INTELIGENCIA ANIMAL

 

¿Los animales piensan?

                 Es evidente que nuestro intelecto se encuentra muy por encima de las posibilidades de cualquier especie conocida, pero, a diferencia de lo que muchas personas creen, los animales comparten con nosotros numerosos rasgos psicológicos en lo que al pensamiento se refiere. Así, un experto en psicología experimental de la Universidad de Granada, Matej Hochel, asegura que ¿el entorno natural da lugar a muchas situaciones impredecibles que, para muchas especies, serían un gran obstáculo a la hora de intentar sobrevivir únicamente con nociones genéticas y nociones automatizadas.

                 Además, constata que el conocimiento se propaga en grupo. Esta atención activa del animal y su aprendizaje corroboran su inteligencia. Matej Hochel asegura que muchos expertos de laboratorio confirman que existen ciertas especies con muchas destrezas mentales, que anteriormente se creían únicas en el ser humano.

                 Investigar el pensamiento de un ave o un mamífero no es una tarea sencilla, puesto que se da una clara ausencia de lenguaje, por lo que la creatividad del investigador tiene un papel fundamental. El experimentador pone al descubierto los problemas que permitan discernir el comportamiento automático de una actuación pensante. Esta labor es más sencilla cuando el animal se presenta ante alguna situación de peligro o de novedad, donde hay poca probabilidad de que dé con la respuesta correcta si sólo recurre a una conducta automatizada.

La prueba del espejo

                 A la hora de poner a prueba la conciencia animal, la mayoría de los expertos recurren a la prueba del espejo. A través de ella se sabrán las cualidades y disposiciones perceptivas que posee cada especie y, en concreto cada individuo.El test del espejo, ideado por Gallup, examina la conciencia reflexiva del animal.

                El primer experimento se realizó con unos chimpancés, que después de una larga temporada viéndose en el espejo, fueron anestesiados para marcarles círculos rojos en la frente y en las orejas. En cuanto despertaron y se miraron en el espejo, su primera reacción fue llevar la mano al lugar donde se habían puesto los círculos. Esta situación evidencia que los animales se reconocen en el espejo. Aunque el test se ha realizado a diferentes mamíferos, sólo los monos y los delfines a respondido correctamente, afirma Matej Hochel.

                En muchas ocasiones, parecen comportamientos instintivos, pero en la mayoría de los casos se basan en el aprendizaje o la experiencia a la hora de actuar de una determinada forma u otra.

 

Un debate y una explicación más científica:
 
                Para el etólogo Alejandro Kacelnik, el comportamiento de cada especie está determinado por su genoma. Pero, contra lo que suele creerse, no existe un gen específico para un comportamiento. “Un mismo comportamiento depende de muchos genes –explica Kacelnik-. Cada uno está determinado no sólo por mucho genes, sino por la interacción de éstos con la historia del individuo”.

                El desarrollo biológico es epigenético: interacciona la información genética con las circunstancias en las que está se manifiesta. “Y esa interacción dinámica da lugar a lo que en biología se llama fenotipo, que es el resultado de la información genética y el proceso de desarrollo individual”. Y Wilson, E. O., conocido como el padre de la biología social, manifiesta que “los animales no se limitan a caminar respondiendo a estímulos, como vehículos exploradores enviados a Marte. Tienen una imagen mental de lo que quieren y pueden revisar las alternativas”.

                Sin embargo, son pocos los científicos especializados en fauna silvestre que han podido observar semejante cooperación entre animales. Para la mayoría de ellos, estos relatos pertenecen a una mera anécdota... y éstas no son bien recibidas por la ciencia, que desea ver ejemplos repetibles y estadísticas firmes. No obstante, cuando de su conciencia animal se trata, los comportamientos habituales pueden ser justamente lo no deseado. Lo más probable es que un acto reiterado con regularidad obedezca a una regla simple y aprendida, en cuyo caso el animal tiene tanta conciencia como un termostato. De ahí que, pese al desden por lo anecdótico, algunos de los inicios más convincentes de una conciencia animal, provenga de actos poco frecuentes y hasta únicos.
 
 
Algunos ejemplos de lo que piensan los animales:
 
 
 
 
*Cuervo de Nueva Caledonia:
 
          Resuelve problemas y crea y usa herramientas, habilidades cognitivas que previamente se creía que eran exclusivas de los primates.
          Estudio realizado en la Universidad de Oxford, Oxford, Reino Unido.
 
 
 
 

              *Elefante asiático:

                    Retiene recuerdos a largo plazo y lazos sociales; posee sentido del yo.
                    Estudio realizado en el Zoológico Nacional, Washington, DC

                    ¿Qué ve un elefante cuando mira el espejo? A sí mismo, al parecer –una habilidad mental que sólo se sabía que existía en seres humanos, monos y delfines–. En estudios con espejos, los elefantes asiáticos primero exploran el espejo como un objeto, pero quizás al hacerlo se percaten de que se ven a sí mismos. Se mueven de manera atípica y tocan repetidas veces una marca pintada en su cabeza que no verían sin el espejo. “Estas son indicaciones muy convincentes de conciencia de sí mismo”, dice Diana Reiss, de la Universidad Hunter.

 
 

*Delfín tursión o tonina:

         Destaca en la comunicación y la conducta imitativa.
         Estudio realizadado en el Acuario Nacional de Baltimore, MD

         Son Imitadores con recuerdos a largo plazo, una fuerte comprensión del vocabulario y la sintaxis, y una vena creativa, los delfines son flexibles cognitiva y conductualmente. “Tienen un cerebro con conocimiento general amplio y habilidades en varias áreas, como nosotros. Manipulan su mundo para hacer posibles las cosas, dice Louis Herman, de la Universidad de Hawai.

 
                 *Rata común:
 
                   No se apresure en chillar de repulsión: las ratas son sorprendentemente inteligentes y, actualmente, son bastante parecidas a nosotros. Se ríen cuando les hacen cosquillas, son sociables, aprecian (y hasta anticipan) el sexo. También conocen sus propios límites intelectuales, llamados metacognición: característica que se pensaba sólo los simios tenían. En exámenes auditivos en los cuales las ratas eran premiadas por sus respuestas correctas, no se les daba nada por sus respuestas incorrectas, y se les daba un pequeño premio por admitir “No sé”, optaron por los premios seguros (aunque magros) de “No sé” cuando carecían de confianza en su juicio. Nada mal para mugrientas alimañas callejeras.
 
 
 
 
Video relacionado:
 

Vídeo de YouTube

Vídeo de YouTube

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
He trabajado con las siguentes fuentes, para aquel que le interese saber más del tema tratado:
 
 
Salen muchos más ejemplos de distintos animales,cada uno es un mundo.
 
Comments