Curación emocional


DAVID SERVAN-SCHREIBER

Curación emocional”

Edi. Círculo de Lectores




LA CURACIÓN EMOCIONAL


El Apocalipsis de la comunicación


El primer jinete es la crítica

El segundo jinete es el menosprecio

El tercero es el contraataque

El cuarto es la retirada total


Decirlo todo sin violencia

El primer principio de la comunicación no violenta es sustituir todo juicio –es decir, toda crítica- por una observación objetiva

El segundo principio es evitar todo juicio respecto del otro para concentrarse por completo en lo que se siente. Esa es la clave absoluta de la comunicación emocional. La otra persona no podrá cuestionar mis sentimientos, ¿Por qué me pertenecen por completo! Al hablar de mí, y solamente de mí, no estoy criticando a mi interlocutor, no le ataco, sino que hablo desde los sentimientos y, por tanto, desde la autenticidad y la apertura.


El plano de seis puntos

“O.L.A.-C.E.E.”


O de ORIGEN Primero hay que asegurarse de que uno se dirige bien a la persona que es el origen del problema y que cuenta de los medios para resolverlo. Para ganarme su espeto y cambiar su comportamiento, deberá hablar con ese compañero o compañera. Y yo no soy la única persona que puede hacerlo. Resulta mucho más difícil, seguro, y además no tengo ganas de hacerlo, pero es el único medio eficaz. Hay que dirigirse al origen del problema.


L de LUGAR Y MOMENTO. Intentar que la discusión se lleve a cabo en un lugar protegido y privado, y en un momento propicio. Tampoco hay que iniciar esta conversación de inmediato, en caliente, ni cuando se está en una situación estresante.


A de APROXIMACIÓN AMISTOSA. Hay que asegurarse que nos van a escuchar. Hay que intentar que el interlocutor esté cómodo desde las primeras palabras; hay que abrirle los oídos en lugar de cerrárselos. ¿Saben cuál es la palabra más agradable para entablar una conversación?

¡El nombre de la persona a quien nos dirigimos! Hay que empezar por llamarle por su nombre, para a continuación hacer algún comentario amable, a condición de que sea cierto. No siempre será fácil de hallar, pero es muy importante. Las primeras veces nos sentiremos torpes. Pero no obstante, valdrá la pena. Se nos abrirá la puerta de la comunicación.


C de COMPORTAMIENTO OBJETIVO. A continuación hay que abordar el tema: levantar acta del comportamiento que motiva nuestra queja, limitándonos a una descripción de lo sucedido y nada más, sin la menor alusión a un juicio moral.


E de EMOCIÓN. La descripción de los hechos debe ir inmediatamente seguida de la emoción que se ha sentido. Ahí no se puede caer en la trampa de hablar de la propia cólera, que a menudo es la emoción más manifiesta. Resulta más intenso y eficaz hablar de uno mismo: “me sentí herida”, o “me ha resultado humillante”


E de ESPERANZA FRUSTRADA. Uno podría a ferrarse a la expresión de una emoción, pero todavía resulta más beneficioso continuar mencionando una esperanza frustrada, o la necesidad que se siente y que no ha sido satisfecha…

Se perfectamente que esta forma de actuar tiene algo de surrealista, sobre todo cuando existen tan pocos modelos en nuestro entorno en los que inspirarnos. El problema, pues, es simple. En una situación de conflicto sólo existen tres maneras de reaccionar: la pasividad (o la pasividad-agresividad), la reacción más corriente y menos satisfactoria; la agresividad, no mucho más eficaz y bastante más peligrosa, o bien la “asertividad”, es decir, la comunicación emocional no violenta.

Nos corresponde a nosotros mismos, en cada ocasión elegir. En nuestras manos está el aceptar o no el desafío emocional.



ESCUCHAR LO QUE HA PASADO

Las cuestiones ELAE

La técnica se resume en cinco peguntas que se suceden con mucha rapidez.


Q de “¿Qué es lo que ha pasado?”. Lo importante es escuchar a la persona interrumpiéndola lo menos posible durante tres minutos, pero poco más. Después de los primeros tres minutos, nos arriesgamos a no llegar nunca a lo esencial. Y lo esencial, nunca son los hechos, sino las emociones.


E de Emoción. La pregunta que hay que hacer es: “¿Y qué emoción sintió?”.


L de lo más difícil. El mejor método para no ahogarse en la emoción es sumergirse hasta el fondo, en lo más duro, en el corazón del dolor. Sólo ahí se puede dar la patada que hace remontar a la superficie. La pregunta más eficaz de todas: “¿Qué es lo que ha resultado más difícil para usted?”

La pregunta “L” es mágica porque sirve para conocer los pensamientos más profundos del que sufre. Permite empezar a reagrupar las ideas sobre el punto fundamental, el que hace más daño, mientras que, librado a sí mismo, su pensamiento –el nuestro- tiene tendencia a partir en todas las direcciones.


A de Afrontar. Tras permitir que la emoción se exprese, a continuación hay que aprovechar el hecho de que la energía está concentrada en el origen principal del problema: “¿Y qué es lo que más le ayuda a afrontarlo?”. En lugar de pensar: ¡No te quedes ahí así! ¡Haz algo!, cuando alguien expresa su emoción y dolor, deberíamos pensar: “¡No hagas nada! ¡Quédate ahí así!”. Pues el papel más beneficioso que podemos desempeñar por lo general es permanecer simplemente ahí y acompañar, en lugar de proponer soluciones una tras otra, o de cargarnos a la espalda problemas que no nos incumben.


E de Empatía. Finalmente, para concluir la relación, siempre resulta útil expresar con palabras sinceras lo que se ha sentido al escuchar al otro. Para comunicarle que durante unos minutos hemos compartido su carga. Al final de la conversación se marchará solo, con su pesada carga, pero durante algunos instantes la habremos sostenido juntos y comprenderemos mejor su dolor.


Victor Frank. Su consejo en las situaciones de desesperación era no pedir a la vida lo que ésta puede hacer por nosotros, sino siempre preguntarnos qué podemos hacer nosotros por ella. Puede que simplemente se trate de realizar el propio trabajo con más generosidad, teniendo presente que aporte algo a los demás.


Cuando nos sentimos visceral y emocionalmente vinculados con quienes nos rodean, nuestro organismo entra de forma espontánea en coherencia. De manera simultánea, cuando ayudamos a nuestro organismo a entrar en coherencia, estamos abriendo la puerta a nuevas formas de aprehender el mundo a nuestro alrededor. Es el círculo virtuoso del que hablaba Maslow. El portal hacia la realización personal.


Aristóteles pensaba que toda forma de vida encerraba en ella una fuerza que llamaba entelequia, o autorrealización. Este proceso de autorrealización no es únicamente físico, sino que, en el ser humano, se prolonga mediante el desarrollo de la sabiduría. Carl Jung y Abraham Maslow llegaron a la misma conclusión. Jung estaba fascinado por el proceso de individuación, que empuja siempre al ser humano a alcanzar mayor madurez y serenidad. Maslow lo denominó la actuación de l yo. Para ellos, los mecanismos de auscultación y autorrealización constituyen el fundamento de la propia existencia.


A veces, el simple hecho de superar los efectos de traumas del pasado permite que las relaciones afectivas tomen nuevo impulso.



Comments