EL PAPA JUAN PABLO II, ERA

EXORCISTA


El cardenal Jacques Martin, ex Prefecto de la Casa Pontificia, reveló que, en 1982, el Papa Juan Pablo II practicó el exorcismo a una mujer que parecía poseída. El 4 de abril el obispo de Spoleto, monseñor Alberti, llegó para asistir a una audiencia con el Papa, con una mujer, Francesca F., que daba vueltas por el suelo y gritaba.

El Papa comenzó a rezar, pronunciando varios exorcismos, pero en vano. Sin embargo, cuando le dijo a la mujer: «Mañana diré la misa por ti», de golpe Francesca volvió a la normalidad.

El cardenal señala que, tras la experiencia, Juan Pablo II quedó muy impresionado por el caso, y que, un año después, la mujer, en perfectas condiciones, fue recibida en audiencia por el Papa, junto a su marido.

Esta historia sale a la luz justamente cuando se acaba de publicar el nuevo Ritual católico para la práctica de exorcismos.

En este sentido, el padre Corrado Balducci, una autoridad en la materia, ha comentado el enorme alboroto que ha levantado en la prensa italiana el nuevo ritual.

El antiguo ritual, aunque no sabía de psiquiatras ni de psicoanalistas, tiene una capacidad de previsión increíble; sobre todo recomienda a los exorcistas la prudencia del juicio, porque los casos de posesión no son sólo raros, sino excepcionales, excepcionalísimos...

Pero ¿cómo explicar la gran demanda de exorcistas por parte de un número cada vez mayor de personas? El padre Balducci, que desde hace 40 años estudia estos fenómenos, sostiene que cuando se vive en un clima de desilusión total, sin los valores de la fe a los que aferrarse, sin oraciones, se acaba por agarrarse a todo.

También a esas absurdas iglesias de Satanás, que adoran al diablo como el dios del Mal. Piense qué locura: en la concepción teológica de Dios no hay espacio para una mínima idea del mal. Dios es absoluta bondad. Esto no significa que el diablo haya reducido su actividad. Al contrario, ha multiplicado la tentación. Por lo demás, decía san Agustín que cuanto más quitamos a Dios, más ocupa el diablo.

A este propósito, el padre Balducci ha dado algunos ejemplos: La crisis creciente de los valores y de la misma convivencia civil representa un terreno muy fértil para el demonio. La crisis provoca pesimismo, malestar y, en este estado de temor, al que concurren también otras causas como la violencia en aumento y la falta de serenidad, se crean desequilibrios psíquicos. ¿Cuándo ha habido una epidemia de depresiones como la que constatamos en nuestros días? Del mismo modo, se ha difundido el miedo a ser víctimas de disturbios demoníacos, pero es un engaño.Por lo que respecta al trabajo que realizan los exorcistas, el padre Balducci precisó que hoy es un apostolado eclesial, un servicio social que consiste en escuchar a las personas que tienen la impresión de ser víctimas de las presencias demoníacas.

Si la Iglesia no les da la posibilidad de acudir al sacerdote delegado para hacer exorcismos, harán cola ante las sectas o los magos.

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