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0 - Historia Geológica


RESUMEN DE LA HISTORIA GEOLÓGICA DE NAVARRA

 

        Navarra salió del fondo del mar. Navarra siempre estuvo bajo el agua y cuando finalmente emergió lo hizo primero como unas islas al norte. Las vacas marinas nadaron sobre lo que hoy es Pamplona. Los mamuts vivieron en Aralar y la Ribera era como la sabana africana. Si el planeta tuviera un año de vida, el ser humano aparece en él el 31 de diciembre y a las diez de la noche. Hasta entonces, en la actual Navarra sucedieron hechos asombrosos. El trabajo de los científicos permite arrojar algo de luz en la oscuridad de los tiempos. Saber que toda nuestra tierra fue durante millones de años el fondo del mar y que por eso hoy nos encontramos cantos rodados y fósiles de conchas en lo alto de los montes. Que los tiburones atacaban vacas marinas sobre Pamplona. O que esta tierra era un lugar paradisíaco. Hay que imaginarla con temperaturas de más de veinte grados todo el año, playas, arrecifes de coral y bosques de helechos de treinta metros. La faz de Navarra cambiará radicalmente en la enormidad de este tiempo. La tierra colisiona y todo se trastoca: el fondo del mar emerge y se eleva cientos, miles de metros. Son los Pirineos. Los mamuts caminarán pesadamente en Aralar, donde hace tanto frío como hoy día en Siberia. Más tarde, la Ribera se convertirá en un enorme mar muerto que, sin embargo, resurgiría en forma de sabana africana, con elefantes, rinocerontes y cocodrilos viviendo en torno a un inmenso lago. Estos hechos los conocemos gracias a la labor paciente y deductiva de geólogos, geógrafos y paleontólogos. Son la policía científica del pasado; son investigadores que leen la tierra y son capaces de imaginar un tiempo en el que el ser humano ni estaba ni se le esperaba. Recogiendo sus testimonios se ha ido perfilando el sorprendente relato de la creación de Navarra desde su origen hasta su tan novedoso aspecto actual.

        El inicio del comienzo ocurre con una descomunal explosión en el espacio: el Big Bang. Mucho más tarde, hace 4.600 millones de años, se forman la Tierra y el sistema solar. Cuando finalmente el planeta se enfría, toda la tierra está aglutinada en un único mega-continente (Pangea) y rodeada por el agua. Paulatinamente esa masa se va desmenuzando hasta formar el mapamundi actual. Actualmente, estos desplazamientos no han concluido. Los continentes continúan moviéndose. Europa y Norteamérica se separan anualmente diez centímetros. Y la faz de la Tierra seguirá cambiando y haciendo, por ejemplo, que Europa y África se junten. Dentro de 150 millones de años se podrá cruzar de España a Marruecos caminando.

        En el comienzo, la actual Navarra está bajo el mar. Y así permanece largamente hasta que hace tan sólo 360 millones de años las tierras subterráneas chocan entre ellas y comienzan a doblarse como plastilina. Se forman pliegues que lentamente asoman entre las aguas formando islotes. La primera zona que emerge son los actuales Cinco Villas y Quinto Real. Este plegamiento se conoce con el nombre de Herciniano. En este mismo período de tiempo, al sur de Navarra, aunque más allá de nuestras fronteras, surge también de las profundidades del mar una enorme montaña: el Macizo del Ebro. Entre éste y los islotes del norte se encuentra la mayor parte de nuestra tierra que todavía sigue bajo el océano. Mientras tanto, la vida ha comenzado hace ya mucho. El planeta sufre una transformación formidable. La vegetación crea bosques extensos y los animales evolucionan hasta la forma de descomunales criaturas: los dinosaurios.

        La Península Ibérica es hace 120 millones de años (el 21 de diciembre) una isla entre África y Europa. Desde el mar de Navarra y mirando hacia el sur se ve una costa que comienza en Asturias y llega hasta Teruel. Los dinosaurios se paseaban por los actuales territorios de La Rioja. Nos dejaron miles y miles de huellas, pero se cree que nunca pisaron nuestra tierra, ya que en aquella época aún permanecía sumergida. Sólo estaban en superficie las montañas del norte, aunque por desgracia no se han encontrado allí restos de estos animales.

        Hace 65 millones de años llega súbitamente el Apocalipsis. La mayor parte de los científicos piensa que un enorme meteorito impacta contra la Tierra, en la Península del Yucatán, en México; y entonces el planeta queda en tinieblas: se crea una densa nube de partículas que impide que los rayos del sol lleguen a las plantas. La vegetación desaparece y, sin alimento, gran cantidad de especies, incluidos los dinosaurios, se extinguen. Paradójicamente, la desaparición de grandes depredadores permite que surjan los primates que evolucionarían hasta el ser humano. En Navarra la tierra guarda memoria de aquella explosión. El meteorito estaba compuesto de cromo, níquel e iridio y en rocas situadas bajo las sierras de Urbasa y Andía se han detectado concentraciones anómalas de este último metal, vestigios de aquella nube que también aquí acabó con numerosas especies. La mayor parte de Navarra sigue todavía bajo las aguas, pero la situación en las islas del norte es paradisíaca: allí no se conoce el invierno. La temperatura durante todo el año se mantiene suave, superando los 22 grados y en sus playas desovan las tortugas marinas. En esta calidez, la vegetación es exuberante, con bosques de helechos de 30 metros de altura. Toda la Navarra Media y la Ribera están sumergidas y en sus profundidades hay extensos arrecifes de coral. Estos fondos marinos están cubiertos de algas y hierbas, unos pastos perfectos para los sirenios, antepasados de las actuales vacas marinas. Los científicos lo saben gracias a los fósiles de estos animales que diversos excursionistas han encontrado de forma casual en la Cuenca de Pamplona y en las sierras de Urbasa y Andía, los más antiguos de esta especie hallados en Europa Occidental. Tienen entre 40 y 45 millones de años. Los sirenios que nadaban sobre Navarra eran robustos, medían entre 2 y 4 metros y pesaban casi una tonelada. Sus movimientos eran lentos y su placidez se veía turbada por los ataques de los tiburones y la falta de alimento cuando las tempestades arrasaban los fondos de aquel mar de escasa profundidad. El mar de Navarra en el que vivían las vacas marinas es parecido al hábitat de hoy en día del Caribe.

        Esta Navarra tropical se verá alterada hace 50 millones de años (en la madrugada del 27 de diciembre). Entonces ocurre un acontecimiento geológico fundamental para entender el relieve en nuestra Comunidad. La tierra vuelve a doblarse y el fondo del mar emerge hasta alcanzar alturas colosales: han surgido los Pirineos. La apariencia de Navarra nuevamente se transfigura de manera radical. La tierra se eleva en los Pirineos y el Macizo del Ebro, que hacía de dique de contención en el sur, se hunde. Estas dos circunstancias provocan un enorme cambio: toda el agua marítima que inundaba parte del norte y toda la zona media se desplaza hacia el sur, hacia la Ribera, el único terreno que todavía continúa sumergido. Las aguas del mar se han ido. Lo que hoy es Pamplona y su cuenca quedan por primera vez en superficie: hay que imaginarlas como una llanura, toda al mismo nivel. Y discurriendo sobre ella aparecen tres ríos: el Arga, el Sadar y el Elorz, que a partir de este momento van a ir erosionando la tierra, comiéndose el paisaje. Y pueden con todo, salvo cuando en una zona muy concreta topan con un tipo de roca diferente, que resiste sin ceder, de manera que las aguas no tienen otro remedio que esquivarla. Y así va formándose una pequeña meseta en medio de la llanura. Millones de años más tarde, la capital se construirá sobre este promontorio. Aralar sufre también una transformación radical. Primero el fondo de aquel mar tropical emerge y aparecen las montañas. Esta es la razón por la que hoy subiendo por la carretera hacia su cima se encuentran fósiles de corales y conchas. Y a continuación las glaciaciones convierten el lugar en un área más fría que Siberia. En las zonas bajas de la sierra vive una fauna sorprendente: renos, mamuts, zorros polares, osos pardos, leones de las cavernas, rinocerontes lanudos… Uno de los últimos hallazgos en estos terrenos se produce en febrero de 1996, cuando en una cueva de Iribas, en el Valle de Larráun, se encontraron un molar de mamut y una mandíbula de rinoceronte. No cabe duda de que estuvieron allí. Todo el norte de Navarra y la Zona Media se encuentra ya en superficie. La Ribera, sin embargo, permanece bajo las aguas que ahora han quedado totalmente rodeadas por montañas, formando un formidable lago que hay que imaginar extendiéndose por Aragón y Cataluña. Ocurre entonces un nuevo cambio climático que eleva las temperaturas. Esto hace que aquel mar interior se vaya secando y convirtiéndose en hipersalino., lo que acaba con toda la vida acuática que hay en él. Se parecía al Mar Muerto actual, en donde la gente que va a bañarse flota. De ahí los yacimientos de potasas. Pero nuevamente todo cambia y la vida regresa espectacularmente. Sucede que la lluvia caída en los recientes Pirineos baja formando arroyos y ríos hasta desembocar en aquel mar inerte, transformándolo poco a poco en un gran lago. Las orillas coinciden con lo que hoy son Tudela, Mendavia o las Bardenas, y su aspecto es el de la actual sabana africana, con un desfile de elefantes, rinocerontes, hipopótamos…

        Hace 10 millones de años, este gran lago encajonado entre montañas desaparece cuando uno de sus diques de contención (la Cordillera Costera Catalana) se resquebraja y el agua escapa por él hacia el Mediterráneo. La Ribera sale finalmente a la superficie y los terrenos de aquel mar interior forman el actual Valle del Ebro.

        La transformación de Navarra, una zona de la Península Ibérica especialmente joven, ya ha concluido. Su aspecto es en este momento muy semejante al actual. Son las cuatro de la madrugada del 31 de diciembre. A las diez de la noche de hoy el Homo Sapiens aparecerá en el planeta. Y sólo a falta de cuatro segundos para el fin de año, Colón llegará a América.