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Los Carboneros de las Améscoas

En 1007 aparece la primera cita documental de La Améscoa, que podría traducirse en vascuence como tierra de quejigos. Las Améscoas en realidad son dos: la Alta (Eulate, Aranarache, Larraona) también llamada valle de Arana hasta el siglo XVI, y la Baja (Zudaire, Baríndano, Bauqedano, Ecala, San Martín, Gollano y Artaza). Existe una tradición que dice que en esta zona fue alzado en el siglo VIII el primer rey de Navarra don García Jiménez, señor de las Améscoas. El famoso general carlista don Tomás de Zumalacárregui era considerado y apodado como “el lobo de las Améscoas”, apelativo que demostró al lograr la victoria sobre los liberales del general Valdés con sólo 5.000 soldados frente a los 16.000 del enemigo.

Las Améscoas se encuentran al pie de la sierra de Urbasa, en cuyo Monte Limitaciones tenían derechos exclusivos sobre pastos, cultivos, extracción de madera, piedra, nieve, cal, agua, carbón y otros recursos regidos mediante ordenanzas. La demarcación del Monte Limitaciones tiene 5.190 hectáreas, delimitadas por una pared de piedra que se levantó a mediados del siglo XX.

Desde la localidad de Baquedano se accede al Nacedero del río Urederra, que se trata de uno de los lugares más bellos de Navarra. El nombre de dicho río es clarividente: “Ur” (agua) y “Ederra” (hermosa). Está claro que se trata de un precioso lugar donde el río surge de las entrañas rocosas de la sierra de Urbasa (“Ur” agua, y “Basa” bosque).

El antiquísimo oficio de carbonero todavía se conserva en el valle de Lana, las Améscoas y Urbasa. Durante el invierno se corta y acarrea la leña y hacia mayo, con el buen tiempo, se preparan las carboneras. 15.000 kilos de leña proporcionan unos 4.000 de carbón. Para ello se colocan los troncos en una pira circular con los más gruesos debajo, y dejando un hueco en el centro, que termina cubriéndose con hojas y tierra. Luego se introduce fuego para que vaya cociéndose la madera. Este es el secreto, pues no debe quemarse o arder. El proceso dura dos semanas, durante las cuales el carbonero va añadiendo madera y abriendo sucesivos respiraderos, razón por la que se suben a la pira, lo que no está exento de peligro.

El famoso director de cine navarro Montxo Armendáriz reflejó fielmente a los carboneros en la película “Tasio” de 1984. Y el escenario del rodaje tiene su gracia, puesto que en la zona se habían rodado películas como “Patton”, “Cromwell”, “La Batalla de las Ardenas” o “Robin y Marian”, completamente ajenas al lugar y sus gentes, pero con “Tasio” los lugareños tuvieron ocasión de representarse a sí mismos y ser los auténticos protagonistas.

El valle ha celebrado recientemente los mil años de historia escrita (1007) y lo ha hecho de magnífica forma: estudiando y recuperando antiguas costumbres como los “Mayos”, el vocabulario popular o las neveras para fabricar hielo. Este es el modo de que las generaciones venideras sigan conmemorando su historia.