CUENTOS FAVORITOS 

Asamblea en la Carpintería


 Asamblea en la carpinteía

Creo que para la ocasión no podría elegir otro cuento. La razón: en su colegio hubo un claustro con la tensión que de vez en cuando se suele producir en los mismos. Ella pidió la palabra e  intervino. A continuación leyó este cuento. La tensión desapareció dado lo oportuno de su mensaje y su autoridad moral. Le hizo ver el valor da cada uno y del otro más allá de sus defectos. De ese valor puedo dar fe yo como padre de alumnos que ha sentido admiración por el amor a la enseñanza pública que siempre se ha respirado en ese colegio, C.E.I.P. TOSCAL-lONGUERA y por la valía e implicación personal de sus docentes y de los miembros de laAsociación de Madres y Padres de Alumnos y familias en general. Esta anécdota la sé por varios de sus compañeros que me hicieron llegar su agradecimiento por el bien que les hizo.


Cuentan que en la carpintería hubo una vez una extraña asamblea.

Fue una reunión de herramientas para arreglar sus diferencias.

El martillo ejerció la presidencia, pero la asamblea le notificó que tenía que renunciar.
¿La causa? Hacía demasiado ruido!.
Y, además, se pasaba el tiempo golpeando.

El martillo aceptó su culpa, pero pidió que también fuera expulsado el tornillo; dijo que había que darle muchas vueltas para que sirviera de algo.

Ante el ataque, el tornillo aceptó también, pero a su vez pidió la expulsión de la lija.
Hizo ver que era muy áspera en su trato y siempre tenía fricciones con los demás.

Y la lija estuvo de acuerdo, a condición de que fuera expulsado el metro que siempre se la pasaba midiendo a los demás según su medida, como si fuera el único perfecto.

En eso entró el carpintero, se puso el delantal e inició su trabajo.

Utilizó el martillo, la lija, el metro y el tornillo. Finalmente, la tosca madera inicial se convirtió en un fino mueble.

Cuando la carpintería quedó nuevamente sola, la asamblea reanudó la deliberación.

Fue entonces cuando tomó la palabra el serrucho, y dijo:
- "Señores, ha quedado demostrado que tenemos defectos, pero el carpintero trabaja con nuestras cualidades.
Eso es lo que nos hace valiosos. Así que no pensemos ya en nuestros puntos malos y concentrémonos en la utilidad de nuestros puntos buenos".

La asamblea encontró entonces que el martillo era fuerte, el tornillo unía y daba fuerza, la lija era especial para afinar y limar asperezas y observaron que el metro era preciso y exacto.

Se sintieron entonces un equipo capaz de producir muebles de calidad. Se sintieron orgullosos de sus fortalezas y de trabajar juntos.