actual calle de San Lorenzo). Poco tiempo después, se levantó otro nuevo y mucho más suntuoso que el anterior convento en el mismo lugar en el que estuvo el antiguo. En este nuevo convento se instaló el cuartel general de las tropas del Duque de Alba durante el sitio de Pamplona en 1512.

    En 1521 este convento se derriba y los frailes levantan uno nuevo la actual Plaza de San Francisco, para lo cual fue necesario que el Emperador Carlos I les cediera una gran parte de la antigua Torre del Rey, precisamente donde estaba la Cámara de Comptos que en 1523 tuvo que ser trasladada a su actual emplazamiento en la Calle Ansoleaga. La iglesia de dicho convento ocupaba el frente que da a la Plaza de San Francisco. Durante los años 1810 y 1811, el convento estuvo destinado a prisión de guerra y los franciscanos fueron expulsados de la ciudad por las tropas francesas que la dominaban. En 1849 se derribó la iglesia y el solar resultante se quedó sin edificar, transformándose la antigua belena en una plazuela. El convento, tras la desamortización, se transformó en almudí y en escuelas públicas. Aquel viejo caserón fue derribado en 1901 y en su lugar fueron edificadas las actuales Escuelas Municipales de San Francisco. En 1926 se levantó el monumento dedicado a San Francisco de Asís en la plaza que lleva su nombre y como recuerdo de la paz que un día trajo a Pamplona.

CONVENTO DE LAS SALESAS

    Las religiosas de la Visitación de Santa María (Salesas), llegaron a Pamplona desde Madrid en 1881. Tras residir temporalmente en el convento de las Beatas se trasladaron a la calle de San Francisco en donde habían comprado la llamada “Casa del Reino” (antiguo palacio de Armendáriz, una de las familias más ilustres de la nobleza navarra) y otras cinco casas más. Tras derribar todas ellas, el arquitecto Ansoleaga construyó el actual convento e iglesia de las Salesas. El convento se edificó a principios del siglo XX, y su iglesia, está dedicada al Sagrado Corazón, fue consagrada en 1917 (el santo fundador de esta orden las llamaba Hijas del Corazón de Jesús).

CONVENTO DE LAS CARMELITAS MISIONERAS

    La Orden de las Carmelitas Misioneras fue fundada en 1860 en Cataluña por el carmelita descalzo Padre Francisco Palau. En 1934 decidieron venir a nuestra ciudad, comprando una finca junto a la carretera a Estella (hoy Avenida de Pío XII), muy cerca del cruce con la actual Avenida de Sancho el Fuerte. En 1939 empezaron a construir el convento. El edificio se hizo para noviciado de la Orden y vio desfilar y profesar a cientos de novicias hasta 1971 en que se transformó en residencia de estudiantes. En 1977 se trasladó la orden y estudiantes a un edificio próximo al antiguo, y en septiembre del mismo año se derribó la iglesia y convento para levantar en su solar modernos edificios.

CONVENTO DE CLARISAS DE SANTA ENGRACIA

    Hacia 1227 unas cuantas jóvenes piadosas de Pamplona formaron un beaterio, formando el primer monasterio de Clarisas fuera de Italia. Este convento ocupaba la parte derecha de lo que hoy llamamos Cuatro Vientos, desde la orilla del Arga hasta la calle de Carriquiri. En aquella época no existía el puente de Cuatro Vientos, y la salida de la ciudad era por el puente de Santa Engracia, entonces llamado de Mazón. Entre el convento y el puente los pelaires de la ciudad tenían un batán en el que golpeaban, desengrasaban y enfurtían los paños con gruesos mazos de madera. Después de más de 560 años, a consecuencia de la guerra con Francia y ante el temor de que los enemigos se refugiasen en los sólidos edificios de las cercanías de las murallas, el virrey Conde de Colomera ordenó derribarlos, desapareciendo, entre otros, los conventos de Trinitarios y Santa Engracia. Las monjas salieron en 1794 y, tras varias localizaciones en Pamplona, Tudela y Villava, se terminan quedando en Olite, donde ocupan el antiguo convento  de los antoninos del siglo XIII (desde entonces llamado de Santa Engracia).

    El actual puente de Santa Engracia termina en la calle de Joaquín Beunza, junto a un viejo edificio llamado Casa de Cuatro Vientos. Allí existió hasta el siglo XVI el matadero municipal. La presa que hay en el río alimentaba el molino municipal donde se fabricaban las harinas destinadas a los hornos del Vínculo para elaborar el pan. Aquel molino harinero se transformó en central eléctrica municipal en 1888. En 1940 se instaló en ese mismo lugar una fábrica de caucho, incendiada y reedificada en 1953.

CONVENTOS DE LAS FRANCISCANAS MISIONERAS (Monjas Blancas)

    En 1900 la Madre María de la Pasión fundó en el Soto de Lezcairu un convento de Madres Franciscanas Misioneras de María. Mientras se edificaba el convento estuvieron residiendo en la Casa de los Baños del entonces Paseo de Valencia, hasta que en 1902 se trasladaron al nuevo convento. Por el color del hábito, los pamploneses les bautizaron como “las Blancas”. En 1952 las Blancas se trasladaron a un nuevo edificio situado en la calle Aoiz, junto al Sagrado Corazón, pero en 1972 se tuvieron que volver al antiguo convento del Soto de Lezcairu, debido a que el nuevo se lo vendieron a las Madres Ursulinas.

    Hasta 1936 hubo una costumbre muy popular consistente en bajar la tarde del día 12 de octubre (festividad de la Virgen del Pilar) al Soto de Lezcairu, donde se merendaba ajoarriero y magras con tomate, se bailaba, se saltaba a la cuerda y se divertían jugando a inocentes juegos como el de la gallina ciega y el de las prendas.

CONVENTO DE LA COMPAÑÍA

    En 1577 llegaron dos Padres de la Compañía de Jesús a Pamplona, logrando con su maravillosa oratoria una gran impresión, motivo por el que el pueblo pidió que se quedasen en nuestra ciudad. Un caballero navarro, militar que había luchado en Italia con el grado de maestre de campo, llamado Juan Piñeiro de Elío, señor de los lugares de Eriete e Ipasate, les ofreció una casa suya que tenía en la calle del Alfériz (actual Compañía). A partir de 1580 queda establecida en Pamplona la residencia de la Compañía de Jesús.

    La llegada de los Jesuitas a Pamplona provocó una serie de roces y de protestas, y, el primer centro de estudios que abrieron, a pesar de que tuvo un gran éxito, se vieron obligados a cerrarlo. Pero el Ayuntamiento volvió a darles permiso para abrir un nuevo colegio: el Colegio de la Anunciata, en el que se estudiaba gramática, latín, filosofía y teología. Este colegio persistió hasta 1767, año en el que el rey Carlos III decretó la expulsión de los Jesuitas de España.

    En la fachada de la antigua iglesia de Jesús y María (actual albergue de peregrinos), ubicada en la calle Compañía, puede leerse el siguiente lema: “seminario episcopal erigido por orden de su majestad el señor rey don Carlos III, año 1782”. Debajo está esculpido un báculo y una mitra. Este fue el destino de aquel primer convento tras la expulsión de los Jesuitas de España. Aquel seminario se transformó en cuartel de infantería en el siglo XIX. Más adelante, se instalaron en él las escuelas públicas que funcionaron hasta 1954, en que se trasladaron a la Plaza de la Compañía. Posteriormente el antiguo edificio se usó como almacén de gigantes y cabezudos, laboratorio municipal y perrera.

    En 1951, los Jesuitas se trasladan a su nuevo Colegio de San Ignacio, en la calle de Bergamín. La antigua iglesia del convento primitivo de la calle Compañía se transformó en Parroquia de San Juan Bautista, que desde tiempo inmemorial estuvo siempre en la catedral. Hoy en día, como ya hemos dicho, funciona como albergue de peregrinos del Camino de Santiago.

CONVENTO DE LA MERCED

    El convento de Santa Eulalia o Santa Olalla de los Mercedarios Calzados fue fundado en 1232 en una casa donada por el rey Sancho VII el Fuerte en el llamado campo del Arenal, hoy Taconera, frente a la iglesia de San Lorenzo, fuera de los muros de la ciudad. Los Mercedarios se dedicaban a la redención de cautivos. Este convento fue gótico, con un magnífico claustro en el que hubo pintado al aceite la “Danza Macabra” que según decían era única en España. En 1512 se alojó en dicho convento el Duque de Alba. En 1521 se derribaron los conventos de San Francisco y de la Merced por estar situados cerca de los muros de la ciudad. Los mercedarios levantan un nuevo convento en la Rochapea en 1540. Este nuevo convento sufrió dos riadas, por lo que en 1552 empiezan a construir un nuevo convento en la Casa de los Estudios (antigua sinagoga), ubicada en la actual calle de la Merced. En 1836, la desamortización suprimió el convento, destinándose el edificio a cuartel de infantería hasta 1903, fecha en la que se hicieron los cuarteles en el Ensanche Viejo (Primer Ensanche).

CONVENTO DE LAS ADORATRICES

    Las Madres Adoratrices Esclavas del Santísimo Sacramento y de la Caridad se instalaron en marzo de 1877 en la calle del Redín para hacerse cargo de una casa-asilo para jóvenes arrepentidas. En junio de ese mismo año se trasladaron a la calle del Palacio (actual calle del 2 de mayo de 1808), en la que han residido hasta hace muy poco tiempo. En 1964 inauguraron una residencia para estudiantes. Muy recientemente se ha inaugurado un hotel en este mismo solar: Hotel Puerta del Camino.

CONVENTO DE LAS DOMINICAS

    Más conocido con el simpático título de “las Beatas”. De este antiquísimo convento sólo sabemos que se fundó en tiempos del rey Carlos III el Noble, en al año 1400. Se localizó en la calle Jarauta.

CONVENTO DE LAS JOSEFINAS

    El asilo de huérfanas y desamparadas de las Religiosas Hijas de San José (Josefinas), se fundó el año 1895 en el mismo lugar en donde estuvo situado el antiquísimo lazareto e iglesia de la Magdalena, junto al puente del mismo nombre. El edificio es del arquitecto Florencio Ansoleaga. La iglesia se tuvo que edificar en madera por las ordenanzas militares que impedían construir con otros materiales en las proximidades de la Plaza. En 1904 se empieza a construir un nuevo asilo y en 1924 se puso la primera piedra del templo actual, junto al asilo, que se inauguró en 1926. Esta última iglesia es obra del arquitecto Serapio Esparza San Julián.

CONVENTO DE LAS OBLATAS

    El convento de las Oblatas fue construido en 1945 sobre un solar en el que ya en el siglo XVII estuvo ubicado otro convento, en este caso de los Trinitarios. El edificio está catalogado como patrimonio arquitectónico por la Institución Príncipe de Viana y contiene en su interior la preciosa capilla original en la cual muchos pamploneses han pasado por el altar. Recientemente se ha rehabilitado el edificio respetándose completamente el aspecto exterior del edificio, dotando al interior de todas las características técnicas y tecnológicas que hacen del centro una confortable y funcional residencia de ancianos. Con una inversión que superó los 7 millones de euros se rediseñó un centro abierto, con amplias zonas verdes y con todas las garantías de accesibilidad y confort para los residentes, tanto en las dependencias rehabilitadas del antiguo convento como en la ampliación que se llevó a cabo simultáneamente. La primera piedra del centro se colocó en el año 2001 por parte del presidente de Navarra, Miguel Sanz, y la alcaldesa de Pamplona, Yolanda Barcina, y las puertas de la residencia se abrieron definitivamente a mediados de 2003. La residencia Amma Oblatas dispone de 173 plazas residenciales y 30 de centro de día.

CONVENTO DE LOS TRINITARIOS

    A principios del siglo XVII, los religiosos descalzos de la Santísima Trinidad de redención de cautivos, intentaron establecerse en nuestra ciudad, pero no pudiendo lograrlo decidieron establecerse en una ermita situada en la falda de un monte próximo a Añézcar. En 1608 pidieron a la ciudad licencia para instalarse aquí, obligándose a la asistencia de los enfermos del Hospital General, pero les fue denegado el permiso, aduciendo motivos como que no eran de lengua vascongada o que había muchas mujeres enfermas y nodrizas y no podrían ayudarles como a los hombres. Mientras tanto, se instalan junto a la capilla de San Fermín de Aldapa, situada cerca del Palacio de los Virreyes. Aunque allí estaban bien, prefirieron irse al terreno que les entregaron en Costalapea. En 1664 inauguran la iglesia del convento. A una de sus capillas se trajo el Cristo del Perdón, traído de Valladolid, que alcanzó fama de milagroso y en varias ocasiones se sacó en rogativa en tiempos de sequía y de guerra. En 1794, al aproximarse a la ciudad el poderoso ejército de la Convención francesa, el Virrey don Martín Álvarez de Sotomayor, Conde de Colomera, ordenó derribar el convento de Trinitarios, pero también el de Santa Engracia, la ermita de San Jorge y otras muchas casas y casuchas extramurales. Se tuvieron que ir tan rápidamente que no pudieron guardar nada del patrimonio artístico que atesoraban. En 1799 los trinitarios obtuvieron en propiedad el antiguo convento de San Antón (localizado donde se encuentran las calles de San Antón, Nueva y Taconera).

CONVENTO DE LAS HERMANITAS DE LOS POBRES

    Esta benemérita institución fue fundada en 1840 en San Servan (Bretaña). A Pamplona llegaron en 1878, instalándose en dos casas de la Plaza de Recoletas. En 1889 empezaron a vivir en el edificio situado poco antes de llegar al final de la avenida de Guipúzcoa, a mano derecha. Atienden a los pobres con más de 60 años de edad. Recientemente, con motivo de la urbanización del nuevo barrio creado en esta zona de la ciudad (Bustinchuri) esta residencia de ancianos se ha derribado y se ha construido una nueva. Como curiosidad diremos que para edificar el nuevo edificio se subastaron las piedras del anterior al precio de 1 euro cada una.

CONVENTO DE LOS CORAZONISTAS

    En 1608 los trinitarios se establecieron provisionalmente en la ermita de San Fermín de Aldapa, antes de instalarse en la avenida de Guipúzcoa. La iglesia quedó en estado ruinoso, por lo que en 1701 se levanta una nueva basílica (la actual, aunque con retoques posteriores). En 1880 se hacen cargo de ella los padres Misioneros Hijos del Inmaculado Corazón de María, más conocidos como los Corazonistas o Claretianos, que ampliaron el edificio y construyeron una residencia adosada a la iglesia. Esta residencia es hoy refugio de los padres claretianos que se hayan jubilados.

CONVENTO DE LOS DOMINICOS (de Santiago)

    En el siglo XI, en las proximidades de la actual Plaza del Castillo, existía un pequeño monasterio llamado de Santiago de Laquedengo. Puede que se tratara del monasterio de San Jacques que aparece citado en el poema de Aneliers sobre la guerra de la Navarrería, y, puede que fuera el mismo que mandó levantar Carlomagno, después de vencer la resistencia de la vieja Iruña, como dedicación al Apóstol Santiago. En esta ermita, probablemente en 1242, se fundó el primer convento navarro de Dominicos, llamado iglesia de los Padres Predicadores. Hasta el siglo XVI continuaron los frailes dominicos en su convento de Santiago, en donde hoy está el Palacio de Navarra. En 1512, el rey Fernando el Católico decide reforzar las defensas de la ciudad, construyendo una nueva fortaleza que robusteciese al sitio más vulnerable de la ciudad. Por ello, se derriba el convento de Santiago y se les da a los dominicos un nuevo emplazamiento en la actual calle de Santo Domingo. El nuevo convento, cuya iglesia tiene el suelo a unos cinco metros de profundidad con respecto al nivel de la calle, fue la cuna de la Universidad Pontificia y Real de Santiago, que funcionó desde 1630 hasta 1771. En 1835, con la desamortización, el convento y la iglesia pasaron a poder del Estado. En 1877 la iglesia fue entregada al obispo, y desde 1914 está regentada por los padres Dominicos. El convento se dedicó a cuartel de infantería y posteriormente a Hospital Militar, aunque hoy se halla ubicado en él el Departamento de Educación del Gobierno de Navarra.

CONVENTO DE LOS PAÚLES

    En 1928 se puso la primera piedra del convento e iglesia de los padres Paúles, situado entre la carretera de Zaragoza y el hipódromo del Regimiento de Almansa. El convento y la iglesia fueron inaugurados en 1930. La iglesia, llamada de la Milagrosa, es obra del arquitecto pamplonés Víctor Eúsa. A los vecinos del barrio del Mochuelo les molestaba cada vez más el título del barrio del Mochuelo, hasta el extremo de que en 1937 solicitaron al Ayuntamiento que cambiase el nombre de Mochuelo por el de Milagrosa. A partir de esa fecha, el apodo del guerrillero liberal (el Mochuelo) fue sustituido por el de la Virgen que corona la iglesia de los Paúles.

CONVENTO DE SAN AGUSTÍN

    En 1355 los frailes Agustinos tenían un convento en la rúa de San Clemente (actual calle de San Agustín). En 1523 fue nombrado caballero, en la iglesia de San Agustín de Pamplona de Santiago, el poeta Garcilaso de la Vega, ya que se hallaba luchando aquí en Navarra contra los franceses que habían invadido nuestras tierras. La primitiva iglesia del convento fue reedificada en el siglo XV. A principios del siglo XIX el convento fue exclaustrado durante la ocupación napoleónica. En 1823 regresó la comunidad al convento, pero en 1836 fue suprimido definitivamente. En 1882 la iglesia se convirtió en parroquia y la pila bautismal procede de la parroquia de San Saturnino, cuando colocó una pila nueva. El órgano es de 1934.

CONVENTO DE SAN ANTÓN

    No se sabe cuándo se fundó aquella antiquísima iglesia y convento de San Antón en Pamplona. Es evidente que estuvo situado fuera de las murallas, en el término de la Población de San Nicolás. Por algunos que da el Padre Moret se desprende que al construirse la Ciudadela, esta iglesia quedó dentro de su recinto, y al ser bautizado uno de sus cinco baluartes con el nombre de San Antón, nos hace sospechar que fue en él donde quedó ubicada. Aquel baluarte de San Antón fue derribado junto con el de la Victoria en 1888 para construir el Primer Ensanche. La ubicación de esta iglesia creaba problemas entre el Burgo de San Cernin y la Población de San Nicolás, por estar situada justamente en el límite de ambos. Por este motivo, Carlos III en 1408, señaló las demarcaciones de ambos términos comenzando desde esta iglesia (que quedaba para la Población), continuando por el camino de Acella (Vuelta de la Longaniza) hasta su puente (hoy viejo puente de Cizur). Los terrenos situados a la izquierda de aquella línea de separación (hacia el Sadar) pertenecían a San Nicolás, y, los ubicados a la derecha de dicha línea (hacia Barañáin) pertenecían a San Cernin. A finales del siglo XVI el convento se trasladó al final de la actual calle de San Antón, aunque la iglesia originaria se mantuvo algún tiempo renovada dentro de la Ciudadela. En 1787, el Papa Pío VI suprimió aquella orden de San Antonio Abad. En 1799 los trinitarios obtuvieron en propiedad el antiguo convento de San Antón. En 1835, con la Desamortización, desapareció aquella casa de trinitarios que durante tantos años fue de San Antón y dio el título a la actual calle.

CONVENTO DEL CARMEN CALZADO

    El convento de Santa María del Carmen Calzado fue el que dio título a la actual calle del Carmen. El rey Felipe de Evreux fundó un convento extramuros de la ciudad a mediados del siglo XIV. No se sabe su ubicación ni la fecha exacta de su erección. En 1374, los frailes carmelitas se trasladan a la calle de Peregrinos (actual calle del Carmen) gracias a la actuación del rey Carlos II, que les concede a los carmelitas los bienes que previamente había confiscado al deán de Tudela por haberle sido desleal. Llegaron a tener iglesia, convento y noviciado situados al final de la calle del Carmen en sus números pares. La iglesia estaba bajo la advocación de la Anunciación de Nuestra Señora, era amplia, abovedada y disponía de un amplio coro. La imagen de la Virgen del Carmen ocupaba un lugar preferente en la Capilla de Nuestra Señora. También tuvo una Capilla del Crucifijo. En 1716 se fundó en el convento la Cofradía de San José. La imagen de San José que hoy se venera en la parroquia de San Agustín es la que fue donada a dicha cofradía. Además existían las capillas de San Miguel y del Ángel Custodio, la de Nuestra Señora de la Piedad, la de Santa Polonia y la de San Alberto. En la iglesia de San Agustín existen en la actualidad las imágenes y retablos de San José, Virgen del Carmen y San Miguel. En aquel convento llegó a haber otras cuatro cofradías, además de la ya citada: una de ellas (la de la Vera Cruz) era la encargada de atender a los condenados a muerte. En el siglo XVIII se hizo un nuevo retablo mayor que es el mismo que hoy se puede contemplar en la Capilla del Museo de Navarra. En 1837, cuando la Desamortización, el convento fue incautado por el Estado. En 1849 fue cedido a los militares, destinándose primero a cuartel y luego a hospital militar. Más tarde se abandonó y quedó en ruinas. En 1898 pasa a manos del Ayuntamiento con la condición de dejar una amplia calle de 22 metros de anchura a todo lo largo de la fachada norte, paralela a la muralla. Gracias a esta condición impuesta por los militares, la actual calle del Redín goza de su ventajosa amplitud.