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el VI Centenario del Privilegio de la Unión de Pamplona

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- Fuentes y Manantiales


FUENTES

Pamplona, como plaza fuerte, estaba siempre bien guarnecida, abundando los cuarteles y la tropa. Los roces del pueblo con la soldadesca debían ser frecuentes, tanto que en todas las fuentes públicas tuvieron que rotular un caño para uso de los militares.

Fontana Vieilla o de Tejería: se la cita desde 1232. Situada junto al portal de Fontana Vieilla o de Tejería. De esta fuente se tomó y se condujo agua hasta la plaza de Santa Cecilia. El agua de la fuente de Tejería caía sobre un gran abrevadero, el cual dio nombre a la calle del Abrevadero que desde la plaza del Castillo daba a él (actual calle de Espoz y Mina). En 1921, al derribarse las murallas y construirse el muro de contención, debajo de la plaza de toros, y al costado de la calle Juan de Labrit, la fuente y el abrevadero quedan adosados al muro, donde continúan en la actualidad.

Fuente del Consejo: en 1563 se instala una fuente en la actual plaza del Consejo para abastecer a los vecinos de San Cernin y San Nicolás. Esta fuente se alimentó con aguas de Iturrama, que se entraron en la ciudad por un puente de piedra que atravesó el foso de las murallas próximas a la puerta de la Zapatería (al final de la calle de San Antón).

Fuente Baja de Santa Cecilia: situada en la plaza de Santa Cecilia, en la confluencia de las actuales calles de Mercaderes, Calderería y Curia. Se encontraba adosada al muro de la basílica de Santa Cecilia, en un plano bajo, al que se accedía con cuatro escaleras desde el nivel de la acera. Con la traída de aguas de Subiza, se construyen varias fuentes monumentales, una de las cuales, llamada de Santa Cecilia, se instaló frente a la basílica y junto a la antigua fuente. Ambas estuvieron juntas hasta 1853, año en que se derribó la basílica y entonces el Ayuntamiento decidió suprimir la vieja fontana de la que sólo manaba el agua durante tres meses escasos al año.

Fuente de la Plaza del Chapitel: en 1560 había una persona encargada de abrir por las mañanas y cerrar su depósito por las noches. En el Campo del Chapitel se celebraba mercado en el siglo XVI, por lo que al existir aglomeración de gente era necesaria la instalación de una fuente pública.

Fuente de la Plaza de Santo Domingo o de Santiago: se construyó en 1565, con su abrevadero, ubicada entre el Ayuntamiento de la ciudad y el monasterio de Santiago. Se alimentaba con aguas procedentes de la fuente del Chapitel, por lo que en 1581 se le hace una nueva conducción de aguas procedentes de Iturrama, siendo preciso para ello el atravesar los fosos de la Ciudadela (entonces en construcción) y las nuevas murallas de la Taconera: la conducción iba por la calle de San Antón y por la plaza del Consejo. En 1752 desapareció aquella fuente con su abrevadero y en su lugar se construyó el Almudí (o almacén de contratación de granos, pegado a la pared del Ayuntamiento), cuya planta ocupaba casi toda la plaza de Santiago. Se vuelve a construir otra fuente separada de su abrevadero, pero en 1877 se traslada la fuente a la calle de los Descalzos, frente a las belenas, donde todavía sigue en pié.

Fuente de Tejería: Esta fuente aparece en el diseño (realizado por Pizaño en 1548) del castillo y lienzo de muralla que cubría el lado sur de la ciudad y que se extendía desde la citada fortaleza hasta el baluarte de Labrit. De esta fuente se tomó y se condujo agua hasta la plaza de Santa Cecilia. El agua de esta fuente caía sobre un gran abrevadero, el cual dio nombre a la calle que, partiendo de la Plaza del Castillo, terminaba en él. El nombre de la calle del Abrevadero duró hasta 1855 en que cambió por el de calle de Espoz y Mina. En 1921, al derribarse las murallas y construirse el muro de contención que se encuentra debajo de la Plaza de Toros, y al costado de la calle Juan de Labrit, la fuente y el abrevadero quedaron adosados al muro, donde continúan en la actualidad.

Fuente de los Descalzos: En su lugar, y para sustituirla, el Ayuntamiento puso una fuente de hierro colado con una gran taza en la que caía el agua de cuatro caños adornados con otros tantos delfines. En 1952, al derribarse el viejo edificio del Ayuntamiento (el segundo de ellos, que se edificó allí en 1760), la fuente se trasladó a la plaza de San José, donde se puede contemplar hoy, aunque mutilada en su parte superior.
Fuente de San Antonio o de San Antón: De finales del siglo XVI o principios del siglo XVII. Posiblemente se hizo con aguas de Iturrama, y quizá fuese una derivación de dichas aguas conducidas a la Ciudadela. Su caudal era muy copioso y el sobrante se decidió entregarlo al convento de las Recoletas, que estaba en construcción. Esta fuente se situaba en la Taconera, en el lugar donde hoy se levanta el monumento a Navarro Villoslada. El agua brotaba en una hondonada situada a unos 7 metros de profundidad, alrededor de la cual había árboles, lo que hacía que el lugar fuese muy agradable. Por el frescor de sus tres caños de agua.

Fuente de la Ciudadela: la Ciudadela estaba dotada, en previsión de asedios, de un molino de trigo, tahona, y de una copiosa fuente. Es posible que sus aguas provinieran del manantial de Iturrama. A mediados del siglo XX un albañil que excavaba unos cimientos para la construcción de un chalet en el camino de la Fuente del Hierro encontró una gran veta de agua que corría canalizada en dirección a la Ciudadela.
Fuente de la Taconera: situada frente a la puerta exterior de la Ciudadela (donde hoy comienza la calle del General Chinchilla, donde ha estado hasta hace poco la Delegación de Hacienda y ahora se encuentra la Escuela de Música Joaquín Maya), antes de derribarse los baluartes de la Victoria y de San Antón. Se alimentaba con aguas de Iturrama. Se construyó en 1640.

Fuente del León: también alimentada con aguas de Iturrama, canalizadas hasta este lugar y hasta la fuente de la Taconera. Se localizaba en la Cuesta de la Estación, y debía su nombre a la estatua de un león que coronaba su parte superior. En su día tenía una verja de hierro. Esta estatua fue destruida en 1823 durante el bombardeo de Pamplona por las tropas de Fernando VII, ayudadas por los Cien Mil Hijos de San Luis, que bloqueaban la plaza. Al construirse el muro de contención de los jardines de la Taconera, se instaló en una hornacina junto con un pequeño abrevadero. Esta fuente fue en sus tiempos una de las más célebres de la ciudad. Esta fuente fue tapiada al instalarse el ferrocarril, a petición de la Sociedad del Irati en 1911.

Fuente de los Legañosos: situada debajo del puente levadizo del Portal Nuevo. Su agua tenía fama de ser excelente para los males de ojo. Seguramente sus aguas procedían de alguna veta sobrante de Iturrama, las cuales, al pasar por un terreno azufroso, adquirían alguna acción curativa para ciertos tipos de blefaritis.
Fuente del Obispo: Esta fuente, situada entre la muralla y el puente de la Magdalena, es la que equivocadamente fue identificada como fontana vieilla.

Fuente de la Teja: su nombre se debe a la forma de su caño. Desde tiempo inmemorial ha sido una de las fuentes más concurridas. Muchos pamploneses acudían a ella a pasar la tarde, llegando el Ayuntamiento a comprar los terrenos adyacentes con el fin de transformar aquel manantial en un lugar agradable (1865). Recientemente se eliminó con motivo de las obras de acondicionamiento del nuevo barrio residencial de Lezcairu.

Fuente del Hierro (o Fuente del Setenta): de ella brotaba agua de alto poder ferruginoso. En el siglo XIX y principios del siglo XX, este manantial era el punto de reunión de las cloróticas pamplonesas, que con su palidez y aire romántico acudían en gran número a tomar esta agua medicinal con la ilusión de fortalecer su precaria salud. En 1870 el Ayuntamiento hizo aquí lo mismo que en la fuente de la Teja, adecentando sus alrededores y construyendo la escalinata y la pared de piedra que existen en la actualidad; por ello el pueblo soberano la bautizó como Fuente del Setenta. Hoy ya no brota el agua de su caño.

Fuente del Batueco: estuvo junto al camino que desde el final de la tapia del Hospital, conduce al puente de Miluce, a mano derecha. La fuente, con unas gradas de piedra, está enterrada a la altura de la última casa, de la fila de ellas existentes en la actualidad. A esta fuente de agua medicinal acudían gran número de reumáticos, bronquíticos y enfermos de la piel. En la mañana de San Juan la afluencia de visitantes adquiría carácter de romería, ya que en dicha fecha la acción terapéutica de sus aguas era más eficaz. Al estar en un lugar tan apartado, muchos enfermos no podían acudir hasta allí, por lo que se construyó una caseta en la que se expendía el agua de dicha fuente, al final de la calle de las Navas de Tolosa. En el buen tiempo era habitual ver a los agüistas paseando por el Bosquecillo y acercándose a la caseta para tomar la dosis prescrita de tan repugnante agua.

Fuente de Santa Engracia: estuvo situada hasta los años 70 del siglo XX frente al puente de Santa Engracia, en la calle de Don Joaquín Beunza de la Rochapea. Tenía tres caños, con agua durante todo el año, y un abrevadero. La calidad de sus aguas gozaba de tal fama que los vecinos pudientes de Pamplona se hacían traer éstas por medio de aguadores desde tan distante paraje.
Fuente de San Jorge: situada en el prado de San Jorge, en el barrio de la Estación, cerca de la orilla derecha del río Arga.

Fuente de la Biurdana: situada en el término del mismo nombre.
Fuente del Italiano: esta fuentecilla está situada en el término de Mal Paso, en un terreno enclavado en el ángulo formado por las carreteras de Mutilva Baja y Soto Sadar.
Fuente del Canal: su nombre procede del “canal”, nombre dado por los aldeanos al paso existente entre los montes de San Cristóbal y Ezcaba. Sus aguas son frescas y abundantes. Surte de agua al polvorín, además de ser usada por los montañeros de la zona en las mañanas de los días festivos. Antiguamente había un aguador apellidado Mori, que traía agua de la fuente del Canal para vendérsela a las familias acomodadas, pero por un ingenioso sistema de barriles de doble depósito llevaba junto con el agua vino de contrabando. Al pasar por el Portal de Francia invitaba al portalero a un trago de agua fresca, hasta que un día al recaudador de arbitrios le apeteció (por influencia de una denuncia) el “agua” de la oculta espita del otro lado del barril… y se acabó el contrabando.

Fuente de San Pedro: ha subsistido hasta la construcción de las actuales casas del Ayuntamiento en el barrio de San Pedro. Su caudal era tan abundante que con él se surtía de agua el viejo lavadero que desapareció al edificarse la citada barriada.
Fuente de la Rochapea: estuvo en la antiguamente llamada plaza del cuartel de la Guardia Civil, la misma que con anterioridad se llamó plazuela del Arriasco, junto al puente de la Rochapea.

Manantial del Cerrado: en el barrio de la Magdalena, junto a la carretera de Burlada. Tiene un abrevadero.
Fuente de los Capuchinos: situada en la huerta del convento.
Fuente de la “Casa Blanca”: manantial situado entre los conventos de Capuchinos y de las Esclavas del Sagrado Corazón. Dicha finca pertenece hoy en día al convento de las Esclavas y se halla rodeada de de alto muro de mampostería, y en su interior existen dos vetustas edificaciones llamadas “Casa Blanca” (la que mira al convento de los Capuchinos) y “Casa Colorada” (aquí había un destacamento de miqueletes, o españoles renegados al servicio del invasor francés, que fueron derrotados en una escaramuza por la partida de Espoz y Mina en 1812).

TRAÍDA DE AGUAS DE SUBIZA

En el siglo XVIII Pamplona realiza dos ingentes obras de ingeniería que la transforman en una verdadera ciudad: el alcantarillado o las “minetas” (acabado en 1773), y la traída de aguas de Subiza (1783-1790) gracias a la construcción del Acueducto de Noáin. En 1788 vino a Pamplona el gran pintor madrileño don Luis Paret y Alcázar, el cual, por encargo del Ayuntamiento, dibujó los bocetos para las siguientes fuentes monumentales:

Fuente de la Beneficencia o de la Abundancia: fue la más hermosa de todas y se instaló en el centro de la Plaza del Castillo hasta 1910, en que fue demolida, colocándose en su lugar el quiosco de madera para la música que desde 1900 estaba un lateral de la plaza, frente al Café Iruña. Esta fuente estaba coronada por la estatua de la Beneficencia, que fue llamada la “Mari-Blanca”. La estatua fue desmontada y colocada en 1912 en la plaza de San Francisco, hasta que en 1927 se trasladó a los jardines de la Taconera, donde hoy continúa.
Fuente de Neptuno Niño: se proyectó para ser colocada en la Taconera, pero se instaló en la Plaza del Consejo, en cuyo centro continúa.

Fuente de Santa Cecilia: se colocó en la antigua plaza de Zugarrondo, frente a la basílica de Santa Cecilia y junto a la fuente vieja del mismo nombre, hasta que en 1854 se suprimió esta última. En 1913 la fuente de Santa Cecilia es trasladada a su actual emplazamiento en la calle de la Navarrería.
Fuente de la Plaza de Recoletas: proyectada para la plaza de la Fruta (hoy Consistorial), aunque se construyó en el ángulo sudoeste de la plaza de las Recoletas. En 1844 fue trasladada al centro de la plaza, donde continúa con aire de monumento funerario.

Fuente para la Plaza del Consejo: llegó a ser construida, por lo menos en su parte superior. Esta fuente existe hoy en el jardín del palacio de los Condes de Guenduláin (hoy en día Hotel Condes de Guenduláin).

OTRAS FUENTES PÚBLICAS

Hasta 16 llegó a haber en el siglo XIX. Entre ellas destacamos las de las plazas de San José, San Francisco y San Nicolás; las de las calles de Cuesta del Palacio, San Ignacio, Tecenderías, Ciudadela, San Agustín, Compañía y la Merced; las había también con su correspondiente abrevadero, como las de Santo Andía, Santo Domingo, Tejería, Portal de Francia, y la inolvidable “asca de caballería” en la plaza del Vínculo. También me gustaría citar las Fuentes Luminosas que fueron instaladas en el centro de la plaza del Príncipe de Viana (o Plaza Circular) y en el centro de la plaza de Merindades (1955).

Fuente de los Frailetes: Aparece en el plano de Pamplona del año 1866, de Miguel Cía, más concretamente al final de la calle de la Merced, en un ensanchamiento tocando con la muralla. En 1863 el Ayuntamiento decide instalar tres nuevas fuentes en la ciudad: una junto al pilón del asca de caballería (en la actual Plaza del Vínculo), otra a la entrada de la Ciudadela y la tercera en la plazuela de los Frailetes. Esta última se hizo trasladando la fuente baja de Santa Cecilia. Suponemos que el título fue impuesto por los vecinos ante la frecuente presencia en la fuente de frailes del próximo convento de la Merced.

Fuente de la Plazuela de San José: en 1877 se derribó el Almudí que estaba en la plaza del Mercado, trasladándose la fuente que estaba allí hasta la calle de los Descalzos. El Ayuntamiento, para ornamentar la plaza, construyó una nueva fuente de hierro colado con una gran taza en la que caía el agua de cuatro caños adornados con otros tantos delfines. En 1952, al derribarse el viejo edificio del Ayuntamiento, se trasladó esta fuente de hierro colado a la plazuela de San José, donde se puede contemplar, aunque mutilada en su parte superior.

MANANTIAL EXISTENTE EN EL LECHO DEL RÍO ARGA

Gracias a todas estas fuentes, nuestra ciudad tuvo resuelto ampliamente el problema del suministro de agua durante el siglo XIX, hasta el día 14 de septiembre de 1874, en que los carlistas inician el bloqueo de la Plaza y cortan la conducción de agua de Subiza. Ante esta eventualidad el Ayuntamiento manda rápidamente colocar en la orilla del Arga una bomba con filtro. En 1874, Salvador Pinaqui descubre un manantial en la cascajera existente debajo de la presa del Molino de Caparroso (en la cual tenía establecida una fábrica-fundición de maquinaria agrícola). Este manantial era de mejor calidad que la del agua de Subiza. Se instala una bomba para llevar esta agua hasta el depósito de las aguas de Subiza, que estaba situado en la calle de San Ignacio, junto a la basílica del mismo nombre.

AGUAS DE ARTETA

Tras la guerra carlista la ciudad aumentó notablemente su población, lo que motivó que el Ayuntamiento estudiara nuevos manantiales accesibles, hasta que en 1895 se realiza  la traída de aguas desde el manantial de Arteta. La llegada de las aguas de Arteta se celebró en el estanque existente al final del Paseo de Sarasate, frente a la entonces Audiencia en construcción (hoy Parlamento Foral).