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GUARDEN SU CORAZON

 
 
 

GUARDEN SU CORAZÓN

La primera vez que me enamoré tenía 21 años, todo era perfecto. Ella era lo que yo deseaba. Muy agraciada físicamente y sus ojos me desarmaban. Ella cursaba el último año de bachillerato y yo el 2º de la carrera. Al fin Dios me había respondido, eso pensé.

 

Para mí era un romance de película o de alguna obra literaria. Algo así como Romeo y Julieta púes su papá no la dejaba que fuera mi novia, porque en aquel entonces trabajaba de acomodador de cajas en una licorería; y esto era incomodo para su padre. Nos veíamos a escondidas a fuera de su escuela, y esos 40 minutos eran los mejores de mi día.

 

Queríamos estar juntos, así que ella decidió entrar a mi universidad donde no importaría lo que dijera su padre. Todo iba a ser perfecto “mi angelito” iba a estar conmigo. Ella ingresó a mi escuela y en el segundo día de clases ella dijo que teníamos que hablar. Ya te imaginarás, cuando alguien te dice que quiere hablar; ya no hay nada de que hablar. Dijo que ya no me amaba, y a las 2 semanas la vi caminando en el pasillo tomada de la mano de su nuevo novio. Ahí se cuarteó mi corazón, caí en una muy fuerte depresión no haciendo caso al Padre, de que sobre todo; guardase mi corazón.

 

El tener noviazgos a la ligera o de hobby es solo emoción. Hoy como Cristianos debemos estar concientes de que ésta vida ya no nos pertenece, y que si hay algo, qué anhela nuestro Dios; es nuestro corazón. No permitas que por emociones te desvíes de tu bendición. No permitas que por no estar solo tomes una mala decisión.

 

Si alguien te llena la pupila, conócele y pide a tu Dios dirección. Ponlo en oración, no te guíes por la emoción.

 

En ocasiones conocemos a alguien y pensamos o sentimos, qué ahora sí es la persona indicada. Y el pensar o sentir no viene del espíritu. No hay nada de malo en qué te agrade una persona y querer conocerle, lo malo comienza cuando por emociones pierdes la razón.

 

Conoce a la persona, sean amigos; qué al contrario del mundo nuestros noviazgos comienzan por la amistad. Luego pide confirmación a tu Dios, qué al contrario al mundo nuestros noviazgos comienzan por el espíritu.

 

El tener muchos noviazgos sin sentido causa rasgaduras al corazón. El tener noviazgos sin sentido lastima corazones. El tener noviazgos envanecidos menosprecia nuestra salvación.

 

Te lo digo de nuevo hermano, si alguien te llena la pupila, conócela, consiéntela, trátala con respeto; pero hasta no recibir confirmación, ambos guarden su corazón.

 

 

 

 

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