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Propuesta del Gobierno de Japón en relación al problema del calentamiento global

Hacia un nuevo Kyoto.  Alternativas futuras

Conferencia dictada por  el Ministro  Masaru Watanabe, de la Embajada de Japón en Argentina, en el Consejo Argentino para las Relaciones Internacionales (CARI), (20 de mayo, 2008)

 

Me gustaría comenzar repasando las tendencias del medio ambiente global. Como vemos aquí, se prevee un aumento de un 50 por ciento en la demanda energética mundial de aquí para el año 2030.

Si no se toman medidas adecuadas a tiempo, la emisión de CO2 (dióxido de carbono) en el mundo también seguirá aumentando a mediano y largo plazo, y en especial, en los países en desarrollo.

El gráfico en la pantalla muestra la actual distribución de la emisión de CO2, en el año 2005. Vemos aquí que los países en desarrollo ocupan la mitad del total; y que la cantidad de los dos mayores emisores –los EE.UU. en primer lugar y China en segundo– es de un 40 por ciento, mientras que la de Japón es de un 4 por ciento. (cf. Argentina: número 29. 0,52% del total)

II. Iniciativas japonesas

 

1. Cool Earth 50

En este contexto, Japón está llevando adelante unas iniciativas orientadas a enfrentar los problemas ambientales globales. El primer paso fue la elaboración y presentación ante la comunidad internacional de un paquete de propuestas, llamado “Cool Earth 50”, en mayo de 2007. Partiendo de la idea de que hay que construir un nuevo marco internacional, que herede el Protocolo de Kyoto (que vence el año 2012) y en el que participen todos los principales países emisores del mundo, Cool Earth 50 consiste en las tres siguientes propuestas

(i) En primer lugar, propone reducir a la mitad la emisión global (de los gases de efecto invernadero) con respecto a los niveles actuales para el año 2050, como meta común a largo plazo y a nivel mundial.

(ii) Segundo, propone tres principios a tenerse en cuenta para el establecimiento del marco post-Kioto, que regirá a partir de 2013, a saber:

--Primer Principio. Todos los principales países emisores deben participar en el nuevo marco para superar el esquema del Protocolo de Kyoto.

--Segundo Principio. El marco debe ser lo suficientemente flexible y variado, teniendo en cuenta las circunstancias particulares de cada país. Por ejemplo, los esfuerzos de los países desarrollados y de los países en desarrollo no tienen por qué ser exactamente los mismos y hasta entre los países en desarrollo las capacidades y circunstancias difieren entre economías emergentes y otros países. Es decir, que nos guiémos con el principio de responsabilidades comunes pero diferenciadas, teniendo en cuenta las capacidades de cada país.

--Tercer Principio. El marco debe compatibilizar la protección del medio ambiente con el desarrollo económico, a través de la aplicación de tecnologías que permitan el ahorro energético.

(iii) Por último, Japón propone crear un nuevo mecanismo financiero internacional, en coordinación con otros países del mundo, para facilitar la asistencia a los países en desarrollo que dispongan de fuerte compromiso ambiental.

2. Programa de Promoción de Cool Earth

Para traducir estas propuestas en términos más concretos, el gobierno japonés lanzó el “Programa de Promoción de Cool Earth” en enero de este año.

El Programa consiste en tres líneas de propuestas que detallo a continuación: 

(i)               La primera línea, en relación con el marco post-Kyoto, propone definir una meta cuantitativa de reducción de emisión junto con otros mayores países emisores.

 

Asimismo, propone que la meta nacional sea la suma de metas sectoriales, es decir, se determinaría primero la cantidad que se espera que cada sector, como siderúrgico, automotriz, o agrícola,  reduzca la emisión de gases, con la introducción de nuevas tecnologías disponibles y adecuadas para cada sector. Luego se sumarían esas metas sectoriales para obtener la meta nacional total. Con esta metodología, se busca asegurar la equidad y factibilidad de obligaciones entre países. 

Voy a detallar esta idea con un ejemplo del sector siderúrgico. Arcelor Mittal, la mayor compañía siderúrgica mundial es de India, país que no se ha comprometido a la reducción de gases bajo el Protocolo de Kyoto. China que tampoco se ha comprometido tiene muchas empresas siderúrgicas siendo el mayor productor mundial de acero, mientras que los países que sí estan comprometidos también tienen compañías siderúrgicas. Estas compañías, independiente de la nacionalidad, tienen más o menos el mismo nivel de tecnologías e infraestructuras. Por lo tanto, desde el punto de vista tecnológico, pueden esperar el mismo nivel de reducción de gases. Y lo mismo podría decir de otros sectores como la construcción naval, generación de energía, ganadería,...etc. Si imponemos una cifra de reducción de gases sin tener esto en cuenta, esa obligación no sería ni justa ni factible. Recientemente Japón ha tenido ocasión de discutir el tema con las autoridades de la UE y China y ha tenido una respuesta favorable a esta idea.

 La propuesta japonesa también incluye una revisión del llamado “año base” para lograr una mayor equidad de obligaciones entre países, y para así asegurar esfuerzos continuos y solidaridad internacional. En el Protocolo de Kyoto algunos países asistentes acordaron reducir los gases con efecto invernadero a partir del nivel del año 1990. Japón se comprometió a reducir el 6 % y está haciendo todos los esfuerzos posibles para cumplir con sus obligaciones. Ahora bien, como muestra la siguiente diapositiva:

Japón realizó grandes esfuerzos para mejorar el proceso de eficiencia energética en los 70 y 80, y pudo reducir el consumo del petróleo en un 8% mientras que duplicaban su PBI en los últimos 30 años. Pero la fijación universal del año base en 1990 implicaba no considerar tal logro anticipado.

ii) Pasamos a la segunda línea de propuesta (Diapositiva 5), que se refiere a la cooperación internacional ambiental. Aquí, por un lado, Japón propone fijar como meta mundial mejorar la eficiencia energética en un 30 por ciento para el año 2020, y por el otro, crear un nuevo mecanismo financiero, que se llamaría “Cool Earth Partnership”, de unos 10 mil millones de dólares, con el fin de facilitar a los países en desarrollo a tomar medidas de mitigación y adaptación.

 (iii) La tercera línea se refiere al desarrollo de tecnologías innovadoras y al giro hacia una “sociedad de bajo carbono”. Japón fortalecerá sus actividades de investigación y desarrollo en el área de medio ambiente y energía, con una inversión de unos 30 mil millones de dólares en 5 años. Ampliaré más adelante este tema para explicar qué tipo de tecnologías se supone desarrollar.

 

III. Uso eficiente de energía –Experiencias e innovación tecnológica de Japón–

1. Crisis del Petróleo y posterior eficiencia energética

El hecho histórico que marcó un antes y un después en esta materia en nuestro país fue la Crisis del Petróleo del 73 y 79, que obligó a Japón, que no produce hidrocarburos, a dar un giro hacia la eficiencia en el uso de energía. Esto posibilitó que el consumo energético total del sector industrial japonés se mantuviera aproximadamente al mismo nivel desde ese momento hasta hoy, a pesar de que el PBI se duplicó en el mismo período.

(Diapositiva 8) De este modo, la emisión por PBI de Japón es la más baja en el mundo, muy por debajo de la de Europa. (cf. Japón: 0,24. UE: 0,43. Argentina: 0,45. )

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Posición japonesa respecto de la Pesca de ballenas

 

Dentro de las más de ochenta especies de cetáceos que habitan en los océanos del mundo, algunas están hoy en riesgo de extinción, y otras se encuentran en estado de superpoblación.

La posición de Japón consiste en apoyar rotundamente y trabajar en la protección de las especies al borde de la extinción como es el caso de la ballena azul, y en defender el uso sustentable de aquellas especies cuya abundancia es reconocida internacionalmente, a través de una captura controlada que no ponga en riesgo su polación total, evitando así repetir la historia de sobreexplotación.

 Antecedentes

La International Whaling Commission (IWC) –conocida en los países de habla-hispana como “Comisión Ballenera Internacional (CBI)”–tiene como objetivo la conservación y control de un uso efectivo de la población de ballenas y el desarrollo ordenado de la industria de la pesca de las mismas. La Comisión tuvo en la década de los 1980 una creciente adhesión como miembros de países contrarios a la pesca de ballenas, incorporados bajo el auspicio de las organizaciones ambientales. Este hecho llevó a la adopción de una moratoria sobre la pesca comercial de ballenas en 1982 sin mediar una recomendación del Comité Científico de la CBI, como resultado de la presión del bloque anti-ballenero, que puso en duda la precisión de los datos científicos disponibles en ese entonces; datos que, como la tasa de natalidad y mortalidad, son indispensables para determinar el máximo permitido de la captura. Cabe mencionar que la decisión de 1982 incluía una cláusula según la cual la CBI antes de 1990 realizaría una evaluación exhaustiva de los efectos sobre el stock de las ballenas, y consideraría la modificación de esta decisión así como el establecimiento de otro límite de captura distinto de cero.

En 1990, al cabo de una evaluación global de los recursos balleneros, el Comité Científico informó que la población de ballenas minke en el Océano Antártico era de 760 mil ejemplares. Más adelante, el Comité calculó que, siguiendo el Procedimiento Revisado de Manejo (RMP por su sigla en inglés), una captura anual de entre 2 y 4 mil ejemplares de esta especie en el Océano Antártico durante cien años no causaría impacto negativo en su población total. Esta evaluación fue y es ignorado desde entonces por los países que rechazan la pesca de ballenas. Mientras tanto, Japón reforzó los estudios científicos de cetáceos y continúa haciéndolo mediante la investigación con captura, metodología que permite conocer de manera más precisa la población y vida de las ballenas. El objetivo de los estudios consiste en despejar la “incertidumbre respecto de los datos científicos entonces disponibles” que había motivado la adopción de la moratoria, y demostrar a los miembros opositores que una caza pesca comercial estrictamente controlada no afecta el tamaño del stock, y así poder reanudar la pesca sustentable de ballenas.

Desde entonces, algunos países miembros de la CBI han recrudecido su oposición y declaran que “rechazan la caza de cetáceos sin importar el nivel de stock”. Noruega, que ha objetado la moratoria en su momento, reanudó la pesca comercial de ballenas. Islandia, también a favor de esta actividad, abandonó la CBI, hasta su reintegro en el año 2003. Pero Filipinas y Canadá dejaron definitivamente de ser parte. La intención de Japón, sin embargo, no solo es la de permanecer como miembro de la CBI, sino también la de continuar con sus esfuerzos en abogar por el uso sustentable basado en fundamentos científicos e investigaciones sobre los cetáceos, como un recurso pesquero que comparte el mundo, y en facilitar la comprensión por parte los países que se oponen y/o no practican la pesca de ballenas.

 Pueblo japonés y su vínculo con las ballenas

El vínculo profundo de los japoneses con las ballenas se remonta a tiempos lejanos, pudiéndose encontrar sus huellas y manifestaciones a lo largo y ancho del país en vestigios que datan de la Edad de Piedra, en las artes tradicionales, en las lápidas sepulcrales y conmemorativas, y en la cultura culinaria. En la cultura japonesa, se utiliza la totalidad de la ballena, desde la cabeza hasta la cola, incluidas la piel y las vísceras.

1. Cultura culinaria

La difusión del budismo en Japón trajo aparejado el establecimiento de una ley que prohibía a la población“consumir carne de vaca, ave, perro, mono y cerdo” en el año 676. El libro histórico más antiguo de Japón, Kojiki, también habla del mismo mandamiento. Esta situación hizo que en el país floreciera una cultura culinaria centrada en los recursos pesqueros incluyendo a las ballenas, que en japonés antiguo, eran llamadas isana –“pez valiente”–. El plato que Shijō-ryū Hōchō Sho, famoso libro de cocina del Período de Muromachi (1392-1573), calificó de la mejor exiquisitez fue el elaborado a base de ballena. El consumo de este alimento se difundió entre los sectores populares en el Período de Edo (1600-1867), utilizando todas las partes de cuerpo del animal: su carne roja servía para cocinar harihari nabe, plato típico de la Provincia de Osaka, tare en la ciudad de Wada en la Provincia de Chiba, y sashimi en distintos puntos del país. En Abashiri, ciudad ubicada en la Provincia de Hokkaido, se cocinaba un plato llamado kujira-jiru, donde solo utilizaba la piel, al igual que koro, cocinado en la zona costera de la región de Honshu. Las aletas saladas se utilizaban para hacer obake (llamado también sarashi-kujira), plato en algún momento muy difundido. Las vísceras se utilizaban para hyakuhiro en Kitakyushu. Las encías se usaban para hacer emba en Taichi, Provincia de Wakayama. En cambio, para el fukurowata se utilizaba el pulmón, y con los cartílagos, finalmente, se cocinaban matsuura-zuke en la Provincia de Saga.

2. Literatura y artes visuales.

El libro de poesía más antiguo de Japón, Manyōshū, contiene 12 piezas que hablan de la pesca de las ballenas (isana tori). En el Período de Edo (1600-1867), se escribió el libro Geiniku Chōmikata, que contiene recetas con carne de ballenas. La famosa novela humorística del mismo período, Tōkaidōchū Hizakurige, reproduce escenas de gente disfrutando platos de ballenas. Así, numerosas novelas, libros de cocina, grabados, ilustraciones, poesías haikus, etcétera, dan cuenta de lo arraigado que estaba el hábito de consumir ballena en la vida popular.

3. Fiestas y arte escénico.

En Japón, se han heredado hasta nuestros días distintas fiestas y manifestaciones folclóricas relacionadas con las ballenas, como es el caso de la danza ainu de ballenas en Shiranuka y Biratori (Prov. Hokkaido), de kujira-fune-shinji en Yokkaichi (Prov. Mie) y de kujira-no-shiofuki en la fiesta Nagasaki-Kunchi (Prov. Nagasaki). La recurrencia a la ballena en estas fiestas se debe al significado que significa este animal tiene para los japoneses, símbolo de prosperidad y felicidad, invocando así buenos augurios y protección.

4. Religión.

Un proverbio japonés antiguo dice,“una sola ballena enriquece siete bahías”, ilustrando que la pesca de ballenas traía grandes beneficios a las comunidades locales. Puesto que la pesca y el consumo involucra la muerte de este animal, se construían en todo el país lápidas sepulcrales y conmemorativas y se llevaban registros mortuorios, para expresar la gratitud y rendir culto y conmemoración por el alma de las ballenas difuntas. Estas prácticas están basadas en el reconocimiento de que la raza humana no puede sobrevivir sin el sacrificio de otros seres vivos, y en la creencia y cosmovisión religiosa japonesa según la cual todos los que tienen vida tienen alma, que perdura aún después de descomponerse el cuerpo.

 Número de cetáceos en el Océano Antártico.

En 1990, el Comité Científico de la CBI estimó que había 760.000 ballenas minke en el Océano Antártico, y calculó en 1992 que la captura de 2 mil ejemplares anuales de esta especie en dicho océano durante cien años no impactaría negativamente en el stock de la misma.

Se dice que el número de ballenas azules descendió de 200.000 ejemplares a unos cientos, debido a la excesiva y no regulada pesca de las mismas en el Océano Antártico, pesca iniciada en 1904 por parte de países como el Reino Unido. Paralelamente a ello, las ballenas minke, más prolíficas que las azules, se incrementaron notablemente. En los 40 años trascurridos desde la prohibición de la pesca de las ballenas azules, el stock de esta especie se está recuperando paulatinamente, pero todavía hoy alcanza apenas unos 1.260 ejemplares, según una estimación de la CBI.

 

Población estimada de cetáceos

Ballenas minke

761.000

(en el Océano Antártico)*

Rorcuales comunes

31.000

(Grupo Océano Indico, al sur del paralelo 40º S)

16.000

(Grupo Océano Pacífico Oeste, al sur del paralelo 40º S)

Ballenas jorobadas

31.800

(Grupo de Australia Oeste)

3.728

(Grupo de Australia Este)

*Actualmente, el Comité Científico de la CBI está realizando un cálculo preliminar.

 Pesca de ballenas como patrimonio cultural en el mundo y la situación de la pesca artesanal de ballenas en Japón.

La pesca de ballenas constituye un patrimonio cultural vigente para distintas comunidades del mundo incluyendo Japón, que utilizan los recursos balleneros de manera óptima y sustentable. No se trata del tipo de pesca que practicaban en el pasado países como EE.UU. y el Reino Unido, cuyo único fin consistía en obtener aceite para fabricar lubricantes para uso industrial o jabón, entre otros productos. Considerando esto, el rechazo sin fundamentos científicos de la pesca de ballenas constituye una deslegitimación de la cultura tradicional de unos países por parte de otros.

En 1991, el Comité Científico de la CBI arribó a la estimación consensuada de la población del grupo de ballenas minke que circulan por la costa del Océano Pacífico japonés, en 25 mil ejemplares. Teniendo en cuenta esta cifra, el gobierno japonés solicita constantemente a la CBI la autorización para efecturar una captura de 50 ejemplares anuales, para las comunidades tradicionalmente pescadoras de ballenas, como las de Abashiri (Prov. Hokkaido), Ayukawahama (Prov. Miyagi), Wadaura (Prov. Chiba), Taiji (Prov. Wakayama), entre otras, que se encuentran en graves dificultades desde la entrada en vigencia de la moratoria de la pesca comercial de ballenas, solicitud que no ha prosperado hasta el momento al enfrentarse con la oposición de algunos países miembros.

 Segunda fase del Programa de Investigación de Ballenas en la Antártida bajo permiso especial (JARPA II)

La moratoria de la pesca comercial de ballenas fue implementada debido a la incertidumbre sobre la información y los datos científicos confiables hasta ese momento. Japón, para eliminar tal incertidumbre, comenzó un programa de investigación de los recursos balleneros (JARPA), que en su primera fase logró reunir datos importantes en calidad y en cantidad en pos de un manejo adecuado de las ballenas minke, resultado que mereció un buen reconocimiento por parte del Comité Científico de la CBI.

Los análisis de la primera fase de JARPA, de 18 años de duración, dieron cuenta de que la composición del ecosistema marino de la Antártida estaba cambiando. Ahora bien, para un uso sustentable de los recursos marinos, hace falta saber hacia dónde van esos cambios, y, en base a ello, establecer metodologías apropiadas de manejo y uso de los mismos. Para eso, es necesario realizar una nueva investigación que tenga como objetivo principal: (i) esclarecer la composición del ecosistema marino en la Antártida, con atención especial a lo que hace a los cetáceos; y (ii) desarrollar un modelo de manejo integrado de múltiples especies de cetáceos.

La segunda fase de JARPA fue diseñada con estas premisas. El tamaño de la muestra mínima necesaria para determinar con precisión los cambios en la edad de maduración, la tasa de preñez, y otros datos que facilitan la comprensión de la situación del ecosistema, fue calculado en base a los resultados de la primera fase (noviembre de 1987 a marzo de 2005). De las ballenas capturadas se obtienen numerosas variables como la edad y el contenido estomacal, por citar algunos ejemplos.

El tamaño de muestra de JARPA II es:

Ballenas minke

850

+/-10%

Rorcuales comunes

50

(10 por año en los primeros dos años)

Ballenas jorobadas

50

(0 en los primeros dos años)

 

Cabe señalar que los rocuales comunes y las ballenas jorobadas en el Océano Antártico no se encuentran en riesgo de extinción, sino que están rápidamente recuperando su stock, especialmente el caso de las jorobadas, que están aumentando su población en más del 10% anual, hecho aceptado por el Comité Científico de la CBI.

Algunas variables indispensables para determinar la evolución de la población de los cetáceos como por ejemplo la edad, no pueden obtenerse con la investigación no letal, pues es necesario estudiar los tapones de cerumen (cera de oído) en el caso de los misticetos (ballenas de barba), y los dientes, en el caso de los odontocetos (ballenas dentadas). En lo que hace a las ballenas minke en particular, estudiarlas por medio de una metodología no letal de por sí es difícil por la velocidad con la que se mueve esta especie, como lo reconoce el Comité Científico de la CBI.

 Críticas sobre la comercialización de productos derivados de los animales capturados en la investigación científica.

Los productos derivados de los animales capturados en la investigación científica, incluyendo la carne, son comercializados en el mercado bajo supervisión del gobierno japonés. Esto es así porque el Artículo VIII, inciso 2 de la Convención Internacional para la Regulación de la Caza de la Ballena, que se citará a continuación en el idioma original, estipula que todos los productos derivados de los animales capturados en las investigaciones deben ser procesados y comercializados dentro de lo posible: “Any whales taken under these special permits shall so far as practicable be processed and the proceeds shall be dealt with in accordance with directions issued by the Government by which the permit was granted.” Los ingresos provenientes de esta actividad son utilizados para cubrir el costo de investigación según instrucciones del gobierno japonés.

 Críticas respecto a la supuesta compra de votos por parte del gobierno japonés

La Asistencia Oficial para el Desarrollo (ODA por su sigla en inglés) que realiza el gobierno japonés para numerosos países en desarrollo del mundo, ha sido el blanco sobre el cual se intentó desacreditar la seriedad no sólo de Japón como país donante sino países como Brasil, Argentina, Perú y Chile, que reciben la ayuda de Japón y sin embargo se posicionan en contra de la pesca de ballenas. Los países que apoyan la idea del aprovechamiento sustentable de los recursos marinos como Japón, lo hacen en base a criterios de juicio propios. La Asistencia Oficial de Japón no es utilizada como un premio, ni para cubrir gastos de viaje de estos países para participar en las reuniones anuales de la CBI, ni para pagar sus cuotas a la Comisión.

 Competencias entre las ballenas y otros recursos pesqueros.

Los estudios realizados por Japón en el Pacífico Noroeste revelaron que los cetáceos están consumiendo una gran cantidad de recursos pesqueros, en especial, anchoa, calamar, salmón y abadejo de Alaska, aunque los alimentos de las ballenas varían según la estación debido a la diferencia del ciclo de desarrollo de cada especie. Se estima que el volumen total consumido por los cetáceos equivale a tres o cinco veces la captura pesquera total del mundo.

 

Fuente: Embajada del Japón en España |

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 Política Ambiental del Japón

 por el Ministro Masaru Watanabe

Conferencia pronunciada en la Universidad Nacional de Córdoba
08 de agosto de 2007

  I. Introducción:

 Es un honor y un placer para mí poder realizar una breve exposición sobre la política ambiental de mi país.

Al hablar de la problemática del medio ambiente, podríamos definirla como un asunto multifacético que abarca varios temas como la polución del aire, del agua y el calentamiento global, entre otros. Hoy me referiré en particular al calentamiento de la Tierra, el tema más comentado en estos días.

 1) Estado actual del problema: Para comenzar, quisiera referirme a la situación actual con la ayuda de unas diapositivas. Como todos sabemos, la demanda energética mundial está aumentando de manera muy rápida. Entre los años 2002 y 2030 se prevé un crecimiento de la misma de un orden del 60 %. (Figura 1)

 

Si la demanda energética mundial aumenta, se incrementará en consecuencia la emisión de los gases de efecto invernadero tales como el dióxido de carbono, metano, óxido nitroso, y los fluorocarbonos (hidrofluorocarbonos, perfluorocarbonos y hexafluoruro de azufre).

Según las estimaciones del Informe Anual 2007 del IPCC (Grupo Intergubernamental de Expertos sobre Cambio Climático de las Naciones Unidas), durante los 5 años que van desde el 2000 hasta el 2005 la emisión de dióxido de carbono aumentó a unos 7.200 millones de toneladas con una variación de unos 300 millones de toneladas más o menos, mientras que la absorción se mantuvo en el orden de los 3.100 millones de toneladas anuales, con una variación del orden de 1,100 millones de toneladas. Estas cifras indican que el volumen de emisión superó dos veces la capacidad de absorción. En conclusión, el informe del IPCC expresa claramente que el calentamiento global como fruto de los gases de efecto invernadero está fuera de toda duda.

Ahora veamos qué es lo que va a pasar con el calentamiento global. Las consecuencias negativas del calentamiento global son: incremento de sequías; agudización de la falta de agua; aumento de inundaciones, tormentas y lluvias; disminución de la producción de alimentos causada por el agotamiento de los recursos acuíferos entre otros; aumento de epidemias; etc. Cada uno de estos fenómenos contrapuestos (como sequía o lluvias torrenciales) pueden ocurrir dependiendo de cada zona geográfica y de la época del año.

Las metas cuantitativas de reducción de los gases de efecto invernadero que fijó el Protocolo de Kyoto para los países industrializados tienen como plazo límite el año 2012 y aún no están definidas para los años siguientes. Actualmente, se está desarrollando un encendido debate sobre cuáles deberían ser las normas a partir del año 2013. Luego les expondré la propuesta de mi país sobre este punto.

 II. Experiencia del Japón

 1) Contaminación industrial

Como he dicho anteriormente, el problema ambiental no se reduce sólo al calentamiento de la Tierra. También urge resolver la contaminación de los ríos y del aire y la dificultad para reciclar los desechos químicos.

Ahora quisiera introducir algunos ejemplos de cómo Japón ha venido encarando una variedad de problemas medioambientales.

Desde mediados de los años 50 hasta mediados de los 70, período de una alta tasa de crecimiento económico en el que la economía japonesa mantuvo una tasa de crecimiento anual del orden del 10 %, se produjo la contaminación del aire y del agua de los ríos, causando enormes daños a la salud de los habitantes que contrajeron enfermedades tales como la “Enfermedad de Minamata” y el “Asma de Yokkaichi”.

La Enfermedad de Minamata es un síndrome neurológico grave y permanente causado por envenenamiento con mercurio. Su nombre se debe a la ciudad de Japón donde se registró el brote de esta enfermedad. Allí murieron personas por ingerir peces y mariscos contaminados con el mercurio vertido por una empresa petroquímica. El Asma de Yokkaichi lleva el nombre de la ciudad japonesa donde en 1960 la quema de petróleo crudo liberó gran cantidad de óxido de azufre en el aire causando severos casos de asma y enfermedades respiratorias en los habitantes del lugar.

A partir de la aparición de estas afecciones causadas por la contaminación, se fueron sancionando leyes para preservar los ríos y el aire, y para ordenar la forma en que se deben tratar los residuos, todo lo cual culminó en la sanción de la Ley Básica para el Control de la Polución Medioambiental y en la creación de la Agencia del Medio Ambiente en 1970. La implementación de esta legislación se realizó a un ritmo tan rápido, que el agua de los ríos y el aire recobraron su pureza en breve tiempo. (Figuras 2 y 3).

 

 

 

2) Crisis del petróleo

En 1974 y en 1979 se produjeron las llamadas “crisis del petróleo” debido al aumento brusco del precio del petróleo, las cuales afectaron profundamente a la economía mundial y particularmente a la economía japonesa. En ese entonces, Japón dependía totalmente del crudo importado desde el Medio Oriente como recurso energético. En consecuencia, la economía japonesa sufrió un gran golpe y registró un crecimiento negativo. Las industrias que demandaban mucha energía, de la noche a la mañana tuvieron que enfrentarse a una economía estructuralmente recesiva, lo que las forzó a la reducción y al cambio de rubro.

La vida cotidiana de la gente también sufrió un duro golpe. La gente corría a comprar productos derivados del petróleo, las estaciones de servicio cerraban los domingos, los centros comerciales paraban las escaleras mecánicas, y hasta se dejaron de trasmitir los programas nocturnos en la televisión.

Tanto las empresas como los consumidores realizaron enormes esfuerzos para ahorrar energía y para racionalizar su utilización. En consecuencia, el uso eficiente de energía en Japón es, en la actualidad, el más avanzado entre los países desarrollados. Una investigación sobre el uso de energía por unidad de PBI señala que, para producir 1 U$S de PBI China emite 11 veces más gases de efecto invernadero, India 8 veces más y Estados Unidos 2 veces más de lo que emite Japón. (Figura 4)

 

3) Ejemplos concretos de las medidas tomadas:

Según nuestra propia experiencia podemos afirmar que cuanto antes se adopten medidas adecuadas, menor será la carga para la sociedad y para las empresas; que para la implementación de las medidas es imprescindible lograr consenso entre todos los gobiernos nacionales y locales y entre las empresas y los habitantes de las ciudades; y que el apoyo al esfuerzo de las empresas por parte de los gobiernos nacionales y locales, las incentiva a redoblar sus propios esfuerzos.

 1. Sector industrial:

Las empresas encaran el problema de varias formas ingeniosas. Por ejemplo, en compañías siderúrgicas y centrales eléctricas aprovechan mejor el calor de las calderas, y los resultados se ven en la eficiencia en la generación de las centrales térmicas y en la mayor eficiencia en la producción de hierro y acero, de cemento y de productos químicos, etc. En efecto, la investigación científica en mi país está dirigida en la actualidad a crear tecnologías que utilicen hidrógeno para reducir el uso de carbón en la producción de hierro. Estamos trabajando para lograr un progreso dinámico en la innovación tecnológica en la industria. (Figura 5): 1/3 de la generación total de la electricidad proviene de centrales atómicas.

 

 

2. Hogares y oficinas

En el caso de hogares y oficinas, básicamente estamos tratando de aplicar la reforma introducida en la legislación sobre la conservación de la energía, elevando las exigencias en materia de electrodomésticos y automóviles como puntales de normas de ahorro de energías. (Figura 6)

 

Los emisores de gases de efecto invernadero y las empresas del negocio de frío y/o calor (aires acondicionados y calefacción) están obligados a presentar informes en forma periódica, a partir de cierto nivel de emisión de gases.

Como resultado de estas medidas, Japón se convirtió en el primer productor mundial de baterías solares; en el primero en ventas (domésticas y externas) de automóviles híbridos por más de un millón de unidades; y el de mayor uso del transporte público de pasajeros (en Japón 46,7% de la población utiliza este transporte, en EEUU el 22,4 %, Francia el 16,1%, y el Reino Unido el 13,1%).

3. Energía renovable (generación eléctrica solar y eólica)

Otro tema en el que está trabajando Japón es el de la energía renovable, como la generación solar y eólica. El flujo de potencia solar que alcanza la superficie terrestre es aproximadamente de 1KW por metro cuadrado; si lo multiplicamos por la superficie global, se obtiene la cantidad de energía suficiente para abastecer en una hora la totalidad del consumo mundial anual de energía. No obstante, el uso de la radiación solar para la generación eléctrica plantea dificultades derivadas de: la poca densidad energética de la radiación solar; las variaciones meteorológicas y otras condiciones naturales; el costo de generación, etc.

Con el fin de facilitar la implementación de la generación solar en la sociedad, Japón viene realizando programas de promoción del uso de la energía solar en domicilios privados, además de esforzarse en el desarrollo de tecnologías relacionadas. Como consecuencia de ello, actualmente nuestro país es el mayor productor de baterías solares, y el primero en la instalación de los sistemas de generación eléctrica solar en el mundo. (Figuras 7, 8, 9 y 10)

 

 

 

 

Nuestro país también está promocionando la implementación de generadores eólicos. La cantidad instalada ha aumentado cinco veces en tres años, aunque esta fuente energética tampoco esté exenta de dificultades originadas por su elevado costo y por la inestabilidad en el suministro de energía.

 4. Programa “3Rs” (reducir, reutilizar, reciclar):En Japón, debido a la escasez de territorio, tenemos dificultades para asegurar el espacio necesario donde se pueda realizar el tratamiento y la disposición final de los residuos. También necesitamos reducir el consumo de los recursos naturales valiosos. Con ese objetivo, estamos encarando activamente un programa llamado “3Rs”, donde la letra “r” es la inicial de tres palabras clave: “reducir”, “reutilizar” y “reciclar”.(Figura 11):

 

 Los contenedores de basura se presentan alineados para poder clasificar los residuos. Por regla general los residuos se clasifican en: papel, hierro, aluminio, vidrio, plástico, elementos combustibles e incombustibles. Algunos municipios llegan a tener más de 10 categorías de residuos.

El programa de las “3Rs” se basa en la inteligencia del pueblo para reducir el consumo de los recursos limitados lo más posible. Desde hace tiempo en los hogares japoneses los abuelos enseñaban a sus nietos a no desechar las cosas fácilmente, con frases como “es una lástima tirarlos” o “se puede utilizar todavía”. La idea de las 3Rs es una ampliación de esa filosofía tradicional casera pero con mayor eficacia y a nivel nacional. En mi país se sancionaron diversas leyes tales como la “ley de reciclado de envases”, de “reciclado de electrodomésticos” y de “reciclado de automotores”. También contamos con una ley de compras gubernamentales “verdes” por la que se obliga al sector público a priorizar los productos ecológicos en el momento de efectuar sus compras. Estas medidas tienen por meta incrementar la tasa de reaprovechamiento del 10 % al 14 % y reducir el volumen de desechos finales de 56 millones de toneladas a 28 millones de toneladas en el período 2000 a 2010. (Figura 12 y 13)

 

 

Como pueden apreciar, Japón está a la vanguardia del mundo en la relación PBI/Consumo de Recursos Naturales. (Figura 14)

 

 

III. Nueva iniciativa japonesa sobre el calentamiento global

El 24 de junio de este año, el Primer Ministro Abe lanzó una nueva propuesta de solución para la problemática del calentamiento de la Tierra. En dicha iniciativa, plantea la necesidad de elaborar un nuevo marco sobre la base del cual reducir la emisión de gases con la participación de todos. La participación de todos los países, es decir de todos los “jugadores”, constituye un importante llamado de atención en el marco del sentido de crisis que adquiere este tema. Ante una propuesta de elaborar un nuevo marco, se podrían plantear tres preocupaciones, a saber:

1) si tratar de reducir la emisión no atentaría contra el crecimiento económico;

2) si por más esfuerzos que un país realice a tales efectos, si los otros países no lo hacen, el problema no tendría solución;

3) si no sería injusto pedirles que tomen medidas a los países en vías de desarrollo.

Son temas muy importantes que hay que superar y que se pueden superar. Japón ha podido hacerlo, ¿porqué no hacerlo a nivel mundial? En efecto, mi país pudo superar serios problemas de contaminación y las crisis del petróleo, y mientras duplicaba su PBI, pudo reducir el consumo de petróleo en un 8% en los últimos 30 años. Humildemente, Japón apuesta a poder exportar el “modelo japonés” al resto del mundo, combinando tradición y tecnología de punta para crear una sociedad en armonía con el medio ambiente. (Figura 15)

A grandes rasgos, la propuesta de Japón es invitar a todos ustedes a trabajar juntos para lograr una bella Tierra en el año 2050, sobre la base de un paquete de medidas (denominadas “Cool Earth 50”) que se sostienen en tres pilares fundamentales:

 1) Primer pilar: Propuesta de una estrategia a largo plazo para reducir la emisión de gases a escala global
Propone fijar la meta de reducir a la mitad la emisión global para el año 2050, como una meta común a largo plazo para todos. ¿Por qué? Porque en este momento, como expliqué anteriormente, la capacidad de absorción de los gases de efecto invernadero es del 50% de la cantidad actualmente emitida. Y dicha emisión está aumentando.

Francamente hay que confesar que con la tecnología de hoy en día es difícil alcanzar el objetivo de reducir a la mitad las emisiones de gases. El plan es compatible con el crecimiento económico, aunque para ello se necesite desarrollar una nueva tecnología mediante la cooperación internacional, con el fin de crear una “sociedad de bajo carbono”.

La ambiciosa propuesta japonesa hace hincapié en la necesidad de perfeccionar los sistemas de aprovechamiento de la energía solar, la puesta en el mercado de vehículos menos contaminantes y el aumento del uso de la energía nuclear, que consideramos segura y de confianza en sus aplicaciones pacíficas. (Figura 16)

2) Segundo pilar: Propuesta de “Tres principios” con miras a construir un marco internacional pos-Kyoto (para después del 2012)
En la actualidad está en vigor el Protocolo de Kyoto, puesto en marcha en 1997 pero con fecha de caducidad en 2012. Este tratado internacional es considerado un primer paso hacia la reducción del efecto invernadero, aunque tiene sus limitaciones debido a la falta de consenso para su aplicación. En este sentido es fundamental crear un marco concreto donde todo el mundo tiene que verse involucrado y que funcione al caer el Protocolo de Kyoto en 2013. Para poder diseñar esa estructura concreta de medidas contra el calentamiento global para los años posteriores a 2012, Japón propone “tres principios”.

 1. El Primer Principio consiste en que todos los principales países emisores se unan al esfuerzo de reducir la emisión de gases de efecto invernadero más allá de los compromisos que establece el Protocolo de Kyoto. Es decir, que se deben asociar al proyecto las grandes naciones emisoras que no tomaron parte o no han asumido obligaciones de reducción de emisiones en el Protocolo de Kyoto, como EEUU (que es el mayor país emisor del mundo, con el 22% del total de emisiones de gases de efecto invernadero), China (que con el 18% es el segundo país emisor) y la India (que con el 4% es el quinto país emisor mundial de gases). Y a otras que sí formaron parte del Protocolo como Rusia (6%) y mi país Japón (5%). A propósito estos números pueden ya ser considerados obsoletos, porque según datos que la Oficina Medioambiental Holandesa hiciera públicos en junio pasado, China superó en 2006 por primera vez a los EEUU situándose como mayor emisor de dióxido de carbono.

2. El Segundo Principio consiste en que el nuevo marco debe ser lo suficientemente flexible y variado como para contemplar las situaciones particulares de cada país. Según explicó el Primer Ministro Abe, la clave para que la estrategia japonesa tenga éxito reside en que “cada país tome las medidas oportunas para luchar contra el calentamiento global de acuerdo con sus responsabilidades y capacidades”.

Nuestra iniciativa pretende establecer por consenso, y no por imposición, un sistema flexible y diverso para que cada país sea capaz de optimizar sus esfuerzos para reducir las emisiones. Los esfuerzos de los países desarrollados y de los países en desarrollo no tienen porqué ser exactamente los mismos y hasta entre los países en desarrollo las capacidades y circunstancias difieren entre economías emergentes y otros países. Es decir, las responsabilidades son comunes, son las mismas, pero diferenciamos las capacidades.

Con este método individualizado, el Gobierno de Japón confía en conseguir el compromiso tanto de los países industrializados como de los que están en vías de desarrollo, y así sumar en el proyecto a las grandes naciones emisoras que no tomaron parte en el Protocolo de Kyoto, o que no han asumido obligaciones como EEUU, China y la India.

 3. El Tercer Principio consiste en que el nuevo marco logre compatibilizar la preservación del medio ambiente y el crecimiento económico, mediante la utilización de tecnologías “amigables con el medio ambiente” como aquellas que optimicen el uso de la energía, entre otras.

Mi país está dispuesto a apoyar a países en vías de desarrollo con fuerte compromiso ambiental mediante la creación de un “mecanismo de financiación” para ayudar a dichos países a cumplir con la reducción de las emisiones.

También proponemos mejorar la eficiencia energética en el mundo. En ese sentido, Japón apoyará los esfuerzos internacionales que extiendan el uso pacífico y seguro de la energía nuclear, así como también proveerá asistencia para el desarrollo de infraestructura para la introducción de la energía nuclear en países en vías de desarrollo.

 3) Tercer Pilar: Despliegue de una movilización nacional para alcanzar las metas del Protocolo de Kyoto
Este pilar está dirigido a la población japonesa. El Gobierno japonés se concentrará en revisar medidas para alcanzar las metas del Protocolo de Kyoto, con el objeto de lograr la reducción del 6% en las emisiones de gases.

Además se ha lanzado una “movilización nacional” bajo el lema de “reducir un kilogramo de dióxido de carbono por persona por día” que va a promover diversos esfuerzos y medidas, e inclusive el Gobierno de Japón invita a la población a reexaminar su estilo de vida.

Específicamente, proponemos cambiar el código de vestimenta en las oficinas en verano alentando la no utilización de sacos y corbatas para de esta forma reducir el uso del aire acondicionado; así como también la reducción de la basura, el reemplazo de luces incandescentes por luces fluorescentes; entre otras.

El esfuerzo que formulamos para expandir a nivel nacional esta campaña de “reducción de un kilogramo de dióxido de carbono por día por persona” puede lograrse si todos cumplimos algunas medidas: Si no utilizamos el aire acondicionado en verano con temperaturas inferiores a 28 grados y en invierno la calefacción con temperaturas superiores a 20 grados; si acortamos el tiempo de nuestra ducha diaria en 1 minuto; si utilizamos menos nuestros vehículos, si reducimos el uso excesivo de bolsas y envoltorios; si separamos nuestra basura; si no desperdiciamos agua y si utilizamos la electricidad de manera inteligente, no dejando enchufados aparatos eléctricos que no utilizamos. (Figura 17 y 18).

 

En la reunión del G8 que se realizó a fines del mes de junio pasado en Heiligendamm, Alemania, los ocho Jefes de Gobierno de los países más industrializados del mundo han acordado dos cosas: 1) estudiar seriamente la reducción del 50% de las emisiones de gases de efecto invernadero para el año 2050, decisión ya tomada por Japón, Canadá y la Unión Europea y 2) involucrar a todos los mayores países emisores de dichos gases.

 IV. Cooperación del Japón con las políticas ambientales de la Argentina.

 La Asistencia Oficial para el Desarrollo del Japón en materia ambiental asciende a unos 300 mil millones de yenes anuales (U$S 2500 millones) lo que equivale a un 30 % del total de la Asistencia Oficial del Japón. De esa asistencia, aproximadamente un 30 % es destinada a proyectos hidroeléctricos y a proyectos de conservación de la energía, otro 30 % a proyectos relacionados con infraestructura pluvial de viviendas (red de cloacas y agua potable) y otro 20 % a proyectos para combatir la contaminación del agua y del aire, entre otros.

Además, contamos con el Mecanismo de Desarrollo Limpio (MDL). Se trata de un sistema creado por el Protocolo de Kyoto que consiste en que los países desarrollados provean fondos y tecnologías a países en vías de desarrollo para encarar proyectos para reducir la emisión de gases de efecto invernadero y que esta reducción pueda ser aprovechada por el país inversor como parte de sus esfuerzos para alcanzar las metas de reducción.

En cuanto a los antecedentes en materia del MDL con Argentina, tenemos el proyecto de generación de electricidad aprovechando la fuerza eólica en Comodoro Rivadavia, en la Provincia de Chubut. El contrato fue firmado en mayo de 2006, y el volumen de derecho de emisión adquirido es del orden de las 260 mil toneladas.

Como antecedentes de la Asistencia Oficial ambiental del Japón en Argentina, tenemos los siguientes casos:

1) un proyecto de cooperación para fortalecer la capacidad de la Argentina en materia del MDL. El proyecto en concreto consiste en elaborar una base de datos y una guía del MDL y en definir proyectos modelo en cooperación con la Secretaría de Medio Ambiente. Estamos obteniendo éxitos en estos objetivos.

2) El “Programa de Cambio Climático” en la Provincia de Santa Cruz es un proyecto de cooperación técnica que consiste en la provisión de equipos para medir la capa de ozono en la región patagónica. Dado que en el sur del país, la capa de ozono que absorbe los rayos ultravioletas está más deteriorada -lo cual representa un mayor peligro para los seres vivos-, el objetivo de este programa es elevar la capacidad de monitoreo y establecer un sistema de alerta temprana para los residentes de la zona.

3) “Programa contra la contaminación ambiental y los residuos sólidos” trata sobre los residuos industriales y de hogares que se desechan sin control medioambiental e higiénico, lo cual causa la contaminación de las napas subterráneas y la contaminación del terreno. Asimismo la quema de basura provoca la contaminación del aire. El objetivo de la cooperación es investigar el estado actual y cooperar con la provincia de Buenos Aires y con el Instituto Nacional del Agua en preparar proyectos de reducción de la cantidad de residuos sólidos.

4) El “Programa de Protección de los recursos naturales” en Iguazú, Misiones, tiene por objetivo la conservación de los recursos forestales y la prevención de la destrucción de los mismos. En concreto se trata de la educación medioambiental de los residentes de la zona y también de la promoción del ecoturismo que es compatible con la preservación del ecosistema.

Argentina creó en 1991 la Secretaría de Medio Ambiente y Desarrollo Sustentable, en 1994 ratificó el Tratado Marco sobre el Cambio Climático, en 2001 ratificó el Protocolo de Kyoto y convocó en dos oportunidades a la Conferencia de las Partes del Tratado: una vez en 1998 con la COP IV y la última vez en 2004 con la COP X. Como puede apreciarse de este breve resumen, Argentina ha estado trabajando muy positivamente para abordar el problema del medio ambiente global. Es por ello que manifestamos nuestro deseo de trabajar juntos con este socio tan activo en el tema.

Para concluir, quisiera manifestar una vez más que mi país desea estudiar y actuar junto a ustedes no sólo en materia de medio ambiente global sino también en materia de medioambiente regional, sobre la base de la propia experiencia.

 Muchas gracias.

 Fuente: Embajada de Japón en Argentina

 

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