Introducción

  • El cuaderno del alumno es un excelente reflejo de su personalidad. Va más allá de lo meramente curricular. Nada como el papel para valorar el aprecio o desafecto por la materia, orden, coherencia, regularidad.
  • Muestra además en su contraportada, en sus márgenes, en los objetos traspapelados entre sus hojas, un currículo oculto (inquietudes, atención, intereses) que, de otra manera, nos pasaría desapercibido. Su grado de personalización, la medida en que ha sido tuneado nos permite completar el perfil del alumno.

La celulosa se revela sin embargo, hoy por hoy, como un soporte limitado: nunca podremos escribir sobre ella un hipertexto. Tengamos en cuenta que en su vida diaria son justamente ese tipo de documentos los que envían y reciben.

A lo largo del curso escolar nos habíamos servido ya de sites como webquest, entendiéndola como una libreta colectiva con apartados establecidos (evaluación inicial, tarea, materiales, resultados). Los alumnos empezaron alojando allí sus trabajos como archivos y, más tarde (trabajábamos ya con html) creando en el sitio una página personal.

Por evolución natural, en esta tercera evaluación cada uno había de crear, nutrir y gestionar el suyo.