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el VI Centenario del Privilegio de la Unión de Pamplona

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3 - Edad Media





                La entronización de la dinastía Jimena con Sancho Garcés I (905 - 925) marca el inicio de la reconquista en el reino de Pamplona. Los reyes firman como "rex Pampilonensium" o "rege in Pampilona" ; los obispos lo son de "Irunia", "Irugna" o "Urunia", que es el nombre vasco de la ciudad. Ello provoca 2 expediciones de castigo por parte de Abd al-Rahman III en 920 y 924 (en esta última, llegaron a Pamplona, la saquearon y destruyeron sus casas e incendiaron la Catedral). Tras la instalación del reino de Pamplona y la expulsión de los musulmanes, se inicia la repoblación. Los reyes otorgan a los obispos de la ciudad grandes poderes hasta convertirla en una ciudad episcopal. Sancho Garcés II Abarca (970 - 994) concede Pamplona como señorío episcopal. Sancho el Mayor intenta hacer resurgir a la ciudad heredera de la ciudad romana, típica ciudad episcopal, habitada por labradores o siervos dependientes de la catedral, con recinto amurallado de origen romano (67 torres).

BURGOS MEDIEVALES

                BURGO DE SAN CERNIN                                             

                En el primer cuarto del s. XII se organiza como municipio con alcalde, consejo de vecinos y 20 jurados (representantes) que defendían los intereses de la comunidad. Alfonso I el Batallador, en 1129 concede el fuero de Jaca al Burgo de San Cernin, habitado, bajo jurisdicción real (el Almirante era su representante), por francos procedentes de Cahors y del Bearn y de la cuenca del Garona, próximos a Toulouse, hablando y escribiendo en romance occitano o "lengua charlina", que se habían instalado hacia 1.080 - 1100 junto a la Ciudad (a partir de ahora Navarrería) en el llano de Yaçain o de San Cernin que miraba hacia Barañáin. Alfonso I les concede también una serie de privilegios: poder apacentar sus ganados en los montes de Santa María y del Rey; libertad de mercado en el llano de Barañáin; la exclusiva en la venta de pan y vino a los peregrinos de la Ruta Jacobea; exención del peaje y lezta en el mercado.  Este burgo fue el más influyente en Pamplona en los siglos venideros, compuesto por mercaderes y artesanos que discriminaban a los navarros impidiéndoles ejercer de merceros, alfayates (sastres), guarnicioneros, armeros, tenderos, amasadores, carniceros y peleteros; pero tuvieron que aceptar a los navarros para trabajar como sirvientes, herreros, jornaleros y labradores, aunque tuvieron que instalarse afuera de las murallas del Burgo en el lugar donde se celebraba mercado: la Pobla Nova del Mercat, en el s.XIII, en la Taconera (Plaza de Recoletas y Plaza de la O) y vinculada a la parroquia de San Lorenzo; este barrio de labradores desaparece en el s. XVI. En el Burgo, desde 1222 estaba la Torre del Rey (residencia real, que también alojó la Casa de la Moneda y la Cámara de Comptos) que desapareció en 1524 como ampliación del Monasterio de San Francisco (estaba aproximadamente coincidiendo con las Escuelas). El Burgo tuvo un plano hexagonal, típico plano de ciudad románica, esquema heredado de la arquitectura militar romana desarrollada por Vitrubio. 

                POBLACIÓN DE SAN NICOLÁS

                Disponen de un Almirante real, alcalde, consejo de vecinos y jurados. No gozan de los privilegios de San Cernin. Tras la creación del Burgo por el rey Alfonso I, poco después, surge la Población como reacción contra éste del obispo don Pedro de Roda en el s. XII (entre 1129 y 1177). Poblado por algunos francos, pero sobre todo por campesinos de la comarca y de la Navarrería que dependían jurídicamente de la autoridad episcopal. Su plano era en bastida (francesa o inglesa, inspirada probablemente en el modelo aquitano-pirenaico). La Población estaba separada del Burgo por el Valladar o foso (hoy calle Nueva). Tanto el Burgo como la Población edifican sus parroquias para gozar de autonomía religiosa respecto de la Catedral y se rodean de murallas independientes. Se construyó sobre terrenos pertenecientes al Arcediano de la Tabla a quien sus pobladores debían pagarle un censo anual. También disfrutó del fuero de Jaca. La razón por la que se funda San Nicolás fue exactamente la contraria que movió al rey Alfonso I a crear San Cernin: el rey quiso crear una villa real frente a la ciudad episcopal y el obispo ve la maniobra y cerca a la del rey con la nueva población. Alfonso el Batallador trajo aragoneses (Burgo nuevo de Sangüesa), cristianos de Andalucía (Alfaro) y francos (San Cernin de Pamplona); mientras que la norma de pueblos episcopales o abaciales obligaba a que fuesen navarros (San Nicolás de Pamplona). Su cementerio estaba en la Plazuela de San Nicolás y también un tramo de la calle San Miguel. La iglesia estaba bajo la advocación de San Nicolás de Bari, aunque debió ser de Myra (ciudad de Licia donde estaba enterrado y de donde fue robado y trasladado a Bari, en la Apulia).

                CIUDAD DE LA NAVARRERÍA

                A lo largo del s. XII se va despoblando; en 1189, Sancho el Sabio le concede también el fuero de Jaca y le permite ampliarla y repoblarla desde el muro viejo de Santa Cecilia hasta la explanada frente a las murallas del Burgo y la Población, lo que implica odios entre las 3 poblaciones. Quizá esta ampliación sea el origen del 4º Burgo llamado de San Miguel, apéndice o anexo de la Navarrería (se le menciona por vez primera en 1213 y desaparece en 1276). No se sabe exactamente dónde estuvo: 1) Baleztena (bajada de Javier, a la derecha); 2) Goñi Gaztambide (cerca de la Judería, hoy Plaza de Santa María la Real y Palacio Episcopal); 3) Altadill (entre la zona de la Catedral y la Chapitela); 4) Martinena Ruiz (alrededor del hospital de San Miguel que estuvo donde ha estado la Escuela de Comercio, extendiéndose hacia las calles del Carmen y Dos de Mayo). Tras la destrucción en 1276 de la Navarrería, en 1324 Carlos el Calvo permite la reconstrucción; en 1308 Luis I Hutín pide permiso al cabildo para usar las piedras del muro exterior destruido en el castillo (en el ángulo N.E. de la actual Plaza del Castillo, la cual funcionaba como patio de armas). El cementerio de Santa María parece que estaba en el actual atrio de la Catedral y en la Plaza de San José y en el final de la calle Navarrería. El Chapitel era el lugar donde se celebraba el mercado y contratación del trigo o cereal. El Palacio de San Pedro o de las Vírgenes fue cedido en 1198 por Sancho el Fuerte al obispo de Pamplona, lo que ocasionó muchos pleitos por la propiedad, y fue usado por el rey y/o el obispo según el momento. En 1319, el obispo Arnalt de Barbazán tuvo que devolver a la Corona todos los derechos señoriales que disfrutaba sobre Pamplona, tras muchos problemas y desacuerdos jurisdiccionales. La Judería se encontraba  entre la Catedral y San Agustín, al sur de la Navarrería; se instala con el permiso de Sancho el Sabio en 1154; la sinagoga mayor estaba donde el retiro sacerdotal y la Plaza de Santa María la Real; los judíos fueron expulsados de Navarra en 1498 por el rey don Juan de Labrit.

EVOLUCIÓN DE LOS BURGOS

                Las 3 pequeñas ciudades amuralladas, independientes, pobladas con gentes de diversas razas, con distintas mentalidades, sin precedentes históricos que los aglutinase, hablando distintas lenguas, con distinta formación espiritual y con estructuras sociales divergentes, se hicieron antagónicas y llegaron a odiarse y a matarse. En 1213 hubo choques entre las 4 poblaciones, estableciéndose treguas por 20 años a instancias del rey y del obispo. En 1222, los del Burgo incendian la población e iglesia de San Nicolás, lo que provoca la intervención del rey Sancho el Fuerte y del obispo don Remiro. Esto

conlleva una paz humillante para la Población, pues sus casas ni siquiera podían verter el agua del tejado hacia el foso del Burgo, ni podían tener ventanas ni puertas que mirasen hacia sus quisquillosos vecinos. En 1236, se reparte amistosamente con los de la Navarrería los terrenos del Chapitel como si fueran terrenos comunales. Teobaldo I, en 1253, permite rodear a la Población de murallas, lo que provoca la queja de los del Burgo, pues según estos se habían comido parte del terreno donde hacían su mercado (la Taconera). En 1266 se intenta unir las 4 poblaciones en una sola ciudad (se eligen jurados conjuntamente y se suavizan las duras normas de construcción hacia el Burgo), pero en 1274, el rey don Enrique I deshace la unión a instancias del obispo y de algunos nobles navarros. En 1276, la Navarrería, soliviantada por el obispo, el cabildo y algunos nobles se declara en rebeldía frente a la reina Juana, lo que provoca que Burgo y Población más un ejército francés se unan y arrasen la Navarrería. Asesinaron a la mayoría y al resto les confiscaron sus bienes y les desterraron; durante 40 años se sembró trigo en lo que antes fueron calles y casas, salvándose sólo la Catedral que fue saqueada. Burgo y Población, destruida la vieja ciudad, se hacen llamar "la villa de Pamplona" y se unen en un solo municipio en 1287, intentando arrogarse sin éxito el título de ciudad (la Iglesia lo impidió). En 1291 el obispo intenta sin lograrlo reedificar la Navarrería. En 1308, el rey Luis Hutín autoriza a los canteros a coger piedra de la Navarrería para el castillo del prado del Chapitel. En 1319, la Iglesia (obispo Barbazán) cedió a los reyes (Felipe el Luengo) el dominio de la ciudad con todas sus pechas y derechos a cambio de cierta renta compensatoria en dinero, reservándose tan sólo algunas propiedades, de modo que el rey se comprometía a reconstruir y repoblar la Navarrería, ocupándose incluso los terrenos antes polémicos entre Santa Cecilia y el Burgo. En 1324, Carlos el Calvo otorga privilegio de repoblación (divide las calles en tres categorías a efectos catastrales) y les permite cerrar la ciudad con una muralla de piedra (se terminó muy avanzado el s. XIV). Se reedificó también la judería con su sinagoga (entre la calle Merced y la Plaza de Santa María la Real). A pesar de estar unidos desde 1287 el Burgo y la Población, surgían problemas y litigios: en 1321 Luis Hutín hizo derribar algunas casas de la Población frente al muro de San Cernin; entre 1340-1346 hubo pleitos por casas de la Población con más altura de la permitida contra el foso del Burgo, y, por una torre en la Iglesia de San Nicolás que los del Burgo consideraban una provocación y amenaza. Carlos III el Noble, en 1390, hizo limpiar el foso del Burgo (calle Nueva) de basuras, huertos, corrales y desagües, y, permitió a los de San Nicolás levantar sus casas como quisieran siempre que no hicieran en ellas ballesteras ni elementos defensivos. Surgieron nuevas discordias entre Burgo y Población por los términos y prados de su patrimonio. En 1422 vuelve la tensión entre las tres poblaciones con la llegada a la ciudad del Príncipe de Viana; así que, el 8 de Septiembre de 1423 promulgó el Privilegio de la Unión.

PRIVILEGIO DE LA UNIÓN (1423)

                Promulgado por Carlos III el Noble. Así, quedaba prohibido que ningún barrio hiciera fortalezas contra los otros; tampoco se podían arrancar las mugas, estableciéndose un solo término municipal; se establecía un nuevo escudo y un solo ayuntamiento o "jurería", con representación proporcional de las tres antiguas poblaciones (10 jurados, de los cuales 5 eran del Burgo, 3 de la Población y 2 de la Navarrería) en

tierra de nadie, donde confluían los antiguos burgos. La fachada del actual ayuntamiento es de 1760 y el interior es de 1952. Fue verdadera carta fundacional de la Pamplona moderna, a la vez que fuero municipal durante 4 siglos, hasta 1836, con el advenimiento del sistema constitucional. Tras la unión administrativa e institucional, llegaría la unificación urbanística después: terminar la muralla exterior, uniendo de burgo a burgo, y, poco a poco van surgiendo casas y edificios públicos en el prado del Chapitel, cerca del Ayuntamiento hasta mediados del s. XVI. Hacia 1500 surge el llamado Barrio Nuevo en lo que había sido hasta 1498 la Judería.