LA ASUNCIÓN COMO PATRIMONIO DE LA HUMANIDAD

LIBELO SOBRE LA SOLICITUD DE DECLARATORIA DE LA ASUNCIÓN COMO PATRIMONIO DE LA HUMANIDAD

 ANTE LA UNESCO -

Dr. Ángel Félix Gómez Rodríguez

      

1- ORIGEN GEOLÓGICO  

2- PRIMEROS POBLADORES  

3- OCUPACIONES GUAIQUERÍES A LAS ISLAS NEOESPARTANAS  

4- POBLAMIENTO INDÍGENA DE LAS ISLAS NEOESPARTANAS

5- POBLAMIENTO EUROPEO DE LAS ISLAS NEOESPARTANAS 

6- PRESENCIA DE AGUIRRE EN MARGARITA

7- SANTA LUCÍA

8- DE VILLA A CIUDAD

9- RELIGIOSIDAD

10- VISITAS DE LOS OBISPOS DE LA DIÓCESIS DE SAN JUAN DE PUERTO RICO A LA ASUNCIÓN

11- DEFENSA DE LA CIUDAD

12- EDUCACIÓN

13- ECONOMÍA

14- LA ASUNCIÓN Y LOS GOBERNANTES ESPAÑOLES

15- LA ASUNCIÓN EN EL SIGLO XVIII

16- LA ASUNCIÓN EN LOS AVATARES DE LA GUERRA POR LA INDEPENDENCIA

17- LA ASUNCIÓN ÁREA DE VALOR HISTÓRICO

18- LA ASUNCIÓN PATRIMONIO DE LA HUMANIDAD

 FUENTES

A ciencia cierta aún no conocemos relevantes aspectos históricos de las islas que hoy conforman al estado Nueva Esparta. Sobre el mismo origen geológico de las islas, sus primeros pobladores, la fundación de las poblaciones hispánicas, hasta el acontecer real de nuestro proceso histórico. A través de los siglos han surgido hipótesis contrapuestas que originan confusión entre los estudiosos y los neófitos, y de por sí dan una información no veraz al estudiante y a los interesados en saber sobre las raíces de nuestra historia, de nuestra cultura y de nuestra identidad.

    En todo el presente trabajo nos referiremos a las islas neoespartanas, Margarita, Coche y Cubagua, tal como conocemos a nuestro estado hoy día, para evitar confusiones al lector con los cambios sufridos en la evolución política.

    Para hablar de La Asunción, la Ciudad por antonomasia de Nueva Esparta, se hace necesario conocer, no con la profundidad y extensión que quisiéramos, varios aspectos básicos sobre nuestras islas, lo que nos va a permitir entender todo nuestro acontecer histórico a partir del mismo origen geológico hasta el proceso del poblamiento europeo, lo que va a originar un mestizaje racial y cultural, que es la raíz cierta de lo que somos hoy día, a pesar de la pérdida por avasallamiento por transculturación de algunos de los rasgos de nuestra identidad y de nuestra cultura tradicional; lo que hasta la fecha no ha sido debidamente estudiado con rigurosidad científica, aunque en verdad ha habido voces de preocupación, pero que se han quedado en el dolor por el amor hacia las islas del afecto entrañable. Eso sí, son referencias obligadas en lo emotivo, pero que no permiten tener una exacta visión de lo que realmente vivimos. Por esta razón, nuestras nuevas generaciones han crecido sin el sentimiento de margariteñidad o de insularidad de sus antepasados, pues la globalización los ha convertido en ciudadanos universales con sus virtudes y defectos. Hay que volver a inculcar el sentimiento afectivo de volver a ser el pueblo que antes fuimos, es la única manera de salvarnos del holocausto que parece estar gravitando sobre nosotros.

 1- ORIGEN GEOLÓGICO  

   En la paleogeografía de las islas neoespartanas hay dos posiciones contrapuestas sobre su origen. La doctora Cecilia Ayala Lafée, siguiendo a Miró Orell (1974), afirmar que hace 18.000 años A.P., el nivel del mar en la región del nororiente del país estaba 100 metros por debajo del nivel actual; luego 11.000 años A.P, ese nivel era de 60 metros, y que finalmente hará unos 8.000 años A.P., el nivel alcanzó los 20 metros por debajo del nivel de hoy día; y es cuando por rompimiento de la plataforma continental se separan las islas de una antigua península de aproximadamente 276 kilómetros cuadrados y emergen conservando su condición de islas hasta el presente.

     La hoy isla de Margarita estaba formada por dos lóbulos separados, los cuales quedaron unidos unos 4.000 años A.P., por la acción del viento y el aporte de arena, que es lo que hoy conocemos como istmo de Arapano o istmo de la Restinga. La doctora Ayala Lafée utiliza las siglas A.P., es decir Antes del Presente, en sustitución de las clásicas a.C y d.C, antes de Cristo y después de Cristo, respectivamente. (Ayala Lafée 1996: 13 ss.)

     A esta teoría del desprendimiento de las islas de la plataforma continental, se opone Hugo Ancieta Calderón, quien asienta que Cubagua es una isla que surge por un  levantamiento marino producido por fuerzas tectónicas, por lo que todos los sedimentos de esa isla son de origen marino y por lo tanto guardan fósiles bien conservados; en cambio la isla de Coche, surge por un desprendimiento por fuerzas tectónicas del estado Sucre, concretamente de una antigua península cercana a Chacopata (Ancieta: 2005, 18).

 2- PRIMEROS POBLADORES  

    En cuanto a los primeros pobladores de las islas neoespartanas, durante siglos se mantuvo la suposición que eran de origen aruaca o arawaco, provenientes de los caños del Orinoco, pues durante los primeros años del poblamiento europeo en Margarita, era frecuente su presencia, pues así lo señalan varias fuentes coetáneas, y posteriormente otros autores.

    Así, en 1545, Domingo de Navarrete, vecino de Margarita, por mandato del rey, hace una relación sobre los indios aruacas, quienes a partir del mes de mayo de cada año llegaban a la isla para comerciar sus productos, especialmente casabe. Así mismo refiere, que en cierta ocasión hubo en Margarita gran escasez de alimentos, y entonces él envió a un aruaca que tenía en su casa en busca de socorro, regresando al mes con gran ayuda. Era además, común que los jóvenes aruacas se quedaran en las casas de los margariteños donde eran adoctrinados. (AGI: Patronato 294, Ramo 10).

     Alejandro de Humboldt, en su viaje de 1799, encontró a los guaiqueríes cerca de la isla de Coche, y señaló que después de los caribes que habitaban Guayana, eran de la raza más hermosa de la Tierra Firme. Con esta afirmación, el sabio alemán obviamente no consideró a los guaiqueríes como caribes. Fue Humboldt el que echó el cuento del origen del nombre de los guaiqueríes, al afirmar que en su encuentro con los españoles, estos al señalarle el palo aguzado o arpón con que pescaban, los indios respondieron: guaique, nombre éste que Humboldt creyó era el de la tribu y no el del arpón, el cual hasta nuestros días sigue llamándose guaica. Refiere Humboldt, en su obra: “Los Guaiqueríes de la Banda Norte se consideran como de raza más noble, porque creen que están menos mezclados con los indios Chaimas y otras razas cobrizas. Se les distingue de los Guaiqueríes del continente en la manera de pronunciar el español, que lo hablan casi sin apartar los dientes…” (Humboldt 1985: t.I., 271 ss).

 Según algunos lingüistas, guaiquerí significa: hombre

      Juan Ernesto Montenegro, Cronista de la ciudad de Caracas, en un estudio sobre el origen de los guaiqueríes, basado en la filiación lingüística, concluye: “Y he aquí que el resultado de este prolijo estudio en el cual tuvimos que familiarizarnos con las lenguas muertas que hablaban los antiguos habitantes de la región Nororiental del país, fue la comprobación documental de que los primitivos habitantes de la isla de Margarita, los indios guaiqueríes, hablaban un dialecto caribe, y por lo tanto, se les puede catalogar definitivamente como de filiación caribe”. (Montenegro 1983:13)

   A su vez el doctor Miguel Acosta Saignes dice: “…7) Pertenecieron los Guaiqueríes sin duda al conjunto de pueblos recolectores, cazadores y pescadores especializados en el trabajo de la palma moriche. No sería imposible que su modo de vida hubiese sido muy semejante al de los Guaraúnos actuales…9) Etnográficamente, sólo sabemos de los Guaiqueríes que pertenecieron al conjunto de pueblos llamados llaneros, como ya se ha dicho, posiblemente antecesores de los Arahuacos en el territorio venezolano. Lingüísticamente, permanecen desconocidos…”  (Acosta Saignes 1980: 241 ss).

     En 1953, el doctor Miguel Layrisse en colaboración con los también doctores Tulio Arends y Zulay Layrisse, descubrió en la sangre de un niño cariña, llamado Diego, un gen marcador dominante y hereditario, que corresponde al décimo grupo sanguíneo y que fue bautizado Factor Diego, en homenaje al niño que murió poco después. Este marcador genético DI A, sólo se encuentra en grupos asiáticos y en algunas poblaciones amerindias como los guaiqueríes.

     Posteriormente, se realizaron estudios en 103 muestras de sangre de habitantes de la Comunidad de Indígenas de El Poblado, en Porlamar, sin ningún parentesco entre sí y todos adultos, y los resultados fueron sorprendentes, pues en un 7% se encontró el Factor Diego, característico de los caribes, descendientes de grupos asiáticos. (Ayala Lafée s/f ).

    Entre estos grupos asiáticos, de los cuales descienden nuestros Guaiqueríes, están los Neo- Mongoloides, que hace alrededor de 9.000 años AP, llegaron a Norteamérica, y sus descendientes entraron a Suramérica, hace apenas 7.000 A.P.

 3- OCUPACIONES GUAIQUERÍES A LAS ISLAS NEOESPARTANAS  

   A las islas neoespartanas, estos guaiqueríes penetraron en diversas oleadas de ocupación, ocurriendo la primera de ella a Cubagua, hace unos 4.320 y 3.725 A.P. Así se ha determinado su presencia en yacimientos de conchas y otros restos de comida marina, al norte de Cubagua, y en la isla de Margarita, en el litoral sur de la península de Macanao, en los sitios conocidos como Los Aljibes, Boca del Río y Puerto de Los Muertos

   Una segunda ocupación, ocurre entre los 3.725 y 1.895 A.P., y es conocida como “Manicuare”. En nuestras islas se ha determinado esta ocupación por yacimientos con la presencia de ornamentos (collares) con conchas perforadas; punzones de hueso, martillos de conchas, pedazos de ocre rojo, etc. En Cubagua fueron localizados en Punta Gorda y en el sitio llamado La Aduana, cercano al anterior. En Margarita, muestras de esta segunda ocupación se han encontrado, al norte de la Península de Macanao, en los sitios Los Añiles y Guaiquerí.

 Tercera ocupación. Es conocida como “Punta Gorda”, y ocurrió entre 1.895 y 1.580 A.P.  Hasta ahora sólo se han encontrado yacimientos en Cubagua, en el sitio Punta Gorda, de ahí su designación.  Se cree que la presencia de alfarería, por primera vez encontrada, en los yacimientos, no fue hecha localmente, sino posiblemente por alfareros del Bajo Orinoco.

 Cuarta ocupación. Va a ocurrir entre 1.580 y 750 A.P., y es denominada “El Agua”. Es en la isla de Margarita donde se han localizado yacimientos de esta ocupación: Playa el Agua, de allí el nombre dado a esta ocupación; Güiriguire (Antolín del Campo); La Estancia y Río Abajo, así mismo en Antolín del Campo.

    Se caracteriza esta ocupación por la presencia de alfarería, ya comprobada que fue realizada localmente, algunas de las piezas localizadas están decoradas con pintura blanca sobre rojo.

Quinta ocupación. Conocida como “Playa Guacuco” y realizada a partir de los 750 A.P.  En Margarita se han localizado yacimientos en Playa Guacuco, y en Cubagua el sitio llamado La Aduana. En Playa Guacuco fueron desenterradas 86 ollas, que caracterizan a esta ocupación.

   Lamentablemente este patrimonio arqueológico de Nueva Esparta, que nos señala científicamente las ocupaciones u oleadas de guaiqueríes que poblaron nuestras Islas, ha sido saqueado en su totalidad. Hoy día en el estado no se encuentra ni una sola muestra de este patrimonio, pues en 1916, el norteamericano Teodoro de Booy, quien hizo importantes hallazgos en Güiriguire y Río Abajo, se llevó más de 500 piezas que hoy son exhibidas en la Colección Heye del Museo del Hombre Americano, en Nueva York. Por su parte los descubrimientos del doctor José María Cruxent y de Irving Rouse, se encuentran muchos de ellos en el Museo de Florida, Estados Unidos; y otros en el Museo Cruxent del Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas (IVIC), en Pipe; y hasta la fecha, a pesar de que en algunas ocasiones se han hecho reclamos, no ha sido posible conseguir la devolución sino total al menos parcial de este patrimonio arqueológico neoespartano.

 4- POBLAMIENTO INDÍGENA DE LAS ISLAS NEOESPARTANAS

  Se dice que a la llegada de los europeos a las islas neoespartanas, estas estaban habitadas por aborígenes a los que después se llamó guaiqueríes. Dice esa misma historia, que los primeros aborígenes fueron avistados por Colón en las cercanías de Cubagua, y que al admirar los collares y demás adornos de los indígenas hechos con perlas. Un marinero, Juan Farfán, tomó pedazos de un plato de Valencia, también llamado de Málaga, y se los cambió a los aborígenes por sus perlas. Fue este el primero de los muchos engaños de los europeos con los hombres de la nueva tierra que avistaban.

    Los guaiqueríes estaban distribuidos en toda Margarita y tenían a Cubagua como una base de sus pesquerías de perlas y de peces. En esos primeros tiempos no se señala la presencia indígena en Coche. Ya se dijo que Humboldt, afirmó que los guaiqueríes del Norte de  Margarita se consideraban los más importantes. Este Norte, señalado por el sabio, debe tomarse más bien como el Noreste, pues además de los guaiqueríes de Paraguarime y los de Los Cerritos, eran importantes los de los hoy puertos de El Tirano y Manzanillo (al noreste),  así como los de Tacarigua , Juan Griego y Pedro González.

    En la capitulación entre la Corona española y el licenciado Marcelo de Villalobos, para que éste colonizara a Margarita, y dada en Madrid, el 18 de marzo de 1525, aparecen varios ítems referidos a los aborígenes de la Isla. Así, en el tercer item, se afirma que los indios de Margarita era gente de guerra y caribes, por eso se le ordena al licenciado que construya una fortaleza o casa fuerte. En el item catorce  es de singular importancia, porque en él se considera a los guaiqueríes como vasallos libres, lo cual desde un principio no se cumplió, y antes por el contrario, los aborígenes fueron sometido a los más humillantes maltratos y  en la práctica tomados como esclavos, pues desde los primeros tiempos, los guaiqueríes comenzaron a ser despojados a la fuerza o bajo engaño de sus mejores tierras y aguas, así se evidencia en el Juicio de Residencia seguido a doña Aldonza de Villalobos y a su marido Pedro Ortiz, gobernadores de Margarita. Este Juicio se inició el 30 de marzo de 1545.

    La Corona española desde hacía tiempo conocía de estos despojos a los guaiqueríes, y las huidas que éstos hacían de sus poblados, así se evidencia en varias Cédulas Reales. En una de ellas, del 20 de febrero de 1534, se ordena a Francisco de Villacorta que los indios de Margarita fueran bien tratados e industriados en la fe católica. Posteriormente, el 3 de agosto de 1535, el rey se dirige a los alcaldes ordinarios de Cubagua, y les ordena que castiguen a los indios cuando fuere conveniente para la pacificación y sosiego de Margarita, y que cuando huyeran a los montes debían recogerlos para que vivieran de nuevo en quietud. El 17 de agosto de ese mismo año, mediante otra Cédula, se ordena a los españoles que tuvieran hijos con indias de Margarita, que los recogieran y los tuvieran consigo en sus casas y los adoctrinaran.

    Es muy importante la Cédula del 3 de noviembre de 1536, cuando la Corona española informa a los alcaldes ordinarios de Cubagua, que había tenido noticias de que a los guaiqueríes de Margarita se les había despojado de sus tierras y sus aguas, por lo que los aborígenes no tenían donde sembrar su casabe (yuca) y su maíz, viéndose obligados a abandonar la Isla. Se ordenaba a que ningún español comprara a los guaiqueríes tierras, agua ni cosa alguna. Esta Cédula como las anteriores fue letra muerta, pues los abusos se siguieron cometiendo.

    Nuevamente, el 7 de diciembre de 1537, las autoridades españolas ordenan a los alcaldes ordinarios de Cubagua que dejen en libertad a los guaiqueríes que tienen como esclavos en Macanao. En esta misma fecha, por otra Cédula Real se ordena a los mismos alcaldes ordinarios y a Francisco de Villacorta, nombrado “protector” de los guaiqueríes, que no los sacaran de Margarita, pues la mayoría de las veces fuera del terruño, morían de tristeza.

    El 2 de diciembre de 1578, se ordena al gobernador de Margarita Miguel Maza de Lizana, que a los guaiqueríes de Margarita se les permitiera permanecer en sus pueblos como “vasallos nuestros y libres”. Maza de Lizana, informa en 1580, que había fundado cinco pueblos de indios: Mampatare, Cocheima, Tacariba, Paraguachí y Pueblo de la Mar.

   El 3 de enero de 1583, la Corona española, ordena al recién encargado gobernador de Margarita Juan Sarmiento de Villandrando, el Mozo, que los guaiqueríes fueran amparados y defendidos, bien tratados y favorecidos. En 1603, el gobernador de Margarita, Fadrique Cáncer, informa al rey que en Margarita había doscientos indios; seguramente se refiere a los cabeza de casa, que vivían en los montes, desnudos y sin doctrina ni conocimiento del evangelio, y que era conveniente reducirlos a poblados, con un sacerdote que los catequizara y les administrara los sacramentos. El rey dispuso que tratara con suavidad, blandura y buen término a los guaiqueríes, sin alboroto alguno sino más bien agasajándolos y acariciándoles y haciéndoles buen tratamiento. Ordenaba que de sus cajas reales se utilizaran 1.5000 ducados, o sea 562.000 maravedíes para tal fin.

   Por esta  Cédula Real, se infiere que la reducción de los indios a los cinco poblados, hecha por Maza de Lizana había fracasado. Sería Bernardo de Vargas Machuca, en definitiva, a partir de 1609 cuando comienza su gobernación, quien reduce a los guaiqueríes a pueblos de doctrinas, que serían los mismos siete que censó el gobernador Alonso del Río y Castro en 1757. Estos pueblos de indios eran:

 Pampatar, adscrito al puerto real de Pampatar. Estaban en Los Cerritos

El Tirano y Manzanillo, adscritos al Partido de San José de Paraguachí

El Cercado, Juan Griego y Pedro González, adscritos al Partido de Santa Ana del Norte

Pueblo del Mar, adscrito al Partido del Valle de El Espíritu Santo.

    Como puede observarse, ya no existían los indios de Cocheima, sitio cercano a La Asunción y con igual nombre que una tribu de guaiqueríes que existió cerca de Clarines, hoy estado Anzoátegui. Los guaiqueríes de El Cercado, Juan Griego y Pedro González, estaban en el valle de Arimacoa, o valle de los olleros o alfareros, cuya persistencia sigue en El Cercado con el mismo método ancestral, sin el uso del torno.

    Hasta la fecha se ignora, pues no hay documento probatorio alguno, por qué desaparecen los indios del sitio de Cocheima, quienes sin duda se dedicaban a la labranza de maíz y yuca tanto en el valle donde estaban asentados como en los cerros Guayamurí, cuyo nombre se conserva  y según algunos lingüistas significa morrocoy, y en el Matasiete, supuestamente llamado Guayatamo, que significaría sitio o lugar de paja.

    El nombre indígena de Cubagua, significa según algunos lingüistas: lugar o sitio de cangrejos, pero sin embargo Morón, dice que el Padre Simón, atribuye el nombre de la isla a un cacique regional, pues era frecuente que un patronímico pasara a ser toponímico, y que a su vez Duarte Level, afirma que Cubagua en lengua Arauca significa: nuestro hueso.( Morón 1971:tI 207).  Coche, a su vez, es voz cumanagota que significa venado.  Se ha dicho que el nombre aborigen de Margarita es Paraguachoa, pero esta afirmación no tiene respaldo documental alguno. Es cierto que en 1921, el médico Andrés Sánchez, Miembro Fundador de la Academia Nacional de Venezuela, publicó su libro Geografía Médica de la Isla de Margarita, en donde asienta: “Parece que la isla era llamada por sus naturales Paraguachoa, cuyo significado equivale en el dialecto que usaban a abundancia de peces“ (Sánchez 1921: 10). Desde entonces el término se arraigó, sin embargo, hoy día los lingüistas opinan que Paraguachoa, significa: casa de gente de mar.

   Los dos topónimos que aún se conservan de la lengua guaiquerí y que desde un principio del poblamiento europeo fueron usados son Paraguachí y Macanao. Paraguachí, para algunos lingüistas significa lugar de langosta; pero una versión dice que su verdadero significado es casa por donde nace el sol, lo que parece ser más indicado, pues Paraguachí, el puerto, hoy El Tirano o Puerto Fermín está al este de Margarita, que es por donde nace el sol;  a su vez Macanao, se le conoce como sitio o lugar de las macanas.

   Por la llamada ley del uso, hoy día es aceptado Paraguachoa como el nombre indígena de Margarita, aunque en lo realidad hasta ahora no hay documentos probatorios de esta aseveración. No debemos olvidar que está fehacientemente comprobado que el nombre de nuestra Isla, no se debe a la abundancia de perlas o margaritas, tal como asevera su hijo Hernando Colón, pues cuando el Almirante la avistó, vio perlas pero cerca de Cubagua. El profesor Samuel Eliot Morinson de la Universidad de Harvard, encabezó en 1937 una expedición para seguir desde Europa hasta América, los viajes de Colón. En lo referente a Margarita, dejó escrito: “Pero Colón nada sabía entonces acerca de las pesquerías de perlas de Cubagua. Sin duda nombró así a esta isla en honor de la Infanta Margarita de Austria, con respeto a cuyo viaje de Flandes a España había ofrecido algunos consejos de navegación a Fernando e Isabel. La Princesa Margarita era una dama menuda, galante e ingeniosa. Durante su infancia había sido prometida de Carlos VIII de Francia, quien la abandonó por Anne de Asturias. Durante el viaje de Flandes a España, realizado para llevar a cabo la boda, se levantó una violenta tempestad, en medio de la cual Margarita compuso un epitafio para sí:

Ci gist Margot la gentil demoidelle

Qu a aduxmaris edt encore est pucelle

(Yace aquí Margarita, gentil damisela

Que con dos maridos aún es doncella)

 La Isla Margarita merece ese nombre: fértil y hermosa, con montañas que se alzan a dos y tres mil pies de altura sobre el mar y con tierras bajas entre ellas. (Morinson 1945: 680).

 5- POBLAMIENTO EUROPEO DE LAS ISLAS NEOESPARTANAS 

Por lo general se habla del español como el poblador de las islas del estado Nueva Esparta, pero no es menos cierto que en los primeros tiempos de su establecimiento, fueron europeos de distintas nacionalidades los que ocuparon las islas.

 La gran mayoría de los españoles procedía de la Baja Andalucía: Cádiz, Málaga, Granada y Sevilla. Así mismo llegaron vascongados y de otras provincias españolas. Caso muy particular fue el poblamiento por portugueses, dándose el caso que en algunas ocasiones, como en 1584, había en Margarita 150 españoles y 500 portugueses, de allí que el licenciado Castro, escribiera: “…los que más mandan y gobiernan esta isla son los mismos portugueses, de que a los españoles, castellanos y naturales, procede justo miedo de algún ruin suceso...” (Marcano Rosas 1994: 99).

    Por la riqueza de sus placeres perleros, va a ser en Cubagua donde se van establecer los europeos. Así, españoles llegados desde Santo Domingo, alrededor de 1510 establecen en ese árido peñón una ranchería, lo que más tarde, 1521, se transforma en asiento ya con calles trazadas y muelle; en 1526 se llama Villa de Santiago y finalmente, el 12 de septiembre de 1528 es declarada ciudad: Nueva Cádiz de Cubagua, fue el pomposo nombre que recibió esta primera ciudad de Venezuela, la que en un momento dado llegó a albergar unos mil vecinos, según una información del 31 de octubre de 1531; los cuales para sobrevivir tenían que llevar el agua desde el río Manzanares, así como algunas veces de pozos excavados en las costa sur de Margarita, desde donde así mismo llevaban verduras y legumbres.

    A este primer poblamiento europeo, fueron llevados como esclavos indios guaiqueríes de Margarita los que fueron obligados a bucear en busca de las ostras perlíferas, los que en ese momento  fue la única riqueza de España en América. El guaiquerí fue infamemente sometido, llevado a bucear antes del amanecer y regresado a la ranchería en horas de la tarde,  donde se les amarraba a cepos y por comida tan solo le daban la carne de las ostras que habían pescado. Como disminuía el número de guaiqueríes y aumentaba la codicia de los europeos, a Cubagua fueron llevados indios lucayos, nativos de las islas Bahamas, y posteriormente indios brasiles, cuya presencia en aquella isla quedó perennizado en una Punta llamada Brasil.

  Por falta de mano de obra para la pesca de perlas, los cubagüenses solicitaron a la Corona española que les permitiera llevar a la isla esclavos negros. Es así como Carlos V, el 12 de enero de 1526, por  Cédula Real autoriza a los vizcaínos Sancho Ortiz de Urrutia y a su sobrino Juan para que lleven treinta esclavos negros a Cubagua. Casi de inmediato comenzó un comercio ilícito de esclavos negros, el que se mantuvo por mucho tiempo cuando ya Cubagua no producía perlas y en Margarita comenzaban a consolidarse los poblados.

    Fueron muchas las etnias africanas que llegaron a Cubagua y posteriormente a Margarita. Entre ellas podemos citar: mandingas, malambos, angolas, congos, cuchicuchi, taritari. Después de ser abandonada Cubagua, los negros fueron trasladados a Macanao donde se establecieron nuevas rancherías de la pesca de perlas, especialmente en Punta Chirgua, Boca Chica, Punta Arenas y la actual Boca del Pozo.

    Es en Cubagua donde va a surgir  un mestizaje racial y cultural, que poco tiempo después se va a arraigar en Margarita. Durante un aislamiento geohistórico de casi trescientos años (1500-1800), se consolidan una cultural y una identidad característica que hace del margariteño, un hombre diferente al resto de la hoy Venezuela.

    La actividad febril de la pesca de perlas de Cubagua no duró treinta años, pues ya en 1530 comienzan a agotarse los placeres. En 1535 ya algunas calles lucen vacías y los cubagüenses van hacia la Guajira, donde en Cabo de la Vela fundan una colonia, casi a 1500 kilómetros de distancia. El día de Navidad de 1541, una furiosa tempestad de agua y vientos, acompañada de movimientos sísmicos hace que los habitantes de esa novísima ciudad se trasladen a Margarita. Todavía, para 1543 había pobladores en Cubagua, los cuales la abandonan definitivamente cuando unos piratas franceses quemaron lo que aún quedaba en pie.  Después, la arena y el silencio cayeron sobre los muros de la ciudad. Habría de pasar un poco más de cuatrocientos años para que las piedras volvieran a hablarnos de lo que fue la primera ciudad de Venezuela.

    Al mismo tiempo que Cubagua florecía, el licenciado Marcelo de Villalobos, desde Santo domingo solicita a la Corona española se le ceda Margarita para colonizarla. Accede la Corona, y el 18 de marzo de 1525, por una Cédula Real le concede la isla a él y a un descendiente. Se obligaba Villalobos a poblar la isla con veinte vecinos casados, a tener fortaleza e iglesia. Pero Villalobos muere en Santo Domingo, el 25 de julio de 1526, y es su esposa Isabel Manrique, tutora de su hija Aldonza, quien nombra los primeros Tenientes de Gobernador para cumplir con la capitulación, que le confirmada a doña Aldonza, en Valladolid el 14 de julio de 1527.

   Por septiembre de 1526 sale de Santo Domingo, Pedro de Villardiga, primer Teniente de Gobernador. En la nave “La Librera” trae ganado y a un solo poblador de los veinte estipulados en la capitulación. Este primer colono fue Baltasar de Villafranca. Villardiga estableció un primer poblado llamado San Pedro Mártir al norte de la quebrada de San Jerónimo y cerca del Morro de Charaima, hoy Morro de Porlamar. Allí hubo cabildo, pues en un cuadernillo encontrado en el Archivo General de Indias, en Sevilla, se asienta que  el cubagüense Pedro Moreno, cuyo apellido lleva el actual Puerto del Municipio Maneiro, depositó el 2 de noviembre de ese año de 1526, 46 pesos de oro guanín, “…para acogerse a la merced, concedida por la corona en la capitulación, de pagar solamente el diezmo durante el primer año, el noveno durante el segundo y así sucesivamente...” (Otte 1977: 271). En el Mapa de Margarita, realizado por Juan Bettín y publicado en 1661, marcado con la letra G, aparece: Punta de S. Pedro Mártir, donde estuvo fundado el primer pueblo de esta isla” (Nectario 1986:91).

    Sin embargo, esta primera población desaparece rápidamente, y surge entonces otra, al lado sur del riachuelo hoy llamado de El Valle. Esta nueva población constituyó una sola unidad geográfica con otra al que llamaron Espíritu Santo, donde hoy se encuentra la población de El Valle del Espíritu Santo.

    Otro de los errores graves que ha perdurado en la historia de Nueva Esparta, es atribuirle al fraile Francisco de Villacorta, la fundación de la Villa del Espíritu Santo, pues el clérigo lo que hace es informar a la Corona española, que se había “…hecho un pueblo junto a la mar, el qual Françisco de Villacorta, protector de los indios Della, le ha llamado e intitulado la villa del Espíritu Sancto y hecho en él una iglesia, la qual ha llamado e intitulado de la advocaçión de la Asunción de la Madre de Dios, lo qual todo pasó en veinte e seis días del mes de março deste presente año de la dacta de nuestra carta...” (Cedulario de Cubagua 1961: t.I 62). Obviamente que un pueblo no se hace en un día, como se infiere en la información de Villacorta.

   En  el valle de San Juan, se establecieron los supervivientes de la tragedia de Cubagua, de diciembre de 1541; pero con anterioridad se conoce que Pedro de Alegría a quien se considera el primer poblador europeo de Margarita había fundado un hato de ganado vacuno. Pedro de Alegría fue Teniente de Gobernador de los Villalobos, entre 1529 y 1532. Sin embargo, desde hace no muchos años las autoridades del Municipio Díaz celebran pomposamente, el 24 de junio como la fecha de fundación de San Juan Bautista, lo que no es correcto, pues el 24 de junio es día que la iglesia católica consagra al Bautista. Y como si no bastara con este error histórico, señalan que fue en el año de 1528, fecha de la Real Cédula donde se reconoce a Pedro Alegría como primer poblador.

    Pero los errores históricos “oficializados”, no terminan aquí. El 28 de julio de 1526, por Real Cédula se encomienda la isla de Coche a Juan López de Archuleta, pero este nunca pobló a la isla hermana y finalmente muere en Cabo de la Vela, en 1545, sin obra alguna. No obstante, también desde hace año la Municipalidad de Villalba celebra el 28 de julio, como el día que López de Archuleta “funda” la isla de Coche. Nadie por muchos poderes sobrenaturales que tenga puede fundar una isla, pues se sabe que Coche surge como consecuencia de movimientos tectónicos que la desprendieron de una antigua península.

    Otra población que también surge en los primeros años del poblamiento español en la costa sur de Margarita es San Antonio, que al igual que todas las nombradas tampoco se le conoce acta de fundación, pues también fue una fundación de hecho y no de derecho. Si se sabe que el fundador de este poblado fue el portugués Antonio Díaz, quien a sus costas edificó iglesia y construyó un hospital donde se recogían los marinos enfermos de las rutas antillanas, donde Díaz fungía de médico. A pesar de ser portugués Antonio Díaz, en 1562 era Contador y Veedor Real de Margarita, y en 1576,  Contador. También, era su costumbre celebrar pomposamente el 13 de junio, día de San Antonio de Padua, entonces a esa población acudía gente de toda Margarita, que disfrutaban de la muy generosa hospitalidad de este portugués. (AGI: Santo Domingo 184(54-4-6).

    Pampatar desde un principio se convirtió en el Puerto Real de Margarita, pero aún se desconoce cuando comenzó su poblamiento por los europeos. Para algunos el vocablo indígena Mampatare significa pueblo de la sal, pero para otros como el doctor Andrés Silva, significa mi casa.

   Ya hacia el noreste del lóbulo oriental de Margarita, desde un principio va a surgir el poblado de Paraguachí, situado en un amplio valle de igual nombre. Hay que señalar que el puerto conocido hoy como El Tirano, en documentos de mitad del siglo XVI se conoce como Puerto de Paraguachí, que fue uno de los puertos por donde llega Lope de Aguirre a Margarita, el  21  de julio de 1561, en su barco “Santiago”;  Su otro barco, “Victoria”, al mando del Maese de Campo Martín Pérez, arriba en la misma fecha por Manzanillo.

     Para 1545, se encontraba en Margarita el sevillano Juan Griego, quien era capitán de barcos y llevaba hacia Santo Domingo, guaiqueríes esclavos desde Macanao. Así aparece en el Juicio de Residencia de Aldonza Manrique y su marido Pedro de Ortiz (AGI: Justicia, legajo 64, Nº 2, Ramo). Se supone que este español se arranchó en la costa norte de Margarita, y este poblado con el tiempo llevó su nombre, pues en 1591, el Procurador de Margarita licenciado Francisco Manzo de Contreras, en una descripción de la Isla, dice que el principal puerto de la isla es Juan Griego, lo que indica que el nombre se había consolidado. (AGI: Biblioteca Colombiana. Signatura 64/ 7 / 14)

   Los otros poblados de Margarita que comienzan a surgir a partir del siglo XVII, toman su nombre o bien del apellido de sus primeros pobladores o es el nombre de un árbol abundante en sus alrededores. Ya para los años de la consolidación de la República de Venezuela (1830), la mayoría de los pueblos de Nueva Esparta, estaban consolidados y mantienen su condición hasta nuestros días.

    Durante la gobernación de los Villalobos fueron Tenientes de Gobernadores de Margarita: Pedro de Villardiga (1526-1527); Francisco Fajardo (1527-1528); Pedro Moreno (1528-1529); Pedro de Alegría (1529-1532); Juan Suárez (Xuáres) de Figueroa (1533); Francisco Hernández (1534). A partir del 4 de mayo de 1535 hasta el 30 de mayo de 1542, Margarita fue gobernada por los Alcaldes Mayores de Cubagua: Antón de Jaén, Ruy Pérez, Alonso de Rojas, Francisco de Castellanos y los Lugartenientes Gismundo Benasay, Pedro Gallo y Sancho Carrión.

 En 1542 les fue devuelta la Gobernación a doña Aldonza, quien gobernó hasta 1560 por intermedio de Tenientes de Gobernador: Cristóbal Jiménez de Pineda, Pedro de Herrera, Juan Vásquez de Ulloa, Rodrigo Pérez de Navarrete, Juan de Salas y Domingo Alonso.

    En diciembre de 1560 asume la gobernación Juan Sarmiento (Gómez) de Villandrando, esposo de Marcela de Villalobos, hasta agosto de 1561 cuando es muerto por Lope de Aguirre. Interinamente gobiernan después de su muerte Pedro de Viedma (15671-1567) y Pedro de Angulo (desde el 13 de octubre de 1567 hasta 1574).

    Luego van a seguir como gobernadores: Francisco Pérez de Aguilera (desde el 27 de septiembre de 1574 hasta 1575), Juan Sarmiento de Villandrado, el Mozo, hijo del muerto por Aguirre, quien no asume por ser menor de edad y por él es nombrado Miguel Maza de Lizana, segundo esposo de Marcela de Villalobos, quien no viene a Margarita; como interino asume Antonio Luis de Cabrera (desde el 13 de abril de 1577 hasta el 28 de agosto de 1578); Miguel Maza de Lizana (Desde el 29 de agosto de 1578 hasta 1580); Pedro Gómez de Rojas, interino en 1580; Pedro de Arce, interino desde enero de 1581; Antonio Enríquez, interino en 1582; Juan Sarmiento de Villandrando, desde el 1º de enero de 1583 hasta el 13 de noviembre de 1593, cuando muere en el puerto de Pueblo de la Mar, al salir a combatir al pirata inglés Juan de Amburg. Con él finaliza la capitulación dada por la Corona española a su bisabuelo Marcelo de Villalobos.

    Juan Sarmiento de Villandrando, el Mozo, fue el único consanguíneo del licenciado Marcelo de Villalobos, en vivir en Margarita, pues se sabe que ni su abuela doña Aldonza ni su madre doña Marcela estuvieron en la Isla, sino que la gobernaron por interpuestas personas.

 6- PRESENCIA DE AGUIRRE EN MARGARITA

   El 21 de julio de 1561 arriba por la Banda Noroeste de Margarita, Lope de Aguirre. Viene de una terrible aventura desde el Perú, atraviesa el río Amazonas hasta su desembocadura en el Atlántico y desde allí hace vela hacia Margarita. Él y su gente reciban el nombre de Marañones, por ese el nombre indígena del Amazonas. El Gobernador de Margarita Juan sarmiento de Villandrando, el Viejo, casado con Marcela, la hija de doña Aldonza, recibe la información del arribo de las dos naves de Aguirre, y en la Villa del Espíritu Santo, el Valle de hoy día, reúne a sus amigos y jefes de su gobierno para ir al encuentro de quien cree trae grandes riquezas para compartir. Revientan sus caballos junto con él Manuel Rodríguez de Silva, alcalde; Cosme de León, alguacil mayor; Andrés de Salamanca, regidor, Pedro de Cáceres y Diego Pérez. Lope los espera con humildad, mientras sus marañones escondidos en las naves sólo aguardan las órdenes de su jefe para hacer conocer sus verdaderas intenciones. A una señal de Lope, doscientos arcabuces resuenan en el puerto. Jamás se imaginó el cándido Gobernador Juan Sarmiento de Villandrando, encontrarse con una fuerza armada tan poderosa. Las autoridades margariteñas son reducidas a prisión y llevados al Fortín de La Puntilla, en Pueblo de la Mar, donde son encerrados.

    Algunos autores afirman que Lope de Aguirre arrasó a Santa Lucía que era la capital de Margarita. Nada más lejano de la verdad histórica documental. Lo cierto es que para ese año de 1561, existía un poblado llamado Santa Lucía, pues en una información hecha en la Villa del Espíritu Santo, el 26 de enero de 1562, el testigo Antonio Barbudo, refiere que las naves de Aguirre no pudieron “tomar el puerto desta villa (Pueblo de la Mar, puerto de la Villa del Espíritu Santo) e fueron toma por la vanda del norte de ella, y entraron la tierra adentro mas de dos o tres leguas, a fueron a dar de noche en vn pueblo questa dos leguas desta villa la tierra adentro, e lo tomaron y lo robaron y quemaron parte del y esto sabe de esta pregunta”  (Jos 1950: 118).

    De esta declaración se infiere que ciertamente la gente de Aguirre robó y quemó parte de un pueblo que estaba situado a unos 15 o 18 kilómetros al norte de la Villa del Espíritu Santo, y solamente  Santa Lucía estaba situada al norte y a esa distancia, pero no era la capital, pues esta era como se ha dicho la Villa del Espíritu Santo.

    Hay autores que afirman que Aguirre, el 1º de agosto de ese año ordenó fueran muertos por garrote vil el gobernador Sarmiento de Villandrando y las demás autoridades margariteñas, pero otros autores dicen que el suceso ocurrió el 2 de agosto, en donde la única autoridad que salvó su vida  fue otro alcalde ordinario Hernando Ribero, porque desde un primer momento dijo que había servido más a Aguirre que al rey. (López 1947: 222). Durante su estada en Margarita, por diversas fuentes se conocen los muertos que hizo en Margarita, ellos fueron: Juan Sarmiento de Villandrando, gobernador; Manuel Rodríguez, alcalde ordinario; Cosme de León, alguacil; Juan Rodríguez, criado del gobernador; Diego Gómez de Agüero y su esposa Ana de Rojas; Pedro Cáceres, regidor; fray Francisco de Salamanca, fray Francisco de Tordesillas,  Diego de Valcázar; Gonzalo Guiral de Fuentes, Juan de Villatoro, Luis Sánchez del Castillo, Juan de Iturriaga; Martín Pérez, Alonso Rodríguez, Enrique de Orellana; Piedrarias de Almestro; Diego Pérez López; Domingo Alonso; Leonor de Cáceres, Simón Rostro, José María Chávez y su mujer; Martín Díaz de Armendáriz. Indistintamente Lope de Aguirre mató tanto a margariteños como a sus compañeros de armas.

    Muerte por demás cruel fue la de doña Ana de Rojas, a quien podemos considerar la primera heroína de Margarita. Fue sacada engrillada de su casa y no bastaron las súplicas de todos para que no mataran a la bella mujer, sin embargo, fue arrastrada hasta la plaza de la Villa del Espíritu Santo y ahorcada. No contento con ello, Aguirre ordenó a sus arcabuceros que practicaran la puntería con el cadáver colgante.

    Juan de Castellanos, al citar a las mujeres más hermosas de Margarita, cita a Ana de Rojas:

 “La otra, de su nombre dicha Ana,

Ana de Rojas, digo, cuya cara

Podía convencer la de Diana,

En gracia, resplandor y lumbre clara,

Mas ¡ay dolor¡ que contra la tirana

Furia su pulcritud no la repara;

Pues quien domaba tigres y leones,

No domó los humanos corazones”   (Castellanos 1962: 121 )

    Durante su estada en Margarita, Aguirre para calmar el ánimo de los margariteños por los excesos que estaba cometiendo, celebró el 15 de agosto de 1561, la fiesta de la Asunción de la Santísima Virgen, con salva de arcabuces, y misa solemne oficiada por el clérigo Alonso Contreras, quien fue obligado a bendecir la bandera que había adoptado Aguirre, con los colores rojo y negro. El Padre Contreras fue llevado por Aguirre cuando salió de Margarita, y el buen cura regresó y luego por muchos años fue el párroco de la iglesia de Nuestra Señora del Valle. Este es un dato muy importante, pues nos señala que las festividades de la Asunción de la Virgen se celebraban, pues la Villa del Espíritu Santo había sido puesta bajo su advocación.

    Durante los cuarenta y dos días de su permanencia en Margarita, además de los crímenes, Aguirre cometió toda una serie de tropelías, entre ellas comieron o mataron más de tres mil cabezas de ganado vacuno, ovejuno y caprino; muchos puercos y gallinas, cazabe, maíz, aceite, vino, miel, además de quemar los archivos de la Isla. ( Jos 1950: 116 ss.)

 El 21 de agosto de ese año de 1561, declaró ante la Audiencia de Santo Domingo, Cristóbal Gil, vecino de El Tocuyo y que había escapado de Margarita en la nave del Provincial Montesinos, quien había tratado de desalojar a Aguirre de la Isla. Durante días la nave de Montesinos recorrió toda la costa sur de Margarita sin lograr sus propósitos. En su declaración Cristóbal Gil, expresó: “…q se contaron veynte é un días de jullio deste año, estando en la ysla de margarita en un pueblo q se dixe “Guaycara”, …“ (Jos 1950: 100). Esta población señalada ha dado origen a confusión, pues por lectura apresurada u olvido de lo leído, algunos historiador han llamado a este poblado Guaicamar. Guaycara, es una deformación de guaiquerí, pueblo de guaiqueríes que no es otro sino la misma Villa del Espíritu Santo.

       Para resarcir los daños causados por Lope de Aguirre y sus marañones, el Procurador de Margarita Pedro de Angulo, el 26 de enero de 1562, desde Santo Domingo, hace una formal petición a la Corona española, en donde informa del estado de miseria  y desolación, además solicita en nombre de los vecinos, la ayuda necesaria para remediar la crítica situación económica en que se encontraban.

   Pedían los margariteños, licencia para llevar a la Isla, dos o tres mil esclavos negros para ser repartidos entre los vecinos, según la calidad de cada uno. En dado caso que la Corona no accediera a esa petición, solicitaban se les permitiera entonces llevar y herrar en Margarita igual cantidad de indios brasiles. También pedían la merced de hacer la guerra a los indios caribes de las islas al barlovento de Dominica y Granada. Igualmente solicitaban una limosna para la iglesia, pues los franceses, como en principio creyeron era Aguirre y sus marañones, la habían robado y quemado. Pedían además que la Corona pagara cincuenta mil maravedíes a los dos sacerdotes que se requerían. Así mismo, solicitaban artillería para la fortaleza de Pueblo de la Mar, entre ello seis versos de bronce, dos medios sacres, dos falcones de cámara, diez quintales de pólvora, seis de cañón y cuatro de arcabuz, cuatro lanzas ginetas, cuatro quintales de plomo, dos docenas de rodelas, cuatro docenas de bombas de fuego y cuatro de alcancías de fuego.

    Insistiendo en su aspiración de poblar Guayana, los margariteños pidieron la facultar para nombrar un capitán para ir a poblarla. A casi ninguna de estas peticiones de los margariteños accedió la Corona española, en su respuesta del 19 de abril de 1564. Las autoridades insulares firmantes de dicha solicitud fueron: Pedro de Biedma, Sebastián de Villena, Manuel Fernández Ribero, Francisco de Carrión y Rodrigo Valiente. (AGI: Santo Domingo, 182).

   El mismo 26 de enero de 1562,  en la información que se remite a la Audiencia de Santo Domingo, además del testigo Antonio Barbudo, ya citado, respondieron a las quince preguntas formuladas por Lope Rodríguez,  Procurador y Consejero de los vecinos de la Villa del Espíritu Santo, que expuso ante Francisco de Aguilera, Alcalde Ordinario, los siguientes testigos: Juan Becerra, vicario; Hernado Riberos, tesorero; Antonio Díaz, contador y veedor real. Fue signada  y suscrita por Juan Jiménez, escribano público y de cabildo.

    Todos estos testigos coinciden en afirmar, los desastres y desafueros cometidos por Aguirre en la Isla. Algunos de ellos recordaron que diez años antes (1552), una armada francesa había tratado de asaltar a Pueblo de la Mar, pero la tenaz resistencia los hizo desistir de su propósito, aunque quedaron muertos y heridos algunos indios y españoles  y un navío surto en el puerto fue quemado. De allí, que en un principio los residentes de la Villa del Espíritu Santo al recibir las noticia del arribo de navíos por la Banda Norte, supusieron que era otra armada francesa.

    Los vecinos de Margarita, atemorizados se refugiaron en los bosques, y fueron recogidos por el Capitán Pedro González Cervantes de Albornoz y llevados al valle de Santa Lucía, donde años después va a surgir La Asunción.

  7- SANTA LUCÍA

   En los primeros tiempos del poblamiento de las islas neoespartanas no hay referencia documental alguna del valle de Santa Lucía y del poblado que allí existió hasta transformarse después en La Asunción. Juan de Castellanos quien estuvo en Cubagua desde donde pasó luego a Margarita en diciembre de 1541, es considerado como un cronista geógrafo minucioso y en sus Elegías a la isla de Margarita, nombra otros valles que él conoció, pero no al de Santa Lucía. Cabe preguntarse si el nombre de Santa Lucía ya estaba dentro de los topónimos conocidos por Castellanos, o si para los años de su estada en Margarita dicho valle no tenía nombre.

  “El de Charaguaray de grande parte

A la parte del sur do va su proa,

Y a los vapores frígidos del norte

El de Paraguachí y Arimacoa;

El valle de San Joan, dulce consorte

Por ambas partes goza de gran loa,

Con árboles amenos y frescura

Y de zavanas muy mayor anchura”. (Castellanos 1962: 119)

  El Valle de Charaguaray ha sido identificado como el Valle de El Espíritu Santo; el de Arimacoa, como el Valle de Los Olleros que arranca desde Pedro González y abarca parte de los hoy Municipios Gómez y Marcano; los valle de Paraguachí y San Juan citados, se corresponden a los mismos de hoy día.

    Señala Morón, que para el  14 de noviembre de 1564, Santa Lucía contaba con  sesenta vecinos casados con sus mujeres e hijos, además de otros  cuarenta solteros y viudas. (Morón 1971: 68). Esto nos da un estimado de una población de unos quinientos habitantes, por lo que se induce que ya para esa fecha se habían llevado al valle de Santa Lucía a algunos de los sobrevivientes del año de 1561, cuando la estada de Lope de Aguirre en la Isla.

   Se afirma que fue Pedro González Cervantes de Albornoz el que lleva al valle de Santa Lucía a estos sobrevivientes. Una información promovida por Pedro de Angulo, Teniente de Gobernador de Margarita a la muerte del Gobernador Juan Sarmiento de Villandrando, esta fechada en “ En el pueblo de Santa Lucía que es esta ysla de la Margarita de las Yndias del mar Océano…” (Pinto 1967: 179). Esto tiene su explicación, pues ya las autoridades insulares habían dejado a la Villa del Espíritu Santo y habían asentado el gobierno de Margarita en el valle y pueblo de Santa Lucía, que por estar situado en el centro de la Isla, ofrecía más oportunidades de defensa. En esta información, Angulo en representación de la gobernadora titular doña Aldonza, reclama dos mil pesos de su salario por su oficio. Angulo hace su información” …ante los muy Magníficos señores Andrés de Salamanca e Pero González Cervantes Alcaldes hordinarios de esta dicha Ysla por su Majestad e Fernando Riveros tesorero e Antonio Díaz contador Oficiales de su Majestad en esta dicha ysla en presencia de mi Juan Ximenez escribano público…” (Morón: id). Es decir que González Cervantes de Albornoz era autoridad constituida de Margarita y por consiguiente podía trasladar u ordenar el traslado de vecinos de un sitio a otro. Posiblemente, y aquí coinciden los historiadores, el nombre de La Asunción surge entre 1564 y 1567. Ya para 1574 se llama Villa de La Asunción, según una información levantada por la gobernadora  (Morón 1971: 66).

    Al parecer Pedro González Cervantes de Albornoz, fue dueño de tierras en el Valle de Arimacoa, de aquí que desde tiempos inmemoriales se conozca en ese valle la población de Pedro González, que al principio fue un poblado de indios guaiqueríes.

    La evidencia que Pedro González de Albornoz, fue el que recogió a los vecinos dispersos y escondidos en los montes después de la ida de Lope de Aguirre de Margarita, en los primeros días de septiembre de 1561, es una información sobre los servicios prestados por dicho Capitán, en donde el testigo Juan Fernández, en 1608, declaró que después de ido Lope de Aguirre: “llegó el dicho Capitán Pedro González de Albornoz, hallando despoblado dicha ciudad, con gran ánimo y diligencia que hizo, tornó a juntar la gente que había quedado… y pobló la ciudad en la parte y lugar que hoy está que se llama Santa Lucía el sitio; y dejaron la de Pueblo de la Mar, que dicho había tomado y saqueado…” (Subero 1977: 6).

    Años más tarde, en Cumaná, el 23 de octubre de 1612, el Gobernador de esa Provincia, Coronel Pedro Suárez certifica: “…que desde que tomó posesión de su gobierno en julio de 1607, conoce al Capitán Juan Bautista Sedeño, al que ha ocupado en importantes comisiones y servicios, habiéndose distinguido en lucha contra corsarios ingleses y holandeses. El Capitán Pedro González Cervantes, padre de Sedeño, también prestó señalados servicios, entre otros haber poblado la ciudad de La Asunción de la Isla Margarita en el punto y lugar donde hoy está después de haber tomado la del Pueblo de la Mar el tirano Lope de Aguirre con engaño y cautela y ahorcado a su gobernador y cabildo y otros particulares personas…”  (Subero 1997: 23)

    Son estos dos documentos pruebas irrefutables que fue el Capitán Pedro González Cervantes de Albornoz, el que formó el núcleo inicial de La Asunción. La Ciudad y Nueva Esparta en general, todavía está en deuda con él.

   Del poblado de Santa Lucía, quedó la referencia de una capilla o ermita dedicada a Santa Lucía, patrona de la localidad y cuya festividad religiosa se celebra el 13 de diciembre .Es la Patrona de los ciegos y de los que padecen de los ojos.  Esta capilla con el correr del tiempo se fue deteriorando y para 1925, cuando ejerce la presidencia de Nueva Esparta el doctor Manuel Díaz Rodríguez, no era más que unas ruinas que hacía las veces de mercado, por lo que el ilustre escritor presidente ordenó demolerla y construir un mercado en dicho sitio. Ese es el edificio que en la actualidad ocupa el Teatro Santa Lucía, como homenaje al primer nombre que tuvo La Asunción.

 8- DE VILLA A CIUDAD

   A partir de 1567, cuando la mayoría de los historiadores coinciden en afirmar que comenzó a llamarse La Asunción, el antiguo poblado de Santa Lucía hasta el 27 de noviembre de 1600, cuando se le concede título de Ciudad y se le da Escudo de Armas, el naciente poblado va estableciendo su marco de poblamiento, comenzando a surgir con características que la van a eternizar en el tiempo como la Ciudad por antonomasia de Nueva Esparta, pues es la única que por Cédula Real ostenta este título.

   Políticamente La Asunción, no es sino el traslado geográfico de la capital de Margarita (Villa del Espíritu Santo) hasta cerca de 1561, cuando es asaltada por Lope de Aguirre, entonces con el poblamiento de Santa Lucía, también van las autoridades gubernamentales y el cabildo, institución que siempre ha sido la célula fundamental donde descansa todo pueblo o ciudad. En cuanto al nombre de La Asunción, no hay que olvidar, que el 26 de marzo de 1536, en la información del sacerdote Francisco de Villacorta  a la Corona española,  hace constar claramente que la Villa del Espíritu Santo había sido intitulada de la advocación de la Asunçión de la Madre de Dios. Es decir, que además del traslado geográfico del gobierno, también va a tener el poblado el nombre de la advocación bajo la cual fue puesta la Villa trasladada. 

 Nuestra Señora de La Asunción, es una Solemnidad instituida por la iglesia católica, pues es doctrina de la Iglesia, que la Santísima Virgen, después de su vida terrenal donde fue madre de Jesús, el Redentor del Mundo, fue glorificada en cuerpo y alma en el cielo. Primero fue el nombre de La Asunción para el poblado, luego sería el de la adopción de Nuestra Señora de La Asunción como Patrona del mismo, y de Margarita, aunque todavía no hemos precisado la fecha en que Nuestra Señora de la Asunción se convierte en Patrona de la Ciudad, pues todavía para el 26 de julio de 1604, en una carta  de Fray Martín Vásquez, Obispo de San Juan de Puerto Rico a la que pertenecía Margarita como anejo ultramarino, Santa Lucía era la Patrona de La Asunción : “La gloriosa Santa Lucía es patrona de este lugar donde tiene una iglesia de su vocación, predicando en ella su día..” (Pinto 1967: 345). Si sabemos con certeza que la Parroquia Eclesiástica de Nuestra Señora de La Asunción fue fundada en 1612, por lo que hay que inferir que en ese lapso de ocho años (1604 y 1612), se realizó el cambio del patronazgo.

   Las primeras ordenanzas de un cabildo en las islas neoespartanas fueron las de Nueva Cádiz de Cubagua,  promulgadas el 7 de enero de 1537, y confirmadas por la Corona española en Valladolid, el 27 de febrero del año siguiente. El ayuntamiento asuntino, el 27 de mayo de 1594 promulgó sus Ordenanzas, las que fueron confirmadas en Madrid, el 17 de enero de 1596. Fueron legisladas estas Ordenanzas por los cabildantes Alonso Suárez del Castillo, el mismo que poco años después solicitaría el título de ciudad para el poblado; Antonio Jerónimo Ferregue, Juan Alonso, Francisco González de Lugo, Jorge Gómez, y Pedro de Villarroel, siendo  Juan de Montesdeoca, el escribano público. Constan las Ordenanzas de 20 items, donde se regulan ciertos aspectos de la creciente población. Son de importancia hasta nuestros días, las referidas al uso de las aguas del riachuelo que atraviesa la ciudad, pues allí en su articulado se determinan claramente los sitios de tomar el agua para el consumo humano, para lavar y para el regadío de las huertas. Así mismo, hay artículos que se refieren a la conservación del medio ambiente, de regulación de los precios de los alimentos, porque al igual que hoy, para la época había mucha especulación con los mismos.

   Finalmente, ya consolidada la población, el Procurador de Margarita Alonso Suárez del Castillo, solicita a la Corona española el título de ciudad para La Asunción. Suárez del Castillo siendo muy pequeño llegó a las costas del oriente de Venezuela y sirvió al rey de España en Cumaná, Margarita y Caracas, donde obtuvo algunos cargos de gobierno como Alcalde Ordinario, Procurador y Teniente Gobernador.

    El 27 de noviembre de 1600, la Corona española accede a la petición de los margariteños hecha a través de su Procurador y concede el título de Ciudad a La Asunción: “ Don Phelippe, etc., por quanto vos, el capitán Alonso Suárez del Castillo, en nombre y como procurador general de la isla Margarita, me avéis hecho relación que el pueblo de la ciudad de La Asumpción della, que así se ha llamado desde su fundación, es muy leal y está poblada de gente principal y cercada de muralla la mayor parte y que todos los vecinos me han servido… por la presente quiero y es mi voluntad que agora y de aquí adelante para siempre jamás el dicho pueblo sea y se intitule la ciudad de la Asumpción  de la dicha isla…”  (Cedulario de Margarita, 1967: t.I. 324-325)

    Para 1601, Alonso Suárez del Castillo se encontraba en la corte española en su calidad de Procurador General de Margarita, por lo que es de suponerse que él mismo llevó la petición a la Corona española. Ese año, por Cédula Real dada en Valladolid, fue nombrado Gobernador y Capitán General de Venezuela, cargo que comenzó a ejercer en 1602. Fue el que comenzó a construir el camino hacia La Guaira. Se sospecha que su muerte ocurrió por envenenamiento, el 21 de junio de 1603, mientras se encontraba de visita a las encomiendas de Barquisimeto.

   En la Cédula donde se concede el título de ciudad a La Asunción, claramente se habla que para ese año de 1600  estaba cercada con una muralla. Efectivamente, Pedro de Salazar, primer Gobernador nombrado directamente por la Corona española después de la muerte de Juan Sarmiento de Villandrando, el Mozo, último descendiente de los Villalobos en gobernar Margarita, cercó parte de La Asunción con una muralla. Lamentablemente las noticias sobre esta muralla son muy breves y no se señalan los límites de ella. Sin embargo conocemos, que tenía tres tapias de alto y que los vecinos habían ayudado económicamente y el Gobernador Salazar hubo de tomar prestado mil quinientos pesos de las Cajas Reales para pagar a los albañiles. La mala calidad de los materiales utilizados dieron vida breve a esta muralla de la que no se vuelven a tener noticias. (Herrera Heredia 1996: 32). El oficial albañil que dirigió a los demás fue Domingo Marcano.

    El mismo día, 27 de noviembre de 1600, cuando  que la Corona española otorga Título de ciudad a La Asunción, también le concedió Escudo de Armas. Este tiene en su campo azul(inferior) una canoa con remeros negros de las rancherías de pesca de perlas, porque vecinos de La Asunción eran los empresarios de la pesca de perlas en Margarita. También hay una gran perla que pende de la corona que está sobre el escudo. Esta perla llega hasta el campo azul  y debajo de éste la leyenda: Sicut Margarita  preciosa, que significa Margarita siempre preciosa. En el campo superior de los escudos se encuentran los abogados de La Asunción, que son San Félix y San Aduat o Adaucto.

     Según la tradición e historia del cristianismo San Félix era un presbítero romano que fue condenado a muerte durante la persecución de Dioclesiano, a comienzos del siglo IV. Fue ejecutado en el camino a Ostia, y esa ejecución fue presenciada por una multitud, de donde salió alguien quien dijo ser cristiano y que quería correr la misma suerte que el presbítero. Los soldados después de cortarle la cabeza a Félix se la cortaron al otro hombre, de quién nadie sabía su nombre, por lo que fue llamado Adauctus( el añadido), y fue enterrado junto con Félix en las catacumbas. Sus cadáveres fueron descubiertos en 1720. Estos son los dos abogados de La Asunción desde el 27 de noviembre de 1600. La festividad religiosa de ambos se celebra el 30 de agosto, y se desconoce si alguna vez en La Asunción han celebrado la festividad de sus dos mártires abogados. Si llama la atención, que  en las versiones modernas del Escudo de la Ciudad, los dos abogados aparecen con sotana, si sólo Félix era presbítero y debía llevarla al momento de su muerte, en cambio Adaut era un civil y no debía llevar sotana.

 El Estandarte

   Ciento setenta años después que La Asunción tuviera su Título de Ciudad y su Escudo de Armas, durante las celebraciones que hubo en La Ciudad entre el 16 y el 29 de agosto de 1760, con motivo a la ascensión al trono español de Carlos III, el Gobernador de Margarita Sargento Mayor de los Ejércitos Reales don Alonso del Río y Castro de su propio peculio hizo confeccionar un estandarte de la Ciudad, que estaba hecho en “tafetán carmesí orlado con galón de oro con sus respectivos cordones, estampado por un lado con las armas y el escudo de España y por el otro, las armas de la Isla, y teniendo en el extremo principal una cruz de plata y el regatón de lo mismo tachonado toda asta”. (Rosa Acosta 1990: 35-36).

    El 16 de agosto de ese año, en la iglesia se bendijo este estandarte, siendo llevado luego en procesión por todas las calles de la ciudad, para finalmente colocarlo en el salón principal del Cabildo, ricamente decorado con espejo y con un retrato del Carlos III.

 9- RELIGIOSIDAD

  Una vez  iniciado el grupo poblacional que definitivamente formaría a La Asunción, e instaladas las autoridades, comienza la reafirmación de la fe cristiana del poblado. Santa Lucía siguió siendo la Patrona hasta por lo menos 1604, después sería Nuestra Señora de La Asunción la Patrona de la Ciudad, y se convierte así mismo en la Patrona de Margarita, lo que suponemos debió ocurrir en la misma fecha. Trataremos de dar una visión de la religiosidad de La Asunción, en cuanto a sus iglesias y cofradías religiosas.

 Iglesia

En 1571,  fray Juan de Manzanillo comienza la edificación de la iglesia, que en un principio fue de bahareque. Lenta fue su construcción por la falta de fondos para hacerlo. En una petición de Pedro Biedma, del 18 de abril de 1589, el testigo Antón Carrasco,  dijo que la iglesia era muy pequeña y que los días de fiestas la mitad de la gente quedaba afuera, por lo que consideraba que había que ensancharla y hacerla mayor (AGI: Santo Domingo, 182).

    En 1602 sólo la Capilla Mayor era de ladrillos y tapia, pero ya para esa fecha se encontraba en muy malas condiciones. En su Visita Pastoral a Margarita, en 1604, Martín Vásquez de Arze, Obispo de San Juan de Puerto Rico, expresó que la iglesia era de bahareque y que sólo la Capilla Mayor era de ladrillo y tapia, y que toda la obra estaba a punto de derrumbarse, por lo que pide la colaboración de los vecinos para arreglar la iglesia, y  dice además que entre él y el Gobernador (Fadrique Cáncer) habían  juntado cuatro mil pesos (Pinto 1967: 357). En 1609  el Gobernador Bernardo de Vargas Machuca comenzó la construcción de un nuevo templo. Para 1613 tenía paredes y pilares y la Capilla Mayor estaba terminada. Para 1617 estaba casi concluida.

    En 1752, el Gobernador Joaquín Moreno de Mendoza le hizo grandes reparaciones a la iglesia, principalmente en la techumbre y en las paredes. Así mismo, fabricó a sus expensas, una Capilla o Camarín  para la Virgen del Carmen: “Su Señoría que ha erigido desde sus cimientos en la dicha parroquia, una Capilla reparada para que en ella sea venerada y celebrada María Santísima con el admirable título de Monte Carmelo, todo a sus expensas…” (AGI: Escribanía de Cámara 149 B).

     El arquitecto Graciano Gasparini, quien en varias oportunidades ha intervenido esta iglesia, afirma que su campanario es el único construido y terminado en Venezuela en el siglo XVI (Gasparini 1976: 14).

  Durante las muchas intervenciones que ha sufrido esta iglesia, ha perdido elementos muy importantes de su arquitectura. Así, en 1925, el doctor Manuel Díaz Rodríguez siendo Presidente de Nueva Esparta escribió: “…La iglesia; antigua Colegiata bárbaramente reformada quitándole el coro de su sitio propio a fin de colocarlo como en las otras iglesias del país…” (Díaz Rodríguez, 1935: 383).  Lo señalado por Díaz Rodríguez, ocurrió en 1918. No se conocen datos exactos de la eliminación de la Capilla del Carmen, la cual puede observarse en una fotografía tomada en 1897, ni tampoco la fecha en que se redujo el segundo cuerpo del campanario para colocar el reloj. Los altares han sido reformados varias veces. El Altar Mayor es colonial y en su hornacina está colocada Nuestra Señora de La Asunción y a su lado las imágenes de San Pablo y San Juan Bautista. En la última restauración que se le hizo en 1992, se le quitó gran parte del maderamen del techo, por estar carcomido por el comején.

    La mayoría de las imágenes antiguas y otras de esta iglesia fueron trasladadas a un depósito de la llamada hoy Capilla de Santa Lucía, lateral al local de la Curia Diocesana. Algunas fueron enviadas a otras iglesias o a casas pariculares. Así, San Cayetano fue enviado a la iglesia de Las Hernández, Municipio Tubores; San Rafael a la capilla de La Sierra; Nuestra Señora de Monserrat a la casa de la señorita Carmen Guerra; San José a la casa de Silvia Quijada; la Virgen del Valle y Nuestra Señora de Coromoto a la capilla de Salamanca; y el Bautisterio a la capilla de la Sabana de Guacuco.

    En su Visita Pastoral a Margarita, en 1727, el Obispo de San Juan de Puerto Rico Sebastián Lorenzo Pizarro, encontró las siguientes Cofradía en la iglesia de La Asunción: Cofradía de Nuestra Señora del Carmen, de las Ánimas del Purgatorio, del Santísimo Sacramento del Altar y de Nuestra Señora de La Asunción.

    La iglesia de Nuestra Señora de La Asunción, es Monumento Histórico Nacional, según Resolución aparecida en la Gacetas Oficial de las República de Venezuela Nº 26.320 del 6 de agosto de 1960.

 Ermita de Santa Lucía

   Según Juan de Manzanillo se construyó primero que la iglesia. Era de barro. Fue la primera construcción religiosa del valle de Santa Lucía. En 1773, el Obispo de San Juan de Puerto Rico Manuel Jiménez Pérez ordenó se reconstruyera la ermita, pero no se logró hacerlo. El 9 de noviembre de 1863, la Asamblea Constituyente destina la construcción inconclusa, para que fuera sede de la Casa de Gobierno y de otras oficinas públicas.  Pese a su deterioro cada vez más frecuente, el 19 de marzo de 1919, la Asamblea Legislativa solicita su donación al Gobierno Nacional para destinarla a la sede del Teatro Luisa Cáceres de Arismendi. Por Decreto Nº 13 del 2 de octubre de 1925, el Presidente de Nueva Esparta doctor Manuel Díaz Rodríguez, ordena que allí se construya el mercado público de La Asunción. Finalmente, el 12 de agosto de 1993, el alcalde del Municipio Arismendi destina la edificación como sede del Teatro Santa Lucía, que desde esa fecha está en ese sitio (Rodríguez Silva, 2005: p.s.n.).

 Iglesia de San Pedro Mártir
 

    No se sabe para qué fecha se construyó. No hay que olvidar que el primer poblado formalmente establecido en Margarita fue San Pedro Mártir, que es el mismo nombre que tuvo esta iglesia. Estuvo situada donde hoy se encuentra la plazoleta Enrique Albornoz Lárez, frente al Colegio de Médicos. Esta plazoleta al principio se llamó Juan Crisóstomo Gómez y luego Luís Mata Illas, hasta tener el nombre que hoy lleva.  En fotografías de 1897, se observan que sus ruinas guardan cierta similitud con la iglesia de Santa Ana del Norte, especialmente en la espadaña.

    En 1911, el Presidente de Nueva Esparta Pedro Ducharne ordenó demolerla y los escombros fueron utilizados para la reparación de la cárcel de La Asunción y la Plaza de Las Escuelas, obras construidas para celebrar el Centenario de la Independencia.

    En esta iglesia, según Francisco Esteban Gómez, en 1812, se reunieron los comisionados del gobierno español con los notables de Margarita y los empleados: “Los comisionados doctores Ramírez y Jove tuvieron un gran disgusto con la firme posición de los margariteños de seguir defendiendo su Isla y porque no hubo más  de dos que dijesen viva el Rey y muy pocos que lo acompañasen a su habitación, hecho que observó muy de cerca el doctor Francisco Llanos, como asesor del Gobierno de la Isla,  y lo obligó entre sus amigos a proferirse en estos términos: conocía muy bien el patriotismo de los Margariteños, pero lo creía tan exalto como, con placer, lo he notado en la junta de este día”. (Yánez 1982: 162).

  En 1727 había en esta ermita o iglesia como indistintamente se le llama, la Cofradía de Jesús de Nazareth y la Cofradía de Nuestra Señora de la Consolación.

   Convento de Santo Domingo

   También se llamó Convento Real del Santísimo Sacramento de Nuestra Señora del Rosario de Margarita.

El padre Juan de Manzanillo, con los buenos oficios de los vecinos y del Gobernador Miguel Maza de Lizana  (1578-1580), le compró a Antonio Carrasco y a su esposa, el terreno donde se edificó el convento, que estuvo situado en la entrada del barrio El Copey, cerca de la hoy Plaza Arismendi.

    Para 1579 se habían edificado tres celdas y la capilla. La iglesia del convento estaba armada de madera y se terminó en 1581. Ya para 1681 estaba muy ruinoso, según lo constató el Gobernador e ingeniero Juan Fermín de Huidrobo. El 24 de enero de 1677,  piratas franceses lo destruyeron y a la imagen de Santo Domingo le quitaron la cabeza y las manos. La imagen de Nuestra Señora del Rosario de la iglesia del convento, la conservó hasta su muerte el sacerdote de La Asunción fray Agustín Costa. Hoy se ignora su paradero.

    En ese convento para 1727 existían  la Cofradía de la Santa Veracruz y la Cofradía de Santa Rosa de Lima.

  Así mismo tuvieron los dominicos, una rica posesión agrícola y pecuaria conocida desde aquellos lejanos tiempos como La Estancia, nombre que conserva hasta hoy día.

 Convento de San Francisco

   Para algunos historiadores fue fundado en 1593 por fray Juan Ortiz de Valdivieso. Otros opinan que comenzó a construirse en 1571. En una petición del Procurador de Margarita licenciado Francisco Manzo de Contreras, el 29 de abril de 1589, el testigo Antón Gómez expresó: “… que sabe que de seis años a esta parte ha ocurrido mucha gente a esta isla y hay muchos mas vecinos ahora al presente de los de antes había, y que atento a esto es muy provechoso que se funde un convento del Señor San Francisco, como está comenzado porque se reparta la gente y más cómodamente se puedan acomodar y para que la administración de los sacramentos y para que se enseñen a los indios naturales y esclavos negros la doctrina cristiana, el cual convento de su Majestad no lo ayuda con alguna limosna no se puede acabar dicho monasterio por la mucha carestía de esta isla“. (AGI: Santo Domingo, 182).

    El Factor del Rey en Margarita, Adriano de Padilla donó las tierras para la construcción de este convento. Por esta declaración de 1589, se infiere que ya para ese año el. Convento de San Francisco estaba comenzado, de aquí, que obviamente se comenzó a construir antes de 1593, que es la otra fecha dada como el inicio de su construcción.

    En 1604, el Obispo de San Juan de Puerto Rico, Martín Vásquez de Arze, en su Visita Pastoral a Margarita, dijo que el convento no tenía puertas ni cerca y que entraban mujeres en él. Que ya el claustro alto estaba labrado y que negras e indias del servicio entraban a las celdas. Esto motivó que el Obispo se escandalizara y reprendió al cura guardián del convento. (Pinto 1967: 356).

    Al parecer este convento fue terminado de construir muy lentamente, pues todavía el Gobernador José Albear y Velasco (1738-1743), le construyó unas celdas a sus expensas y el Gobernador Joaquín Moreno de Mendoza (1751-1757) le hizo grandes reparaciones. Este convento al lado norte tenía una capilla llamada de La Soledad, la que fue derribada, así como la torre de la iglesia, que hoy es el salón de sesiones del Consejo Legislativo.

   Este convento ha sufrido muchas intervenciones y ha sido sede de numerosas instituciones. En 1819 el salón principal fue trasformado en hospital para alojar a los expedicionarios británicos víctimas de la fiebre amarilla. En 1840 en el convento se instala el Colegio de Margarita. El 6 de agosto de 1853 en una de sus celdas del piso superior muere el General Francisco Esteban Gómez. Entre 1925 y 1980 allí funcionó la Imprenta del estado. Entre 1903 y 1982 fue sede del Poder Ejecutivo, y desde 1903 hasta los días que corren es sede del Poder Legislativo.

   Una talla de San Francisco de Asís de 60 centímetros de alto sobre un pedestal de 10 x 28 x 28 centímetros, que se encontraba en la iglesia del convento, se encuentra hoy en la Presidencia del Consejo Legislativo. Para 1726, existían en ese convento la Cofradía del Santo Sepulcro y la Cofradía de Nuestra Señora de La Soledad. Desde tiempos inmemoriales los Viernes Santo desde el convento de San Francisco sale a las diez de la mañana la procesión del Santo Sepulcro, como reminiscencia de la antigua Cofradía.

    Al pie del altar de la iglesia había un pequeño sótano o catacumba, que ha dado origen a leyendas de grandes túneles de comunicación entre el castillo de Santa Rosa y el convento.

   Es poco conocido que en agosto de 1807, en una de las celdas de este convento se reunió una logia, la primera vez el 7 de dicho mes y la segunda, el 17. Allí según acusación que se hizo a la Diócesis de Guayana, estaba implicado el Padre Guardián del Convento fray José Ignacio Gutiérrez y el mismísimo Gobernador de Margarita Gaspar de Cagigal, así como militares y civiles (Margarita Criminal, 12-1807).

    Esta referencia histórica tiene importancia porque varios de los asistentes a dichas tenidas fueron miembros de la Junta Provincial de Margarita que fue nombrada el 4 de mayo de 1810. Esos asistentes a las tenidas y miembros de la Junta fueron: Capitán de Milicias Rafael de Guevara, Comandante General de la Isla; Teniente Francisco Aguado, don Francisco de Olivier, don Simón de Irala y Subteniente Ignacio Zárraga.

   Iglesia Catedral

 

   Iglesia de San Pedro Mártir

10- VISITAS DE LOS OBISPOS DE LA DIÓCESIS DE SAN JUAN DE PUERTO RICO A LA ASUNCIÓN

    A partir de 1526 hasta 1792, Margarita fue un anejo ultramarino de la Diócesis de San Juan de Puerto Rico. En varias ocasiones quisieron los margariteños tener su propia diócesis, pero en ninguna de las ocasiones que hicieron las peticiones, éstas fueron escuchadas por las autoridades eclesiásticas.

    Así, en 1536, Juana, Reina de España mediante Real Cédula hace ver al Obispo de San Juan de Puerto Rico, Alonso Manso, que el emperador no había presentado candidato alguno para Obispo de Margarita y Cubagua. El 4 de marzo de 1575, Francisco de Marmolejo, en nombre de la Isla hizo una información a la Audiencia de Santo Domingo, haciendo ver la necesidad de tener un Obispo propio, para atender no solamente las necesidades espirituales de Margarita, sino también las de Tierra Firme de Cumaná. No obstante ser rechazada esta petición, llamó la atención del Obispo de Puerto Rico fray Manuel Mercado, quien tomó interés por Margarita y la visitó al año siguiente, 1576.

   En 1603, insisten de nuevo los margariteños para que se creara el Obispado de Margarita y por una Real Cédula dada en Valladolid, el 28 de marzo de ese año, se daba cuenta de los sacerdotes que se encontraban en la isla y se solicitaba al rey que creara la Vicaría de Margarita. En dicha información, se da cuenta que Melchor López, natural de la Isla, era un hombre muy honrado y que tenía en los reinos de Castilla a un hijo sacerdote, estudiando en Sevilla y Salamanca.  Se solicitaba que por ser hijo de padres muy honrados se le destinara a Margarita. El Capitán Melchor López fue un hombre rico, vecino de La Asunción y empresario  de la granjería de la pesca de perlas. En el piso de la iglesia de La Asunción estaba la lápida de la su sepultura y la de sus hijos, la cual dice: Este entierro y sepultura es del Capitán Melchor López i de sus hijos y sucesores. Hoy día esta placa está al lado exterior de la puerta este de la iglesia y apenas sus letras son visibles, donde se lee año 1641. Tampoco en esta ocasión fue satisfecha la petición de los margariteños. Luego de 1792, Margarita pasó a pertenecer a la Diócesis de Santo Tomás de Guayana hasta 1922 y desde esta fecha hasta julio de 1969 a la Diócesis de Cumaná. El Papa Pablo VI el 18 de julio de 1969, creó la Diócesis de Margarita.

   Hacemos esta referencia, para destacar las Visitas Pastorales a Margarita, de algunos Obispos de San Juan de Puerto Rico, y la visión que ellos tuvieron de La Asunción, en particular y las recomendaciones que hicieron en sus constituciones para la buena marcha de la iglesia y de los fieles en general.

   El primer Obispo de San Juan de Puerto Rico en visitar a Margarita fue Rodrigo de Bastidas, en octubre de 1560, fecha para la cual La Asunción no existía con ese nombre. Luego el cuarto Obispo de esa Diócesis, fray Manuel Mercado visita Margarita en 1576 y pasa las navidades de ese año en la Isla. Por él se sabe que el 15 de agosto de ese año, piratas franceses se apoderaron de La Asunción, quemándola a excepción de la iglesia y unas pocas casas.

    Martín Vásquez de Arze, octavo Obispo de esa Diócesis, visita Margarita a partir del 2 de octubre de 1602. Habla de la poca doctrina de los indios guaiqueríes que casi nada sabían de la fe cristiana. Dice que el Gobernador y las autoridades eran muy diligentes, pues acudían prestamente al llamado cuando los enemigos merodeaban las costas insulares. Este Obispo tuvo serios enfrentamientos con Antonio Álvarez, Tesorero de Margarita y con el Gobernador Fadrique Cáncer y sobre todo con la esposa de éste, doña Mariana de Velasco quien siempre, según dice el Obispo, le mostró desprecio y desconsideración. Anota el Obispo, que en La Asunción había dos conventos y que todavía la iglesia era de bahareque y pide al Rey, una limosna para continuar la obra. Se muestra crítico el Obispo con las autoridades judiciales de Margarita, pues habían matado a palos a un hombre y otro a cuchilladas y no se había condenado a los asesinos. Se escandaliza el Obispo con  los muchos amancebamientos en que vivían los españoles en Margarita. Y cuestiona duramente al Juez Manso de Contreras a quien acusa de haberse apropiado de tres herencias, una de ella de quince mil ducados dejados por el portugués Bartolomé Fernández. Igualmente acusa a las autoridades de ser cómplices de gente extranjera que llegaban con sus buques a vender mercancías de contrabando y sobre todo biblias escritas en romance, las que pervertían a los isleños, según él, gente ruda e ignorante. Como puede notarse no fue del agrado del Obispo Vásquez de Arze, la moral de gobernantes y gobernados de Margarita

 Damián López de Haro.  Fue el décimo cuarto Obispo de San Juan de Puerto Rico, y el 5 de diciembre de 1644 convocó a un Sínodo Diocesano, donde concurrieron por Margarita, los sacerdotes Melchor Nuñez de Ágreda, Vicario de la Isla; y los Beneficiados Juan de Rivas y Francisco Fernández.

    Este Obispo visitó Margarita en 1648, y falleció en La Asunción, víctima de una epidemia de peste que azotó a toda la Isla, posiblemente traída por un barco procedente de Puerto Rico. Los bienes del Obispo fueron vendidos en almoneda y se pagaron cinco mil pesos por sus alhajas, a pesar que comía prestado, por no habérsele pagado la renta de seis años” (Nectario 1986: 171).

 Sebastián Lorenzo de Pizarro. Llegó a Margarita el 16 de junio de 1729. Encontró que la nave central de la iglesia de La Asunción estaba muy maltratada y decretó que fuera derribada y reedificada. Es el Obispo que habla de las cofradías existentes en las iglesias y conventos de la Ciudad.

 Pedro Martínez de Oncea. Vigésimo octavo Obispo de la Diócesis de San Juan de Puerto Rico, firmó en La Asunción, el 3 de junio de 1759 los 23 items de las resultas de su Visita Pastoral a Margarita. Se queja de la mucha ignorancia de la fe cristiana que había en Margarita. Condena la poca piedad que había en los entierros. Es el primero que documentalmente habla de las procesiones en La Asunción, pues expresó que fue informado que  las procesiones de Semana Santa en la Ciudad, salían sin ningún método ni orden, por lo que dispuso que las procesiones salieran precedidas por la Cruz Parroquial y el Párroco.

    Se horrorizó el señor Obispo de los excesos en los saraos, danzas y fandangos que se realizaban casi todas las noches en La Asunción y que no le permitían dormir. Aporta un dato interesante para la vida teatral de la Ciudad, pues dice que las representaciones de comedias se hacían por las noches, y prohibía se hicieran a esas horas, y solamente de día, previa censura y aprobación del Vicario. Igualmente aporta datos importantes de la cultura tradicional de Margarita, pues afirma que hay muchos altares en las casas, especialmente en homenaje a la Cruz a las que celebraban grandes fiestas, contraviniendo expresas disposiciones de la Constitución Sinodal.

 ariano de Martí. En 1766 realizó Visita Pastoral a Margarita y las constituciones resultantes de su visita las firmó en La Asunción, el 24 de diciembre de ese año. Al igual que Martínez de Oneca se queja de los muchos fandangos y fiestas de Margarita, así como las numerosas hermandades religiosas existentes, que celebraban sus patronazgos con grandes festividades con bailes y comidas, sus patronazgos. De aquí que nuestras actuales fiestas patronales, tienen vieja data y es una tradición documentalmente comprobada.

    Ordenó que en La iglesia de La Asunción y en todo su distrito se celebrase todos los años, el 27 de febrero la festividad de Nuestra Señora de Guadalupe, tal como lo había establecido el Papa Benedicto X. Desconocemos hasta que fecha se cumplió este mandato del Obispo Martí.

   El Obispo Martí vivió unos días terribles en Margarita, pues a partir del 21 de octubre de 1766 y durante muchos días estuvo temblando. Este temblor del 21 de octubre de 1766 se conoce como el terremoto de Santa Ursula, por ser dicho día el consagrado a la Santa. Los habitantes de la Isla vivieron llenos de terror, y el Obispo consideró que era obra de Dios indignado por los pecados, y exhortó a los margariteños a sortear una divinidad cristiana que los protegiera de sismos. Fue escogida por sorteo Nuestra Señora de la Esperanza o de la Expectación, cuya festividad se celebra el 18 de diciembre. El Obispo ordenó que todos los años en esa fecha se celebrase fiesta en honor a esa Virgen. No se sabe si después de haber pasado el susto, los margariteños volvieron a celebrar esta festividad.

    No estuvo de acuerdo el Obispo Martí con los trajes de promesa que algunos margariteños vestían durante la Semana Santa y después de la Pascua del Espíritu Santo. Generalmente, el Miércoles Santo, niños y niñas y adultos en pago de algún favor concedido suelen vestirse de Nazareno. A Martí, estos trajes le parecieron ridículos, y además, apuntaba, que alguno de los penitentes se aprovechaba de estos ropajes para diversiones mundanas, por cuya razón prohibió las penitencias públicas, instando a las autoridades eclesiásticas, que las hicieran retirar de las calles.

    Manuel Jiménez Pérez. Visitó Margarita en 1773, y firmó sus constituciones en La Asunción, el 19 de julio. De Carúpano regresó de nuevo a Margarita en espera de un barco que lo condujera a Puerto Rico. En marzo de 1774, nombró al presbítero Cayetano de la Guerra Sacristán Mayor  y Teniente Cura de la iglesia de La Asunción, dada la imposibilidad que tenía de cumplir sus obligaciones el titular José Hipólito Noriega. Cuestionó así mismo, el Obispo Jiménez Pérez los muchos bailes nocturnos de Margarita los cuales propiciaban actos deshonestos.

   Por su religiosidad  La Asunción, llegó en un momento dado a ser considerada como una especie de ciudad santa, pues en un informe levantado  el 10 de junio de 1770 por el Gobernador de Margarita José Matos y Rabel (1765-1779), casi todas las calles de la Ciudad tienen nombres de santos:

Callejón Santo Domingo, Calle San Pablo, Calle de Santo Domingo, Calle de Santa Lucía, Calle de San Vicente, Calle de La Soledad, Calle de San Pedro, Calle de San Antonio, Calle de San José. La pocas calles sin nombres de santos eran: Calle del Castillo, Calle Real, Calle de La Portada y Arrabal del Mamey. (Rosa Acosta1990: 39-40)

   Durante su dependencia como anejo ultramarino de la Diócesis de San de Puerto Rico, otros Obispos hicieron Visitas Pastorales a la Isla, pero  son  difíciles de localizar los resultados de sus Visitas, por ello nos concretamos a resaltar a los que tuvieron que ver sobre todo con la fe cristiana de La Asunción, las costumbres de la Ciudad, los que nos permite tener una visión del afianzamiento de la fe de Cristo en la Ciudad y su permanencia en el tiempo, donde resaltan hasta nuestros días la solemnidad de la Semana Santa, que es una referencia nacional e internacional; sobre todo el Miércoles  y el Viernes Santo, que han sido magistralmente recogidos por notables escritores regionales. Así mismo, hay que destacar la celebración de las festividades de Nuestra Señora de La Asunción, 15 de agosto, que es la Patrona de la Ciudad y de la Isla de Margarita. Además La Asunción es la sede de la Diócesis de  Margarita.

 11- DEFENSA DE LA CIUDAD

   Una de las causas de haber llevado a los sobrevivientes de Lope de Aguirre a poblar el Valle de Santa Lucía, lo que daría origen a La Asunción, fue su posición geográfica, pues está situado en todo el centro del lóbulo oriental de la isla de Margarita. Equidistante por el sur y por el este del mar, por donde con frecuencia llegaban piratas y corsarios que asaltaban las costas insulares. Sin embargo, el 15 de agosto de 1576, unos piratas franceses atacaron a La Asunción y la destruyeron casi toda, salvo la iglesia y unas cuatro o cinco casas (Nectario 1986: 98 ). Y ya asentada la ciudad, el 24 de enero de 1677 el conde de Maitenon, al frente de corsarios franceses destruyó La Asunción, sobre todo al convento de Santo Domingo.

    Antes de habérsele concedido el Título de Ciudad, el Gobernador interino Francisco Gutiérrez Flores, en 1595, supuestamente comenzó la construcción de un fuerte a media legua de La Asunción. Según esta información dicho fuete estaría ubicado a unos tres kilómetros de La Asunción, hacia su parte sur, lo que lo ubicaría más allá del hoy sector Guarina.

    Conocemos que el Gobernador Pedro de Salazar, construyó en 1596, una muralla de tres tapias de alto con sus través y baluarte, pero hasta la fecha no se has podido localiza el emplazamiento de dicha muralla, pues la mala calidad de los materiales con que fue construida no dejó ruina alguna.

    El primer intento de fortificar La Asunción, lo asumió el tan ponderado Gobernador Bernardo de Vargas Machuca, quien para 1612 construye en una colina llamada La Eminencia que domina la Ciudad, un fuerte al que llamó San Bernardo, sin embargo, así mismo por la mala calidad de los materiales este fuerte duró muy poco.

    Para 1663, hay una información donde se señala que las trincheras de la Portada de Reinaldos que fueron construidas de mampostería por la acción del tiempo se encontraban ya en estado de ruina y que se necesitaban unos 2.500 pesos para reglarla. (Heredia Herrera 1996:52). De estas tan mentadas Portadas de Reinaldo tampoco ha quedado vestigio alguno, pero sí la nombra Bettín en su mapa de Margarita de 1661, distinguida con el número 8. Por el nombre se infiere que estaban a la entrada de La Asunción, sitio conocido desde tiempos inmemoriales como La Portada.

 Castillo de Santa Rosa  

   El Gobernador de Margarita Juan Muñoz de Gadea (1677-1681), lo comienza al inicio de su gobernación y escoge para ello la misma colina de la Eminencia donde estuvo el fuerte San Bernardo. El Gobernador encargó de su construcción al ingeniero militar Juan Fermín de Huidrobo, nativo de La Asunción. Hubo graves desavenencias entre el Gobernador y Fermín de Huidrobo, lo que trajo como consecuencia que fuera nombrado Gobernador Fermín de Huidrobo (1681-1683) en sustitución de Muñoz de Gadea.

   Los planos del castillo fueron realizados por Fermín de Huidrobo, y constaba el castillo de cuatro baluartes de 130 pies de alto interior, murallas, parapetos, cuarteles y capilla. Tuvo un costo de 25.000 pesos los cuales fueron sufragados casi en su totalidad por el ingeniero y gobernador. Pero el pueblo no estuvo de acuerdo con la forma de gobernar del margariteño y la Corona española nombró de nuevo a Muñoz de Gadea como Gobernador (1683-1686).

   Entre los trabadores que construyeron este castillo, aparecen en autos hechos el 28 de abril de 1678, los siguientes: Maestros albañiles: Juan Cardozo, Lucas Lorenzo; Oficiales de albañiles: Juan Gutiérrez, Miguel Hidalgo, Francisco Hernández; los cerrajeros Juan de Salinas y Clemente Alfonso; y el carpintero Juan Miguel  (Subero 1997: 32-33)

    Sobre el dintel de entrada del castillo, hay colocada una losa que dice (castellano moderno): “Este castillo lo hizo el señor Maestre de Campo y Gobernador don Juan Fermín de Huidrobo. Comenzó el 24 de marzo de 1681 y se acabó por septiembre de 1682”.

   Este castillo de Santa Rosa ha sufrido numerosas refacciones. Y de la construcción original es poco lo que queda de los cuatro baluartes, las dos garitas, patio de armas, el aljibe y el foso con su puente levadizo, el que todavía existía a fines del siglo XIX.

    Varios hechos de significación de la historia regional han ocurrido en el castillo de Santa Rosa, entre ellos:

El 4 de mayo de 1810, sus Jefes y Oficiales de adhieren al movimiento independentista iniciado ese días. Y dura en manos de los patriotas hasta diciembre de 1812. En noviembre de 1815 fue encerrada en uno de sus calabozos María Luisa Cáceres de Arismendi, quien el 26 de enero del año siguiente da a luz a una niña muerta o que muere al poco de nacer. En la noche del 15 de diciembre de 1815, las fuerzas margariteñas tratan de tomar al castillo, pero son derrotados y con numerosos muertos al tratar de escalar los muros.

 Otros hechos ocurrieron en esa fortaleza emblemática de Margarita y de La Asunción. Ha sido sede de tropas regionales y nacionales. Es Monumento Histórico Nacional desde el 29 de octubre de 1965, según Gaceta Oficial de la República de Venezuela Nº 27.876.

 Fortín Libertad.

   Fue una de las primeras obras de carácter militar iniciada por la Junta Provincial de Margarita del 4 de mayo de 1810. En 1811 se construyó en una pequeña altura de la Otrabanda. Tuvo una gran importancia el 31 de julio de 1817, durante el desarrollo de la batalla de Matasiete, pues cerca de las tres de la tarde cuando las tropas realistas tomaron Cerro Colorado, en el sector Cocheima donde hoy se encuentra un tanque de agua, las tropas insulares apostadas en el fortín Libertad iniciaron un fuerte ataque de artillería que sorprendió a los peninsulares, que tuvieron que retroceder y allí comenzaron a huir en vergonzosa derrota. A pesar de la importancia decisiva de este fortín en la independencia de Margarita, hoy solo ser observan sus ruinas, sin que las autoridades municipales o regionales hayan iniciado su reconstrucción ni declarado patrimonio histórico del estado.

    Castillo Santa Rosa

12- EDUCACIÓN

    Hasta la fecha ha sido difícil conseguir fechas precisas del establecimiento de escuelas o centros de educación en los primeros tiempos de la consolidación de los pueblos que hoy conforman al estado Nueva Esparta. Así mismo, son escasas las fuentes para seguir con regularidad la cronología de nuestro proceso educativo. Todo lo hasta ahora conocido está basado en suposiciones de lo que pudo haber ocurrido, haciendo un parangón con el mismo proceso educativo del resto del país, donde se considerada que la educación, aprender a leer y a escribir, era patrimonio de las clases de mayor poder económico, quienes podían pagar a maestros en la isla para la enseñanza de sus hijos o bien enviarlos a otras provincias como la de Caracas, por ejemplo, o enviarlos para su educación a España.

    Al igual que en el resto de Margarita, de La Asunción son escasos los datos sobre la educación en los primeros doscientos cincuenta años de su crecimiento como ciudad. Ha sido señalado el sacerdote jesuita Rafael Salazar, nacido en La Asunción en 1589, el primero que alcanza grandes logros educativos. Hay que suponer que sus primeras letras las obtuvo en su ciudad natal, bien en el seno de su hogar o con algún maestro que para esa época estuviera en la ciudad. Luego, el 18 de julio de 1607, ingresa en Lima a la Compañía de Jesús. Es decir a la orden de jesuita, y en Margarita para esa fecha estaban franciscanos y dominicos. Tal fue la dedicación al estudio y la sapiencia del Padre Salazar, que ocupa altos cargos académicos en Córdoba, La Rioja y Santiago del Estero. Sin lugar a dudas debe considerarse al Padre Rafael Salazar como el primer Humanista nacido en Margarita y más concretamente en La Asunción, donde no es tarde todavía para perennizar su memoria 

    No hay ninguna duda que en los dos conventos que existieron en Margarita: franciscano y dominico hubo cátedras de gramática y de lectura. Nuestro aporte a la historia de la educación en La Asunción, será la de señalar cronológicamente los maestros franciscanos que fueron  catedráticos de gramática y de lectura desde la segunda mitad del siglo XVIII hasta los primeros años del siglo XIX, cuando el movimiento independentista iniciado el 4 de mayo de 1810, expulsa a los franciscanos e incauta su convento.

   El 22 de mayo de 1661 llegó al Ministro Provincial y Definitorio de la Provincia de Santa Cruz, a la cual pertenecía el convento de Nuestro Seráfico Señor San Francisco de La Asunción, una patente remitida donde se notificaba …la apertura de una Escuela de Latinidad, de una cátedra de Teología Moral y de una Escuela de Castellano en este convento de Margarita. La Escuela de Castellano  era lo mismo que la llamada en otras ocasiones Escuela de Lengua o también de Primeras Letras.

   Resulta evidente que si los superiores de Santa Cruz pusieron todo su empeño en dar cumplimiento a la recomendación de poner Escuela de Primeras Letras en los demás conventos, no lo habrán hecho menos en este de Margarita a vistas de una orden tan expresa” (Gómez Parente, 1997: 450).

    Estos fueron los Maestros del convento de San Francisco:

1753. Maestro de Gramática:   Fernando Mondragón

1756. Preceptor Maestro de Gramática: Fernando Barrios

1764 Lector de Gramática: Juan Arce

1765. Lector de Gramática: Juan García; Maestro de Lengua: Lucas Suárez

1767. Lector de Gramática: Francisco Esteban Rivas; Maestro de Lengua: Francisco Barrios

1774- 1778. Lector de Gramática y Maestro de Lengua: Francisco Barrios

1779. Lector de Gramática: José Antonio Alvarado; Maestro de Lengua: Manuel Muñoz

1780: Lector de Gramática y Maestro de Lengua: Francisco Esteban Rivas

1782: Lector de Gramática: José Gaspar Villar; Maestro de Lengua: Manuel Grijalva

1783: Lector de Gramática: José Antonio Alvarado, hasta el 27 de marzo cuando se le envía a Caracas

1786. Maestro de Lengua: Esteban Silva Echegaray

1792-1798. Lector de Gramática: Diego González

1801. Lector de Gramática: Miguel Herrera

1802. Lector de Gramática: Diego González; Maestro de Lengua: José Almarza

1804. Lector de Gramática: Manuel Montaño; Maestro de Lengua: Domingo Osorio

1806-1809. Lector de Gramática: Francisco Mosquera. Nació en Caracas en 1773, hijo de padre margariteño y madre caraqueña. Para 1814 se hizo constar que había sido capellán en el ejército de Bolívar (Gómez Parente: 815).

1813-1815. Lector de Gramática: José Espinosa. En 1801 había estado en el curato del Valle de El Espíritu Santo.

   Emblemático para Margarita y para La Asunción fue la creación del Colegio de Margarita, para el cual puso todo su empeño el Gobernador Manuel Maneiro, quien con el apoyo del Representante por Margarita en el Congreso Nacional, Fermín Toro, logró que el 5 de julio de 1833 se decretara la creación del Colegio Nacional de Margarita, el que lamentablemente  sería años después (1840) cuando inicia sus actividades, siendo su Rector el Licenciado Pedro Rafael Peraza. Funcionó en el convento de San Francisco. También se llamó Colegio Federal de Margarita y en 1935 se le cambió el nombre por Colegio República de Ecuador. Finalmente en septiembre de 1946 pasó a llamarse Colegio Dr. Francisco Antonio Rísquez, nombre que conserva hasta nuestros días.

    Por la carencia de transporte en aquellos lejanos días, la mayoría de los estudiantes de ese Colegio fueron nativos de La Asunción, que luego cobijó a muchos de ellos en la administración pública donde fueron excelentes y probos funcionarios. Era tal la cantidad de bachilleres nacidos en La Asunción, que constituyó un orgullo la expresión: “En La Asunción hasta los mangos son bachilleres”, refiriendo de esta manera la abundancia de bachilleres y de esta fruta que generosamente se da en tierras asuntinas.

 Convento de San Francisco

 13- ECONOMÍA

   Una vez que la Ciudad comienza a consolidarse, los vecinos ya pasado el terror producido por Lope Aguirre, vuelven a recuperar por trabajo y dedicación sus haberes. No hay que olvidar, que la clase pudiente de la Villa del Espíritu Santo pasó igualmente al nuevo emplazamiento poblacional, de aquí en un principio la economía del nuevo poblado giró en torno a la pesca de perlas.  Ya hemos señalado que don Melchor López  fue un empresario de la pesca de perlas en Macanao. Lamentablemente no hay fuentes documentales donde nutrirse de este comercio de las perlas continuado por los nuevos pobladores del valle de Santa Lucía.

  Vamos a encontrar documentos que nos hablan de una economía agropecuaria de La Asunción, en los primeros años de su establecimiento como ciudad. Esto tiene su explicación por estar asentada la población en un fértil valle, donde para las época había aguas corrientes, como la del riachuelo hoy conocido como de La Asunción, así como jagüeyes y pozos, lo que permitían el cultivo de yuca, tanto la dulce, como la amarga utilizada para la fabricación del casabe. Igualmente son señalados cultivos de tabaco, el cual era exportado, así como también lo era la cañafístula, aunque a nuestro criterio éste producto vegetal debía provenir de las estancias o posesiones que los asuntinos tenían en la Tierra Firme del hoy estado Sucre.

   Siguiendo al Maestro Jesús Manuel Subero, quien a su vez nos refiere al historiador e investigador alemán Enrique Otte, quien es el descubridor de los Cedularios de Cubagua en el Archivo General de Indias, en Sevilla; donde durante siglos permanecieron archivados como documentos de Cuba, y aquí acotamos la poca diferencia de los dos vocablos indígenas, que confundieron a los acopiadores de dicho archivo.

  Según, éste investigador, en Margarita los principales exportadores eran de La Asunción, y como se señala anteriormente los productos exportados eran tabaco y en menor cantidad la cañafístula. Así, en 1604 el entonces depositario de Margarita, Francisco González de Lugo envió a su hermano Tomás, en Sevilla dos quintales de cañafístula. En 1613, el alguacil mayor de La Asunción Antonio Veneciano, cuando marcha a España lleva consigo 16. 500 libras de tabaco, unos siete mil kilos.

   Pero esta exportación de asuntinos no solamente  abarca a los funcionarios del gobernó insular, sino que también fueron  exportadores sacerdotes y mujeres. Entre los funcionarios se pueden citar a Juan Pérez de Amparán, Bartolomé de Vargas Machuca, hermano del Gobernador Bernardo, García de Guzmán. Entre las exportadoras de tabaco, se mencionan a Catalina Veneciano del Castillo, Luisa de Quiñones, Ana María Tello y Andrea de Ulloa. En 1613, el sacerdote Bartolomé de Almenara, clérigo de La Asunción, exportó 600 libras de tabaco.

    En esta investigación realizada por el historiador alemán, resalta que desde esos primeros años de nuestra consolidación como pueblo, los artesanos tenían relevancia económica, pues en 1612, un sombrerero de La Asunción, cuyo nombre lamentablemente se omite, exportó 600 libras de tabaco.

    Pero no solamente fueron productos agrícolas los exportados, sino que también lo fueron los cueros, lo que nos aporta nuevos datos sobre nuestros artesanos, esta vez los curtidores. En la misma relación vamos a encontrar  que el 3 de agosto de 1604, se exportaron desde La Asunción 191 cueros de la Isla,  el 4 de julio de 1612, otros 25 cueros, el  4 de julio de 1613, 25 cueros, y el 13 de  de julio de ese mismo año, 74 cueros (Subero 1997: 199-200).

   La agricultura, especialmente el cultivo de la yuca amarga para la fabricación del casabe fue otra de las bases económicas de La Asunción. En sus campos hubo muchos sitios de rayanza para producir este producto, que no solamente satisfacía las necesidades regionales, sino que se vendía en Tierra Firme y en islas del Caribe. Lamentablemente no hay fuentes documentales para sustentar este rubro de la economía de la Ciudad.

    Por tradición se conoce que en La Asunción desde tiempos inmemoriales, la panadería y granjería ha sido una de sus fuentes económicas y es tradicional la calidad de los productos elaborados en las panaderías citadinas. 

    Son variados los productos elaborados en las panaderías de La Asunción, desde los renombrados pan de leche y pan aliñado, hasta las no menos apetecidas granjerías  donde destacan: cuca, cuca pargueta, empanada rosca cubierta y rosca abrillantada, saboyano, tunja y bizcochuelo. Hay una variedad de bizcochuelo llamado bizcochuelo cubierto, y que según testimonio oral de don Antonio Navarro, tuvo su origen en La Asunción de finales de 1700, cuando a la panadera María Bárbara, conocida como Bababa, se le quedaba sin venta el bizcochuelo y para salir de él, se le ocurrió cubrirlo con suspiro.

    Según la misma fuente, han sido herederos de esta tradición: Margarita González, Demetrio González, Carmelita González, ésta dio el secreto a sus hijas Josefina, Juanita y Carmelica, siendo esta última la que trasmitió a Secundino Lárez, éste a su hijo Antonio Cástulo Salinas, éste a su hija María Angélica Salinas y a su yerno Antonio Navarro, quien lo ha trasmitido a sus hijos Josefina y José Francisco (Gómez 1991: 120 ss.)

 14- LA ASUNCIÓN Y LOS GOBERNANTES ESPAÑOLES

   A partir de su título de Ciudad, hasta más de dos siglos después, 4 de mayo de 1810, la vida margariteña y la asuntita tienen una historia muy particular, anecdótica por demás y el aislamiento que por su condición de Isla tuvo en este largo período, consolida el poblamiento y se conforman una cultura y una identidad muy propias, que van a perdurar casi sin ninguna intervención dramática hasta la segunda mitad del siglo XX. A partir de entonces, es otra la historia por contar, la que todavía antropológica ni sociológicamente  está bien estudiada.

   Para sustituir a Pedro de Fajardo, Gobernador cuando se le dio Título de Ciudad y se le confirió Escudo de armas a La Asunción, fue nombrado Fadrique Cáncer, quien gobernó desde el 30 de mayo de 1603 hasta el 21 de enero de 1609. Su gobierno fue un ejemplo de la picaresca margariteña. Su esposa doña Mariana de Velasco llenó de anécdotas todo el período de gobierno de su marido. Hubo serios enfrentamientos con fray Martín Velásquez de Arze, Obispo de San Juan de Puerto Rico de Visita Pastoral a la Isla. Este primer gobierno del siglo XVII, fue verdaderamente tormentoso para la vida de la recién nominada Ciudad.

    Como después de la tempestad viene la calma, el 21 de enero de 1609 asume la gobernación de Margarita don Bernardo de Vargas Machuca. Es considerado como un gobernante civilizador y el que más hizo por La Asunción, durante todo el período llamado colonial. Agrandó la iglesia, construyó acueducto, carnicería, pescadería y relojes equinocciales, puentes, inició la fortificación de la Ciudad con el fuerte San Bernardo en la colina de La Eminencia. El 12 de agosto de 1612 escribió en La Asunción el prólogo de su libro Apología y Discursos de las Conquistas Occidentales, que es una refutación a lo escrito por fray Bartolomé de las Casas.

    Entre el 4 de mayo de 1654 y el 15 de noviembre de 1658 gobernó Margarita el Capitán de Corazas Pedro Rojas Manrique, quien casó con Constanza, hija de anterior gobernador Fernando Mate de Luna (1649-1654), y tuvieron en La Asunción a su hijo Fernando, quien fue Gobernador de la Provincia de Venezuela entre 1706 y 1711.

    Hasta hace poco tiempo se tenía al ingeniero militar Juan Fermín de Huidrobo como el primer gobernador de Margarita nacido en la Isla, pero en realidad ese primer gobernador fue el licenciado Pedro González de Morales, en 1628. Fermín de Huidrobo acusó al gobernador Juan Muñoz de Gadea y éste fue sustituido y puesto en su lugar Fermín, quien durante su mandato a sus expensas construyó el castillo de Santa Rosa. Durante la gobernación de Fermín se produjo una revuelta de los partidarios de Muñoz de Gadea y éste volvió a la gobernación el 20 de septiembre de 1683. Es el único caso en todo el período colonial, que un gobernador es sustituido por presión popular.

   En la segunda década del siglo XVII, se encarga de la gobernación de Margarita (1712-1718) el Capitán de Caballería Diego Antonio de Molina y Miñano, quien entre sus méritos tiene el de amenizar las noches asuntinas con un arpa con clavijas de hierro que se hizo traer de Santo Domingo.

    Al Capitán de Infantería Blas de Castro Gobernador de Margarita (1732-1738), no le gustaba vivir en La asunción, por lo que de su propio peculio construyó las casas reales de Pampatar y allí se fue a vivir, hasta que disposiciones de la Corona española lo hicieron residenciar en la Ciudad. Entre sus obras pías estuvo la que en compañía del sacerdote Bachiller Felipe Martínez, reconstruye la iglesia de Nuestra Señora del Valle.

    El Teniente Coronel Joaquín Sabás Moreno de Mendoza, ocupa la gobernación de Margarita desde el 8 de junio de 1751 hasta el 31 de julio de 1757. Fue otro de los gobernantes progresistas y que dejaron honda huella en Margarita y en La Asunción, en donde reparó el convento de San Francisco y construyó la capilla de Nuestra Señora del Carmen en la iglesia de la Ciudad. Casó con Francisca Salas y Álvarez de Pliego, con quien procreó a Manuel, quien nació en La Asunción en 1755. Manuel Moreno de Mendoza fue el primer Presidente de Venezuela, pues como suplente del Triunviro Cristóbal de Mendoza, ocupó la presidencia desde el 6 de marzo de 1811 hasta el 25 de abril del mismo año cuando entrega el cargo al titular Mendoza. Como Manuel Moreno de Mendoza regresó a las filas realistas en 1814, la historia oficial ha silenciado que fue el primer Presidente de la República de Venezuela.

    Sustituye a Joaquín Moreno de Mendoza, el Sargento Mayor Alonso del Río y Castro quien gobierna entre el 1º de agosto de 1757 hasta enero de 1765. El 31 de agosto de 1757 ordenó la realización de un Censo de Margarita, que es el más completo realizado en la época colonial. El Partido de Nuestra Señora de La Asunción, como queda registrado en este Censo la Ciudad, será tratado en otro capítulo.

    Desde 1765 a 1779 fue gobernador de la Isla, el Capitán de Infantería José de Matos y Rabel, quien hizo una encomiable labor. Realizó una visita de diecisiete días por los pueblos de Margarita y solicitó a la Corona española la creación de escuelas para niños en los dos conventos de La Asunción. El 21 de julio de 1765, solicitó permiso para construir una casa de clausura para las mujeres mundanas.

    Luego hay período entre 1786 y 1810, cuando aparece en Margarita lo que algunos investigadores han llamado la Peste de los gobernantes muertos en ejercicio del cargo. Así:

    Miguel González Dávila asume el cargo el 11 de septiembre de 1786 y muere en él, el 11 de agosto de 1792. Interino: Juan Valdés de Yarza.

Francisco Navarro y Anaya, se encarga de la gobernación el 19 de junio de 1792, muere el 21 de noviembre de 1793. Interino: de nuevo Juan Valdés de Yarza, quien fue el padre de Manuel Valdés, héroe de la batalla de Bomboná.

Miguel de Herrera comienza su mandato el 21 de agosto de 1797, muere en el cargo el 5 de octubre de 1806. Interino; Gaspar de Cagigal y del Pontón, padre del científico Juan Manuel de Cagigal.

Antonio Montaña gobernó desde noviembre de 1807 y el 27 de abril de 1808 muere en ejercicio del cargo. Interino: Joaquín Puelles, desde ese día hasta el 4 de mayo de 1810, cuando es depuesto por la Junta Provincial de Margarita elegida en dicho día.

    El Coronel Joaquín Puelles al asumir la gobernación de Margarita, era Comandante del castillo San Carlos y Segundo Comandante de Margarita. Francisco Javier Yánez en su Historia de Margarita, hace oídas a la maledicencia diciendo que se había hecho muy odioso en su mando interino y que se había casado en Pampatar con una dama de esa `población, sólo por interés, pues la señora…” carecía de todo aliciente y cualidades personales e intelectuales “ (Yánez 1988: 14) Sin embargo, Francisco Esteban Gómez en sus Observaciones a esta Historia, afirma: “Puelles no fue tan malo como lo pinta la historia!. (Yánez 1998: 183).  

    Con Puelles terminan prácticamente los gobernantes españoles en Margarita, porque salvo el Tirano de los Tiranos Pascual Martínez (octubre de 1812-junio de 1813) y Antonio Herráiz (1815), quien al decir de Yánez ¡…aunque español, era hombre de alguna razón, y de sentimiento humano, y desde luego se opuso y reprimió los excesos de los Comandantes, oficiales y tropas que había dejado Morillo en Margarita, por lo que se conoció que no era hombre a propósito para cumplir las órdenes e instrucciones de éste y se puso en su lugar a Dn. Joaquín Urrieztieta”  (Yánez 1998:  35). 

    Sería Juan Bautista Pardo, el último gobernador español de Margarita, estuvo en el mando desde el 12 de enero de 1816 hasta el 17 de agosto de 1817, cuando Morillo abandonó Margarita por el puerto de Pampatar. Desde ese día Margarita quedó libre para siempre, siendo la primera Provincia de Venezuela en serlo.

Puente

 15- LA ASUNCIÓN EN EL SIGLO XVIII

   En el siglo XVIII ya La Asunción tiene un desarrollo tanto en lo poblacional como en lo económico. Se amplían los límites de la Ciudad. Los antiguos barrios se consolidan y así El Copey, El Mamey, en sus afueras y dentro del casco de la Ciudad y su prolongación hacia el norte con la cada vez más creciente población de las Otra Banda del Río. Salamanca en su banda noreste y Cantarrana, dentro de la misma Ciudad, que es reminiscencia española, pues en pueblos y villas españolas, se llamaban a los barrios periféricos  Cantarrana, alusión directa al croar de estos animales.

    La vida de La Asunción, en la segunda mitad del siglo XVIII vamos a conocerla en extenso, gracias al Censo de Margarita realizado por el Gobernador Alonso del Río y Castro que comenzó a realizarse el 31 de agosto de 1757, apenas al mes de iniciar su gobierno.

 

Censo de Margarita de 1757

   Este Censo consta de cincuenta y seis páginas sin numerar y en su carátula dice: “Vecindario de toda la Isla de Margarita sacado por su Gobernador don Alonso del Río y Castro en el año de 1757 para acompañar la visita y representación conducida en enero de 1758; a los que se agregan diferentes testimonios y certificaciones i estado de la gente de armas“.

    De esta carátula puede colegirse que el Gobernador llegó ya con la intención de informar a la Corona española de las condiciones reales de Margarita, tanto es así que en enero de 1758 informa al Rey sobre la situación de la Isla y la urgente necesidad de reparar las fortificaciones. El 4 de mayo de ese año, solicitó permiso para conceder residencia a tres franceses, dos tejeros y un cirujano que mucha falta hacían en la Isla. En 1763, recibió la Real Cédula que declaraba a la Purísima Concepción de María Santísima como Patrona Universal de los católicos.

   Río y Castro fue muy activo y diligente en el cumplimiento de sus funciones y gozó de alta estima entre sus gobernados. Inició en La Asunción la construcción de un hospital para lazarinos el que no pudo terminar por falta de recursos.

    En este Censo, Margarita estaba dividida en siete Partidos:

 La Ciudad de la Asunción de Nuestra Señora

Puerto Principal de Pampatar

Valle de Los Robles

Valle del Espíritu Santo y Natividad de Nuestra Señora. En este partido aparecen citados los pueblos que lo conformaban: Valle propiamente dicho; El Espinal, San Antonio, Guaraguao (Porlamar de hoy) y Conejeros.

Valle de San José de Paraguachí

Valle de Santa Ana del Norte

Valle de San Juan Bautista

 Así mismo fueron censados los siete pueblos de indios existentes:

Guaiqueríes del Puerto de Pampatar, asentados en los Dos Cerritos

Guaiqueríes de El Tirano, adscritos al Partido de San José de Paraguachí

Guaiqueríes de Manzanillo, igualmente adscritos a San José de Paraguachí

Guaiqueríes de El Cercado, adscritos a Santa Ana del Norte

Guaiqueríes de Juan Griego, pertenecientes a Santa Ana del Norte

Guaiqueríes de Pedro González, adscritos así mismo a Santa Ana del Norte

Guaiqueríes del Puerto de la Mar, adscritos al Valle del Espíritu Santo

  Este Censo en su página inicial tiene una nota introductoria que a su tenor dice:

“Vecindario de la Ciud. De Asumon. De Nuestra Señora desta Ysla de la Margarita que de orden de Su Governador, y Capn Genl. Don Alonso del Río y Castro, se hizo en 31 de Agosto de 1757, con distinción de las Cavezas de casa, su estado, su oficio, sus hijos mayores de hasta catorce años, y menores de treze, calidades, haciendas y manejo de todo, sus Criados libres, y esclavos, y al fin de la Relación los Guaiqueríes y forasteros con sus calidades, haciendas y manejos de todos…”.

    En este Censo aparecen los nombres de los cabezas de casa, es decir los jefes de familia, así como su estado civil, el número de hijos mayores y menores, sus criados libres, sus esclavos negros y su hacienda, lo que es lo mismo que sus propiedades.

   En la penúltima página hay un resumen general y en esa misma página comienza la nota final que termina en la última página con la rúbrica del Gobernador. Esta nota final es muy importante porque nos señala la calidad de las casas y la manera como vivían los guaiqueríes:

 “Que las mas de las casas de los vecinos están gravadas con Censos, unas de Capitanías, y otro de Hacienda y aliviadas entre muchos, por no haverlas vinculadas, y se experimenta en su pago muchos atrasos.

Que las mas de las casas son de yerba, y tierra, llamado bajareque de poca duración por estar formadas sobre madera.

Que los Guaiqueríes están repartidos en las cercanías de los Pueblos principales, siendo sus habitaciones indignas, viviendo Padres e ijos bajo de un pequeño cubierto, que es a lo que se reducan las mas de sus casas“.

    En el resumen general, se expresa que la población total de Margarita era de 10.064 habitantes, de los cuales 8.177 vivían en los siete Partidos; y 1.887 era el número de los guaiqueríes.

 En los siete Partidos, esos 8.177 habitantes estaban representados en 1436 cabezas de casa, que tenían 1.578 hijos mayores, 2.545 hijos menores, 1.105 criados libres y 620 criados esclavos. Así mismo entre los cabeza de casa había 892 casados, 70 solteros, 154 solteras, 71 viudos y 249 viudas.

    A su vez los 1.887 guaiqueríes estaban representados por 451 cabezas ce casa, que tenían 432 hijos mayores, 632 hijos menores, 33 criados libres, por razones obvias no tenían criados esclavos. Entre los cabezas de casa de los guaiqueríes había 338 casados, 14 solteros, 7 solteras, 20 viudos y 72 viudas. 

La Asunción en el Censo de Río y Castro

   El Partido de La Asunción, en este Censo aparece con 292  cabezas de casa que tenían 368 hijos mayores y 492 hijos menores. Estas familias vivían en 279 casas, pues 13 de ellos no la tenían. 46 de los 48 nobles tenían casa, así como 32 de los 37 blancos; 122 de los 126 mulatos y 54 de los 56 plebeyos. Los 12 mestizos y los 13 negros cabezas de casa  todos tenían casas.

   En cuanto al poder económico de los habitantes de La Asunción, se determina que los cabeza de casa tenían 11 haciendas de las 35 que existían en Margarita. Los dueños de esas haciendas, eran los nobles Juan de la Plaza, Catalina de Noriega, Lorenzo de Abreu y Tomás de Arze. El blanco Simón López; los mulatos Juan Francisco de la Cuerda, Juan Francisco Sandoval, Juana Anastasia y Manuel Fermín; los plebeyos Pedro Landrón y Pedro Márquez.

    Poseían 4 hatos de los 53 existentes en la Isla, y sus dueños eran los nobles Francisco de Guevara y Luís Marcano. El hato de este último se encontraba en Bufadero, hoy La Guardia, según consta en el Juicio de Residencia del Gobernador Joaquín Mendoza de Moreno, antecesor de Río y Castro. El blanco Simón López era dueño de un hato que estaba en Macanao y poseía unas veinte mil cabezas de ganado caprino. Simón López también aparece citado con el nombre de Simón Narváez. El otro dueño de hato era el mulato Juan Benito Albornoz.

    Los asuntinos poseían 5 huertas de las 17 que había en toda Margarita. Sus dueños eran, los nobles Francisco Manuel Marcano y Nicolás Marcano; la blanca Antonia Caraballo, el mulato Félix del Hierro y el plebeyo Gaspar Martín.

    Tenían 460 criados libres. Entre los nobles el que más tenía era Nicolás Marcano, 14 que quizás los tendría en su huerta. Entre los blancos tenía Simón López 19, posiblemente en su posesión de Macanao. Entre los mulatos el que tenía mayor número de ellos era  Antonio Medina con 11, y Juan Benito Albornoz, dueño de uno de los hatos; y entre los plebeyos el que más criados libre tenía era Gaspar Martín, dueño de una de las huertas, con 10. Entre los mestizos María Velásquez y María Gregoria de la Guerra tenían 4 cada una, y Micaela Núñez, 2. Entre los negros Josefa Marcano y Blasona Núñez tenían 4 cada una, y eran las que más poseían.

   En Margarita había un total de 620 criados esclavos, de los cuales los cabeza de casa de La Asunción tenían 272, es decir el 42,43 % del total. Entre los nobles era Diego Ortiz con 16, el que más poseía. Entre los blancos Simón López con 22, era el único de su clase social que tenía criados esclavos. El mulato Juan Ventura Albornoz, con 5 era el de su clase social el que mayor número de esclavos tenía; así como el plebeyo Pedro Belén con 4.

    En cuanto los cargos y los oficios desempeñados por los cabeza de casa de La Asunción, vamos a encontrar que el Gobernador, el Contador y los dos Escribanos era nobles.

Había además: 1 albañil , mulato; 1 barbero, mulato; 1 calcetero, plebeyo; 3 carpinteros, 2 blancos y 1 plebeyo; 21 costureras, 13 mulatas y 8 plebeyas; 1 hamaquera, Ursula Marcano, mulata; 4 hilanderas, 1 blanca, 2 mulatas y una mestiza, 51 jornaleros; 79 labradores; 35 lavanderas, 3 blancas, 22 mulatas y 9 negras. Había un solo lavandero, el mulato Simón Cruz de la Riba; 6 militares de rango, todos nobles; 1 músico, el mestizo Juan Jacinto de la Riba; 2 navegantes, ambos mulatos; 1 pintor, el plebeyo Agustín Ferrer; 5 plateros, todos mulatos; 4 pulperos, todos mulatos; 5 sacerdotes, todos nobles; 1 sastre, el mulato José de Salazar; 8 soldados, todos plebeyos; 13 tejedores, 1 noble, 1 blanco, 5 mulatos y 6 plebeyos. Entre estos tejedores había 3 hombres, el mulato Pedro Valerio Rodríguez y los plebeyos Juan Nicolás de León y Pedro Landrón quien como se dijo tenía 4 criados esclavos y una hacienda; 2 tejeros, el mulato Antonio de Arze y el plebeyo Pedro Márquez;  1 tinajera, la mulata Lucía Rodríguez; 19 vagas, nombre eufemístico de las mujeres mundanas, 1 blanca, 15 mulatas y 3 plebeyas; 6 zapateros 3 mulatos, 1 mestizo y 2 negros; 18 cabezas de casa sin oficio alguno; 1 ciego, el plebeyo Diego Vejarano; 3 limosneros, la blanca Francisca Malaver, el blanco Juan Francisco Mendoza y el plebeyo Juan Casiano Gil; 4 pobres, 1 blanca y 3 mestizas; 1 tullido, el blanco Jerónimo Urquía.

    De todos los 1436 cabezas de casa de los siete Partidos, eran únicos y residían en La Asunción el  albañil, el  músico, el pintor, la tinajera y el tullido. Los otros únicos eran: el atarrayador, el mestizo José Rodríguez, en El Espinal; el buzo, el blanco Pedro Casanova, en San Juan; el zurrador, el pardo Blas de Viña, en el Valle del Espíritu Santo; el vagabundo, el pardo Antonio de León, en Conejeros; y el viejo, el blanco Leonardo Alfonso, en Conejeros.

   De todos estos oficios, destacamos que el único barbero de toda Margarita estaba en La Asunción y era el mulato Juan Ventura Albornoz. Para la época los barberos eran una especie de cirujanos y sangradores, lo que en este caso por el rigor de los datos se omite si ejerció este tipo de actividades.

    Las cabezas de casa que ejercían el oficio de lavanderas eran 38, de las cuales vivían 35 en La Asunción, dos en Pampatar, donde estaba el único hombre con este oficio, el mestizo Pedro Moxica, y en Los Robles vivía la otra lavandera.

   Por La Asunción pasa el río del mismo nombre, que nace en la Serranía de El  Copey, y desagua en la laguna de Gasparico. Para el año del Censo todavía era de aguas corrientes, de aquí el gran número de lavanderas de la Ciudad.

    La Ordenanzas del Cabildo de La Asunción, de 1594 y aprobadas en Madrid en 1596, en varios de sus capítulos regula el agua del río. Así en el Capítulo Noveno se establece: “En el dicho río de que se bebe en esta ciudad hay mucho desorden, porque se lavan cueros y se raspa maíz en él y en el lavar de la ropa, es causa de que hayan de ir por agua muy lejos, el río arriba para beber, por lo cual se ordena, que de aquí en adelante no se pueda raspar maíz ni lavar cueros sino fuere donde el puente que va desde la casa de Melchor López para abajo, y de allí arriba se coja agua para beber”. (Subero 1977:191).

   El único músico que había en Margarita y censado fue el mestizo Juan Jacinto de la Riba. Este oficio o profesión es de vieja data en La Asunción, pues allí nació alrededor de 1635, José Torrico, hijo de Andrés Torrico  e Isabel Martín. José  se traslada a Caracas, y allí el 10 de abril de 1669 fue nombrado organista de la catedral de Caracas, con un sueldo de doscientos pesos anuales. Ejerció el cargo hasta su muerte ocurrida el 20 de junio de 1682 (Calzavara 1987: 325). Se desconoce quiénes fueron en La Asunción los maestros de música de José Torrico o si fue su padre.

    Dos años después del Censo de Río y Castro, en 1759, estuvo de Visita Pastoral en Margarita el Obispo de San Juan de Puerto Rico, Pedro Martínez de Oncea. En sus noches pasadas en La Asunción no pudo dormir por las muchas fiestas que duraban hasta el amanecer. “La primera noche que pasó el Obispo Don Pedro Martínez de Oncea, en La asunción, fue de desvelo. Le espantaron el sueño los repiqueteantes tambores del Copey, los parrandones del Mamey, había música alegre y fiestera en Guaroptú, por la Portada de Reinaldos, por Ferragú, por las Huertas de los Hidalgos. La ciudad era como una marejada musical que se estrellaba justo en la cabecera de Su Ilustrísima. Todavía en las primeras horas de la mañana, la música seguía frenética, vigorosa, insinuante”. (Rosa Acosta 1990: 63).

   Hay que suponer que este único músico censado, lo fue porque era el jefe de su familia que fueron los que aparecen con sus nombres y profesiones, pero así mismo debieron haber muchos músicos por la queja del Ilustrísimo Obispo. Además, en 1760, tres años después del Canso, el Gobernador Río y Castro en un informe fechado en La Asunción, el 1º de noviembre de ese año, refiere de los actos efectuados en Margarita con motivo de la aclamación de Carlos III al trono de España. Hubo grandes fiestas realizadas entre el 16 y el 29 de agosto de dicho año, y tanto los habitantes de los siete Partidos como los de los siete Pueblos de indios guaiqueríes, participaron con manifestaciones culturales todas ellas acompañadas de músicos, los que nos deja ver que los había en toda Margarita.

  La Asunción siempre ha sido la ciudad musical de Margarita. Son numerosos los ejecutantes de diferentes instrumentos musicales que han sobresalido tanto regional como nacionalmente. En 19095 se funda en la Ciudad la Escuela de Canto y Piano para Señoritas bajo la dirección del profesor tocuyano Friné Pérez. Ese mismo año la escuela pasa a llamarse Escuela de Música de la Sección Oriental del Distrito Federal y se le distinguió con el nombre de Luisa Cáceres. El 12 de agosto de 1908 se constituye en La asunción la Banda Municipal Restauración. Finalmente el 10 de agosto de 1916, el Presidente del estado General Juan Alberto Ramírez, quien era músico, crea la Banda Oficial del Estado con el nombre de Gómez, bajo la dirección del Maestro Ramón Espinal Font.

    Cinco cabezas de casa fueron censados como plateros, todos en La Asunción. Posiblemente el primer platero nacido en Margarita fue Alonso Gutiérrez, quien debió nacer alrededor de 1530, pues el 23 de noviembre de 1583, era vecino de La Asunción, de 50 años de edad, y declara como testigo en una información para dar noticia sobre la Guayana y cómo desde Margarita podría realizarse su exploración y conquista. (Morón 1971: t.II, 28).

   De los cinco plateros censados en La Asunción, dos de ellos José Francisco y Luis José Albornoz debieron ser familia. El último aparece en una información como Maestro Platero.

   La platería o joyería como también se le llama, es uno de los oficios que a partir de la guerra por la independencia, cambia de localidad, pues a partir de la segunda mitad del siglo XX, los plateros u orfebres pasan a Santa Ana del Norte y a San Juan Bautista y pueblos circunvecinos.

Los únicos pulperos censados como cabeza de casa, residían en La Asunción. Cabe suponer que en otros partidos también los había, porque la venta de alimentos y otros productos era necesaria en los demás pueblos, pero por no ser cabezas de casa no fueron registrados.

 La única tinajera censada fue la mulata Lucía Rodríguez, residente en La asunción. Las mujeres de los guaiqueríes de El Poblado y de El Cercado tradicionalmente hacían (hacen todavía las de El Cercado) piezas de barro entre las cuales estaban (están) las tinajas. Entre los cabeza de casa de los pueblos guaiqueríes no hay censado ningún hombre ni mujer como locero o ceramista.

    Los oficios que aparecen reseñados entre los cabezas de casa del Partido de La Asunción, claramente nos habla de su habilidad y destreza para ganarse la vida. Sus bienes, así mismo, nos muestran claramente que era en este Partido donde estaba el poder económico de Margarita, pues sus haciendas, huertas y hatos producían legumbres y frutas, y ganados de varias clases. Posiblemente es de ésta época cuando comienzas el cultivo del pan del año, árbol originario de la Polinesia, cuyo fruto se utilizaba para alimentar a los sirvientes esclavos y para el resto de la población.

    Por este mismo Censo vamos a conocer la continuidad de muchos apellidos de La Asunción y por eso, se podría luego precisar la presencia de los nuevos apellidos a partir de 1757, y  que hoy día forman parte del conglomerado citadino.  Con un asterisco señalaremos los apellidos que aparecen en el Censo y que hoy no se encuentran entre los habitantes de La Asunción:

  Albonzera*, Aguilar, Aguilera, Albornoz, Alcántara*, Amador*, Amesquita*, Anastasia*, Andrade*, Arias*, Arnán*, Arismendi, Arze*.

Balbinia*, Belén*, Belmon*,  Bernaldes*, Bernardez*, Bezara*, Brito, Buscarruido*.

Calle (de la)*, Camarena*, Campo, caraballo (Caraballo), Cardona, Cariaco*, Carnero (Carneiro), Carrillo, Carvallo*, Castro, Cedeño, Cordero*, Cuerda (de la )*, Chevarría (Echevarría)*.

Díaz.

Eme (de la)*, España, Espinoza, Esparza*, Estrada*

Fajardo (Fajardo)*, Fermín, Fernández de Arze*, Ferrer, Figuera, Franco.

Garrambeo*, García, Gil, Goitía*, Gómez, González, Graciosa*, Guerra (de la), -perdió el  de la-, Guevara.

 

Henriquez ( Enriquez), Hidalgo, Hiero(del)*

Itriago (Indriago).

Landrón*, Láres, León, López, Lorenza*, Lugo.

Malaver, Malvar (Marval), Marcano, Marcial*, Marín, Márquez, Martela*, Martín, Méndez, Mendoza, Meneses, Millán, Moreno, Moya, Muñoz (¿).

Noriega, Nuñez.

Obando, Ortiz.

Pérez, Plaza (de la)*

Quijano*, Quijada, Quiñones*

Requena, Rey (del)*, Reyes, Riba (de la) - perdió el de la-, Ribas (Rivas), Ribera, Ríos (del)*, Rodríguez, Rosa (de la)- perdió el  de la-, Rosario, Ruiz.

Salazar, Salgado, Salinas, Sandoval*, Santiago*, Subero.

Tenías, Tineo, Torrico*

Ubán*, Urquía*.

Valdivieso, Valenán*, Vejarano (Bejarano), Velásquez, Victoria*, Villarroel,

Ximénez (Jiménez).

Yánes.

Zabala, Zapata*, Zuniaga (Suniaga).

   Pocos años después del Censo de Río y Castro visita Margarita fray Iñigo Abbad de la Sierra, Visitador del Obispado de San Juan de Puerto Rico, y deja escrito un libro de viaje, en donde nombra muchos pueblos de Margarita, entre ellos  La Asunción. Nuestra versión es la del documento original que se encuentra en la Biblioteca de la Academia Nacional de la Historia, en Caracas.

“CIUDAD DE LA ASUMPCION DE LA ISLA DE MARGARITA

 En doce de Mayo de 1773 salimos para la Ciudad de la Asumpción capital de la Isla Margarita, distante dos leguas de Pampatar hacia el Norvest, está situada en el centro de un valle que forman los Montes que la circunbalan por el Norte, Poniente, y medio día.

   Esta Ciudad mirada en su primer origen, tubo asiento en la Isla de Cubagua, de donde se trasladó por los Piratas franceses, e Indios Carives a esta Isla al sitio de Pueblo de la Mar de donde por la misma causa. A dos leguas del distancia del sitio que hoy ocupa.

   La Ciudad está muy maltratada, pues además de no tener calle ni Plaza formada sus casas por la mayor arte de fabrica de Bajareque cubiertas de tierra, o torta sin aseo ni hermosura alguna, tienen solo un alto, y las mas deterioradas, y sin comodidad.

   Su Iglesia Parroquial es muy buena de tres  Naves de fabrica de Piedra sillería muy capaz, y aseada, tiene dos curas Parrocos y un Sacristn Mayor, que cobran su congrua de las Cajas Reales. En esta Iglesia tienen una porción de Perlas muy considerable de las que en tiempo de la Pesquería daban los fieles a las imágenes de Limosna.

   Hay dos conbentos uno de Religiosos Dominicos, y otro de Franciscanos cuia pobreza  les dispensa la observancia, y demás obligaciones con que se fundaron.

   En medio de la Ciudad hay una Herrmita de Nuestra Señora de la Consolación de buena fábrica y que la devoción de los fieles la tienen con toda decencia.

   A la parte Sur, sobre un alto, y escarpado cerro hay un pequeño Fortín cuia guarnicion se reduce a quatro o cinco soldados pues todas las Tropas regladas de esta Isla se reducen a una sola Compañía que se distribuye para la Guardia de este Castillo, del Puerto de Pampatar, casa del Governador, y Pueblo de la Mar.

   El territorio de esta Ciudad es menos esteril que el del resto de la Isla, hacen buenas sementeras de Maíz, del que suelen coger grandes cosechas, a veneficio de un arroyuelo que baja de la parte occidental de los cerros que la circunbalan con cuio auxilio mantienen algunas Huertecillas que sirven de grande alivio y recreo a la vista cansada de mirar abrojos, y espinas por todas partes.

   En ellas se dan los Platanos  mas delicados que en otras partes de América, especialmente de las Bananas y Dominicos que son de un gusto muy especial, tambien tienen algunos frutales como Mameyes, Guayabas, y Palmas de Cocos y Datiles.

   En este Ciudad se mantienen algunas familias de distinción, que han quedado desde los primeros pobladores, y conservan un porte decente con el auxilio de las Haciendas de Cacao que gozan en Tierra Firme, y con los Atos de Ganado que crían en esta Isla. Tiene esta Ciudad en su recinto o inmediaciones cuatrocientos vecinos con tres mil ochocientos diez y seis almas”. (Ob. Cit.).

    En su  escrito de Abbad, reafirma que La Asunción es un traslado del cabildo de Nueva Cádiz de Cubagua, luego del de Pueblo de la Mar (Villa del Espíritu Santo). No menciona la capilla o ermita de Santa Lucía, por lo que hay considerar que durante su visita ya estaba en ruinas. La ermita de Nuestra Señora de la Consolación citada es la Iglesia de San Pedro Mártir, cuya cofradía principal era la de la Virgen nombrada.

   Así mismo confirma Abbad, los hatos de ganado cuyos dueños eran asuntinos, inferimos que se refiere principalmente al de Simón López en Macanao y el de Luís Marcano en el Bufadero. En cuanto a las haciendas de cacao que tenían los asuntinos en Costa Firme, sólo hemos encontrado la información, que el Tesorero de Margarita para 1654,  Capitán Juan de Ibarreta Ladrón de Guevara, además de poseer varias casas en La Asunción y en Pueblo de la Mar, su esposa doña Catalina de Arze y Roxas, había aportado al matrimonio 161.524 pesos, haciendas de cacao en el Valle de Puerto Santo, en las costas del hoy estado Sucre, muy cerca de Carúpano; con 50.000 matas de cacao, más 80 piezas de esclavos, y otras labranzas y haciendas en dicho Valle y un barco para la conducción a Tierra Firme y a ultramar de sus productos. (Gómez 1992: 9).  Es la única de estos asuntinos poseedores de haciendas de cacao en Tierra Firme que hemos localizado.

    En la Cuaresma de 1807 llegó a Margarita el francés Jean Joseph Dauxion Lavaysse, quien fue un científico e historiador y dejó un interesante libro llamado Viaje a las islas de Trinidad, Tobago, Margarita y a diversas partes de Venezuela en la América Meridional. En su libro habla de su visita a La Asunción, en los siguientes términos. “La ciudad de la Assonción o de La Asunción, es la capital de la isla de Margarita  y la residencia del gobernador. Esta pequeña ciudad está bastante bien construida, aunque sus habitantes no son ricos; pero hay bastante bienestar e industria. Hay dos iglesias parroquiales y un convento de recoletos. Asistí, durante la cuaresma de 1807, a una fiesta y a un baile dados por el gobernador Caspar Cagigal. Nos sentamos a la mesa doscientos personas, entre las cuales había mujeres muy bellas, de buen porte y vestidas con elegante simplicidad. Los sacerdotes y los padres estaban en la fiesta; el viejo inquisidor y orador era el animador de ella; no pudo ser más amable. Vestía un bello hábito de seda negra con cintas verdes y una cruz de oro bordada en su manto. Los otros eclesiásticos vestían también sotanas de seda negra y el padre guardián de los recoletos llevaba una de tafetán color pulga y la interior de seda color carne. Este padre es un criollo de Caracas; un hombre muy buen mozo, espiritual, instruido, bondadoso, pero petimetre, como son casi todos los nativos de la ciudad de Caracas . (Dauxion Lavaysse  1967: 263).

    De esta información dada por el francés, hay un contraste entre la visión de Abbad de “ciudad muy maltratada”, y la dada por Dauxion Lavaysse  34 años después. El gobernador se llamaba Gaspar Cagigal y del Pontón. El inquisidor señalado, era el presbítero Dr. Baltasar Narváez, nativo de La Asunción. Fue párroco de Pampatar, Vicario y Juez Eclesiástico de Margarita. Sostuvo una cordial polémica con Dauxion Lavaysse en Pampatar, quien lo encontró en un local jugando billar y apostando Este sacerdote asuntino,  fue el que el 16 de septiembre de 1811 cuando en Pampatar fue publicada y jurada la Declaración de Independencia de Venezuela, ofició un Tedeum en acción de gracias por la Libertad.(Rosa Acosta 1996: 333-334).

   Es esta La Asunción que pinta Dauxion Lavaysse, la que va a sufrir los avatares de la guerra por la independencia, donde prácticamente quedó arrasada, tal como lo señalan quienes la visitaron después: Charles Brown (1819), Consejero Lisboa(1862) y Andrés Aurelio Level (1863).

    Todavía en 1899, las ruinas de La Asunción existían, pues en un informe dirigido al Ministerio de Agricultura, Industria y Comercio, y fechado el 28 de junio de ese año, Manuel Vicente Romerogarcía, dice: “La ciudad de La Asunción ha desaparecido por completo, quedando solo  de ella, el Fuerte, cuyas techumbres caerán pronto; una iglesia atropellada por el tiempo y por la incuria; y la cepa de los los grandes edificios todo lo cual conserva rasgos característicos de la civilización española”. (Subero 1977: 103).

    Será a partir de las primeras décadas del siglo XX, cuando la Ciudad por antonomasia de Margarita, volverá a surgir de sus cenizas, gracias al decidido esfuerzo de sus hijos, quienes con tesón y perseverancia, volvieron a levantar los muros, a arbolar los patios, para que siempre el verdor sea huella permanente de su suelo en la diafanidad de su cielo. Y allí a su Este, Matasiete, la Montaña de la Gloria es celoso y permanente guardián quien le da coronas de nubes, y su Columna como un faro apunta al cielo para decirnos que La Asunción será por siempre nuestra.

Ruinas

16- LA ASUNCIÓN EN LOS AVATARES DE LA GUERRA POR LA INDEPENDENCIA

   Desde el 4 de mayo de 1810 cuando la Provincia de Margarita se adhiere al movimiento independentista iniciado el 19 de abril de ese año hasta el abandono de la Isla de las tropas españolas, el 17 de agosto de 1817, fueron muchas los hechos de guerra ocurridos en el terruño insular, y muy particularmente en  La Asunción.

   El La Asunción y sus alrededores, durante estos ocho años se libraron cruentos combates, acciones de guerra y batallas, lo que hizo que La Asunción como capital de la Provincia, estuviera en poder unas veces de los realistas y otras  del ejército insular. La Ciudad en sí recibió fuego y destrucción. Cayeron los muros. Se incendiaron los archivos o se tomaron los papeles para atacar los cañones y los fusiles. Una y otra vez el asuntino levantó sus casas, y una y otra vez volvieron a ser pastos de las llamas y del furor realista.

   En diciembre de 1812 estalla en la Ciudad una rebelión contra el cruel Gobernador español Pascual Martínez y éste se ve obligado a huir a Pampatar.

El 20 y el 21 de noviembre de 1815 se combate ardorosamente en La Asunción y el 30 de ese mes las tropas insulares toman la Caranta 1º y 2º.

El 15 de diciembre de ese año, en horas de la madrugada los insulares tratan de tomar el castillo de Santa Rosa. En un parte que ese día dio el Comandante del castillo al Gobernador Urrieztieta, dice: “… que hoy de madrugada atacaron los enemigos este castillo con mucha fuerza de gente y 38 escalas para saltar… En el puesto de las escalas dejaron 18 muertos, y fueron tantos los heridos, que la sangre corrió algunas varas. En las inmediaciones del Castillo quedaron también 53 cadáveres, 26 fusiles, 67 lanzas, muchos machetes y cuchillos, una caja de guerra, una bandera y unas cuantas malas espadas…“ (Yanes 1998: 43). 

  El año de 1816 fue de mucha actividad bélica en toda Margarita y en especial en La Asunción y sitios aledaños. Así el 5 de enero hubo acciones en el Puente, El Mamey, en Camino Hondo. En la orden general de este día se nombra como Segundo Comandante General al Teniente Coronel Francisco Esteban Gómez. El 16 del mismo mes hubo una acción general en El Cupeisillo. El 25 de enero batalla en El Copey, lo que se repitió el 31 de dicho mes.

El 8 de febrero, de nuevo hay combates en el Puente y en El Mamey y un combate en Cazorla. El 25 hubo una acción en Los Cocales y el 28 una acción en el Callejón de Cazorla.

El 15 de marzo los patriotas atacan El Mamey. El 19 de abril hay una emboscada realista en el Pozo de Silveira.

    El 31 de julio de 1817, se da la batalla de Matasiete o de Los Cocales como fue llamada, por librarse entre las empalizadas y los cocotales del cerro de Matasiete. Con este triunfo de las fuerzas insulares, la celebración fue grande en las calles asuntinas. Algunos soldados entusiasmados quisieron atropellar a unas damas españolas, entonces cubierto de sangre y con el espadín de mando en las manos, el gallardo Coronel de Granaderos Francisco Esteban Gómez, el Leonidas de América les hace ver su error. Vuelve la calma y sigue la alegría de la victoria. Esa noche La Asunción vive la noche más hermosa de su vida. Es la Ciudad Heroica. La Ciudad Procera. La Ciudad de mil laureles.

   El doctor Francisco Javier Yanes, en su Historia de Margarita, nos ha sembrado una gran duda, la que nos lleva a suponer que La Asunción en la guerra de independiente quedó casi arrasada y con muy pocos habitantes. Así, dice Yanes en 1821: “Para el arreglo debe a conformidad de las noticias indicadas, resta sólo advertir que su población actual será como de 13.000 almas: que se hallan diseminadas en sierte pueblos que son: Pampatar, Paraguachí, Porlamar, el Valle de Nuestra Señora, San Juan, el Norte y Juan Griego…”  (Yanes 1998: 178-179). Como se nota el historiador habla de siete pueblos y los nombras, sin embargo, entre ellos no aparece La Asunción.

    Vuelve a erigirse la Ciudad sobre sus ruinas. Y es lento el repoblamiento. En bibliografía de viajeros llegados a Margarita, después de la independencia insular, vamos a encontrar noticias de que en la guerra por la independencia La Asunción quedó arrasada. Así Charles Brown, legionario británico que estuvo en Margarita en 1819, dos años después de Matasiete, escribe:  “La capital de Margarita es La Asunción, ciudad situada en el centro de la isla. Antiguamente era un lugar de considerable belleza, pero ahora ser halla en ruinas y no hay un solo techo completo en ninguna de las casas; incluso la casa donde reside el Gobernador, general Gómez, tiene solamente un cuarto techado contra la inclemencia del tiempo…”  (Brown 1966: 177)

   El 28 de diciembre de 1852 llegó a Margarita por Juan Griego, Miguel María Lisboa, mejor conocido como Consejero Lisboa, Cónsul de Brasil en Venezuela, y de su visita a La Asunción nos dejó escrito: “En lo que se refiere a la ciudad, no hay nada que decir sobre lo que existe pero sí sobre lo que existió en este interesante lugar. La población de Asunción llegó a doce mil almas; hoy es apenas de tres mil. La ciudad tenía hermosos edificios y dos largas y espaciosas calles pavimentadas prolongadas con el río, hoy sólo ví allí ubi Troya fuit. En enero de 1816 los españoles, la incendiaron completamente; y no lo hicieron como se acostumbra, en el furor de un asalto o en la precipitación de una retirada; lo hicieron con toda la calma, sistemáticamente, renovaron el fuego todos los días y cuidando de que no quedara piedra sobre piedra, tratando con indulgencia únicamente a la iglesia parroquial (iglesia de las dimensiones de la de San Francisco en Caracas) no por su espíritu religioso sino porque en ella habían establecido su hospital“. (Lisboa 1992: 138 ss.).

    A su vez, Andrés Aurelio Level, quien se residencio en Juan Griego en 1865 donde fundó un Colegio de Segunda Enseñanza, al referirse a La Asunción, dejó para la posteridad: “Encantadora, es la expresión, debió ser la capital de Margarita antes del sacrificio de la mayor parte de su caserío en aras de la Independencia nacional, y por sus largas calles, muy bien trazadas y empedradas, con aceras de primer orden, que hoy se pierden en el monte sirviendo de abrigo a serpientes y a inmundos y ponzoñosos insectos…” (Level 1998:46-47)          

   Todavía para 1897 había muchas ruinas en La Asunción, así lo testifican unas fotografías de Enrique Avril aparecidas en varios números de El Cojo Ilustrado.

    Pero los asuntinos volvieron a su Ciudad Mártir, y ya para 1873, en el Censo de Guzmán Blanco, La Asunción tiene 2.758 habitantes. En el Censo de 1881 su población llega a 3.330 habitantes, de los cuales 1.822 eran mujeres y 1.148 hombres que vivían en 604 casas. Desde ese entonces la Ciudad ha seguido creciendo. Su población en aumento, pero ha conservado su ambiente de Ciudad Colonial, y así mismo se conserva de la bonhomía de la gente. Bien merece que la UNESCO (United Nations Educational, Scientific and Cultural Organization), la declare Patrimonio de la Humanidad.

 17- LA ASUNCIÓN ÁREA DE VALOR HISTÓRICO

   El 16 de noviembre de 1976 por Resolución de la Junta Nacional Protectora y Conservadora del Patrimonio Nacional, que dependía del Ministerio de Relaciones Interiores, se declaran Monumentos Históricos Nacionales los centros urbanos de La Asunción y Pampatar, considerando que reunían las condiciones de valor histórico y ambiental para serlo, lo que los hacía merecedores de ser preservados...” y más todavía, como en el caso, fueron ámbitos de trascendentales acontecimientos históricos de marcada influencia regional y nacional”.  Este Resolución marcada con el número 9 se hace oficial desde el 19 de noviembre del mismo año con su aparición en la Gaceta Oficial de la República de Venezuela Nº 31114.

  Así mismo el Ministerio de Desarrollo Urbano diseño una Ordenanza para ser aprobada por el Concejo Municipal del entonces Distrito Arismendi, donde en 14 artículos se determinaban:

 Zona de Valor Histórico Ambiental-ZVHA (Artículo 1º).

 Monumentos Históricos-ZMH. (Artículo 2º).

 Zona de Acción Especial-ZAE. (Artículo 3º), que comprendía 22 numerales determinantes de todas las construcciones comprendidas entre la Calle Unión, en el tramo entre la Avenida Luisa Cáceres y la Plaza Francisco Esteban Gómez y la Calle Matasiete, en el sector comprendido entre la Plaza Bolívar y la Casa de Gobierno, y se incluyen además  las Calles Cedeño y Rodolfo.

Arquitectura Controlada-Nº 1-ZAC1 (Artículo 4º)

Arquitectura Controlada -Nº 2-ZAC2 (Artículo 5º)

Zona de Nuevas Edificaciones- ZNE. (Artículo 6º)

Zona de Barrio a Consolidar-ZBC. (Artículo 7º)

Áreas Verdes-ZAV. (Artículo 8º)

Estacionamientos Públicos-ZEP.(Artículo 9º)

Servicios Administrativos-ZSA (Artículo 10º)

Zona Cultural-ZC (Artículo 11º)

Zona Objeto de Estudio Especial-ZEE. (Artículo 12º)

Reglamento de Vialidad (Artículo 13º)

Disposiciones Finales (Artículo 14º)

   Esta Ordenanza de hace treinta años tiene en la actualidad plena vigencia, para corregir los errores que por omisión, por incuria, o simplemente por dejar hacer sin meterse con nadie para estar bien con todos, sin pensar en el daño irreversible que se le hace a  una Ciudad de incalculable valor histórico. La Ciudad más martirizada de Venezuela durante la guerra por la independencia, y de la de más laureles por su heroísmo.

  En este estudio del Ministerio del Desarrollo Urbano hay doce gráficos y planos donde se detallan los aspectos de la recuperación del casco histórico de La Asunción. Son ellos:

Polígono de Protección del Monumento Histórico. Allí se especifican las coordenadas.

Relación del área de estudio con el entorno. Allí se determinan con diferentes colores: Zona de Valor Histórico Ambiental, Área de Incipiente Desarrollo, Área Arbolada y Área Rústica.

Uso del suelo. Con diferentes colores se fijan: Residencial, Comercio, Gubernamental, Estacionamientos, Hoteles, Educacional, Cultural, Religioso, Médico Asistencial, Lugares de Asambleas, Espacios Abiertos, Bancos, Terrenos Vacantes.

Estado de la Construcción para ese año de 1976. En diferentes colores: Buena (230 unidades), Regular (75 unidades), Mala (45 unidades).

Techos. Igualmente en colores diferentes: Tejas ( 210 casas), Platabanda (112 casas), Asbesto (23 casas), Zinc ( 5 casas)

Materiales de construcción. En colores diferentes.: Cemento frisado (112 unidades), Cemento sin frisar (32 unidades), Arcilla con friso (12 unidades), Arcilla sin friso (1 unidad), Bahareque (10 unidades), Tapia (173 unidades).

Altura de las Edificaciones. En diferentes tonos de azul: 1, planta hasta 5 metros (262), i planta, hasta 7 metros (38), 2 plantas, hasta 7 metros (31), 2 plantas, hasta metros (10), 3 plantas, 10 metros o mas (10).

Edificaciones de Valor Histórico y Arquitectónico: Monumento Histórico Nacional, en color gris oscuro con puntos negros grandes, Edificaciones a conservar y restaurar, en gris claro y pequeños puntos negros.

Conclusiones del Análisis. Aparecen identificados los cuatro sectores con rayas y puntos negros.

Gran Plano del Área de Valor Histórico Ambiental. Diseño Urbano Propuesto

 Plano pequeña de la vialidad existente para 1976.

 Zonificación y Vialidad. Señalados con diferentes colores:  Monumentos Históricos, Zona de Acción Especial (Edificaciones de Valor Tradicional), Zona de Arquitectura Controlada Nº 1, Zona de Arquitectura Controlada Nº 2, Zona de nuevas edificaciones, Zona de barrio a consolidar, Zona de áreas verdes, Zona de estacionamientos públicos, Zona de servicios administrativos, Zona Cultural, Zona Educacional, Zona de objeto de estudio especial, Zona peatonal, Zona de Tráfico restringido, Zona de valor histórico ambiental , señalada con puntos y rayas (.-.-.- )

    Este ambicioso proyecto quedó sin ejecución. Incluso señalaba las etapas del desarrollo del mismo y que la previa ejecución  debía llenar una serie de disposiciones legales y los entes involucrados, tales como:

Adopción legal de la reglamentación del polígono de protección del Monumento Histórico por el Concejo del Distrito Arismendi.

Expropiación de las áreas verdes propuestas para parques públicos por parte del Ministerio del Desarrollo Urbano y la Gobernación de Nueva Esparta.

Expropiación de las áreas necesarias para la instalación de los estacionamientos públicos, igualmente por el Ministerio del Desarrollo Urbano y la Gobernación de Nueva Esparta.

Levantamiento topográfico escala 1: 500 por la Gobernación de Nueva Esparta a través de la Dirección de Obras Públicas Estadales.

   Así mismo en el desarrollo de las etapas se citan los entes involucrados en cada una de ellas:

1ª Etapa:

a-Restauración de los Monumentos Históricos a Cargo del entonces Consejo Nacional de la Cultura, Dirección de Conservación y Restauración del Patrimonio Histórico y Artístico de la Nación, hoy corresponde al Instituto Nacional de Cultura; Ministerio del Desarrollo Urbano; Dirección General de Equipamiento Urbano, Dirección de Construcción; Ministerio de Justicia.

b- Establecer un plazo no mayor de cuatro años para que toda construcción ubicada dentro del polígono del Monumento Histórico Nacional cumpla con la Reglamentación respectiva. Entes involucrados: Dirección de  Planeamiento Urbano del Estado Nueva Esparta, Concejo Municipal del Distrito Arismendi, Consejo Nacional de la Cultura, Dirección de Conservación y Restauración del Patrimonio Histórico y Artístico de la Nación.

c- Consolidación del barrio marginal situado al sur de la Ciudad por los organismos: Concejo del Distrito Arismendi, Ministerio del Desarrollo Urbano, Dirección del Ministerio del Desarrollo Urbano del estado Nueva Esparta, Dirección General de Equipamiento Urbano.

  Etapa

a-Anteproyecto de las vías de acceso situadas al este de la Ciudad. Organismos responsables: Ministerio del Desarrollo Urbano, Dirección de Renovación Urbana, Dirección de Planeamiento Urbano, Dirección de Transporte Urbano

b- Ejecución del Proyecto de la Zona de Acción Especial, por los organismos: Ministerio del Desarrollo Urbano, Dirección del Ministerio del Desarrollo Urbano del estado Nueva Esparta, Dirección de Equipamiento Urbano, Dirección de Proyectos, Dirección de Renovación Urbana y Nuevos Desarrollos.

 3ª Etapa

a- Ejecución del Proyecto de Vialidad planteada, a cargo de: Ministerio de Transporte y Comunicaciones, Ministerio del Desarrollo Urbano, Dirección de Renovación Urbana y Nuevos Desarrollos, Dirección de Planeamiento Urbano.

Los cómputos y costos, representarían hoy una cifra risible. Así:

Obras preliminares

Instalaciones provisionales

Movimiento de tierra

Demolición del pavimento existente

Transporte y bote de escombros

 Obras exteriores

Pavimento de piedra

Acera de adoquines

Área de parques

Zona pavimentada

Kioscos

Áreas verdes

 Instalaciones eléctricas

Tubería subterránea electricidad (PVC con concreto) incluye cable Nº 4´ Tanquilla

Tubería subterránea

 Equipo

Luminaria tipos colonial (Farol)

Luz Mixta (250 W 240 V)

 Vialidad

Vía local construcción

TOTAL                                                                                          Bs. 3.469.400,oo

 

Nota: No se incluye restauración y construcción de edificaciones

 

   Finalmente en este Proyecto, se hace un estudio de los vientos predominantes y del clima del Valle de Santa Lucía, visto lo cual hacen lineamientos y recomendaciones de arquitectura paisajística y hay un listado de los árboles  de sombra y floración llamativa para avenidas y calles; y otro listado de árboles pequeños apropiados para parques y jardines.

 Croquis nº 1

 18- LA ASUNCIÓN PATRIMONIO DE LA HUMANIDAD

  La Asunción reúne suficientes condiciones para ser declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Venezuela, a través de este Proyecto del Ministerio del Desarrollo Urbano, ya desde 1976 (fecha del Proyecto) tácitamente reconoce el valor patrimonial histórico de La Ciudad, una de las condiciones esenciales para ser declarada Patrimonio de la Humanidad, de acuerdo a la legislación de la UNESCO, pues en su Convención General realizada en París del 17  al 21 de octubre de 1972, en su resolución aprobada  el 16 de noviembre de ese año, en su Artículo 1º define los patrimonios culturales y naturales:

 “Artículo 1º

A los efectos de la presente Convención se considerará <patrimonio cultural>:

… Los conjuntos: grupos de construcciones, aisladas o reunidas, cuya arquitectura, unidad e integración en el paisaje les dé un valor universal excepcional desde el punto de vista de la historia, del arte o de la ciencia…” (Ob.cit. 1972: 88).

    A este enunciado de los tres que integran el Artículo 1º, corresponde plenamente La Asunción por sus Monumentos Históricos Nacionales: Iglesia Catedral (Gaceta Oficial de la República de Venezuela Nº 26.320 del 6 de agosto de 1960), Convento de San Francisco (Gaceta Oficial de la República de Venezuela Nº 25.320 del 6 de agosto de 1960), Castillo de Santa Rosa (Gaceta Oficial de la República de Venezuela Nº 22.876 del 29 de octubre de 1965) y  Casco Histórico (Resolución Nº 9, Gaceta Oficial de la República de Venezuela del 19 de noviembre de 1976)

    Además, La Asunción cumplen con el primer y tercer parágrafos del Artículo 2º de esta Resolución, que a su tenor dice:

“Artículo 2

A los efectos de la presente Convención se considerarán <patrimonio natural>

Los monumentos naturales constituidos por formaciones físicas y biológicas o por grupos de esas formaciones que tengan un valor universal excepcional desde el punto de vista estético o científico…

 Los lugares naturales o las zonas naturales estrictamente delimitadas que tengan un valor universal excepcional desde el punto de vista de la ciencia, de la conservación o de la belleza natural…” (Ob.cit. 1972: 86-87).

    Son estos las casos del Parque Nacional Cerro Copey “Jóvito Villalba”, establecido por Decreto Presidencial Nº 1.632 del 27 de febrero de 1974, y el Monumento Natural Cerros Matasiete y Guayamurí, establecido según Decreto Presidencial Nº 1.635 del 27 de febrero de 1974.

    También La Asunción en su candidatura como Patrimonio de la Humanidad, debe acogerse al numeral 24 en sus ítems IV y V de la Guía de Orientación de  la UNESCO, de diciembre de 1988:

 “IV. Ofrecer un ejemplo eminente de un tipo de construcción o de conjunto arquitectural que ilustre un período histórico significativo, o V. constituir un ejemplo eminente de lugar tradicional de habitación humana, representativo de una cultura y vulnerable ante el efecto de mutaciones irreversible… ( Ob. cit. 1988: 8-9).

    Igualmente habrá que citar el item III  del numeral 29 de la expresada Guía:

“III. El caso de los “centros históricos” que cubran exactamente el perímetro de la ciudad antigua, hoy en día englobada dentro de una ciudad moderna. En este caso, es necesario delimitar con precisión el bien propuesto para una inscripción, dentro de sus más amplias dimensiones históricas, previendo un trato apropiado para su entorno inmediato”. (Id. : 10).

 Además La Asunción en su postulación para ser declarada Patrimonio de la Humanidad, debe acogerse a la Declaración de la UNESCO, llamada Declaración de Caracas, celebrada en esa ciudad entre el 4 y 6 de septiembre de 1991. Esta Declaración recomienda:

“1) Que en cada aldea, pueblo o ciudad de Venezuela se escoja un bien o bienes natural o cultural, patrimonio digno de conservación por su valor artístico, histórico o científico lo que puede involucrar un área urbana significativa, una casa histórica o un conjunto de valor arquitectónico, un premio nacional de arquitectura, un bosque, un frondoso árbol, una panorámica, una cascada, un río que discurre a través de la ciudad, un valle vegetal, agrícola que beneficie el clima de la ciudad…

 2) Que sean las fuerzas vivas de cada sitio (Gobernador, Alcalde, Empresarios, Artistas, Intelectuales, Pueblo en general las que hagan la selección primaria de sitios o monumentos dignos de conservación, liderada  preferentemente por el Alcalde y su Concejo Municipal, en tal sentido hacemos un llamado a los Alcaldes para que se conviertan en activistas, promotores de la gestión de su conservación y restauración de la imagen tradicional de la ciudad.

 3) Que se sometan los bienes seleccionados a la consideración o evaluación de una entidad superior estadal o nacional, sobre todo cuando el proceso colida con la selección ya realizada por organismos nacionales.

 4) Que se creen en cada aldea, pueblo o ciudad, fundaciones que hagan posible la acción de protección, mantenimiento u operación de los bienes objetos: de la conservación. En este sentido recomendamos a la Alcaldía, a los Ateneos, a las Casas de las Culturas, la Organización de la Fundación bajo el patrocinio de un banco, una industria, un comerciante…

 5) Que se propicie la creación de Sociedades “Amigos de la Fundación”, “Amigos del Museo”, etc. Y se practique el cobro de entradas a Museos, Fuertes, Fortines, etc, como fuente financiera de operación y mantenimiento.

6) Que se cree a nivel de cada Alcaldía un Premio o Reconocimiento Bianual para la persona o grupo de personas que hayan sobresalido en la labor conservacionista. (Ob. cit. 1991).

    En cada de los margariteños, de los  neoespartanos, de los nacidos y de quienes han venido a compartir su vida  en esta tierra de brazos siempre abiertos  y de nobles corazones, que así como ayer recibió en su senos a los venezolanos  de la Emigración a Oriente (1814), de la misma manera los recibe hoy; debe abrigarse el más nobles de los sentimientos de agradecimientos, para luchar denodadamente en todas las instancias regionales, nacionales e internacionales, para que en los años por venir la UNESCO reconozca a la Ciudad Mártir, a la Ciudad Heroica de Margarita como Patrimonio de la Humanidad. Así nuestra Ciudad estaría revalidando el Título de Ciudad que hace cuatrocientos seis años le fue otorgado por Real Cédula del 27 de noviembre de 1600.

                                 LA ASUNCIÓN, CIUDAD NUESTRA DE TODOS LOS DÍAS

 

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