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1810

 

BICENTENARIO

El novelista de origen uruguayo Diego Bracco (Copenhague, 1959) , autor de "El mejor de los mundos" , novela histórica sobre el proceso de independencia americana, ha cuestionado en esta ficción el calificativo de "libertadores" para figuras históricas como Bolívar y San Martín.

Bracco, historiador de formación, de nacionalidad uruguaya e italiana y residente en España, dijo a Efe: "Dudo que sea aplicable el concepto 'libertador' en la misma medida en que pongo en tela de juicio que sea posible liberar a otros; quizás el único combate posible por la libertad es el de cada uno consigo mismo, porque aún esclavo, siempre estará en mí rebelarme o someterme".

San Martín y Bolívar, a su juicio, "fueron grandes 'independizadores' y por supuesto, para lograrlo debieron matar, amenazar, obligar y sojuzgar; fue y es discutido hasta qué punto eso supuso tiranía".

Con esta obra que ganó el Premio Universidad de Sevilla de Novela 2001 y el Premio Revelación de la Feria del Libro de Uruguay, su autor ha tratado de "reflexionar sobre el sentido que tuvo la independencia para la gente común que vivió esa época; sobre hasta qué punto los americanos sintieron la revolución como tragedia o como liberación".

También le interesó "la persecución que sufrieron los españoles afincados en América que, empleando palabras actuales, podría llamarse 'limpieza étnica'".

Uno de los protagonistas de la novela rememora que "el 8 de febrero de 1814, Bolívar ordenó que se ejecutara a todos los españoles presos; ni siquiera eran prisioneros de guerra; sólo quedaban exceptuados los naturalizados americanos; sobre ellos pesaba la condena de la declaración de guerra a muerte, que el propio Bolívar había proclamado".

De este modo, "todo español que no traicionara a los suyos, y no tomara activa parte a favor de la insurrección, debía ser eliminado; así de simple, la vida o la muerte dictada en función del lugar de nacimiento; ese día de febrero, se mandó a los civiles presos en Caracas formar una gran pira, en ella debían consumirse sus propios cadáveres".

"Los condenados fueron obligados a encenderla; de inmediato, empezó la matanza; al toque de degüello los soldados cayeron sobre ellos, con bayoneta, hacha, sable, lanza, machete y puñal, para economizar pólvora; así perecieron ochocientos sesenta y seis españoles, entre ellos muchos que habían amparado a los republicanos" , contó el autor.

Bracco aseguró que "quizás la cantidad de estatuas que celebran la gesta de Bolívar merezca una reflexión; un ejercicio de memoria histórica"
A la pregunta de si se cometen muchas tropelías en nombre de la libertad, Bracco contestó: "Demasiadas. Sin embargo, no por ello me siento animado a descreer de la libertad; del mismo modo, no me parece que un creyente deba alejarse de la Iglesia por las atrocidades de la Inquisición, ni que haya que desistir de la búsqueda de la justicia social por los crímenes del estalinismo".

EL ESPECTADOR febrero 13-2010


 

2010
 

El congreso de Colombia

Periodo 2006 – 2010

Con 85 parlamentarios procesados por vínculos con el paramilitarismo, según cifras de la Fundación Arco Iris, no es realmente extraño que el Legislativo cuente con tan escasa legitimidad. Entre los investigados hay 39 representantes a la Cámara y 46 senadores. Con más de siete congresistas indagados, Antioquia, Magdalena, Caldas, Córdoba, Tolima y Sucre encabezan la lista de departamentos con el mayor número de parlamentarios involucrados en el escándalo de la parapolítica. El número total de condenados ya asciende a 16, y otros 16 han sido llamados a juicio.

En el plano de la actividad legislativa también abundan los reparos. Respecto a lo ocurrido en el período 2002-2006, en el que, discutibles o no, fueron aprobadas la Ley de Justicia y Paz, el impuesto de guerra y varias reformas (laboral, tributaria, administrativa), en esta ocasión los esfuerzos parlamentarios se limitaron a la Ley Antitabaco, el Código Minero, la Ley de la Ciencia, el hábeas data y los útiles inútiles, entre otras normas de timorata concepción como la prohibición de la dosis mínima. Pese a ser el cuatrienio que pasará a la historia, en otros países, como uno de los más fértiles en materia de proyectos legislativos para enfrentar la crisis económica, en Colombia el Gobierno insistió, hasta última hora, en que no era necesario prender las alarmas. Todo estaba bajo control.

Y así con otros temas, como la salud y la justicia, que requerían de las reformas estructurales que el gobierno del presidente Uribe no agilizó. Igual ocurrió con la ley de víctimas, frente a la cual el Gobierno, a última hora, argumentó inconveniencia económica, negó la existencia de crímenes de Estado y modificó el articulado del proyecto hasta imponer requisitos administrativos para que los ciudadanos probaran su condición de víctimas. Al fin de cuentas, la mayor cantidad del tiempo fue empleado en la reforma a la Constitución para que el Presidente pudiese reelegirse por segunda vez consecutiva. A lo cual hay que agregar el marcado ausentismo de los últimos tiempos, mientras se adelantaban las elecciones parlamentarias y presidenciales.

No hay que olvidar que el escándalo de la parapolítica, a pesar de que el afectado fue el propio Congreso, inició gracias a las denuncias de Gustavo Petro. Además, el bajo desempeño legislativo se vio superado por debates en torno a temas como las pirámides, el decreto de emergencia económica, los mal llamados falsos positivos, los desaciertos de Agro Ingreso Seguro, la inequidad en la prestación del servicio de salud o las interceptaciones ilegales.

 

Tomado del Editorial de EL ESPECTADOR sábado 19 de junio 2010