Cultivo Ecológico

Perspectivas del cultivo ecológico en Almería

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El concepto “cultivo ecológico” se ha puesto de moda. Sin embargo, hay diferentes aspectos a tener en cuenta a la hora de determinar si una producción agraria puede englobarse bajo la etiqueta “cultivo ecológico”.

La agricultura ecológica enfoca la producción agraria en el respeto al entorno y a producir alimentos sanos, de la máxima calidad y en cantidad suficiente. Utiliza como modelo a la misma Naturaleza, extrayendo de ella toda la información posible, aunada con los actuales conocimientos técnicos y científicos.
 
“La agricultura ecológica será muy rentable en el futuro”, para Elena Charro, investigadora en este tipo de cultivos y profesora de Ingeniería Agraria, el futuro de los cultivos ecológicos es muy esperanzador, ya que la sociedad está cada vez más interesada en saber qué consume diariamente y cómo eso repercute en su salud.
 
Elena Charro ha analizado la pureza de los suelos destinados a cultivos ecológicos a través de la radiactividad, concretamente ha llevado a cabo un estudio de medición de trece elementos radiactivos en abonos, fertilizantes químicos comerciales y en suelos agrícolas no contaminados para analizar si una determinada parcela de terreno puede o no dedicarse al cultivo ecológico, en función de si conserva o no restos de fertilizantes industriales. El análisis sobre la pureza de los suelos destinados a cultivos ecológicos a través de la radiactividad se basa en utilizar una técnica espectroscópica, que es un método fiable para determinar contenidos en elementos radiactivos. Normalmente, cuando se escucha la palabra radiactividad inmediatamente se piensa en centrales nucleares, pero hay que aclarar que existe una radiactividad natural en el medio, e incluso en nuestro cuerpo hay elementos radiactivos, como el potasio 40, pero no hay ningún problema porque está en una cantidad pequeña.
 
En lo que se refiere a los cultivos, se trata de ver si hay un aumento de esa cantidad, ya que eso es lo que nos puede indicar que el cultivo que se está tratando de identificar y de presentar como ecológico sea verdaderamente ecológico y que responde a los requisitos. Dicho cultivo ecológico se basa en una serie de técnicas y en un tratamiento del suelo para obtener productos de acuerdo con ciertas condiciones en las que se supone que no se han utilizado fertilizantes o químicos comerciales, es decir, que se obtengan de la forma más natural posible. Se trata de encontrar un trazador o algo que me permita decidir si se ha seguido realmente ese tipo de tratamiento, si ha habido un aporte de abono de compuesto natural o si por el contrario ha habido fertilización. Se sabe que los fertilizantes que se comercializan tienen como principal elemento el fosfato. De forma natural, de ahí se obtienen una serie de elementos radiactivos y si ha habido mucha fertilización, el nivel natural que hay en el suelo, que tiene que ser una cantidad muy pequeña de elementos radiactivos, aumenta. Si se incrementa es cuando se puede ver cómo ha sido esa fertilización. Para ello, lo que se hace es estudiar por un lado varios fertilizantes comerciales en campos con abono ecológico. Se ha visto que los contenidos en los elementos del abono ecológico eran ínfimos. Sin embargo, en los fertilizantes hay más.
 
En definitiva, de lo que se trata, según la profesora e investigadora Elena Charro, es de ver si en los suelos hay más fertilizantes de los que debería haber, es decir, de certificar que lo que aparece como cultivo ecológico, realmente lo sea.
 
Ventajas de la Agricultura Ecológica
 
La ventaja fundamental de los cultivos ecológicos sobre los tradicionales es
la calidad del producto cosechado. Cada vez vemos más en el mercado productos ecológicos; tienen un precio diferente pero también tienen una garantía de calidad.
 
Los cultivos de este tipo precisan menor cantidad de agua y tienen mayor calidad nutritiva, al tiempo que la práctica agraria es respetuosa con el medio ambiente, evitando la contaminación. Se respetan los ciclos naturales de los cultivos, evitando la degradación y contaminación de los ecosistemas. Se favorece la biodiversidad y el equilibrio ecológico a través de diferentes prácticas: rotaciones, asociaciones, abonos verdes, setos, ganadería extensiva, etc.
 
Además, se potencia la fertilidad natural de los suelos y la capacidad productiva del sistema agrario, reciclando los nutrientes incorporándolos de nuevo al suelo como compost o abonos orgánicos, siguiendo la premisa de que "lo que sale de la tierra debe volver a ella".
 
Con la utilización de forma óptima de los recursos naturales, se favorece el flujo de energía en el que las plantas verdes captan la energía del sol, moviendo todo el ecosistema.
 
La agricultura ecológica no incorpora a los alimentos sustancias o residuos que resulten perjudiciales para la salud o mermen su capacidad alimenticia. No es imprescindible, como parece, la incorporación de sustancias de síntesis en el cultivo o producción de alimentos ni en su conservación posterior, que resulten ajenos al organismo.
 
Y, por último, se aporta a los animales unas condiciones de vida adecuadas. No se los manipula artificialmente o de manera intensiva para conseguir una mayor producción. Y también se potencian las variedades autóctonas, mejor adaptadas a las condiciones de la zona
 
Por todo ello, cada vez son más las subvenciones que la Comunidad Económica Europea destina a alternativas como los cultivos ecológicos, ya que la sociedad cada vez demanda más saber qué es lo que consume diariamente.